sábado, 20 de agosto de 2016

Rondar



El tema por el que voy a tratar en la entrada de hoy, como se indica en el asunto, es rondar, cuya 5ª acepción del DRAE, es del tenor siguiente. Dicho de los mozos: " Pasear las calles donde viven las mozas a quienes galantean".

Como es natural y dado que la inmensa mayoría de quienes hoy puedan leer el infinitivo de dicho verbo, podrán preguntarse a ver por dónde nos vienen los tiros o qué se ha inventado éste para traerlo a colación. Pero antes de continuar, yo por mi cuenta y riesgo me voy a quitar de encima de un tirón SETENTA Y CINCO AÑOS, como hacen los actores y actrices, cuando representan una obra de época que se colocan la indumentaria acorde con el tiempo en el que se desarrollaban los hechos. Así que yo ya con dieciséis o diecisiete años, me voy a Villaharta.

En aquel tiempo, como comienzan los Santos Evangelios, cuando nos gustaba una joven y nos hacíamos el propósito de pretenderla de amores, lo primero que se hacía era pasear con frecuencia la calle en la que vivía, con el fin de que cuando saliera por cualquier motivo, que eran muy pocos, dado a que entonces las jóvenes no salían de sus casas si no era con una causa muy justificada para que sus madres accedieran a ello. Así tras pasar por la puerta donde vivía varias veces, para hacerse ver, se montaba una especie de apostadero en un punto donde se divisara la puerta de salida del domicilio, y tan pronto ello sucedía,uno salía como un cohete, con el fin de darle alcance pronto y tener más tiempo para tratar de irla conquistando, que la inmensa mayoría al principio, tan pronto se daban cuenta que ibas en su busca, llegaban hasta meterse en cualquier lugar o casa de alguna amiga, para evitar el que te acercaras a ella, y te quedabas en las inmediaciones con cara de tonto esperándola, o como suele decirse acharado y de mal talante, esperabas mejor oportunidad.

Los momentos mejores para ello, solían ser por las tardes-noches, cuando ya se había regresado del trabajo, y mas por aprovechar los momentos que por vocación, y como en aquellas horas siempre había en la iglesia algún acto, principalmente el rezo del rosario, para la ida la esperabas cerca de su casa, y para la salida en la misma puerta de la iglesia, donde casi siempre nos juntábamos unos cuantos con los mismos fines.Aunque unos eran recibidos con agrado, e incluso sus pretendidas hacían una paradiña de vez en vez para prolongar la charla, mientras otras solían poner la marcha larga, se plantaban en su casa en un santiamén, y no pocas veces ni se dignaban dar respuesta a ninguna de tus preguntas o propuestas. Precisamente yo tuve una de esas llamadas conquistas, que en su mayoría se me daba el caso señalado últimamente.

De ordinario  estos hechos eran conocidos por todo el pueblo, dado que nos conocíamos,  haciéndose los comentarios que a cada cual le parecía, y los principales puntos de esos comentarios, lo eran especialmente por las mujeres en la cogida del agua en el llamado "pozo nuevo", o en los lavaderos, donde solían reunirse varias, y se daba el caso de que nosotros los jóvenes, solíamos decir que las pretendíamos, y las personas mayores decían, fulanito "ronda" a fulanita, y como en el caso anterior indicado, se añadía "y no le hace ni caso". Así cada acto de buscar novia andaba de boca en boca de toda la vecindad, hasta que al final se formalizaba el noviazgo, o se desistía por no ser aceptado u otro motivo.

La esperanza siempre se tenía en la celebración de los bailes, que casi todos los domingos y días festivos lo había, así como en los paseos por las carretera, pero como esas jovencitas no podían mostrarse receptivas a los requerimientos que se les hacían, en las cuatro o cinco horas que duraba el baile, solo se conseguía bailar una sola vez con ella, y si así era, posiblemente las dos o tres palabras que te contestaba, era el pedirte que hicieras el favor de no continuar molestándola. Durante los paseos como en general lo hacían tres o mas amigas cogidas del brazo unas a otras, tu pretendida solía colocarse en el interior del grupo y simulando que nada le interesabas se dedicaba a charlar con la amiga que estaba junto a ella, mientras el pobre pretendiente continuaba haciendo el ridículo pronunciando palabras y frases que lo eran como si se las dirigieras al tronco de una encina. No pocas veces yo me vi en semejante situación.

Quienes tengáis la oportunidad de leer esta entrada, quizá podáis pensar que esto último que termino de citar eran unas excepciones, pero era lo que se daba con mas frecuencia, y eran tácticas tomadas para irle dando larga a esas pretensiones, porque estaba muy mal vista la joven que aceptaba las relaciones tan pronto le eran requeridas, aunque teníamos la certeza de que generalmente así era, pero lo bien visto y lo que daba categoría a ella. era el ir prolongando la aceptación de formalizar el noviazgo. Varios meses, e incluso en alguna que otra ocasión se pasaba un año o más, hasta que solías pasear con ella suelto de pareja como se decía cuando lo hacías solo con ella a tu lado, o en el baile te sentabas en sillas contiguas y bailaba solo contigo.

