lunes, 16 de julio de 2018

Sesenta y ocho años hace...

Dos meses y medio sin realizar entrada alguna en este blog o sea, que lo tengo totalmente abandonado. Pero, y como esta titulado de recuerdos, hoy se cumple uno de los de mayor trascendencia a lo largo de mi vida, y es que tal día como hoy, pero de 1950, salía como Guardia Civil de la Academia de Úbeda. Mi ingreso en el Cuerpo lo, fue por verdadera vocación, además de que mis circunstancias laborales en aquellos momentos, también me lo demandaban.


Academia de Úbeda

Infinidad de veces lo he dicho, que el ser Guardia Civil ha sido una de las grandes ilusiones de mi vida, con la añadidura de que nunca, y en las que en no pocas ocasiones hubieron de costar ciertos sacrificios, aparte de los no muy elevados emolumentos que se percibían, tuve el menor desaliento en sus realizaciones y en las que ponía el mayor de mis empeños, con  lo que Dios y el destino parece estaban siempre de mi parte terminaban con el éxito del que a veces ni siquiera esperaba.

Venía con cierto disgusto por haberme destinado a Málaga que como he dicho en otras ocasiones, las Comandancias de Teruel y Granada con la de Málaga, eran las peores de España, y mis propósitos eran que tan pronto cumpliera un año en el destino solicitaría cualesquiera otra Comandancia, pero Dios y el destino, como siempre lo estuvieron conmigo y a los quince meses vine destinado a Málaga Capital y dos meses después a las oficinas del Tercio como mecanógrafo y ahí comenzó  mi dicha en el Cuerpo, a la vez que en todo lo personal, que puedo decir que comenzó la etapa mas feliz de mi existencia, que aun continúa, salvo hechos de la mayor gravedad que se sucedieron y que dejan huella imborrable.

Como digo en el título de la entrada, esos 68 años de mi llegada Málaga se cumplen el día 26 de este mes, y de tanta felicidad he disfrutado que ahora bendigo la idea de quien tuvo el pensamiento de mandarme destinado a donde no quería por nada del mundo, y de haber sabido cual iba a ser mi vida en ella, entonces me hubiere vuelto loco de alegría.

A lo largo de los más de treinta y un años que permanecí en activo tuve la suerte y el honor de desempeñar destinos de cierta importancia en el Cuerpo, en los que además de la suerte, la cooperación de los demás componentes daban excelentes resultados.

En una palabra, Málaga ciudad que me deparó cierto disgusto en aquella lejana fecha cuando supe que venía destinado a ella, hoy la bendigo y le doy gracias a Dios de que me trajeran hasta ella  donde tanto en el desempeño de mis obligaciones en el Cuerpo, como en lo que a mi personal vida, nadie ha podido gozar de mayor dicha de la que yo he disfrutado, y disfrutando la sigo. Valga ese sentido y humilde relato para dar gracias a todos y todo de lo que han hecho posible, y haciéndolo siguen, de cuanto me ha dado la vida.

Málaga, Calle Larios

Hasta la próxima, que desde la 109 continuare realizando alguna que otra entrada, para ir contando lo que vaya acumulando como recuerdos.

lunes, 30 de abril de 2018

Seguir cabalgando



Pasaron los días de la celebración de mi cumpleaños que me ofrecieron todos los míos que han podido desplazarse y también los de aquí.

Todo lo grandioso que debió ser, y lo fue, dejó en mí, y dejado queda, un no se qué de amargura debido a que la falta de energías, no me dejaban exteriorizar esa alegría y agradecimiento que sentía y debía hacia ellos, de lo que a través de este relato hago, y pido perdón si así no lo demostré en su momento.

Ya sobre  mi cabalgan  NOVENTA Y TRES AÑOS, que pese a llevarlos con la suficiente holgura comparada con la edad, miro a mis adentros actuales y me retrotraigo años atrás y contemplo tan distantes aquella infancia, aquella adolescencia, aquella juventud, aquellos años de tantas y  tantas BIENAVENTURANZAS, y ver como mi descendencia han ido también pasando los años, aunque  con el desgarro y girones del alma que han ido dejando en mi los que de este mundo se fueron, pero  a ellos han ido colocándolos lo que también el paso de los días marca, y así continúa, que hasta ahora, no tengo por menos que dar gracias a Dios de como ha estado siendo a la vez que continuo rogándole continúe con los que en edad le van a zaga.

Por cuanto a mi, cuatro meses se cumplieron ayer de hallarme en esta 109 como la vengo llamando, y puedo deciros a todos vosotros que tan dentro del alma os llevo, que tan a gusto me siento en ella, salvo lo que honradamente también os digo tiene bastante que mejorar, como es la comida, que hasta el final de la etapa que Dios me tenga establecida, si así lo continua siendo, llegaré hasta ella con el sosiego y felicidad como los ha sido mi largo caminar por este mundo, tal, que tan en verdad os lo deseo a vosotros que da la medida de como realmente lo es.

Es cierto también que cuando se alcanzan los 93, has tenido que ir dejando girones del alma de vez en vez, y que generalmente las mayores suelen ser las de aquellos que nos dejaron y aunque cicatrizan un tanto con el paso del tiempo, jamás se olvidan.

Ahora, y como siempre habremos de tener alguna preocupación, la mía en estos momentos no es otra que la boda de mi primer nieto, en vida, pero que la merma de mis energías y fuerzas son superiores al deseo, tal que me siento incapaz de intentarlo siquiera, de lo cual pido se me perdone.

Como mis quehaceres tan escasos son, que dejan tiempo para que a lo largo de cada día no paséis por mi recuerdo cada uno de vosotros, que a la vez que vuestra persona física queda reflejada en mi mente mis deseos son siempre el pedir a Dios y al destino lo sean tan magnánimos con vosotros como conmigo lo fueron y siguiéndolo siguen.

Aquí doy por terminada la entrada de hoy y hasta la próxima que Dios sabe de que tratara.


martes, 24 de abril de 2018

Por una amistad hasta que la muerte la separe


Hoy cumple 93 años mi amigo Alfonso Pérez Plazuelo. Desde el día que yo nací, tres después que él, no nos hemos separado ni un momento, y digo eso por que en el Libro del Registro Civil estamos registrados, el en folio par, y yo en el siguiente impar, así que cerrado el mismo, quedamos el uno junto al otro.

Desde que teníamos dieciséis o diecisiete años hemos sido, somos, amigos inseparables. Telefónicamente, nos hemos felicitado desde hace por lo menos sesenta, pero hoy no hemos podido hacerlo, y no ha sido porque yo no lo he llamado, si no por que se ha quedado sordo desde hace varios meses, así que mi felicitación la ha recibido su hijo mayor, que precisamente como yo, tienes tres, varones los dos mayores, y la menor una hembra,  el cual ha sido el encargado de comunicarle mi felicitación. Me ha dado "penilla" de que no hayamos podido estar un rato charlando como siempre hacíamos y casi seguro, como no se lo recuerde alguno de sus hijos, ni se acuerde siquiera de que dentro de tres días es el mío.

El seguir cumpliendo años y estando llevando la calidad de vida que yo llevo, tiene muchas ventajas, pero como en este caso, el no poder, como he citado antes. hacerlo directamente a él, podrá parecer un tanto exagerado, pero algunas lágrimas asomaron a mis ojos cuando mi felicitación habría de serle comunicada por su hijo. y como tengo la seguridad de que ya nunca más volveremos a vernos, se encoge el alma con estos casos. No quiere decir que esta cuestión vaya a quitarme el sueño, pero como cito anteriormente, en su momento duele el que esto suceda así.

También mi entrañable amigo precisa de otra persona para su aseo personal y sin ayuda, ni siquiera puede salir a la calle, y realmente así lo pienso, y como suele decirse, para estar así, preferible es, que Dios lo recoja.

