viernes, 30 de marzo de 2012

Montón de cosas

Extraño título el de hoy, pero a medida que vaya desarrollando toda la trama que viene, comprenderéis que tampoco esta del todo mal el que le he dado. En fin vamos a ello.

En la tarde del pasado sábado día 23, aún ya encendido el ordenador y entrado en el blog, donde tenía proyectado narrar la alegría que me había producido al saber que mi hija había aprobado la última asignatura que le quedaba para terminar una Licenciatura que desde hacía cuatro o cinco años estaba preparando, además de su trabajo, el cuidado de su casa y de sus hijos, y que bastante tiempo, del poco que le quedaba disponible, había de dedicarlo a ese estudio, con lo que ello le suponía, además de poder disponer de ese tiempo a su elección, la tranquilidad que al espíritu lleva.

Ni siquiera pude iniciar la narrativa de lo indicado. Unas molestias epigástricas que de forma bastante rápida se fueron incrementando me obligaron a abandonar el intento de escribir y así terminó lo que suele llamarse una noche toledana, o sea, sin pegar ojo.



Poco después de las seis de la madrugada llame a mi hija, me llevaron a Urgencias, me tuvieron unas horas allí, me volvieron a casa de mi hija, pero en vista de que el dolor en vez de ir menguando, iba cada vez peor, nuevamente a Urgencias; allí otras cuantas horas mas, me pasaron a Sala tras haber pasado otra noche aun peor que la anterior, que si aquélla fue toledana, ésta fue como mínimo de Castilla La Mancha. Todo ello se debía a que como el píloro se había estenosiado, no dejaba pasar los alimentos ingeridos y el estómago se iba distendiendo tanto que era la causa de los grandes dolores que me producía.



Pero como reza el dicho, Dios aprieta pero no ahoga y llegó la mañana del lunes día 27. y aquí puso ÉL, a mis disposición a mi hada madrina, la Doctora Doña María Victoria Sánchez Simonet, que acreditando unos conocimientos profesionales dignos de cuanto se requiere para tal menester, adobados con un trato personal recibido por su parte de una forma cariñosísima y simpática. Coma buena estratega y desechando todos aquellos contornos que iba considerando no eran ni los culpables ni intervenían en la dolencia, con la determinación de quien se sabe estar en lo cierto de cuanto debe hacer, me introdujo una sonda a través de la nariz hasta el estómago, y cuando aquello comenzó a extraer todo el cúmulo de líquidos y solidos que fueron intercepados en su caminar y donde estaban produciendo mas dolor del que yo deseaba y simulando ser lo mas parecido a una perforación petrolífera,el dolor se iba transformando en bien estar, al punto de que aún, antes de la total evacuación yo quedaba tan a gusto que solo y como una muestra de grandísimo agradecimiento no me hubiere importado abrazar y besar calurosamente a mi bienhechora.


Doctora Sánchez Simonet, y aunque personalmente se las he dado, ahora se lo repito: Doctora Sánchez Simonet MUCHÍSIMAS GRACIAS. A partir de ahí, feliz todo el resto del día, noche larguísima de reparador sueño y con ello conseguido esa paz y sosiego personal, y ASÍ HASTA HOY.


Y para mayor abundamiento de FELICIDAD, la noticia de que a mi nieto y editor, le era despejado el paso hacía la última oportunidad de demostrar ante su tribunal examinador, de todo lo que le queda por explicar de cuanto tiene dentro de su meollo por cuanto a las oposiciones que desde el pasado mes de noviembre, tanto a él, como al resto de los tres mil opositores, que iniciaron la oposición, hasta los más de trescientos después, y los cincuenta y dos que aún quedan para cubrir las 28 plazas convocadas, deber pasarse lo que a estas alturas del año estamos a punto de entrar en el tiempo, religiosamente, en la Católica, Apostólica y Romana, se avecina, o sea un verdadero CALVARIO.


Pero al momento actual, mi hija contenta, mi nieto expectante a su último lance que lo será el próximo 16 de abril, y yo, que voy a decir, que siga Dios manteniéndome siquiera como lo estoy en estos instantes, con esas ganas e ilusiones de vivir, y mejor lo que Dios quiera.

Hasta la próxima.

martes, 20 de marzo de 2012

Llegó otra primavera



Hoy ha verificado su entrada la estación astronómica de la Primavera. Con ésta, se cumplen ochenta y siete veces en que yo realizo la salida por cada una de las cuatro estaciones del año, que hacen un total de 348 salidas por todas ellas. Largo recorrido llevo hecho. Lejísimos quedan ya los recuerdos desde cuando yo comencé a tener conciencia de que iba a bordo de este convoy al que hemos dado en llamar vida. A través del paso del tiempo han sido infinidad de veces en las que me he despojado de parte del equipaje que me acompañaba y lo he repuesto con otro diferente, a veces mas oneroso que el que llevaba, pero en otras, muchas, mucho mas llevadero y confortable que el que me dejaba atrás. En cada una de las estaciones a las que arribábamos, iban apeándose algunos de los pasajeros que viajaban, en compartimentos, al principio, en mayor número en los distintos al en que yo lo hacía. Pero a medida que el viaje se iba prolongando, como era de prever, también comenzaban a realizarlo del propio y pese a lo doloroso que resultaba tener que dejar atrás aquellos a los que por su proximidad a mí, destrozaban el alma y proseguir el camino sin ellos, era ley de vida, decían, y a lo mejor en la próxima de las estaciones, algunos que habían sacado billete para ir en nuestra compañía, se unían a ese entorno del que yo era acompañado, o para mejor decir, yo comencé acompañando y con ello el número de la expedición, incluso comenzaba aumentando el número de ellos.

¡Cuan diferencia que a lo largo del trayecto fueron, y lo siguen siendo, el cambio que la visión del paisaje se nos iba mostrando de vez en vez! Primero, el dolor de los que atrás se iban quedando, era compensado con los que llegaban a bordo, en no pocas veces, recibidos con gran alborozo. que te hacía olvidar en parte lo doloroso que resultaba por los que se dejaban. Segundo, ese cambio que en su aspecto mayoritario y felicísimo se nos mostraba a medida que se conseguía dejar atrás singladura tras singladura, aquellos entornos por los que durante parte del recorrido dejaron profundas huellas de dolor en todos nosotros, levantaban el ánimo de tal manera, que solo quedaba un pequeño resquemor de que algunos de los que descabalgaron una o varias estaciones antes, no fueren partícipes de aquellos gratificantes hechos que nos fueron llegando.