De ahí ya se pasaba a hablar con ella todas las noches en la puerta de su casa, pero uno situado en lo que era calle, que para ello no se pedía permiso, seguro al considerar que la calle no era de nadie, o también a través de una ventana, la novia en el interior del habitáculo y el novio, también en la calle,  pero luego para entrar a la casa, había que pedir permiso al padre que era considerado el cabeza de familia.

Al final de cada día, los que nos hallábamos en esos trámites, solíamos reunirnos en el Casino y allí contábamos nuestras peripecias según nos había ido, aunque cuando lo era muy malo, tratábamos de enmascarar un tanto como había pasado.

A las novias en los paseos ni por la calle, podían siquiera tomarse por la mano, ni por el brazo, y a lo máximo que se le permitía, en los paseos era ir caminando sin nadie a su lado, y en los bailes, sentarse en sillas contiguas y bailar solo con su novio, o algún familiar de él o de ella.

Los mas audaces, conseguían dar el primer beso a su novia, cuando el noviazgo llevaba ya algunos meses de rodaje, y siempre haciéndolo a traición, que como era de esperar, la novia siempre mostraba el sentirse ofendida. Ah, y ello, siempre en la mas estricta intimidad, que ya a medida que iban pasando los días, se llegaba a algo mas que los besos, que me refiero solo a tocamientos, que como apunto anteriormente, solo donde nadie, nadie pudiera ser testigo de ello.

Yo que llegué a verme inmerso en tales quehaceres en más de una ocasión, volviendo hoy la vista atrás, siento rubor del ridículo que se hacía, en no pocas veces a la vista de las gentes, pero así era, y así con resignación lo aceptábamos.

Cargándome los setenta y cinco años que me había quitado, en no pocas ocasiones me he autopreguntado, cómo es posible que de aquel ayer, aunque desde luego bastante lejano, al hoy, se haya experimentando tal cambio en el modo y forma de echarse novia y seguir el noviazgo.

A donde actualmente llegan en ocasiones creo en no más de una semana, "en aquellos tiempos" pasaban a veces varios años, y solo llegaba una vez celebrada la boda con todo su ceremonial, y llegaba lo que a lo largo de muchos años se estuvo esperando y deseando, que era dado en llamarse "la noche de boda".

Tal lo he contado, así era el proceso de echarse novia, y yo mismo, éste que hoy lo está relatando, me tocó vivirlo en primera persona y aunque como he citado anteriormente era ridículo el modo y la forma en que se llevaba a efecto, una sonrisilla un tanto picarona asoma a mis labios, por la ranciedad de aquellos actos.

Hasta la próxima entrada. 

sábado, 13 de agosto de 2016

Las buenas maneras


Esta mañana, y como siempre dándole vueltas al coco, se me vino al pensamiento la copla de una comparsa con la que aquel año, que era unos cuantos antes de la Guerra Civil,  iniciaba sus canciones y que por tanto lo era en plan de saludo. 
   
Por aquellas fechas había en mi pueblo un tal Jenaro Fernández Fernández, que era cabrero, y que no quizá a la altura de Miguel Hernández, pero tambien tenía una buena vena y dotes de poeta, y que era el que cada año se dedicaba a sacar todas las coplas que la comparsa llevaba en su repertorio.
   
 Aquella copla comenzaba del siguiente tenor:               

Nuestro saludo, cordial y afable,
en este día de carnaval,
para el Alcalde y el vecindario...

y así continuaba con unas cuantas estrofas más.

Pero como se indica en el título que he dado en poner a esta entrada, y ciñéndome a las dos palabras que he puesto en negrita, "cordial y afable", para resaltar las buenas maneras con que se daba comienzo a cantarle al pueblo el amplio repertorio que llevaban, y haciendo un aparte sobre ello, diré que todas eran de tinte político bastante "colorao", por cierto. Como digo, es un aparte y otro cantar, y voy a lo de las buenas maneras.

La primera de las palabras señaladas en negrita sí suele verse escrito en alguna que otra ocasión, principalmente cuando se trata de contar el resultado de una reunión política, empresarial o de cualquier otro gremio,

Por cuanto a la segunda, cuya primera acepción del Diccionario de la Academia de la Lengua dice "Agradable, dulce, suave en la conversación y el trato", e incluso su fonética resulta bien sonante al oído, no recuerdo desde cuando no la he leído en ningún medio, y creo se habrá dado motivo de poder tratar así a alguna persona, hombre o mujer, en la que se haya dado el caso de su comportamiento en cualquier acto y se haya hecho merecedor a tal catalogación de "afable", e incluso de que esa sea la forma natural de comportarse esa persona, y de las que gracias a Dios suele haberlas en mas abundancia de lo que pueda parecer, o que toda esa reunión o acto, se llevara a efecto con la mayor afabilidad, aunque me temo se vean en inferioridad a las de signo contrario, pero en fin como suele decirse, en el mundo tiene que haber de todo, y siempre destaca  y es mas noticia, lo peor sobre lo mejor.