"Pariente", como casi siempre nos hemos tratado, por que yo estuve pretendiendo a una prima hermana suya, esto que aquí escribo nunca llegara a tu conocimiento, pero en homenaje a una amistad  tan larga en el tiempo y sincera como ha sido, y lo será hasta el fin de nuestros días, en cada letras llevas el abrazo que personalmente, como cito anteriormente no te puedo dar.

Posiblemente, y como quien esto lea pueda pensarlo, no lo estoy terminando con encogimiento del ánimo si no dando gracias a Dios por una amistad tan verdadera como lo ha sido y así será, como dice el sacerdote al final de contraer matrimonio, hasta que la muerte nos separe.

Hasta la próxima que solo Dios sabrá de que tratará.

viernes, 6 de abril de 2018

Mi primer vuelo


Hoy se cumplen 72 años que salía de mi pueblo para incorporarme al Ejército. Era la primera vez que me separaba de mi madre y hermanos, y digo mi madre, porque de mi padre lo  separaron a él de la familia cuando en septiembre de 1938 fue movilizado e incorporado al Ejercito de Extremadura durante la Guerra Civil española.

Yo pude librarme de la "mili", ya que en aquellos momentos trabajaba en una mina de carbón y podíamos seguir trabajando en la misma, como mínimo durante el tiempo que  mi reemplazo estuviera cumpliendo el servicio militar. Pero primero, mis expectativas no eran permanecer en aquel trabajo, con la añadidura de que de toda clase de actividad que hasta entonces había realizado, aquel no es que no me gustara, es que casi lo odiaba, principalmente por las condiciones en que se trabajaba en el interior de los pozos. Así se iniciaba mi primer vuelo fuera del nido familiar.

Mi paso por la "mili" como se dice el cumplimiento del servicio militar, antes forzoso y hoy voluntario, fue sin duda de lo mas beneficioso y a su vez tan de mi agrado, que seguro que si antes de incorporarme me hubieren pedido elegir como quería pasarlo y donde, seguro estoy de no haber podido pedir ni punto ni lo que mi paso por la vida militar como recluta de reemplazo me resultó finalmente. Tan es así que puedo decir categóricamente que los dos años y medio de mili fueron hasta entonces, el mejor tiempo pasado en mi vida.

Todos los que me conocéis o hayáis tenido la ocasión u osadía de leer mis memorias estáis al tanto del modo y manera  que me hice mecanógrafo cuando hasta entonces toda mi vida y actividad había sido trabajando en el campo, en las diversas faenas que en la agricultura se realizan  al cabo del año y los dos años en la mina.

Aunque pueda parecer una petulancia, y pido perdón por ello, los conocimientos de mecanografía y desenvolvimiento de una oficina, aunque en tal caso, solo en materia netamente militar, que con el paso del tiempo hube de utilizarlo en la Guardia Civil, en algunos casos de gran similitud con la del ejército y en otras totalmente diferentes, fueron el génesis de los destinos que en dicho instituto, benemérito con pleno derecho de ello, llegue a desempeñar, y que lo digo con toda sinceridad, muchos de ellos mas por suerte que por méritos, aunque luego en el desempeño de los mismos ponía todo cuanto podía y sabía, y la inmensa mayoría de los casos, en la que tampoco me faltó la suerte, eran resueltos tal se debía.

Sin que haya sido de una forma intencionada, me he pasado del Ejército a la Guardia Civil de una tacada, así que dejemos mi paso por dicho Cuerpo y volvamos lo que sobre el título se define como mi primer vuelo.

Vamos a ello. Uno de los casos personales que me sucedieron solo unos meses después de haber comenzado a ejercer como mecanógrafo a las órdenes del Capitán a quién le debía todo de haberlo conseguido, y aunque parezca un contrasentido, así lo fue, me causó por una parte una gran pena, digámoslo así, y por otra alegría y satisfacción y se trató de lo siguiente.

El soldado que estaba de mecanógrafo en Mayoría, llamado Antonio Tenor Dorado, causó baja por su ingreso en la Guardia Civil. El Negociado de Mayoría era de trámites mas importantes que en el  que yo estaba, entre ellos la reclamación de los devengos de los Jefes, Oficiales y Suboficiales que había en el Centro. Como es natural el destino que dejaba el Soldado Tenor había de ser cubierto por un mecanógrafo, y no se el porque, el Teniente Coronel Mayor de quien dependía el Negociado, dispuso que yo pasara a cubrir aquella baja. El Capitán con quien yo estaba, y como citaba anteriormente el que con su actitud conseguí hacerme mecanógrafo fue a pedirle al Teniente Coronel que me dejara con él, exponiéndole lo que yo dejo citado de que era mecanógrafo gracias a el, pero en la mili el que manda, manda, y por ello yo pase a ocupar aquel destino hasta que fui licenciado casi dos  años después del sucedido.

Como lo he dicho millares de veces tanto por palabra como por escrito, la suerte me ha  sonreído siempre, mucho mas de lo que pudiera merecer, aunque eso sí, yo siempre puse, y lo sigo poniendo, en todos mis actos, cuanto sabía y podía, y sin duda esa era la causa de lo que pudieran apreciar en mis actuaciones.

Una cuestión muy importante en la vida de un soldado en aquellos tiempos por lo menos,  era la cuestión económica, pues a un soldado le daban dos reales diarios, o sea 0,50 pesetas, y cada diez le daban el tabaco que valía dos pesetas, así que cada diez días te quedaban libres tres pesetas, que generalmente te los gastabas en sellos en escribir a los padres, a la novia (si se tenía), y algún amigo que otro. Así, los útiles y medios de aseo por ejemplo ¿de dónde lo sacabas? Haciendo un paréntesis, había un dicho que  decía con respecto al soldado, y el título de películas, "La mayor ilusión, un giro". Así cuando llegaba la hora del reparto  de la correspondencia, y al ser dicho el nombre del Soldado se añadía "UN GIRO", los saltos que daba llegaba con la cabeza al techo. Yo puedo jurarle que en los dos años y medio de mili, no recibí ni un solo giro. Y recuerdo que una vez que fui con un mes de permiso en Agosto, saque un destajo de trabajo en el campo, quitando monte, para poder llevarme algo de dinero cuando terminara el permiso. La situación económica de la familia en aquellas fechas, no daba para ello.

Pero también, en la oficina le hacía la guardia de escribiente a uno que era de Sevilla y tenían una tienda de tejidos y trabajaba con el padre en la misma durante la tarde; me daba por ello, el pan diario, el tabaco, y cinco pesetas por cada guardia, así que el pan y el tabaco lo vendía y así iba tirando, y de vez en cuando, hacía otra guardia a alguno que también era de Sevilla pero menos pudiente, pero a lo mejor tenía algo importante que hacer aquella tarde o noche, y a esos les cobraba diez pesetas.  Como podréis observar, además de mecanógrafo me hice negociante y es que como creo decía Cervantes, la necesidad despierta la inteligencia.

Cuando llevaba dos años de servicio, que era lo que se exigía para poder ingresar en  la Guardia Civil, excepto los hijos del Cuerpo que estaban exentos de tal requisito, intenté iniciar las gestiones para dicho fin, pero por causas que serían muy largas de explicar, hube de dejarlo y por ello  continuar hasta que mi reemplazo fue licenciado.

El día 17 de septiembre de 1948 llegó la hora de mi licenciamiento. Cuando todos mis quintos íbamos en el  tren de regreso a nuestros pueblos cantaban locos de alegría por tal acontecimiento, a mi sucedía todo lo contrario; dejaba atrás una vida de lo más cómoda y tranquila que hasta entonces había tenido, y no había otra solución que mi vuelta a la mina, de donde salí con la intención y el deseo de no volver a ella jamás, pero las circunstancias habidas así lo habían querido y por tanto había que afrontarlo.