Pero quizá alguien pudiera preguntarse si, con tan larga travesía, como la que llevo hecha, no hace mella en mí el cansancio que el mismo debe producir. No, si las adversidades sufridas producen alguna contrariedad, muchas veces incluso dolorosas, gracias a Dios llevo en mi compañía un número, más que elevado, de suprema categoría, de seres, de los que con solo sentirme protegido por ellos me hacen desear seguir caminando juntos, hasta que la Suprema decisión de quien está llamado hacerlo, disponga que también ha llegado la hora de mi descabalgadura. El tren en que viajo, no obstante, no cesará en su caminar, ni aminorará la marcha, sino que continuará transportando aquellos, que cuando menos los que lo estén cuando yo me baje, tengo la seguridad me llevaran en su recuerdo, de lo que, qué más pudiera desear. Yo también los llevo a todos los que hubieron de apearse antes que yo, en ese recuerdo, y me colma de dicha el que me siento cuidado y mimado por estos que también les partirá el alma cuando yo tenga que dejarlos.

No puedo por menos que dar infinitas gracias a Dios por haberme enviado a cruzar esta ruta que tanta dicha y felicidad me aportó a lo largo de la inmensa mayoría del trayecto, lo que espero y deseo lo siga siendo hasta el final en que mi billete de embarque desde hace tantos años, lo considere caducado.

Hasta la próxima entrada.

sábado, 17 de marzo de 2012

Día de quintos



Nada menos que sesenta y seis años se cumplen hoy. Pues sí, el día 17 de marzo de 1946, se celebraba en la Caja de Recluta de Córdoba el sorteo de mi Reemplazo, o quinta como entonces solíamos llamarlo y por tanto yo estaba incluido en aquel bombo. De los dieciocho o diecinueve que creo componíamos el total de quintos, seis fuimos destinados a Sevilla. Uno fue destinado a Intendencia; otro a Ingenieros; otro a Infantería: otro a Automovilismo y dos fuimos destinados al Regimiento de Artillería ligera número 14 de guarnición en la referida capital andaluza. Uno de estos dos últimos era yo. Bueno pues de esos seis que nos destinaron a Sevilla, cinco se marcharon ya de este mundo, y solo yo ando aún por estos andurriales.

Desde hacía muchos años antes de la fecha y año indicados y después también muchísimos, a lo largo del año los "quintos" de la suya respectiva, solían celebrar por todo lo alto, aunque por "todo lo alto", se entienda darse una buena comilona regada con otra buena cantidad de litros de vino. Esas fechas eran: el día de la talla y afiliación de los "mozos"; el día del sorteo, que en este caso es la causa de la entrada hoy en el blog, y la otra, que solía ser unos veinte días después, uno o dos días antes de la incorporación en principio a la Caja de Recluta y desde allí el destino a Cuerpo o Arma respectiva.

Principalmenete en los pueblos, los días de " Quintos" solían considerarse como de una festividad muy especial y para los propios mozos del Reemplazo, como oficialmente se les denominaba, marcaban un hito en la propia vida de los mismos, dado a que en la inmensa mayoría de los casos, era la primera salida del pueblo que verificaban muchos de ellos y durante el resto de sus días, solían tener como punto de referencia para determinar lo que fue su devenir por esta vida, el que acaeciera o se llevara a efecto, antes, durante o después de "irse a la mili".

La quinta del 46, o sea la mía, creo marcamos un hito en las referidas celebraciones, ya que la última de ellas, o sea la de antes de incorporarnos, la celebramos, durante varios días seguidos, y particularmente tres de los componentes, uno llamado Arsenio Jiménez Galán, otro mi entrañable y querido amigo, Alfonso Pérez Plazuelo y el otro, yo, que entonces no era "el abuelo de Villaharta", sino que figuraba con mi propio nombre y apellidos, que me excuso decirlo, lo estuvimos celebrando durante seis días seguidos, y cito algunos de los actos que a diario celebrábamos. Resulta que en casa del primero de los citados estaba la central de teléfonos del pueblo y a partir de las once o doce de la noche y hasta altas horas de la madrugada, empleando los instrumentos musicales que que cada uno tuvimos durante los seis días, que eran Arsenio, violín; mi amigo Alfonso, las maracas y yo una guitarra, nos dedicábamos a dar serenatas a las diferentes telefonistas de las centralitas de los pueblos limítrofes, lo que a la vez de que a ellas se las distraía y con ello se les hacían mas llevaderas las jornadas nocturnas en su servicio, para nosotros nos ayudaba a no tener que ir a dormir a nuestras casas, sino que las serenatas se enganchaban con el café y desayuno de la madrugada siguiente y la especie de pasacalles que llevábamos por las del pueblo durante el día.

Aparte de dichas celebraciones, también solían cometerse algunas gamberradillas, pero nada de peligrosas ni nada. La nuestra, fue la de coger de los balcones respectivos las macetas que tenían colocadas en los mismos, y cambiarlas por otras que lo hacíamos en casas generalmente bastante alejadas de donde trasladábamos las otras.Todo terminaba con la consabida frase" cosas de quintos" y ahí quedaba todo. A estas horas de aquel tan lejano día 17 de marzo de 1946, yo habría dicho "¡Viva Sevilla!" más de cien veces, pues por algo a mí y a cinco más nos habían destinado allí. Mira uno para atrás y por un lado parece que fue anteayer, pero por otro y se fija uno en el cambio que ha experimetado todo en esta vida, parece remontarse allá por la edad de piedra. Pero, y creo que solo tres más de todos mis quintos, ya solo caminamos por esta vida, los demás nos aguardan por allá donde esperemos tarden tiempo en recibirnos.

Hasta la próxima entrada.

jueves, 15 de marzo de 2012

Hasta habrá quien no lo crea


Nada o casi nada puede decir simplemente el título que encabeza esta entrada, pero procuraré ir desmenuzando poco a poco cuanto quiero expresar y así será comprendido por todos, aunque realmente son escasísimos, los que tengan la osadía de entrar en este humilde blog, aunque quienes no lo hagan, tampoco tendrán conocimiento de la causa o motivo que me lleva a hacerlo.