No sé si podrá ser este sentimiento mío propio de los "mayores", a los que nos parece que tiempo pasado fue mejor, pero confieso lo digo sin otro afán que hacer ese señalamiento de que actualmente se da menos prioridad a las buenas maneras, de las que a decir verdad, cuando menos a mí me agradan más éstas.

Y es que en mi niñez, juventud y ya siendo hombre maduro, eran frecuentes las citas a personas afables o a la afabilidad y cordialidad con que se había desarrollado tal o cual acto, que aunque tampoco siempre lo era así, pero se me da qué, cuando menos, no solían terminar tan a menudo a la actualidad, "como el rosario de la aurora", tal se dice si no lo han sido de buenas que se daba en tales o cuales cuestiones.

Bueno, con esto me salgo de este berenjenal en el que me he metido y hasta la próxima.

domingo, 7 de agosto de 2016

Hoy han tocado a rememorar

Van Gogh - Starry Night - Google Art Project.jpg
La noche estrellada, Van Gogh

Hoy es domingo 7 de agosto de 2016. Por coincidencias varias por cuanto a mi entorno familiar más próximo estoy pasando el día en la soledad de mi propio domicilio. Es obvio, y que manteniendo mi mente clara y en perfecto estado de revista como se diría en la mili, mis pensamientos no se iban a entregar a preparar proyectos para el futuro, encontrándome plenamente inmerso en mis 91 años, sino que como corresponde a mi situación vital, sin que remediarlo pueda me he puesto a rememorar.

Me he colocado para hacer estación de penitencia precisamente en lo que fue el mes de agosto en los años de mi adolescencia y primera juventud, esto es de los años de 1940 a 1943, ambos inclusive, o sea de los quince a los dieciocho años que tenía.

Pesado me hago de tanto repetir que las personas somos la consecuencia y el resultado de las épocas y circunstancias que no han tocado vivir. Pasando de la actualidad de la caza de "Pokémon Go", que creo se llama así, hasta aquellos lejanísimos años de la década de los cuarenta, cuando la caza era de cual alimento o similar que sirviera para ir manteniendo la supervivencia.

En mi caso particular, y por cuanto también a los seis o siete compañeros de trabajo, en dicho mes de agosto y en los mencionados años, nos trasladábamos a la finca de La Calera, que ya me da reparo hasta de poner su nombre y que posiblemente no faltara alguien que le sirva hasta hacerle aparecer en su boca una sonrisita de maledicencia y que pase por su mente, eso de "otra vez La Calera". Pero esa finca fue la única facultad en que cursé mis estudios durante cuatro años y cuyo título obtenido lo fue el de "jornalero agrícola". Después y dando un salto en este relato, diré que, como sucede hoy a muchos, que cuando terminan sus carreras se tienen que dedicar a otra actividad  de la que se han preparado, yo hube de dejar a un lado mis conocimientos de agrícola y me puse a trabajar en una mina de carbón. Dejando este detalle como simple anécdota, vamos donde yo quería llevar la conclusión de mi entrada de hoy, que no es ni nada más, pero ni nada menos, de que en aquella situación yo ERA TOTALMENTE FELIZ. Sí, aunque a alguien de quien pueda leerlo piense, de como es posible que el estar trabajando en un olivar, donde ni un día de la semana teníamos de descanso, donde solamente estaba el trabajo y la vuelta al cortijo, para comer, descansar y a dormir. Donde no teníamos con quienes conversar aparte de los propios compañeros de trabajo, pues con todo ello yo confirmo mi felicidad. Podréis preguntaros y cuales eran las razones de que así me sintiera.

En primer lugar, y con el paso de los años he llegado a la conclusión de que posiblemente yo ya vine al mundo programado para ser feliz, y como toda circunstancia tiene un punto por donde encontrar algo positivo, seguramente yo sería a la única que me agarraba, y ello me producía lo necesario. Pero yendo más a la cuestión, el hecho de conseguir un jornal diario que tan imprescindible era para el entorno de la familia y que solo esa dura realidad hace incluso a un adolescente, entender lo que vale, eso que vale tampoco, pero si lo suficiente, que como diría Séneca, "para nuestras ambiciones lo mucho es poco, pero para nuestras necesidades, lo poco es mucho". La tranquilidad de aquel trabajo duraba cuando menos siete u ocho meses, y ahora voy a citar una circunstancia que la he repetido ya en diversas ocasiones, y creo que en primer lugar en mis memorias, y se trata de lo siguiente.