No más de tres o cuatro días después de mi llegada, y previa presentación al ingeniero jefe de la explotación, en compañía de otro amigo y también de mi reemplazo, que había hecho lo mismo que yo, iniciábamos el trabajo en la mina. La pérdida de experiencia en el duro trabajo, y el fracaso moral que había supuesto para mí aquella vuelta, fue, ha sido, con toda seguridad, uno de los días peores  de mi vida, salvo acontecimientos familiares desfavorables.

Ese era el inicio del final, de marcha a la mili que se iniciaba hace hoy SETENTA Y DOS AÑOS. Ya ha llovido desde entonces.

Hasta la próxima entrada.

miércoles, 14 de marzo de 2018

Lo mismo que ahora




Esta vez si se puede decir con rotundidad que tiempos pasados fueron mejores. Y digo que fueron mejores por que cuando termine esta entrada, no solo tienen que darme la razón quienes tengan la osadía de entrar a leerla, sino también a todos a quienes les llegue el motivo de la presente.

El paso de los años va cambiando la mayoría de las cosas, salvo escasas excepciones como pueden ser las montañas que no estén sujetas a las edificaciones, la agricultura u otras circunstancias en las que intervenga la mano del hombre. Por lo demás cuando vuelves por un lugar del que pasabas desde hacia bastantes años muchas son las cosas que han cambiado, según tu observación, unas lo habrán sido para peor, otras, quizás las más, lo habrán sido para mejor. Los olivos que llegan a ser milenarios si se les deja en sus emplazamientos, y lo digo por experiencia, yo volví por un olivar donde trabajé por espacio de cuatro años, SETENTA AÑOS después y uno por uno y el aspecto en general mostraba a las claras su envejecimiento. Pero no nos vayamos por los cerros de Úbeda y vamos directo al grano como suele decirse.

Tal día como hoy, 15 de marzo pero de 1953, se celebró en el campo de fútbol de La Rosaleda, por cierto, creo que uno de los pocos que conserva su primitivo nombre, el partido de liga temporada 1952-53 entre el CD MÁLAGA Y REAL MADRID FC.

Transcurridos los noventa minutos de juego el marcador reflejaba el siguiente resultado:


CD MÁLAGA 6  0 REAL MADRID


Sí, así de tajante seis a cero. Un compañero mío, madrileño y madridista, sentado a mi derecha junto a mí al comienzo del partido, y en nuestro rededor otros bastantes mas compañeros, cada vez que el Málaga marcaba un gol se dirigían a él con la mala uva que se hacen esas cosas, y creo recordar que cuando le marcaron el cuarto gol al equipo de sus amores, tomo las de Villadiego y no se donde se iría a calmar su mal trago que entre todos le hicimos pasar.

Aquella irrepetible hazaña del MÁLAGA comparada con la temporada actual 2017-18, que va el último de la clasificación y con todas las papeletas para el descenso a 2ª División, es lo que me ha dado motivo para la entrada de hoy. La inmensa mayoría de los aficionados actuales no conocieron aquella hombrada de su Málaga y lo escasos que continúen viviendo, incluso el paso de SESENTA Y CINCO AÑOS le traerá ahora en cada partido aquel que no volvió a repetirse.

De tan fausto evento tengo una fotografía de antes de comenzar el partido en la que mi compañero madrileño esta todavía junto a mi, y la prenda de vestir que tengo sobre mis brazos, una gabardina, muy de moda en aquellos años, da fe del tiempo y el punto donde se hizo y además yo tenía todavía 27 años de edad. Dicha fotografía, desde el punto donde la conservo, no sé si por imposibilidad o por mi incompetencia no he sido capaz de enviársela a mi editor para que la hubiere colocado en lugar que estimara oportuno dentro de esta entrada.

Esta entrada tiene como mínimo la noticia sorpresiva que tendrán muchos al conocerla, Pero tal se dio el resultado yo lo he puesto.

Hasta la próxima.

viernes, 9 de marzo de 2018

Antes del D.N.I.


Antes del actual Documento Nacional de Identidad, yo lo recuerdo de los años 30 y 40 del pasado siglo, se utilizaba la que se llamaba Cédula Personal, se expedía en los ayuntamientos y era firmada por los Alcaldes. Esos documentos similares a los entonces papeles de pagos al Estado con los que se pagaban las multas que eran impuestas por las Autoridades competentes y se cumplimentaban por los Comandantes de Puesto de la Guardia Civil  o bien por los propios Alcaldes.

En las Cédulas Personales figuraba solamente el nombre y apellidos del interesado y algunos datos más, la fecha y localidad en la que se expedía, pero no tenía fotografía. La validez de las mismas era anual, por tanto había que renovarlas cada año. El importe de las Cédulas Personales dependía de la situación económica que estaba calificada a quienes había de expedírsela, a ella y su entorno familiar, tales como posesiones rústicas, urbanas o de otra índole, que no se, eso como se controlaba. Así que no pagaba lo mismo el que poseyera cien olivos, dos casas y cien fanegas de tierra baldía, que el que tuviera menos y así hasta llegar al simple jornalero que eran las mas baratas y que estas quiero recordar, aunque no estoy seguro, costaban una peseta o alrededor de céntimos mas o menos, Para calcular el valor de la Cédula creo se utilizaba un baremo que se llevaba de todos los vecinos de la localidad. Pero también había un caso muy especial y era el de los varones solteros que tuvieran más, creo eran 30 años o más a quienes se les aplicaba un aumento de precio, llamado "recargo de soltería". Pero ¿y porqué era aplicado solamente a los hombres? Sencillamente por que los hombres si estaban solteros era por propia voluntad, porque ellos podían buscar novia para casarse, cuestión esa que no podían hacerlo las mujeres, que aunque no hubiera disposición alguna que lo prohibiera, el que dirán de las gentes, era igual a una prohibición.

Durante la guerra y las posguerra, en las comarcas que se consideraban zona de bandoleros, y ellos y el partido comunista en el exilio los denominaba guerrilleros, se expedían generalmente por los Comandantes de Puesto de la Guardia Civil, un documento personal que se llamaba salvoconducto, en el que se hacía constar que el poseedor estaba autorizado a transitar por los puntos o zonas que se señalaban.



Estos detalle tan peregrinos los conocí yo, no por ser mas listo, si no por que vivía cuando eso pasaba. Así que el ser viejo tenía que tener alguna ventaja.

Creo voy a dar por conclusa esta entrada y prometo entrar la semana que viene y trataré otro asunto que causará mas extrañeza que lo contado en la presente, aun habrá alguien que tenga noticia de ello.

Hasta la próxima.

P.D.: Se me olvidaba decirles que yo fui poseedor de la Cédula Personal.

domingo, 25 de febrero de 2018

Año de 1959

59 años hace hoy.


Me hallaba realizando el curso para el ascenso a Cabo en Madrid. Tuve la suerte de que a los dos o tres días de incorporarme preguntaron en mi clase quien había trabajado en oficinas y nos levantamos unos cuantos. Yo lo había hecho en oficinas de Línea y del Tercio y dos años en el Servicio de información de la -comandancia como mecanógrafo; nos eligieron a un tal Julián Durán Rega, que lo había hecho en la Jefatura de la Comandancia de Palma de Mallorca con el paso del tiempo llegó a Capitán, y ambos pasamos a la oficina de la Academia, ahorrándonos todos los actos que se realizaban, excepto la asistencia a los exámenes escritos.