La fotografía encabeza esta entrada fue tomada hace en estos instantes CINCUENTA Y NUEVE AÑOS, dado a que se hizo en la tarde del día 15 de marzo de 1953. Sobre el centro de la misma, vestido de paisano y entre varios amigos y compañeros, algunos vestidos de uniforme, estoy yo. Seguro os estaréis preguntando, pero bueno todo este rollo a que viene sobre una fotografía que resulta difícil, incluso para quienes estaban en ella, el distinguir quienes eran unos u otros. Pues, para ir poniendo las cosas en claro, vamos a ir poniendo sobre el "tapete" como suele decirse, las cosas como son.

Esa fotografía, en la fecha y sobre la hora en que he comenzado a escribir hoy, fue tomada en el Estadio de la Rosaleda momentos antes de comenzar el partido de fútbol entre los equipos del C.D. Málaga y Real Madrid. Tras 90 minutos de juego, como es natural finalizó el partido, que no recuerdo si se añadió algún minuto de prórroga por el tiempo perdido, y aquí viene la bomba, el resultado fue el siguiente:

Málaga 6 - Real Madrid 0

Pues sí, estupefactos lectores, no creáis que el resultado que he puesto es fruto de una mente calenturienta, sino que esa fue real y verdaderamente la hazaña de nuestro querido Málaga en fecha que estoy seguro pasaran, no los cincuenta y nueve años que han pasado, sino también algo más que siglos, en que pudiera darse semejante resultado entre los mismos equipos que contendieron. Yo soy uno de aquellos privilegiados que tuve la dicha de gozar con semejante paliza dada por nuestro humilde Málaga ante el poderoso Real Madrid. Dentro de esta semana volverán a enfrentarse ambos clubes, y cuántos nos daríamos con un canto en los dientes por que se diera, no el mismo resultado, ni la mitad, ni un tercio, siquiera de aquel tan lejano del 15 de marzo de 1953, sino la sexta parte del mismo, con lo que se quedaría en un UNO a CERO, a favor del Málaga,y por lo tanto los tres puntos en la Rosaleda y continuar el Málaga en posición, aunque provisionalmente, en Liga de campeones. No obstante todo lo expuesto como noticia deportiva, el volver hasta aquel remoto día me alegraría se diera aquel resultado en el próximo e inminente partido entre ambos clubes, pero me gustaría MUCHÍSIMO MÁS, volviera yo al mismo resultado que en años tenía en aquellos momentos, que, aunque la inmensa mayoría de quienes vayan a leer esta entrada de hoy me conocéis, pero si alguno por casualidad que lo hiciera no me conozca, podéis todos suponer, lo que sería quitarme de encima CINCUENTA Y NUEVE AÑOS, pero añadiría a esto "y lo pasado, pasado". Un profundo suspiro se me ha escapado al terminar de escribir este párrafo, pero ya hablando en serio, me encuentro muy feliz con los años que llevo encima y todo cuánto desde entonces hasta el día de hoy, ha "pasado" sobre mí, así que lo de volver atrás lo retiro, ya que sería una caminata muy larga y tendría que descargarme de todo el acontecer que desde entonces he vivido.

Hasta la próxima entrada que casi seguro tratará también de efemérides acaecidas posiblemente algunos años más a la del celebre seis a cero del Málaga al Real Madrid, y también aseguro que aquellas si que no volverán.

sábado, 10 de marzo de 2012

El pro y el contra

 
Ayer a esta hora me encontraba en el quirófano del Hospital Parque de San Antonio de esta Ciudad. Los motivos y resultados los voy a pasar por alto. No obstante añadiré que, de unas fechas a esta parte, parece, que en cuanto a mi personalmente, el destino se empeña en traerme alguna que otra contrariedad, algunas de ellas, demasiado dolorosas como ha sido el fallecimiento de mi hermano José. Pero así es la vida y ante las adversidades hay que oponerle la razón y la ilusión por seguir viviendo. Y si como yo he dicho infinidad de veces, haciendo el balance de cuanto ha sido mi discurrir por este mundo, el "pro" sale infinitamente vencedor sobre el "contra".

Volviendo el recuerdo a los años de mi infancia y juventud, la inmensa mayoría de las personas, incluso mucho antes de llegar a la edad que yo tengo hoy, vivían a expensas de los hijos, yendo cada mes a la casa de uno de ellos, que incluso en la de éstos, trabajo les costaba el poder salir adelante con sus proles, a lo que, en no pocas ocasiones, la propia miseria había que compartirla con el abuelo o la abuela. Yo, mirándome, e incluso, y aunque como suele decirse, "toda comparación es odiosa", si lo hago con mis propios padres, cuánto habría deseado, sobre todo mi padre, hubiere tenido siquiera la décima parte de la clase de vida que yo estoy disfrutando. El paso de los días, me proporciona infinidad de motivos para seguir deseando el continuar caminando por este valle de lágrimas e incluso con ilusiones que antaño, por infinidad de circunstancias, carecían de ello. Así, sobrellevemos con resignación las adversidades que se nos presenten, y démosle la bienvenida a cuantos casos, hechos y motivos que alegrándonos el día, no pocas veces nos llegan al alma, y por ello, nunca podamos dejar de dar gracias a Dios por cuanto nos concede, y principalmente sigamos rodeados, atendidos, queridos y mimados por todo nuestro entorno, del que tan orgullosos nos sentimos.

Que cuanto me quede de transitar por la vida, no me falte lo que al día de hoy poseo y a todos los mios, no los eche Dios en olvido.

A todos quienes tengan el cariño, curiosidad o por casualidad entren en este blog, hoy por primera vez, les doy las gracias y les deseo que la vida les sea cuando menos tan favorable como lo ha sido y lo sigue siendo conmigo.

Hasta la próxima entrada.

lunes, 5 de marzo de 2012

Con que trabajito...