La inmensa mayoría de las noches de verano, después de cenar, cuando mis compañeros ya estaban entregados a su sueño, yo que de siempre he sido de poco dormir, tomando una banqueta lo único que teníamos para sentarnos, me salía al inmenso patio del cortijo, fumándome un cigarro, cuyas volutas de humo veía elevarse a la par que iban deshaciéndose, contemplado un cielo tan preñado de estrellas que creo debían hasta pelearse entre ellas por que ninguna otra le quitara su espacio, el aullido de algún lobo que no pocas noches llegaba a oírse desde unos montes no lejanos del cortijo, el vuelo de algún murciélago o de una lechuza, y el canto de algún búho que no lejos de allí solían anidar todos los años, era el compendio del mayor relax y deleite que soñarse puede. Solo en aquella situación, que para mí estaba disponible todas las noches, y en su mayoría solía aprovecharlas, me sentía tan feliz, como luego a lo largo de mi existencia y por otras circunstancias que concedidas por Dios o el Destino me han sido, lo he seguido siendo, y siguiéndolo estoy, lo que como había citado anteriormente, sin duda yo ya vine a este mundo programado para sentirme totalmente feliz. Ello no quita que las circunstancias adversas que se me han presentado, las propias cuando se ha llegado a la edad que tengo, me hayan dolido y he llegado a sentirlas, no quizás más que nadie, pero tampoco menos.

Bueno a lo mejor no faltara que alguien que tenga la osadía de leer esta entrada, pueda pensar, "valiente rollo" nos ha largado hoy, pero puedo jurar, aunque dicen no se debe jurar, que solo he hecho lo mejor que se, estampar aquellas vivencias que yo, cuando menos sentí tal deleite en su contemplación que ocupan en mi vida un espacio de los mas apreciados por los que he pasado.

Hasta la próxima.

domingo, 31 de julio de 2016

La actividad aeroportuaria

Pueblo Chico, La Orotava, Santa Cruz de Tenerife

Leo en el Diario Sur de Málaga, que en el día de ayer, 30 de julio de 2016 hubo en el Aeropuerto de esta Capital una actividad de 442 vuelos y un movimiento de 72.000 pasajeros.

En 1960 por estas fechas, precisamente hace CINCUENTA Y SEIS AÑOS, yo prestaba mis servicios en dicho aeropuerto, y me quedo totalmente sorprendido al punto de que ni siquiera puede hacerse comparación del como era aquel entonces a la actividad del día de ayer.

Comenzaré señalando, que yo en aquellas fechas prestaba servicio de 84 horas semanales, si ochenta y cuatro horas, o sea doce horas cada día. Hoy seguro que no llegan ni a la mitad, pero además es que ni un solo día teníamos libre de servicio, y así meses y meses, hasta que nos correspondía "disfrutar" no mas de veinte o veinticinco días al año.

Por cuanto a la actividad de aviones, no recuerdo cuántos podrían ser, pero seguro que entre las llegadas y salidas no sobrepasarían las cincuenta y los pasajeros no llegarían a los dos mil. Estaban lo que se denominaban Aeropuerto Nacional y el Internacional, que como su propio nombre indica estaba el primero para los vuelos nacionales, o sea entre aeropuertos españoles, y el internacional para los procedentes del extranjero, y entre éstos estaban incluidos los procedentes de Canarias, y las plazas de Melilla y Ceuta. Posiblemente podrá sorprender a los que paséis la vista sobre lo escrito de esto último que acabo de consignar, pero todo ello se debía a que los equipajes, y también si algún pasajero causaba sospecha de que pudiera tratar de entrar algún género de contrabando, eran sometidos a registro por la fuerza de la Guardia Civil que allí prestaba su servicio. Los equipajes se registraban todos y con tiza se les colocaba a las maletas la indicación de dos letras que para aquel día se tenía a bien señalar, que indicaba había pasado el reconocimiento previsto.

Yo entonces ostentaba el empleo de Cabo 1º y alternaba mi servicio con otro del mismo empleo y los sábados, hacíamos el cambio de turno. Nuestra misión era la vigilancia del servicio y el control del movimiento de pasajeros y equipajes, y durante la noche y parte del día, también la misión que correspondía a la Aduana, dado a que solo había destinado uno de los que entonces se denominaba Vista de Aduanas.

El desenvolvimiento de la actividad y por lo que respecta a todo el personal que allí prestaba sus servicios, como bomberos, facturación, policía, controladores, camareros, y ese largo etcétera, lo era como suele decirse "como en familia", al punto que incluso con los controladores, personal del bar, policía y también de la Guardia Civil, casi todos los días organizábamos partidas de dominó, dado a que se pasaban varias horas en que no había llegada de aviones procedentes del extranjero, ni como indicaba antes de Canarias, Ceuta o Melilla, y los vuelos nacionales no estaban sometidos a control alguno salvo el que se ejercía desde la torre.