También fuimos convocados al curso de equitación que se realizaba por la tarde y por espacio de un mes. El primer día de clase pedían voluntarios para ver si demostraban que sabían montar a caballo y los daban de alta y el mes que duraba el curso por la tarde los  que le daban el aprobado se quedaban en la academia estudiando. Yo fui uno de los pocos que salimos y tuve la suerte de que me dieron el alta y así  me las pasaba estudiando ya que me era imposible hacerlo por las mañanas, por estar en la oficina de mando de la academia.

El curso tenía una duración de cuatro meses y medio, dando comienzo el 4 de febrero hasta el 15 de junio que salimos ascendidos toda la promoción.

La única contrariedad que tuve durante el curso, y no podía ser mas grave y dolorosa, que fue el fallecimiento de mi padre  tal día como hoy, 25 de febrero de 1959, dándose la casualidad que era el día de su santo y también de su cumpleaños, por eso el inicio de esta entrada, hoy se cumplen 59 años.

La noticia del fallecimiento la recibí aquel día a las ocho dela mañana. Con tal motivo y como es natural hube de trasladarme hasta mi pueblo, Villaharta, que dista de Córdoba capital 37 kilómetros y tal eran las comunicaciones en aquella fecha que el único medio posible para llegara a la hora del entierro prevista para las cinco de la tarde tuvo que ser un pequeño avión, quiero recordar de 17 plazas que salía de Madrid a las cuatro menos cuarto de la tarde llegando a Córdoba entre unas cosas y otras  sobre las cuatro y media. Un amigo de la familia tuvo que ir al aeropuerto a recogerme en una moto, y pese a todo, hubo de retrasarse el sepelio una hora a fin de que yo pudiera ver a mi padre y lo fue por solo media hora. Como ya hice constar en la entrada anterior se fue de este mundo sin verme con los galones de cabo de la Guardia Civil sobre mi uniforme.

El buen acomodo que tomé con la oficina de mando de la academia con la  añadidura de la ilusión. del entusiasmo y hasta el cariño puesto en el curso.  así como las horas que dedicaba al estudio con -lo que conseguía excelentes notas.

Aquellas oposiciones del año de 1958, fueron las primeras a las que pudimos asistir personal de las oficinas  aunque no  cumplieran el requisito de haber prestado los tres años de servicio en puesto, que hasta entonces habían estado exigidos, motivo por el cual yo no lo  había podido hacer, ya que ni te aceptaban la petición de tomar parte en las convocatorias lo que dio lugar de que bastantes de los opositores, cuando menos en el ejercicio escrito, nos fue bastante favorable. Según el numero de opositores presentados y los días de exámenes señalados, debían aprobarse un promedio de 18 diarios. Yo me examiné el segundo día, el ejercicio escrito  fue de lo mas difícil, sobre todo los hecho en los que se requerían la instrucción de atestados y actas y hasta registros domiciliarios con la consabida presencia de testigos y con la autorización del Juez correspondiente. Así de los 12 que aprobamos el escrito, en el oral suspendieron solamente a uno y se daba la circunstancia que estaba de ordenanza con el Director General y decía lo había recomendado la señora del mismo. En la espera de los resultados se sentía muy ufano de que el estaba aprobado, y cuando colocaron las relaciones de aprobados y suspensos salió con el rabo entre las patas como suelo decirse, Recuerdo que su primer apellido era el de Malo.

Los cuatro meses se me  pasaron volando y eso que durante los mismos tuvimos solo diez días de permiso en la Semana Santa que fueron los que pude ver y estar con mi mujer y mi dos hijos, uno de dos años y otro de uno.

Ahora aquel 15 de junio de 1959, me llevaba una de las grandes ilusiones de mi vida,  cuando sobre las mangas de mi guerrera me colocaron aquellos galones, no dejaba de mirarme en ellos, como lo hicieron mi madre y mi mujer. Mis hijos eran demasiado pequeños para sentirlo.  Yo tenía entonces 33 años y aquel ascenso colmaba todas mi apetencias.

Envío a mi editor una fotografía que un compañero me hizo cuando finalizaba la prueba de equitación, por si estima colocarla en el punto de la entrada que crea mas oportuno.

Hasta la próxima si puede ser.

lunes, 12 de febrero de 2018

12 de febrero de1959

Desde el día 4 de febrero de 1959, yo me encontraba en Madrid realizando el curso para el ascenso a Cabo de la Guardia  Civil. Una de las mayores ilusiones que tenían mis progenitores, y especialmente mi padre, era verme luciendo los galones de Cabo de la Guardia Civil.




De haber estado yo desde los diez años trabajando como porquero y jornalero agrícola, jornales de verdadera miseria, cuando no se cumplía, o por mejor decir, no había llegado eso del descanso dominical, ni días de fiesta de ninguna clase, y día que se perdía de trabajo por lluvia u otra fuerza mayor, no se percibía el jornal. En algunos de los trabajos realizados en el campo los hice acompañando a mi padre. Como quiera que surgió una crisis de trabajo en el campo  como solía ocurrir con relativa frecuencia aunque con mayor o menor tiempo de duración, yo hube de ponerme a trabajar en una mina de carbón que hacia un par de años habían echado a andar en el paraje conocido por La Ballesta, término municipal de Espiel y distante de Villaharta mi pueblo, una legua como solía decirse en aquellos tiempos y que era cinco kilómetros y medio, y que por supuesto para ir y venir del   trabajo lo hacíamos a pie.

Pero todo cuanto hasta ahora llevo escrito, no es nada más que el entramado para con esta entrada rendirle un emocionado recuerdo a mi padre, por lo que fue su vida, que aparte de lo la familiar, en su matrimonio como esposo y padre, lo fue feliz, no exenta de las escaseces en un tiempo, pero en lo que respecta a su vida particular, fue bastante desafortunada al punto que tomo parte en dos guerras, la primera en la llamada de Melilla, siendo herido en el llamado " desastre de Annual" y la otra en la Civil Española, pasando en ambas las calamidades propias de esos conflictos y en la primera años veinte y la segunda años treinta, teniendo en cuenta la situación económica y de todo orden que atravesaba España.

El título dado a esta entrada, lo es "12 de febrero de 1959" que es la fecha de su última carta que me escribió cuando como cito al principio yo me hallaba realizando el curso de ascenso a Cabo de la Guardia Civil, que con entrañable cariño guardo en mi casa.

Tengo la seguridad que un de las grandes ilusiones de su vida hubiera sido verme luciendo en mi uniforme los galones que me fueron concedidos el día 15 de junio siguiente, ilusión de la que no pudo gozar dado a que falleció el día 25 de febrero, o sea trece después de haberme escrito su ultima carta, y que además lo era el de su santo y de su 61  cumpleaños. Sin embargo mi madre si pudo hacerlo, eso y otras muchas bienaventuranzas que acaecieron en mi vida  particular y familiar, a lo largo de los más de treinta y cinco años que le sobrevivió, cuando estaba a punto de cumplir los 97.

Reconozco que el contenido de la presente entrada lo es solo una satisfacción para mi particularmente, pero tal lo siento, no he podido resistirme a plasmarlo para que de ello quede la constancia debida.

Hasta la próxima.

viernes, 2 de febrero de 2018

Lo que va de unos dias a otros

Playa de Benijo, Santa Cruz de Tenerife 

En unos días, comenzando por mañana, se van a dar la diferencia por cuanto a las efemérides que se cumplen en ellos. Mañana hace veintiún años del fallecimiento de mi mujer. Aquel 3 de febrero de 1997, no se pudieron dar las circunstancias mas trágicas de lo que fueron, incluso en las coincidencias de las horas en que acaecieron. Creo serían aproximadamente las cuatro y media de la tarde, en el momento del fallecimiento de mi mujer, yo ingresaba el la UCI del mismo hospital, Parque de San Antonio de esta capital, con un  infarto de miocardio, de tal gravedad que permanecieron diez días los médicos sin atreverse a operarme por temor a que me quedara en el quirófano.