Una inoportuna y mal intencionada gripe me tiene un tanto mermadas mis facultades físicas y aún más las ganas de hacer algo como es lo de escribir en el blog. Mucho trabajito me está costando volver al tajo después de nueve días inactivo. Quizá en estas circunstancias es cuando se echa a ver más el peso de los años. Yo de siempre fui bastante propenso a coger esta clase de enfermedad o lo que sea, pero si hace sesenta o setenta años lo despachaba con un par de días faltando al trabajo, pero pasadas esas no más de las cuarenta y ocho, o como máximo setenta y dos horas, volvía por todos mis fueros y a esperar al año siguiente, que raro era el año que me escapaba de que me visitara otra vez. Pero es cierto, que los años no pasan en balde y, como ahora me sucede, llevo ya cuatro días luchando contra ella y tan lenta veo la recuperación total, que no sé hasta donde me llevará en este estado. Si en aquella ya lejana juventud solo pensabas en quitarte de en medio lo que solo considerabas una mera contrariedad y tus pensamientos solo se iban a lo que irían a ser los días inmediatos, ahora miras a la cuesta de la vida por la que vas ascendiendo con cierto esfuerzo, y además de que no ves donde se halla la cima de la misma, cada trecho que tienes que ascender, te cuesta tal sacrificio ir lo consiguiendo, que en algunos momentos te llega una sensación de desánimo, que solo te falta el pedir auxilio a que alguien te tome del brazo y te ayude a seguir caminando. Pero, no se puede renunciar a seguir luchando por la supervivencia y el disfrute que nos da la vida, ni tampoco faltan esos momentos de arrogancia, sin saber de donde la sacamos, en que también se dice uno para sí; pues de ésta también voy a salir y lo voy a conseguir a fuer de sacar incluso fuerzas de donde casi no las hay.

Cuando, como en este caso yo me veo algo maltrecho por esta mal venida gripe, a estas alturas del camino, y quizás por desviar la vista de esa pendiente por la que tanto trabajo va costado escalar, miro, primero a mi alrededor, y me trae el consuelo de verme rodeado por todos esos seres de los que tanto recibo y como en infinidad de ocasiones lo he repetido, son el aliciente y la alegría del seguir viviendo, y continúo mirando hacia atrás y se pierden en la lejanía los recuerdos del tan feliz paso por la vida que desde tanto ha vengo gozando. A todo y a todos, rindo mi agradecimiento por cuanto hicieron, y siguen haciéndolo, de mi vida un camino, en el que deseo les sirva a ellos por donde continuar su discurrir, que sin duda les proporcionara la misma dicha que para mí ha supuesto.

Al final y después de llevar un rato escribiendo, solo ha servido para llenar de letras este espacio y solo decir que tengo gripe. Pero menos es nada y perdonarme tan insustacial entrada hoy en este mi blog. Otra vez procuraré sea algo más interesante.

Hasta la proxima y a ver si ya estoy libre de tan desagradabale compañía.

sábado, 25 de febrero de 2012

25 de Febrero. San Cesáreo.


Hoy es, entre otras la festividad de San Cesáreo. Mi padre se llamaba Cesáreo. Hoy se cumplen 114 años del nacimiento de mi padre. Hoy se cumplen 53 años del fallecimiento de mi padre. Hoy hace también 53 años que subí por primera vez a un avión, ya que en dicha fecha me encontraba haciendo el curso de ascenso a Cabo de la Guardia Civil en Madrid y para llegar con hora del entierro de mi padre tuve que tomar un pequeño avión que hacía la ruta Madrid Córdoba.

Hoy, también por fin, mi nieto Rafa, se examina, a esta hora lo está haciendo, del tercer examen de sus oposiciones para Subinspector de Hacienda.


Para mi padre, vaya el sentido recuerdo de su fallecimiento en el mismo día en que cumplía sus 61 años, o sea tenía casi veintiseis años menos que yo en la actualidad, sin embargo, y no es error en mis apreciaciones, físicamente representaba ser mucho mas anciano que yo represento ahora. Su paso por la guerra civil y la postguerra, le hizo aparentar cuando menos veinte años más de los que tenía.

De mi estancia en la Academia de Cabos de la Guardia Civil, donde yo me encontraba realizando el curso, hace hoy esos cincuenta y tres años, miro hacia atrás y me parece ha pasado ese tiempo en lo que suele llamarse "un soplo", y realmente es así, pero yo gracias a Dios sigo aquí para contarlo.

Todavía hoy me sigue quemando el dolor de la pérdida el lunes pasado de mi tercer hermano que lo hace en el transcurso de cuatro años.

Y ya por último, y en cuanto al examen de mi nieto, le mando ese soplo y deseo de que le acompañe siquiera un poco de suerte, que el resto lo pondrá él de su talento y capacidad y si hubiere algo que le faltare, aquí esta su abuelo para solventarle toda poco o mucha contrariedad que se le presente, que aunque esto lo sea virtualmente, estoy completamente seguro, surtirá sus beneficiosos efectos, que los deseos de los abuelos son imparables. 

Al finalizar el día espero tener recibidas las sensaciones del examen realizado, que sin duda han de ser como yo las deseo, y así termine la jornada de pleno agrado. 

Hasta la próxima entrada, que la de hoy ha tenido de todo.

miércoles, 22 de febrero de 2012

Otro hermano que se fue


Otra vez hoy entro en este blog con un profundo desgarro en el corazón. Ayer se daba sepultura a mi hermano José. De no haber fallecido anteayer, hoy a esta hora, iría yo camino de Valencia, o para mejor decir, de Paiporta, donde pensaba que nos íbamos a reunir los tres hermanos que en la vida quedamos, ya que mi hermana, incluso sin saber que nuestro otro hermano había fallecido, ya estaba de camino, desde Hospitalet, hacia el mencionado pueblo de Valencia donde él residía. Mi maleta se quedó esperando.

En el espacio de cuatro años, tres de los cinco hermanos que éramos, han fallecido. Se dá la circunstancia que, solo quedamos el mayor de todos, que soy yo, y la mas pequeña que es mi hermana.


José, a esta hora sin duda ya estarás junto a nuestros padres y nuestros otros hermanos, Cesáreo y Antonio, que se te adelantaron en irse de este mundo. Donde quiera que estéis, que sin lugar a dudas es en la Gloria, aseguro que a quienes tengan la dicha de estar junto a vosotros, darán gracias a Dios de sentirse honrados con vuestra compañía, ya que cuanto fuisteis en la vida, en todo el buen sentido de las buenas gentes, vuestra alma jamás podrá desprenderse de esas virtudes, que además de haberos hecho ganar ese sitio, os servirá para sentiros queridos por todos los demás y de todo ello, nuestros padres, como aquí en esta vida, se mostraran orgullosos de lo que fueron sus hijos, y por tanto ahí, lo seguiran siendo.