Había cierto compañerismo entre todo el personal allí destinado, al punto de que se gastaban bromas entre ellos, al punto que voy a contar una anécdota sucedida en aquellas fechas, durante poco más de un año en que yo estuve allí destinado. Resulta que uno de los empleados, estaba realizando los trámites para contraer matrimonio y al hombre lo que mas le preocupaba era lo relativo a que tenía que confesarse para luego recibir la comunión en el acto de la celebración de la boda religiosa. Como había citado antes éramos como una familia, todo se comentaba, y como siempre hay gente dado en gastar bromas, uno haciéndose pasar por el cura que los iba a casar, llamó por teléfono al aeropuerto, aunque la llamada se realizó desde el propio aeropuerto, pidiendo que se pusiera al aparato el aspirante a contrayente al matrimonio. Y por tal medio le dijo que si no tenía inconveniente le haría la confesión, a lo que no se opuso, si no que hasta se prestó gustoso. Y así fue confesando sus pecados a las preguntas que el presunto cura le iba formulando. El éxito de la broma fue total y el que fue objeto de la misma, no es que le hiciera mucha gracia, pero tampoco se lo tomó demasiado mal.

Yo hace varios años no he ido por el aeropuerto, pero si lo hiciere ahora, creo me hallaría como suele decirse, como gallina en corral ajeno, o sea totalmente despistado.

Como había citado antes, ni compararse pueden aquellos tiempos y circunstancias con las de hoy, tan distintas como distantes las unas de las otras, pero casi todo en beneficio de la mayoría, menos aquella camaradería y compañerismo de todos los que formábamos el personal del Aeropuerto que primero se llamó de García Morato, y también El Rompedizo. También echo de menos aquellos treinta y cinco años que entonces tenía. Y como nos encanta decir a los "viejos", "y parece que fue ayer".


Hasta la próxima. 
   

martes, 26 de julio de 2016

Toda una vida


En estos instantes son las cinco y media de la tarde en punto del día 26 de julio de 2,016. Tal día como hoy, a esta precisa hora, pero del año de 1950, hollaban mis pies por primera vez esta bendita tierra de Málaga. Una estación del ferrocarril, tan diferente a la de hoy, como distante lo es en el tiempo transcurrido.

Yo llegaba luciendo mi flamante uniforme de Guardia Civil, que pese al calor que reinaba en aquellos momentos, lo llevaba con la dignidad y el orgullo de al fin conseguir el ser lo que bastantes años llevaba soñando.

Cuántas esperanzas pasaban en aquellos momentos por mi mente. Cuántas ilusiones vagaban por mi joven cerebro. Cuántos deseo se barajaban y se trastabillaban unos con otros sin saber en concreto con cual de ellos me sentiría mas complacido.

Una vida por delante
Parque Nacional del Teide

Llegaba soltero, con veinticinco años de edad, en realidad sin novia, y con unos grandes deseos de entregarme al desempeño de aquella profesión que la barruntaba para toda mi vida, como así resultó ser. No traía para todo ello, mas bagaje que una fe en poner de mi parte todo cuanto posible me fuere por ayudar, aunque fuere en una mínima partícula, en poder engrandecer el Instituto del que hacía diez días había llegado a pertenecer cuando al salir de la entonces Academia de la Guardia Civil de Úbeda, había salido con la categoría de Guardia 2º como así se escribía antes de consignar el nombre de cada cual con dicho empleo. A nadie del Cuerpo, ni ajeno al mismo conocía en esta Capital, ni provincia, y a fuer de ser sincero, sin duda hubiere preferido otro destino que no fuere la 251ª Comandancia que entonces era la de Málaga. Fui destinado al entonces denominado Puesto de Torrelasal, servicio de playa, término municipal de Casares y cuyo acuartelamiento se hallaba a escasos metros de una torre cuadrangular, y que según su nombre indica, en vez de torre vigía a como eran destinadas la inmensa mayoría de las torres que a lo largo de toda la costa mediterránea existían y siguen existiendo, según la leyenda estaba destinada a guardar en ella la sal que después se iría distribuyendo por los puntos a donde necesaria fuera.

El acuartelamiento carecía incluso de los servicios básicos imprescindibles, por cuanto hasta las necesidades fisiológicas habían de verificarse junto a la lengua del agua en la propia playa, espacios separados para varones y hembras, por el propio edificio de la torre que la misma hacía invisible un punto desde el opuesto.    

Pese a lo reseñado de las carencias de habitabilidad del acuartelamiento, y lo confieso tal lo sentía, yo me consideraba de la mayor dicha y felicidad que hasta entonces había tenido.

Cuando llevaba en el Cuerpo aproximadamente año y medio, y gracias a los conocimientos que en el ejército adquirí de modo que todos cuanto me conocéis sabéis como fue, pase destinado a las Oficinas del Tercio como mecanógrafo. Lo conseguido a partir de entonces, tanto profesional como personalmente, fue, y lo sigue siendo, el mejor regalo que Dios pudiera darme, aunque, y perdón por rectificárselo, se excedió y excediéndose sigue, en otorgarme muchísimo más de cuanto hubiere podido merecer, que pese a las pérdidas de seres que el paso del tiempo se lleva consigo, me dio una familia, un conjunto de seres y una serie de destinos dentro del Cuerpo, que ni soñando creo haya nadie pueda imaginárselos, tal lo fue todo.