Lo que mis hijos habrían de soportar en aquellos  momentos, como suele decirse, yo no "se lo deseo ni a mi peor enemigo" aunque puedo dar fe de que jamás he tenido a ninguna persona a la que pudiera dársele tal calificativo. Tras la operación a la que como cito me realizaron diez días después, y volver a tener conciencia de cuanto había sucedido, lo que en su momento no la tuve, creo que aunque todo  el universo hubiese caído encima de mi, no hubiere producido el efecto que en mis sentimientos causó. Parafraseando a mi madre que solía decirlo con relativa frecuencia, "yo no sé como Dios le da tanta fuerza a una persona para poder soportarlo". Pero veintiún años después  de aquella hecatombe sobrevenida a la familia, aquí me hallo con mas fortaleza de la que pudiera imaginar, ni tan lejos como se pudiera pensar.

De la gravedad de los hechos acaecidos aquel 3 de febrero, el día 6 del mismo mes, pero de mil novecientos sesenta y cuatro nacía mi hija, tercer nacimiento en el matrimonio, tras haber tenido  anteriormente dos varones, lo que venía a completar la dicha de la familia, y el día 5, también de febrero, pero siete años antes que su hermana, nacía nuestro primer hijo en el matrimonio, continuando un período nada menos que de treinta y tres años mas de dicha y felicidad que desde nuestra unión ya veníamos gozando, truncada con el fallecimiento de mi mujer, y que siendo cerca de diez años más joven que yo, aquí permanezco aún para narrarlo hoy, lo que nunca hubiera imaginado pudiera suceder, pero el devenir del tiempo, no pocas veces nos da muestras de que el destino de cada cual, sin duda desde el día en que llegamos a este mundo, está diseñado hasta su punto final.

Con mucho menos esfuerzo del esperado, doy por conclusa esta entrada pese haber sido para traer al recuerdo, de donde nunca se me fue, tan luctuoso sucedido.

Hasta la próxima que no aventuro a decir cuando será ni de que vaya a tratar.


Atardecer desde el Parque Nacional del Teide
(a la izquierda, Isla de La Gomera; a la derecha, Isla de La Palma)


martes, 23 de enero de 2018

Subiendo la cuesta


Como todos los años cuando llegan estas fechas el comentario mas extendido por toda clase de gentes es el de "SUBIR LA CUESTA DE ENERO", que no suelen ser otra cosa que la presencia de dificultades de distinta índole, aunque en términos generales suele decirse por las cuestiones económicas, dado a que el cobro de la paga ordinaria y extraordinaria se cobran allá por mediados de diciembre y tener que atravesar esas pequeñas vacaciones de la Navidad y Reyes, con los gastos inherentes que por costumbre suelen hacerse, no son pocas las familias que para llegar al final del mes y poder cobrar la paga de Enero, las pasan "canutas", como generalmente suele decirse.

Pero no es a este problema económico al que quiero yo referirme con el título de la entrada, si no a lo que por cuestiones de cierto agravamiento en mi estado de salud, que mi familia se vio en la necesidad de hospitalizarme y terminó por haber tenido que tomar la decisión ineludible, por varias circunstancias sobrevenidas, mi ingreso en esta residencia donde me hallo. Sin duda por una falta de previsión mía, a la que mis familiares mas allegados lo daban por normal, debido a que mi estado físico y mental, lo venía siendo, incluso diría anormal, dado a que habiendo atravesado hace más de dos años la nonageriedad, me permitía llevar una vida tal una persona adulta, y que incluso por todos quienes me conocían quedaban maravillados de ello.

Lo rápido e imprevisto de lo sucedido que finalmente obligó a traerme hasta aquí, concretamente el pasado 29 de diciembre, colocándome en una situación en la que nunca, ni aproximada, me había visto hasta ahora. Ya bien entrado el mes actual, mi situación de salud no era la deseada, la llegada de un resfriado, para mi una gripe un tanto descafeinada por estar vacunado contra ello, agravó el estado con el que había ingresado. Sus efectos tanto en el orden físico como en el anímico, en el que no en pocos momentos me venía a mente eso de la "cuesta de enero" y tan empinada veía la cuesta compuesta por tantos vericuetos y laberintos tan difíciles de recorrerlos y todos los días que faltaban hasta llegar al final, que confieso me parecía iba a quedarme en la estacada, como se dice.

Los días han ido pasando, mi estado de salud mejorando, el trato personal y médico ha sido aun más que correcto, y todo ello me ha traído al estado anímico en que me hallo desde hace un par de días, que culminar los que faltan, para mi será un paseo por el mejor de los parques que puedan hallarse.

La inmersión en el ambiente de la residencia, tan inesperado el ingreso como desconocido me era, me ha sido fácil, tanto por mi carácter en adaptarme a situaciones de toda índole, como sin duda la necesidad de mejorar mi estado de salud, ha resultado de total normalidad, y las mejoras alcanzadas me han traído a ser con esta la segunda entrada en este blog, que por finiquitado lo daba e imposible me parecía su realización, pero la asistencia sanitaria de la que estoy siendo objeto, el proceder de mi familia y esos seres a los que adoro, y también porque no, mi facilidad para remontar situaciones adversas de las que a lo largo de mi vida, y especialmente en mi adolescencia y juventud, hube de soportar ,que como diría Cervantes, "en la adversidad se forjan los grandes corazones" lo he conseguido sin más.

Hoy por terminada doy la presente, y tan pronto esté en condiciones de volver a ello, trataré de hacerlo y en lo posible tratando temas como lo fue el motivo de su comienzo y su titulo lo pone, eso de "RECUERDOS".

Hasta la próxima.



lunes, 15 de enero de 2018

De nuevo a la faena

Fuente: http://blog.lauramascaro.com/2014/11/volver-empezar.html


Muchas y variadas han sido las etapas atravesadas por mí en este ya largo caminar por este mundo de Dios, con la multitud de vicisitudes que cada una de ellas llevaba consigo. Pero la ultima iniciada el día 29 de diciembre pasado, sin duda alguna, tengo la certeza será tan distinta a las demás, como distante en el tiempo quedan las primeras.

Como cito anteriormente el pasado día 29 ingrese en una residencia de ancianos en esta bendita  ciudad de Málaga, para  mayor aclaración denominada Ballesol, una de las varias con creo cuenta esta entidad en varios puntos de España.

Sin que haga falta explicar por que, la primera de ellas fue la de mi nacimiento, como a todo ser humano le ocurre, hasta mi ingreso en la escuela como antes se decía, por cierto como había de ser, dado a que los hoy profesores, entonces eran Maestros de Escuela. Aquello para mi solo supuso a que se me reducían las horas de juego con los amigos, pero gran parte de los alumnos eran cotidianos compañeros de escarceos por todo el pueblo y sus aledaños. Digo "gran parte de los alumnos"  por que solo había una escuela de niños, en ella estábamos los de 6 años que era la edad de escolarización hasta los de 14 que era la máxima permitida.

Así fueron sucediéndose y en la que observé mayor diferencia fue la de mi ingreso en el Ejército.

Como por razones de salud, aunque con algo de desidia anterior a esto, hacía tiempo no realizaba entrada en este Blog, esta de hoy ha sido una prueba para ver si me hallaba con fuerzas y facultades para verificarlo y, no lo niego si ha supuesto un pequeño esfuerzo, pero creo me va a dar ánimo para continuar y ha merecido la pena.

Perdonar si esta ha sido una entrada medio chapuza, pero por finalizada la doy y pido a mi editor le de un poco de aseo a la entrada colocando en su cabecera algo que  de su capacidad en tal menester esta poseído.

No quiero dejar de señalar que el trato y la atención en este centro es excelente y de lo que en próximas entradas iré detallando.