El que a través de la vida se vayan acumulando años, como a mí me sucede, y que a mi hermano José, último de los hermanos fallecidos, lo aventajaba en siete años y tres meses justos, por una parte, gozamos de aquellos hechos buenos que de vez en vez les van acaeciendo a nuestos seres queridos próximos, no lo es menos también que por ello tenemos que soportar estos sucedidos que se llevan consigo jirones del alma, cuyas cicatrizaciones son dificiles de que lleguen a curarse, sino lo es a través del paso del tiempo, que a estas alturas, no es garantía de que se consiga.


Desde aquí, a la viuda de mi hermano José, mi cuñada Antonia, que sin duda será la que más lo eche de menos, y también como nó a sus hijos, e igualmente y muy especial a mi hermana, me uno a ellos a que juntos compartiremos el dolor por la pérdida de su esposo, su padre y nuestro hermano. Que Dios lo haya acogido y lo tenga en la Gloria.



Hasta otra entrada que lo sea por causa o motivo mas agradable que esta.

jueves, 16 de febrero de 2012

Paso a paso. Aleluya.





No por esperada, la noticia que me ha llegado al medio día de hoy, ha causado en mí esa profunda alegría de la que gracias a Dios mi vida se ha visto jalonada en muchísimas ocasiones. Esa noticia ha sido la nota conseguida por mi nieto Rafa en el segundo examen de las oposiciones a Subinspector de Hacienda. Si en el primer examen y pese al elevado numero de opositores, creo alrededor de los tres mil, y para las solo 28 plaza a cubrir, conseguía quedar dentro de ese número, como lo fue el 22, en el segundo del que en el día de hoy se han publicado las notas, ha quedado como creo lo pronostiqué el quinto, y en el general ha conseguido ganar catorce puestos, habiendo ascendido hasta el octavo.

Pero no está todo ganado; aún le queda el tercero y definitivo envite para poder alcanzar una de las tan desedeadas y escasas plazas convocadas, y cuyo examen se celebrara el próximo día 25 de los corrientes. Rafita, primero confío en tu capacidad y talento para todo cuanto te propongas, pero por si acaso en algún momento notaras que tu animo, tendiera a decrecer, acuérdate de tu abuelo que en ese instante estará junto a ti como ese Ángel de la Guarda que no se aparta del ser a quién está llamado a proteger, para no permitir que semejante caso llegue a consumarse y al ser remediado, te lleve hasta la consecución de la difícil y pretendida plaza, y que tanto empeño, trabajo y entusiasmo te está costando, estando seguro que finalmente lo vas a conseguir.

No gratuitamente, para mí, la "Sacristía del Rey", que por cierto poco, desplazamiento deberás hacer para llegar a la misma desde tu casa aquí en Málaga, todos los miembros de la familia celebraremos el que yo por lo menos, doy ya por hecho la consecución de lo pretendido.

Ánimo, confía en tu capacidad como te he dicho, y "no temas en preguntarme cualquier cosa que no sepas o no te acuerdes, verás como tu abuelo te la hace llegar así de tapadillo para que nadie se dé cuenta pero a tí te ayudará a salir de la contrariedad.Lo dicho, y empleando el simil taurino, "suerte y al toro". Un abrazo y el próximo día de San Cesáreo, tu bisabuelo paterno, después del exámen verás como tus impresiones coincidirán con mis vaticinios.

Hasta la próxima entrada.

lunes, 13 de febrero de 2012

Hoy he cumplido quince años




Sin duda, escasos lectores, os habréis sorprendido al leer el título que he dado a esta entrada de hoy, pero voy a tratar de sacaros de ese error, aunque tengáis razón en que realmente ni hoy es mi cumpleaños, y muchísimo menos el que cumpla esos citados quince, que sólo mi último, de los seis nietos que tengo, está a punto de cumplirlos. Entonces a qué viene todo ese embrollo ?. Paciencia que todo en la vida llega.

Tal día como hoy, pero de 1997, y después de haber permanecido diez días en la UVI del Hospital Parque de San Antonio en esta Capital, me operaban de corazón. Hubieron de extraerme la vena safena interior derecha, desde el tobillo hasta la rodilla, y con la misma parece ser hicieron una verdadera obra de ingeniería entre By-pass, injertos y otros menesteres, en todos los entornos de mi maltrecho corazón, de lo que fueron autores los doctores D. José María Arqué y D. Miguel Such, a los cuales sin duda le debo estos quince años que hoy cumplo, tras la mencionada operación, y a los que desde estos humildes renglones les doy otra vez las gracias.

Ingresé en la UVI, como suele decirse "hecho un asco", el día 3 del mismo mes y año, y con el siguiente diagnóstico: "Hemorragia digestiva severa, que requirió transfusión. Neumonía derecha IAM (que no sé lo que eso es) inferior, angina post-infarto con cambios eléctricos en cara anterior", y precisamente, para más "inri" en los instantes en que fallecía mi mujer.

Los diez días que permanecí en la UVI, se debió, a que dada la gravedad con la que ingresé, los médicos no se decidían a operarme, ante el temor de que pudiera quedarme en el quirófano.


Infinidad de veces, desde entonces, he pensado en esos diez días en que desde que ingresé hasta que me operaron, y aunque sin duda debí de permanecer sedado, y creo que en no más de cinco o seis veces durante ese periodo de días recobre un tanto la conciencia, me quedó, y aún hoy pasados quince años me queda, una sensación de bienestar tan profundo, que yo no soy capaz de encontrar palabras para definir tal bienestar, y de lo que solo puedo decir, que me hallaba como si estuviera flotando por lugares llenos de silencio, pero como cubierto por infinitas caricias por todo mi ser, y de los que se guardan recuerdos de aquellos que en su día te fueron dados por tu madre, tu novia, tus hijos, y de todos los seres queridos que en la vida son, de lo que sin duda ello solo pudiera ser sensible a los sentimientos del alma, de lo que en esos momentos creo era lo único que quedaba de mí. En esos embelesos, sin duda como digo antes, el alma, mi alma, se recreaba en todos ellos y me ha dado que pensar, que si eso será la eternidad, mi eternidad, dulce bienestar se siente, y que solo tendrá el gran inconveniente de que no podrás compartirlo con nadie de esos seres queridos que pudieras dejarte en esta vida.