Hoy todas aquellas ilusiones, todos aquellos deseos, todas aquellas apetencias e incluso lo que ni siquiera tenía inteligencia para saber lo que pudiera querer, son hoy RECUERDOS DE HABERSE CONSEGUIDO CON CRECES, INCLUSO LO SOÑADO.

Esta entrada de hoy, que no hay mayor causa o motivo para hacerlo, como son el 66º aniversario de mi llegada a Málaga, rompe la promesa que el día primero de mayo pasado me hice de abandonar este mi blog, y que dando satisfacción a quienes me lo han pedido, no me importa confesar que no he cumplido mi palabra, pero si solo con esta vuelta doy alguna satisfacción por pequeña que fuere, a quienes como digo pedido me lo han, por satisfecho me doy, y a su vez prometo, que tampoco esta será la última que haga.

Si hubiere de reseñar cuantas bienaventuranzas concedidas me han sido a lo largo de estos sesenta y seis años, se precisaría un libro de no menos páginas que el Quijote, y como una de las últimas que concedidas me han sido, aunque pueda parecer insignificante, lo fue mi visita en el día de ayer a Villaharta, que no se si será por ser tan pequeñito, adoro a mi pueblo. Tanto en los viajes de ida y vuelta, como en mi paseo y visitas en el mismo, son detalles que han ido completando a lo largo de toda mi existencia el que como no me cansaré de estar satisfecho y me reitero en dar gracias a Dios, por todo ello.

Queridos y estimados posibles lectores, otra vez vuelve por sus lares "El abuelo de  Villaharta".

Hasta la próxima que no se cuando será, pero espero no se haga mucho de rogar.

domingo, 1 de mayo de 2016

Principio y final de etapas en la vida



Como todo en la vida de las personas tienen su principio y su final, y claro yo en tal caso no podía ser menos, pero tampoco más.

Hoy se cumplen OCHENTA Y UN AÑOS, que yo ganaba la primera peseta de mi vida,  en mi trabajo de zagal como porquero. Diez años y tres días de vida tenía, cuando las circunstancia me obligaban a ello. Exactamente seis meses duró mi primera experiencia en el trabajo. En mas de una ocasión en las entradas de este blog y otras facetas, he dejado constancia de este caso.

Hoy también, hace ocho años, cuatro meses y creo que cuatro días, realizaba mi primera entrada en este Blog, al que como sabéis decidí poner como título "RECUERDOS", y que realmente, la inmensa mayoría de las  482 entradas verificadas, con esta de hoy, han tratado principalmente de eso,  de "recuerdos" por cuanto a hechos o acontecimientos, reales, a mí sucedidos, o al hábitat en el que me he venido desenvolviendo, principalmente por lo que a España respecta, o al resto de paises, que tuvieran sus repercusión  en el nuestro, y como no al pueblo en que vine al mundo, Villaharta, que precisamente me ha estado acompañando en la autoría de tal blog, precedido de mi condición de "abuelo", y que ha llegado a ser leído por personas residentes en 1.278 localidades de los cinco continentes del globo terráqueo, de lo que nunca nadie pudiera haber podido imaginar siquiera, que tan humildes localidad y autor, hubieren podido llegar "tan lejos". 

Quizás, los escasos lectores que habitual o circunstancialmente, hayais tenido la osadía de leerme y lo hagáis en la entrada de hoy, podáis preguntaros a qué viene el relato que antecede? Pués sin mas preámbulos, diré que con ella, doy por finalizada mi etapa como,  -
"Cuenta recuerdos", en lo que me he entretenido durante los ocho años largos que lo he venido realizando.

Como no podía ser de otra forma, algunas de las entradas habran tenido algo de enjundía en lo que he contado, otras lo habran sido indiferentes, la mayoría pueden que sean catalogadas como simples "batallitas del abuelo", pero de lo que si puedo estar seguro y orgulloso, es de que todo cuanto haya dejado escrito, ha sido lo realmente sucedido a mí o a como lo haya contado, y pese a ello, y como he citado en este mismo relato, como no quiero ser mas pesado, con lo que siempre ha dado en llamarse esas "batallitas", y como al principio señalaba la edad que entonces tenía, hoy con ochenta y un años más, que hacen un total de NOVENTA Y UN AÑOS Y CUATRO DÍAS,aquí doy por finiquitada mi dedicación a este menester, pero "LO PRIMERO Y ÚLTIMO QUE HAGO" es agradecer de todo corazón a todos los que hayáis leido, algunas o la mayoría de mis entradas, y que honrado por ello me doy, y como no, dar infinitas gracias por esos comentarios que en la inmensa mayoría de ellas, no ha faltado algún alma caritativa, que haya señalado en exceso, lo meritorio que le ha parecido,  cuanto yo haya contado. 

En lugar de como siempre había terminado en todas mis entradas con la frase de "hasta la próxima entrada",   en esta. con un abrazo para todos, diré, aunque me parta el alma, "HASTA SIEMPRE".