Hasta la próxima que haré lo posible para que suceda.

martes, 14 de noviembre de 2017

¡Qué lejos queda!

Frontera, El Hierro

Como casi siempre solemos hacer los "viejos", o mayores, como ahora suele llamársenos a los que cargados de años vamos, que no es otra cosa que volver a veces muchos años atrás, como en el presente caso sucede. Si no, podéis observar. Córdoba 14 de noviembre de 1949. Así, hoy hace SESENTA Y OCHO AÑOS, realizaba mi examen para ingreso en la Guardia Civil en la Comandancia de dicha ciudad.

Sin duda, y creo que también el día de mi casamiento, y solo puede ser que uno o dos más, han sido los que marcan un hito en el devenir de mi vida, y que ello fue la consecuencia que me llevaron a gozar de una felicidad completa, con la circunstancia de que a estas alturas de mi ya largo caminar, continuo gozándola, sin que por ello,  y como el paso del tiempo es inmisericorde se lleva por delante seres que cuando sucede te rebanan el alma.

Quiero hacer un aparte, para recordar una anécdota y que fue lo siguiente. Por mi tío que era entonces Secretario del Ayuntamiento de Villaharta, me entregó una carta para un Capitán del Cuerpo del que recuerdo se apellidaba Cañero, creo desempeñaba el cargo de Ayudante del Teniente Coronel Jefe de la Comandancia, pregunté por él y me indicaron era uno que paseaba por el patio donde nos hallábamos todos los opositores. Sin duda la carta era recomendándome a dicho oficial y con el que me dijo le unía una gran amistad, dado a que hacía años estuvo de Comandante de Puesto en mi pueblo. Presentándome al mismo y diciéndole quien se la enviaba, le hice entrega de dicha misiva, la tomo en su mano y sin dirigirme una sola palabra y sin abrirla, se la metió en uno de sus bolsillos, y nunca mas, ni incluso mi tio, nada de ello supimos, y eso que tuve la suerte de aprobar. Yo creo que mi tio consideraba amigo a quien no lo merecía.

Como he citado en el párrafo anterior, el regreso a mi pueblo lleno de contento, que lo mismo produjo en mis padres al comunicarles el resultado. Así, y a bote pronto como suele decirse, podrá parecer no era motivo para que me produjera hasta cierta euforia, pero si alguien que pueda leer esta entrada, pudiera entrar en la situación en la que los jornaleros agrícolas lo hacíamos en aquellas fechas, cambiaría de parecer sin lugar a duda.

Cuando el día 27 de marzo del siguiente año 1950, previa cita al cuartel, el Cabo 1º Comandante de Puesto y que por cierto también fue el que me ayudó a cursar toda la documentación, me daba la noticia de que a partir del Primero de Abril siguiente, comenzaba mi pertenencia a la Guardia Civil, más eufórico inclusive que cuando les comunicaba mi aprobación, compartimos un abrazo mis padres y yo. Aquella euforia que tal noticia me producía, era solo un espejismo, de lo que realmente supuso para mí los algo mas de treinta y un años que pertenecí a dicha Institución, que fue, lo es, y seguirá siendo mientras este en esta vida, una de las grandes ilusiones y aún mayor la dicha y bienaventuranzas que en todo orden, personal, familiar y profesional me dieron, y dándomelo siguen. Sí veinte vidas tuviera, sin lugar a dudas, todas ellas trataría de pasarlas como GUARDIA CIVIL.

Como titulo la entrada, qué lejos están aquellas sensaciones y cuántos seres queridos se ha llevado el paso de sesenta y ocho años...

Hasta la próxima.

miércoles, 1 de noviembre de 2017

Día de recuerdos



Hoy festividad de Todos los Santos, guardo infinidad de recuerdos, muy dispares unos de otros por lo que a su motivación respecta.

Comenzaré para aquellos primeros de los que guardo en la memoria. Siendo aún todavía niño, existía la costumbre por lo menos en Villaharta, mi pueblo, de que se iba al cementerio y el cura rezaba un responso frente a la lápida o junto al enterramiento de un familiar de quien o quienes solicitaban dicho rezo al sacerdote y que solían dar unas monedas al mismo por aquel llamado responso. Ya en aquellos entonces, sin que yo fuera consciente de ello, me embargaba una sensibilidad bastante grande cuando escuchaba aquellos rezos del cura, principalmente si a quien iban dirigidos, había sido conocido por mí, al punto de que llegaban a aparecer en mis ojos algunas lágrimas, Pasados mas de ochenta años de aquellos primeros sentimientos, sigo tal lo era entonces.

Para que el tema sea el mismo del párrafo anterior, o sea, la memoria a los seres queridos que nos dejaron, e incluso también, como no, a los amigos y hasta solo conocidos, hoy han pasado repetidas veces por mis recuerdos, y que una de las contrariedades de haber vivido muchos años, es la acumulación de esos seres, que el solo enumerarlos, aunque recordar puede hacerse a una velocidad máxima sin esfuerzo alguno, se hace pronto. Cuando llega esa primera vez, que en mi caso, fue la de mi padre, que dentro de unos meses hará la friolera de 59 años, parece que sería imposible soportar otros aconteceres similares, pero como he citado anteriormente, pasando el tiempo han llegado a ser tantos, que aunque de distintos lazos familiares o afectivos, han ido rebanando girones del alma, que seguro Dios habrá ido reponiéndola en partes. que sin ello me hubiere quedado totalmente sin ella. A TODOS VAYA ESTE SENTIDO RECUERDO.

Ahora paso de un extremo a otro. Y voy a referirme especialmente al paso por mi juventud, dado a que pasada ésta, siempre lo fue dichosa y bienaventurada junto a la familia, sin que solo recuerdo que en esta fecha generalmente se pasaba a utilizar la vestimenta llamada de invierno. Como decía, me retrotraigo mas de setenta y cinco años atrás y como en mi pueblo la única distracción de la juventud era solamente el baile, después de si el tiempo lo permitía, el paseo por la carretera, en verano hasta Fuente Agría y en invierno hasta el llamado Puerto de la  Lapa (que por cierto no se a cuento de que viene ese nombre, por que aquello ni es puerto de nada). Hecha esta salvedad, me reincorporó a lo que iba narrando, y me voy al baile. Hoy me parece imposible, que cuando escuchaba la música de los discos de las dos llamadas "gramolas", que una en el baile público en el salón del casino, y la otra en la sociedad de baile que se ubicaba entonces en el salón de la casa de la Eugenia,  junto a la iglesia del pueblo, era tal la ilusión que recorría todo mi ser, creo que al igual de todos, y todas como también lo dicen ahora, jóvenes, que tales efectos rara vez después he llegado a sentir, pese a que sin duda haya tenido motivos infinitamente superiores para ello. Sin duda, ese "divino tesoro" como suele denominarse a la juventud, por cuestiones que con el paso de los años pueden parecer insignificantes, dejan esa huella en el sentimiento que a medida que los años van acumulándose , se siente esa nostalgia al traer al recuerdo aquellos acontecimienmtos. De aquella música, había tres discos que aun con distintas formas de bailarlo, mayor emoción me producían y era los siguientes: Vals, el celebérrimo "Danubio azul"; tango, la no menos conocida "La cumparsita",  y pasodoble, y no por regalarle el oído a mi editor, el denominado "Islas Canarias". Y me viene al recuerdo en una ocasión, en el baile del casino y que me proponía hacer una declaración de amor, o "soltarle el trapo", como se decía, a una joven, le pedí a Patico el de Culeras, como era conocido, y quien ponía los discos, que me pusiera el pasodoble citado y que lo repitiera otra vez tan pronto llegara a su final, para que me diera tiempo a largar todo cuanto tenía proyectado. Da risa solo el traerlo a cuento, pero dentro de mí esta todavía aquel simple hecho.