Han pasado QUINCE AÑOS, como ya he repetido varias veces en esta entrada. El único recuerdo que aún me duele y lo seguirá haciendo por el resto de mis días, no es otro que la pérdida de mi mujer, pero a medida de que han ido pasando los días, me he ido entrando nuevamente en ese devenir de los que uno tras otro, no me han ido faltando motivos e ilusiones en que me han llevado de nuevo, a lo que al principio me parecía imposible de conseguir, y es dar ilusión a mi vida, por todo cuanto me rodea y de lo que a Dios pido no me prive de ello por el resto de los días, meses o años en que haya de seguir por estos lares y con ello pueda seguir haciendo balance tan feliz y positivo de lo que fue, ha sido y lo sigue siendo, mi caminar por la vida, de lo que por todo cuanto me ha dado, me cuento entre los seres mas afortunados de los que hayan tenido la dicha de venir a esta vida.


Así que perdonarme, pero mi paso por este mundo, desde ahora en adelante lo dividiré en dos etapas, aquella en que solo me faltaban unos meses para cumplir setenta y dos años, y las segunda esta en la que hoy ya me considero un adolescente, o para mejor decir, un jovencito que otra vez comienza su discurrir por esos felices acontecieres que suelen pasar por la adolescencia y primera juventud, pero que ellos cuando quieren acordar ya les ha pasado, pero yo, manteniendo la veteranía y experiencia pasada, sabré sacarle todo el jugo que ello encierra y para los mayores, o viejos, se convierte en el elixir que termina de llenarlo todo de dicha y felicidad.


Hasta la próxima entrada.

viernes, 10 de febrero de 2012

La sequía




El título que he dado hoy a esta entrada en el blog no se refiere precisamente a la sequía meteorológica, que también se está pasando ya de castaño oscuro, sino a la sequía blogera, ya que llevaba una semana entera sin escribir nada, y hoy lo hago precisamente sin tener un motivo que realmente merezca la pena de que me induzca a ello.

No puedo precisar el motivo de que me tenga en esta situación, ya que a excepción del estado de salud en que se halla mi hermano, el único varón que me queda, que desde luego es bastante preocupante, que aunque de por sí sea lo suficiente para que me lleve al desánimo personal, no me asiste otra causa para que lleve tantos días sin pasarme por este lugar que desde hace algunos años ha sido, y lo seguirá siendo, el refugio donde suelo cobijarme para dar rienda suelta a mis alegrías y donde también me entrego a lamer mis penas y con ello hacerlas menos dolorosas. De estas últimas, demos gracias a Dios no me embargan por el momento, si no es la que dejo apuntada de la enfermedad de mi hermano, y sí, de las primeras, siguen rodeándome por todos los extremos y que así, día tras día, me llevan en volandas para seguir caminando por este mundo, y a ver si lo sigue siendo, con un bienestar y una felicidad tan completa, de lo que nada más pueda ambicionar. A medida que sin darme cuenta y con mayor velocidad de la deseada se iban acumulando los años sobre mí, tenía la creencia de que mi paso por esa vejez que a pasos agigantados se me venía encima, lo sería en un permanente recogimiento, viendo como pasaba el tiempo y solamente trayendo al recuerdo todo mi acontecer pasado, pero tal vez por tener la mente en unas condiciones en las que ni aún pedidas por mí lo fueran tal cual, como cito anteriormente sigo gozando de esta vida con la intensidad de como lo he venido haciendo durante tantísimos años, sin mas contrariedades que las que las circunstancias me fueron allegando. 



Quizá esta corta y casi a remolque entrada del día de hoy, parece me ha llevado el ánimo a subir algunos enteros, de cuyo decaimiento, como citaba al principio, no encontraba mas razón que el estado de salud de mi hermano, de lo que aún conociendo la dificultad para ello, desde aquí pido a Dios le ayude en lo posible. 

Hasta la próxima, que lo sea con algo mas de gracia y energía que lo ha sido ésta.

viernes, 3 de febrero de 2012

Hoy se cumplen 15 años


Si de todos los días de mi existencia, hubiere de borrar uno de ellos, sin ninguna duda, ese sería el día 3 de febrero, pero de 1997.

Por tanto hoy se cumplen quince años de aquel aciago día. ¿Y por qué digo ésto? Porque aunque los míos sabéis demasiado bien porqué lo digo, para aquellos escasos que aún no sabiéndolo tengan la osadía de entrar en este blog, hago constar que ese día se truncaba una larga y felicísima etapa de mi vida, dado que fallecía la mujer que fue la artífice de esa dicha y a la vez en mí, aparte del dolor que suponía su pérdida, el inicio también de una grave contrariedad en mi estado de salud, de lo que igualmente dejaría una huella de la que jamás podré desprenderme.

No obstante todo ello, el paso del tiempo va cicatrizando todas las heridas que en el alma se van acumulando día tras día, por hechos o acaecidos más o menos graves, incluso el que hoy me lleva a la entrada de este blog. Pero si para estos eventos he dirigido mi "vista atrás", también como recompensa y para hacer el balance de mi propio caminar por ella, me vienen al recuerdo tantos y tantísimos momentos de dicha con los que Dios quiso concederme, y aún lo sigue haciendo, sin duda mayores a los méritos que yo hubiere podido ofrecerle. Quince años sin ELLA, sin duda habrían causado en mí un deterioro físico y anímico tan grande, que a estas alturas de la vida, me sería difícil de ir soportando de la forma en que lo vengo haciendo. Ese entorno mas íntimo del que me veo rodeado y en el que día a día me protege, y me mima, me aporta la ilusión y gana de vivir suficiente, de lo que sin ello la vida para mí carecería de razón de ser el continuar en ella.

Aunque tal vez para alguien pueda parecer un tanto fuera de sentido, y pese al cúmulo de años que sobre mis espaldas pesan, trayendo al recuerdo todo mi pasado y unido a este presente del que tan orgulloso me siento, y pese a que tampoco falten algunos acontecimientos familiares próximos que me allegan cierto pesar, no me cansaré de dar gracias a Dios el que me mantenga en el estado en que me hallo y no me falten ilusiones para continuar mi tránsito por este mundo, del que me considero uno de los grandes afortunados en todo mi discurrir por el mismo, pese a las inevitables contrariedades que la propia vida a veces nos hace llegar.

Cuando tenga que rendir cuentas ante ÉL, de lo que deseo falten aún bastantes años, forzosamente tendré que mostrarle mi profundo agradecimiento por todo cuanto me dio, me da y espero me siga dando.