"El Abuelo de Villaharta".

miércoles, 20 de abril de 2016

Ya vamos para viejos



Hoy se cumple el 22º aniversario del fallecimiento de  mi madre.

El día 5 de junio de 1932 (ya ha llovido), yo tenía siete años recién cumplidos, encontrándonos cenando, mis padres y yo, lo recuerdo como si hubiere sido esta mañana, dirigía mi madre a mi padre la siguiente frase: "YA VAMOS PARA VIEJOS, HOY HE CUMPLIDO 35 AÑOS". Mi madre era unos meses mayor que mi padre.

Aquella declaración de su trigésimo quinto cumpleaños, añadiendo de que ya iba para vieja, mi padre creo que no hizo comentario alguno sobre el particular, pero a mi me llegó hasta el fondo del alma. Yo sin pronunciar palabra, miraba a mi madre de reojo, toda vestida de negro, posiblemente sería por el luto de su padre, no lo sé, pero el caso es que realmente yo veía a mi madre, y como no, también a mi padre, muy viejos. Yo la vejez, la asocié enseguida con la muerte, o sea que yo veía mi orfandad aproximándose rápidamente.

Sobre este particular, quiero señalar primeramente, que aquella frase durante la cena fue la única referencia y celebración al cumpleaños de mi madre, de lo que seguro estoy, que mi padre ni siquiera llegó a decirle cuando menos "felicidades". Pero no es que mi padre tuviere una mala relación con su mujer, ni nada de eso, si no que los cumpleaños no solo entre los componentes del matrimonio, se les daba importancia alguna, si no que sucedía igual con los de los propios hijos, que lo más que se hacía era decirle hoy cumples ya tantos años...

Ya en mis memorias lo hice constar, y en otros relatos que he escrito recientemente, la primera felicitación de alguien que yo recibía en mi vida, lo fue el día de mi santo, San Rafael, el 24 de octubre de 1946, cuando tenía ya 21 años, que hallándome en el ejército, recibí de mis padres una tarjeta postal con la imagen del Santo y al dorso de la misma me dedicaban y deseaban un feliz día de mi santo. Tan de especial era aquello para mí, que cuando se van a cumplir setenta años de su recepción, aún la conservo y guardo como oro en paño, y dicho acto lo he sacado a relucir en muchas ocasiones.

Aquellos temores mios de que pudiera quedarme huérfano dentro de poco tiempo, por lo que al fallecimiento de mi padre, llegó casi veinticuatro años después, precisamente el mismo día que cumplía los 61 años, el 25 de febrero de 1959, pero en cuanto a mi madre. sobrevivió a aquel 5 de junio de 1932, casi SESENTA Y DOS AÑOS, dado a que falleció el 20 de abril de 1944, cuando próxima estaba a cumplir los 97 de edad.

Qué naturaleza física tendría mi madre, que tras haber pasado por la muerte de tres de sus hijos cuando aun no habían cumplido el año de edad, pasar una Guerra Civil, en la que su marido fue movilizado y llevado al frente de guerra de Extremadura, siete meses antes de finalizar la misma, y que una vez terminada, fue primero, internado en un campo de concentración, y después pasó a la cárcel permaneciendo en la misma más de tres; los años del hambre, donde tres de sus hijos con siete, nueve y once años de edad, hubieron de marcharse a diferentes cortijos a guardar ganado de diversas clases, solo por que le facilitaran la comida, sufrir unas fiebres maltas que la tuvieron en cama unos tres meses; yo que contaba catorce años cuando terminó la guerra, hube de ponerme a trabajar en el campo, en toda clase de trabajos, e incluso dos años en una mina, y con todo ello que solo Dios y ella sabrían cuanto debió padecer, le faltaron menos de dos meses para cumplir 97 años cuando falleció, y precisamente su "cabeza" la mantuvo lúcida hasta el final de sus días.

El fallecimiento de los padres, cuando ya tienen cierta edad, parece nos deja una conformidad que consideramos como una cuestión natural, pero sin duda, tan profunda huella deja en nuestros sentimientos, que como hoy a mi me ha sucedido, no he podido remediar que unas lágrimas se hallan asomado a mis ojos al traerla al recuerdo. La gran alegría que nos dejó al fallecer, no fue herencia alguna de bienes, si no que con el discurrir de los años, fue viendo a todos sus hijos gozar de una situación en su modo y forma de vida, de la que ella también fue beneficiada, que en aquellos años, que creo no hay calificativos que por su dureza puedan aplicárseles, que ni siquiera soñando, ni en sus deseos  pudiera haber pensado les llegarían.

Mi padre fue, incluso más desafortunado, primero paso por tomar parte en dos guerras, el tiempo de su presidio, las carencias totales de los años de la posguerra, y cuando se comenzaba a ir saliendo de todo ello, le alcanzó la muerte, cuando como he citado anteriormente fue el mismo día que cumplía 61 años. Su estado físico, si llevaba marcadas todas cuantas penalidades hubo de padecer. Otra de las grandes alegrías de las que seguro hubiere disfrutado, pero no lo alcanzó, fue el haberme visto luciendo los galones de Cabo de la Guardia Civil, donde cursando el curso para alcanzarlo me hallaba en el momento de su óbito y que conseguí cuatro meses mas tarde. El devenir de su vida, no le fue del todo favorable.