En este día, aquí en la voluntaria soledad de mi casa, cuántos recuerdos y hechos vividos a lo largo de toda una feliz vida, salvando algunos momentos de esos que citaba como que rebanan el alma.

Hasta la próxima entrada que no puedo decir cuando será.
   

martes, 24 de octubre de 2017

Hace años, (hoy) era la festividad de San Rafael


Hoy 24 de octubre no he podido, ni querido, olvidar que hace bastantes años, se celebraba las festividad de San Rafael Arcángel. Actualmente, que yo sepa, solo sigue haciéndose en mi pueblo, Villaharta, y en la capital cordobesa, al igual que se viene y venía haciendo, siglos ha. En ambas, el mencionado Arcángel es el patrón de la localidad.

Desde mi lejanísima infancia, y muy particular en toda mi juventud, mientras residí allí, era sin duda la festividad mas celebrada a lo largo de todo el año, por encima incluso de las Navidades.

Volviendo el recuerdo hacía aquellos tiempos, siento cierta nostalgia, sin duda por aquella juventud rebosante  de vida, energías e ilusiones, pero especialmente lo que mas mella hace en mi ánimo, trayéndolo al pensamiento, de aquella inmensa mayoría de seres  queridos de los que estaba rodeado y con el paso de tantos años se fueron yendo de este mundo, de los que solo mi hermana, a la que también felicito hoy por llamarse Rafaela, me queda.

En aquella lejana juventud, creo que primero por eso, por ser joven, pero sin duda teníamos la experiencia de haber pasado unos años antes por la Guerra Civil Española, que tantas malaventuras dejó a su paso, parecía decirnos interiormente, que gozáramos de ella por lo que suceder pudiera, y que quizá por ello así lo hacíamos.

Mirando hacía atrás, cabalgando con la carga a la espalda de la nonageriedad, parece imposible, pero así era, hacer la vida en un pueblo que no llegaba a los mil habitantes, sin más diversión para los jóvenes que la celebración del baile, nos hiciera sentirnos tan felices. incluso que ni siquiera la situación económica que se atravesaba en aquellos años restara lo más mínimo en nuestra diversión.

A mi eficiente editor le envío una copia de una postal con la imagen de San Rafael, que fue la primera felicitación que recibía en mi vida de una postal y lo fue la enviada por mis padres estando yo en la mili, para la festividad del 24 de octubre de 1946. La guardo como oro en paño.

Escaso es lo escrito en la presente entrada, pero por mi mente han pasado infinidad de hechos en casi todos mezclados con personas de mi entorno, que dejaron, y aún persisten, indeleble huella en mis sentimientos.

Hasta la próxima, que lo será cuando la ocasión lo decida y yo me halle dispuesto para ello.

jueves, 12 de octubre de 2017

Recordando Patronas


Hoy 12 de octubre, y que desde que era un adolescente solía celebrar la fiesta, primero como solía llamársele, aparte de otras, la "Fiesta de la Raza" pero luego, y a lo largo desde que ingresé en la Guardía Civil, incluso después de retirado, lo fue y asi lo sigue siendo, el "Día de la Patrona", como en el Cuerpo suele llamársele. Serían con la de hoy, 68 Patronas pasadas desde aquella primera y lejanísima.

Aunque tan numerosas lo han sido, quiero hacer referencia a las que considero que por algún motivo se hacen acreedoras a ello.

La primera que celebramos estando ya en activo, fue en Torrelasal, que como la mayoría de los pocos que lean esta entrada, saben estábamos aislados de cualquiera edificación y por tanto ninguna vecindad próxima, concretamente la del año 1950. Recuerdo compramos un chivo, vino y alguna que otra bebida, dado a que la celebración lo fue por todos los residentes del cuartel, que además de la fuerza, también  las mujeres y niños. Entre todos creo pudimos estar unas 25 personas mas o menos. Número bastante reducido, pero celebrado con la ilusión y el cariño que como digo, aquello éramos una gran familia. Ésta tiene la importancia de ser la primera.

La siguiente o sea la de 1951, la pasé en La Rábita, pueblo de la costa granadina, donde vivía la novia que tenía, y como en la revista del mes de octubre pasé destinado de Torrelasal al puesto de Aduana aqui en Málaga, como salí de allí el día 9 y tenía diez días para incorporarme, el día once y aunque no tenía permiso para ello, me trasladé a dicha localidad a pasar el día con ella, y al siguiente regresé. Esa fue una de las dos que pasé fuera de esta Capital.

La de 1953, la segunda pasada aquí, en el baile que se celebró aquel año en el entonces cuartel denominado de Segalerva, por estar sito en dicha barriada, estuve bailando con la que ya era mi única novia, y en una foto que espero coloque en su lugar mi eficiente editor aparezco, con gafas oscuras por recordar tenía un ojo malo. La otra pareja de baile que también figura en la misma, esta formada por su novia Maruja, y mi compañero José Becerra Guerra, con el que años después, en abril de 1956, formé "pareja" dando servicio al yate del Príncipe Rainiero de Mónaco con su reciente esposa, y que estuvo de visita en Málaga en viaje de novios. Mi amigo Becerra y yo, fuimos elegidos para dicho servicio, y perdón si pueda parecer soy un tanto vanidoso, por considerar el Teniente de servicio éramos los de mejor presencia. Pocos años después se licenció por irse a trabajar en un banco. Falleció hace seguro más de cuarenta años.


Salto catorce años.

La de 1970 la pase fuera de esta capital y que hube de hacerlo en la localidad de Vélez-Málaga de esta provincia donde estaba destinado como Comandante de Puesto. Fue una también de las más entrañables. El Capitán Miguel Sánchez Pérez, tan buen capitán como persona, y como tal fue la celebración de aquella Patrona que casi todo corrió a su cargo. Me refiero a la organización. 

De aquí doy un salto de solo dos años, dado a que las pasadas no tuviera ningún motivo especial para señalarlas, salvo que en ellas y alguna anterior, mi hijo mayor se llevó el premio de ser el de haber obtenido las mejores notas de sus estudios del bachillerato,  y paso a la celebrada en 1972 en que me fue concedida por el Director General del Cuerpo e impuesta en dicha celebración  por el Gobernador Militar de la Plaza, la Cruz del Mérito Militar, por la resolución de importantes servicios, cuando con la graduación de Sargento, estaba destinado en el Servicio de Información de la Comandancia de Málaga.



Doy un pequeño salto y paso a la de 1976, en la que confieso fue en la que tanto mi mujer como yo, nos sentimos los mas orgullosos que asistían al acto, que íbamos acompañados por mi dos hijos y su hermana. Mis dos hijos lucían sus uniformes de Cadetes de la Academia General Militar de Zaragoza donde cursaban el segundo y primer curso de su carrera. Mi hijo mayor lucía en su uniforme los galones de Sargento, cuyos galones quiero recordar se concedían a los seis Cadetes con mejor notas de toda la Academia.

Las cuatro siguientes pasadas en activo, no recuerdo de haber tenido motivo o causa alguna que merezca mención especial.

Las treinta y cuatro pasadas ya retirado, mientras mi mujer estuvo en este mundo creo pasaron muy pocas en las que no asistiéramos por lo menos a la misa y parte de sus actos. Desde su fallecimiento, en algunas fui bien solo o acompañado de algún antiguo compañero, sin nada que señalar de extraordinaria.

Y la del pasado año de 2016, que asistí acompañado por mi entrañable amiga Carmen, ha sido sin duda las más emotiva de todas las sucedidas desde mi retiro, a la que que fuimos invitados a la cena  celebrada la noche anterior, y en los actos después de la misa el día de la Patrona, me fue entregada por la Cofradía del Santísimo Cristo de la Expiración y María Santísima de los Dolores, "la Expiración" como suele llamársele, una placa en consideración de ser el Suboficial de mayor edad de los residentes en esta Capital.