Y como no, lo último de esta entrada sea mi sentido y cariñoso recuerdo, hacía la mujer que supo aportarme todo cuanto tenía, y creo que tampoco yo escatime aportaciones, con lo que para ambos fue un continuo disfrute de la propia vida.

Hasta la próxima entrada.

viernes, 27 de enero de 2012

Otro veintisiete de enero


Como desde hace hoy 60 años, cada vez que llega este día en que era domingo, en el año de 1952, no puede por menos que venirme al recuerdo, que por esa otra casualidad de la vida conocí a la mujer que me llevó a cuarenta y cinco años de felicidad plena con la añadidura de que me dio la descendencia de la que siempre tan orgullosos nos sentimos. Creo que nada me quedaría por añadir a todo cuanto en las diferentes efemérides en que desde que entro en este blog se han sucedido, he dejado constancia de todo ello, pero sí, nunca sería lo suficiente en dar gracias a Dios por cuanto supuso aquel casual encuentro. La vida de toda persona está jalonada de circunstancias casuales, en las que va marcando el camino de cada cual. Yo en la mía, se ha dado en la casi todalidad, por no decir siempre, todas esas casualidades lo fueron, y lo siguen siendo, en beneficio de mi propio discurrir por la misma, lo que me han hecho ser un afortunado de la misma.

Hoy, la multitud de circunstancias favorables de las que gozo, se ven un tanto empañadas por la situación, en que el unico hermano varón que me queda, padece un grave estado de salud y de lo que tuve exacto conocimiento en el día de ayer. Pero así es la vida, que al igual, que en mi caso, casi siempre lo han sido acontecimientos felicísimos, de vez en vez, y con mucho menos espaciados en el tiempo lo van siendo a medida que los años pasan, no dejan de llegarnos otros acontecieres, que también dejan profunda huella en nosotros. Y así seguirá sucediendo, aunque los hechos de una u otra índole más o menos felices, no lo estan equitativamente distribuídos entre los que vamos transitando por este valle de lágrimas. Yo gracias a Dios, hasta hoy, me encuentro entre los afortunados y sigo solicitándole lo sea así hasta que Él disponga.

Con esta entrada, un tanto dispar entre lo relatado, doy finalizados los días de sequía en que estaba el mismo. Hasta la próxima.

sábado, 21 de enero de 2012

El tercer y último paso



Aún sin haber siquiera descansado del segundo paso que daba hace ocho días, en apoyo de mi nieto y editor, Rafita, aquí me tenéis hoy decidido a subir esta cuesta de TREINTA Y CINCO DÍAS, dividida en dos tramos, la primera la de enero de la que ya solo quedan diez, y la segunda, esta más larga, que son los veinticinco primeros del próximo mes de febrero, y como en la anterior y con mas empeño si cabe con el mismo cometido y misión, en que me había empeñado en las dos anteriores.


Rafita, fuerza no te falta, voluntad te sobra, y la inteligencia te puedes dar el lujo de prestar a cualquiera parte de la muchísima que te rebosa, así que como siempre, el auxilio que puede prestarte tu abuelo, lo es solo en el acompañamiento y el suministrarte el posible aliento que en algún momento pudiera comenzar a flaquearte, aunque si otro apoyo precisas de mí, no dudes en pedírmelo, que aún suponiendo de que yo no lo tenga, como es seguro, sabes que emplearé toda mi influencia, que para ello me sobra también voluntad, y ten la seguridad que te llegará en la cantidad suficiente en que precisa te sea.

Aunque todavía no sabemos la puntuación del examen practicado el día 14 del presente enero, damos por descontado, que según tu propia definición, "lo habías clavado", ya solo nos queda, y digo nos queda, porque no solo tú, sino además de tus padres y tu abuelo, son bastantes más los que caminan junto a nosotros en esta romería, que seguro estoy celebraremos al final, aunque a algunos tengan como suele decirse, que "empeñarse hasta las cejas", para hacer frente a lo que le va a costar la "juerga" .

Y además, otra cosa tengo que decirte, que el día 25 de febrero, fecha de tu tercer y último examen para sacar adelante esa tan dificilísima oposición, es la festividad, entre otras de San Cesáreo, pues tu bisabuelo, como bien sabes se llamaba Cesáreo, nació un 25 de febrero; un 25 de febrero se fue, sin duda al Cielo, y desde allí, seguro estará gestionando lo que solemos decir los andaluces, "que no le falte de ná a su bisnieto", y ve con la confianza que también él lo conseguirá para ti, cuanto solicite.

Así, que Rafíta, utilizando un símil de la tauromaquia, "suerte y al toro", y camina tranquilo que yo no me separaré de ti ni un solo paso para estar pronto a cualquier eventualidad que pudiera surgir. Si largo es el camino y muchas dificultades presenta su travesía, no le faltan al caminante recursos de toda índole, para llegar hasta la meta final, sobrado de energías, y lo que es más importante de TALENTO.

Rafita, tu aporta todo lo que tienes, el resto lo pondrá tu abuelo, que no es poco.
No te dejes en casa este fuerte abrazo que para todo el camino te manda tu abuelo, Rafael.

martes, 17 de enero de 2012

Han pasado sesenta y ocho años




Esta mañana y como consecuencia de haber pasado una noche solamente regular, a causa de una instilación que me verificaron en la tarde de ayer en el Hospital Parque de San Antonio de esta capital, amanecí en la mañana de hoy festividad de San Antón,en una situación de debilidad física, que como suele decirse, "estaba pal'arrastre". Pese a que posiblemente debieron darme algunas décimas de fiebre solamente los muchos inviernos pasados sobre mí acarrean tales estados.

Volviendo la vista atrás, nada menos que 68 años, o sea el día de San Antón de 1944, se me vino al recuerdo lo acaecido en la yá tan lejanísima fecha, lo que forzosamente me ha llevado, y prescindiendo del dicho de que toda comparación es odiosa, a establecer esa comparación de lo que entonces tenía 18 años de edad, y hoy como cito anteriormente han transcurrido esos sesenta y ocho.

Ese tan lejano día, yo me hallaba trabajando en la fábrica de aceite de la finca denominada La Calera, término municipal de Obejo de la provincia de Córdoba y limítrofe con el mío. Como quiera que la ya tan repetida festividad de San Antón tenía una arraigada tradición en aquella localidad, por acuerdo del arrendatario de la finca y de mutuo acuerdo con los manijeros de tanto los vareadores como de las recogedoras de la aceituna, dispusieron señalar como festivo y por tanto dar holganza tanto a los trabajadores y trabajadoras citadas, como al resto del personal que lo hacía en otras actividades.