En total, sesenta y seis Patronas son las que año tras año se han ido sucediendo desde aquel lejanísimo año de 1950, ingresé en el Cuerpo. Con la de hoy, hace una más.

La de hoy, dentro de unos momentos voy a prepararme para asistir como mínimo a la celebración de la misa, que comenzará a las 12 horas. Lo que haga después, la circunstancias lo dirán.  

Hasta la próxima entrada, que seguro no lo será tan próxima de la de hoy con la anterior, que han pasado solo tres días.
 

lunes, 9 de octubre de 2017

Dos aniversarios


Atardecer en Santorini (Grecia)

Hoy se cumplen dos aniversarios, pero tan distintos en sus consecuencias, como también distantes en el tiempo.

El más cercano de ellos, se cumple el vigésimo cuarto aniversario, o sea el 9 de octubre de 1993, la tercera y última vez que ejercía de padrino de boda, pero sin lugar a dudas, el de mayor satisfacción y más importante, pues fue en la de mi hija. Decía anteriormente de sus consecuencias, por que no puedo por menos que el dar gracias a Dios, por que al igual de las de sus hermanos, no han podido ser de lo más felices resultados desde sus inicios y hasta hoy, como ojalá así continúen.

No obstante he de señalar que en aquel entonces, tenía sobre mi y toda la familia, una preocupación por la posible enfermedad de mi mujer, que desgraciadamente, no muchos días después, se confirmó había motivos para ello y escasos años después tuvo un fatal desenlace.

El otro aniversario de los que cito, se sitúa nada menos que en el 9 de octubre de 1936 durante la Guerra Civil Española. Tal día, y según desde el bando que pudiera citarse, el ejército fascista o nacional, entraba en Villaharta.

Aparte de una circunstancia, sin duda el más grave y doloroso de los acaecidos en el pueblo, que yo sepa, llevó a mi familia, como otras muchas de la localidad, al inicio del exilio  que duró exactamente dos años y medio y deambulando en distintas fechas por varios puntos, todos ellos por diversos cortijos de los términos municipales de las localidades del Valle de los Pedroches, como Pozoblanco, Villanueva de Córdoba, Torrecampo y Pedroche.

Las penalidades y miserias pasadas durante aquel exilio, que no fueron pocas, ni punto de comparación tuvieron con las que vinieron a lo largo, de no menos de cinco o seis años, que además de las sufridas por algunos miembros de la familia, mi padre por ejemplo, quedaron marcados por los bien llamados los "años del hambre". Aquellos hechos tan adversos, solo pienso dejaron un solo detalle beneficioso, y fue el tener la certeza que todo lo venidero, como así sucedió, no tenía por menos que ser mejor que lo pasado, aparte de lo que con el paso del tiempo no tiene más remedio que suceder, por ejemplo la marcha de esta vida de  familiares y amigos.

Hoy, volviendo la vista y el recuerdo hacía atrás, nada menos que OCHENTA Y UN AÑOS, me asombra la capacidad de aguante que tenemos las personas, y en el que las circunstancias, dan si duda, los acomodos necesarios a ellas para soportarlas.

Así, "a bote pronto" como suele decirse, quien me hubiere dicho a mí que transcurridos los citados 81 años, andaría yo todavía por estos andurriales y además poder narrarlo por lo cual facultades me quedan para este menester, y algún que otro que se vaya terciando.

Hasta la próxima, que como viene sucediendo en los últimos meses, no tengo ni idea de cuando pueda ser.

domingo, 17 de septiembre de 2017

Revoltijo de esperanzas



Tres meses y dos días han transcurrido desde mi última entrada en el blog y hasta hoy parecía el que posiblemente no volviera a verificarlo otra vez. Pero, ¿qué me mueve a realizarlo en esta fecha ? Por que precisamente hoy, 17 de septiembre de 2017, se cumplen SESENTA Y NUEVE AÑOS, que se me concedía el permiso ilimitado en el ejército, y que finalmente resultó la terminación de mi cumplimiento  en el servicio militar.

Creo que en alguna ocasión he verificado una entrada sobre el tema de hoy, pero como ya lo conté, y vuelvo a ello, sin duda fue aquel 17 de septiembre de 1948, en que, en mi cerebro se sucedían tal revoltijo de pensamientos por cual sería mi porvenir en lo sucesivo, que si no me volví loco entonces, no lo ha sido después, ni por tanto creo pueda sucederme ya. El inmediato estaba seguro cual iba a ser, como pasados  unos escasos días sucedió, que era el regreso al trabajo en la mina, y que por cierto lo había dejado por irme a la mili. También vuelvo a repetirme,ese día fue uno de los mas amargos de mi existencia, y en particular, nunca hasta entonces me había sentido tan impotente, y porque no decirlo, tan inútil en mis decisiones.

Con lo conseguido en el tiempo de mi paso por la mili, que me fuí tras haber estado bastantes años trabajando en el campo y dos en la mina, y volví hecho un mecanógrafo mas que aceptable y una formación buena en el desempeño burocrático de la oficina, pensaba era mucho lo conseguido, pero en el momento que me encontraba, de nada me servía ni en mi pueblo existía nada en que pudiera hallar acomodo, salvo en la oficina del Ayuntamiento, y que por cierto algunos meses después y por tener que irse a la mili quien estaba en el mismo, llegué a desempeñarlo.

Ya cuando realizaba mi viaje de regreso en el tren, en el que como es natural volvían muchos componentes de mi reemplazo, y que no pocos de ellos incluso con mas alcohol en el cuerpo de lo preciso, entonando cantos de alegría por el regreso a sus pueblos, yo con una especie de escapulario colgado al cuello y que me había preparado un compañero que dejaba allí, en el que recuerdo figuraba escrito con unas preciosa letra lo siguiente: "Adios Serva la Bari, y las muchachas de la Ciudad Jardin". Lo primero, por como tambien suele llamarse a Sevilla y lo segundo pòr una novia que tuve residente en la citada barriada. Pero mi ánimo no estaba en aquellos instantes para acompañar en los cánticos a quienes como yo volvían, si no, mi preocupación por mi porvenir. Solo veía en el horizonte del tiempo futuro, espesos y negros nubarrones como prediciendo un amargo paso por la vida, y nada más esperanza que mi trabajo en el campo o en la mina.

Unos meses antes de aquel 17 de septiembre, también de 1948, estuve tratando de solicitar mi ingreso en la Guardia Civil, para lo cual se precisaba como mínimo dos años de servicio en el ejército, y por causas que sería largo de contar no pude hacerlo, cuestión que por aquel momento seguía siendo dificil de volverlo a intentar. Sin embargo un año después lo hice y su resultado fue exitoso.

Hoy, como cito 67 años pasados, y volviendo la vista atrás en el recuerdo, ni a soñar que me hubiera puesto y elegir cuanto quisiera para aquel futuro que esperándome estaba, seguro no hubiere sido capaz de hacerlo a lo que todo ello ha sido, ni pasando sin duda esa postrer etapa de la existencia con lo conseguido, especialmente en cuanto a lo familiar, lo profesional, y hasta incluso, conforme estoy, en lo económico.

Casi seguro esta entrada pasará inadvertida para aquellos pocos que solían leer las pasadas, pero constancia queda de ello y expreso mi agradecimiento a Dios y al Destino por cuanto me dieron, me dan y espero lo siga siendo mientras dure mi paso por esta vida.

Hasta la próxima, que no se si llegará, o ésta será la que de el cierre este a blog, que poco le queda para que se cumplan diez años del inicio.