Semejante determinación suponía para mí la posibilidad de alcanzar unos deseos que desde hacía unos veinte días no dejaban descansar mi imaginación. Desde hacía esos días, yo había establecido mis relaciones amorosas, o sea, como solía, o suele decirse, me había echado la primera novia de mi vida. Como quiera que los tiempos cambian que es una barbaridad, de aquel ayer al hoy, no hay siquiera ni punto con que compararse la forma de llevarse los noviazgos, aunque incluso en la actualidad, ni siquiera suelen denominarse novios en la mayoría de los casos. En fín que entonces, hasta para solo dar un beso a la novia había de hacerse cuando las circuntancias lo permitían, que no eran otras que las de hallarse la pareja completamente sin nadie a su alrededor que pudiera contemplar semejante "pecado".

Sobre la hora en que yo me levantaba esta mañana, aproximadamente a las nueve,
un tanto maltrecho por la consecuencia de mi estancia en el hospital en la tarde de ayer, partíamos hacia Obejo el 17 de enero de 1944, no menos de setenta u ochenta personas, parte de la faneguería, de cuya peregrinación yo componía, juntamente con mi flamante novia, parte de la misma. La distancia de la finca hasta el pueblo debía estar en los aproximados seis o siete kilómetros. aunque en la ída y utilizando algunas trochas, debía acortarse en algún kilómetro y cuyo tiempo empleado en su recorrido debió rebasar en poco una hora. Aparte de asistir a la procesión del Santo, en el pueblo solo quedaba el caminar de bar en bar, tomando alguna copa de vino u otros licores, en cuyo menester, y previa complicidad, de sobre todo los que teníamos novia, hicimos prolongar la jornada hasta que comenzaba el anochecido. En este caso, y creo excuso decir la intencionalidad del retraso en la salida, tambien nos obligaba a caminar carretera adelante, lo aque a la vez que alargaba el camino lo hacía tambien en prorrogar el tiempo para su finalización y lo que era lo principal y la causa que nos hizo llegar a la prolongación de la jornada, darnos la facilidad, de como por ejemplo a mí, besar por primera vez a una novia.

Ni el ajetreo del caminar en la ida y vuelta, ni todo el día en el pueblo como cité anteriormente de bar en bar, sobre todo el trayecto de la vuelta, me pareció habia transcurrido en un soplo, y mi estado de ánimo terminaba todo el discurrir de la jornada con la energía suficiente y no menos el deseo, de haberla continuado otras veinticuatro o cuarenta y ocho horas más.

¡Qué destrozo físico y también en el anímico, produce el paso de SESENTA Y OCHO AÑOS! Pero aparte de todo, hay que dar gracias a Dios de que aún, ande por estos mundos y tenga la oportunidad de traer al recuerdo tan lejanas y agradables vivencias, aunque para ser sincero, tengo que reiterar mi agradecimiento porque tampco me faltan alicientes y deseos de seguir viviendo al día de hoy.

Hasta la próxima entrada.

viernes, 13 de enero de 2012

Segundo paso



El día 11 de noviembre pasado, hacía una entrada en este blog, la que iba dedicada en exclusiva a mi nieto Rafael, o Rafita como solemos llamarle toda la familia. Esta de hoy vuelve a tener la misma intención y también el mismo motivo por la que hice la anterior, o sea, el segundo examen en relación con la difícil oposición a la que se está enfrentando. Igual que en el anterior, para el examen de mañana estoy en disposición permanente, si no de chivarte en lo que te surja alguna duda para resolver, porque puede ser "que no lo sepa", pero ten la seguridad que con todo el deseo que emplearía en poderte ayudar, sería lo suficiente para que tu preclara inteligencia se fuera derechita a la resolución del problema e incluso pudiera llegarte que la influencia de tu abuelo había puesto de su aparte algo importante para que llegaras a ello. No sé las horas en que será mañana el examen, pero posiblemente a esta hora de las doce menos veinte de la mañana estarás inmerso en la resolución de cuanto te hayan puesto, y hazlo con tranquilidad, que tu abuelo a partir de ya, va estar vigilante para que nada ni nadie pueda nublar en lo mas mínimo lo que llevas almacenado en tu cabecita y que seguro se verá plasmado en los folios que vas a utilizar.


Cuando mañana sepa la hora en que se dará por finalizado el examen, poco después llamaré a tu casa para que seguro habrás dado la noticia de cual sea tu impresión con la que has salido. Un fuerte abrazo de tu abuelo, "que soy "elabuelodevillaharta", Rafael.

lunes, 9 de enero de 2012

Recuerdo que destroza el alma



Me parece mentira, pero hace quince años. Hoy 9 de enero se cumplen quince años en que mi mujer salió de esta su casa para no volver jamás a ella. Aquella mañana del 9 de enero de 1997, y también a las nueve horas, salíamos para el Hospital Parque de San Antonio. La situación física en que se encontraba élla, me hacía a mí tener el presentimiento de que nunca más volvería aquí. Veinticinco días después tomaría el definitivo camino hacía la eternidad. En esta casa, donde ella reinó durante más de cuarenta años, dejó esa forma de ser y sentir tanto en cuanto como esposa y aún si cabe todavía más, como madre. Tan profundamente caló en el sentir de sus hijos, como en mí como marido, su bien hacer, que por mucho tiempo que dediquemos en agradecerle todo cuanto supo dejar sobre todos, faltarían muchísimos años más, para medianamente poder devolverle todo a lo que se hizo acreedora.

A medida que los años pasan, por cuanto a mí respecta, mas se acentúa ese agradecimiento por los muchos años de felicidad y, en que juntos, creamos una familia de la que, posteriormente se formaron otras y de lo que tan orgullosos nos sentimos. Para TI, y desde donde estés, he de decirte, que al día de hoy continúan su caminar por la vida, por la misma senda, o quizá mas si pudiera ser, de lo que sin duda mucho debieron copiar de su madre. Gózalas desde ese lugar privilegiado en que seguro te hallas por tus merecimientos en esta vida. Mi agradecimiento a tu recuerdo, sigue siendo cuestión inolvidable.


Gloria, tu nombre fue fiel reflejo de como eras, y como tu proceder. Hasta siempre.