Reconozco que la entrada en este blog en el día de hoy, solo a familiares muy allegados, no le resulte cuando menos indiferente, de lo que pido perdón por ello, pero en cuanto a mí personalmente, me deja una grandísima satisfacción, en lo que sin duda puede ser una de las últimas oportunidades que tenga para ofrecerle a ellos tan sentido y querido relato.

Hasta la próxima. 
        

miércoles, 13 de abril de 2016

12 de abril


Como gracias a Dios hoy no tengo otras preocupaciones de mayor calado, mi mente se ha puesto a recordar algo relacionado con esta fecha, y cuando menos se me han venido al pensamiento, cuatro doces de Abril, de los cuales guardo recuerdos.

Comenzaré a enumerarlos por orden cronológico.
    
12 de abril de 1931. Se celebraban unas elecciones municipales, y el colegio electoral en mi pueblo estaba establecido en el local de la escuela a la que yo asistía, y la única de "niños", que por cierto había. Un amigo mío, un primo hermano mío y yo, ninguno  por cierto habíamos cumplido todavía los seis años, acordamos llegarnos hasta nuestra escuela a ver lo que allí había. Como quiera que, según años más tarde supe,  el ambiente estaba sumamente caldeado, cuando uno de los guardia civiles que se encontraba allí de servicio, se percató de nuestra aproximación a la puerta del local, con modales no muy corteses nos echó de allí. La espantada, como no podía ser menos fue cumplida.

12 de abril de 1939. Regresaba a mi pueblo tras dos años y medio de exilio durante la Guerra Civil Española, por diversos puntos del Valle de los Pedroches. Aún siendo un adolescente, el volver a pasar por las calles de mi pueblo donde en mi infancia todo el pueblo y sus aledaños eran de nuestros dominios y donde realizábamos toda clase de juegos, parecía sentirme como suele decirse en "mi propia casa", dado a que cuando en las ocasiones en que durante dicho exilio, sobre todo para realizar alguna clase de recados, habíamos de trasladarnos al pueblo mas cercano donde estábamos residiendo, tenía la sensación de que aquello no era de mis dominios y pertenencias, y creo que hasta trataba de pisar el suelo con delicadeza, al hallarme en terreno ajeno, distinto a como ahora volvía a serlo una vez mis pies volvían a hollar las empedradas calles de Villaharta.

12 de abril de 1946. En las primeras horas de la madrugada de aquel día llegaba al Cuartel del Regimiento de Artillería número 14, sito en los extrarradios, entonces, de la ciudad de Sevilla, conocido por Pineda y donde había sido destinado al incorporarse mi reemplazo para la prestación del servicio militar. Tras dormir no mas de dos horas, hacer las camas, y asearnos, todo ello con la premura y urgencia para nosotros inusual hasta entonces, fueron rasuradas al número  dos, nuestras cabezas y adjudicadas todas las prendas de los uniformes que por tiempo indeterminado habíamos de usar. Aquello suponía un cambio radical en todo lo que hasta entonces había sido mi ambiente, aunque confesando la verdad, no se porqué, veía con cierta esperanza cuanto estaría por venir, como gracias a Dios antes de lo esperado terminó por llegar. y así hasta el final de los dos años y medio de mi servicio militar, de lo que ya he contado millares de veces.

12 de abril de 1950. Colmado de alegría y lleno de felices esperanzas, llegaba a la  Academia de la Guardia Civil en Úbeda, donde realicé el curso en lo que terminaría siendo un Guardia 2º de dicho Cuerpo, que era lo que mas hasta entonces había deseado a lo largo de toda mi vida. Pero si tan inmensas eran las ilusiones que para ello tenía, lo fueron superadas las bienaventuranzas que los más de treinta y un años pasados en el Cuerpo me fueron llegadas, y de lo que hoy, y casi llegados los treinta y cinco años de mi retiro, sigo disfrutando, y no me refiero solo a la pensión que me da para llevar una vida digna, si no por todo lo demás que en consecuencia conseguí y Dios quiso darme para que mi existencia lo fuera una dicha completa.

Cuando se está a las puertas de cumplir los NOVENTA Y UN AÑOS, suceden estas cosas,  de que no hay un solo día del año en que no se tenga algún recuerdo de hecho o acontecimiento a lo largo de esa vida, que haya quedado para contarlo, máxime si como vuelvo a dar gracias a Dios, de que me mantenga esta memoria de la que siempre gocé.

Hasta la entrada próxima.

martes, 5 de abril de 2016

Atravesando el mes de abril



Creo haberlo repetido muchas veces, de que en el mes de Abril han acaecido la mayoría de las cosas relacionadas conmigo. Muchas de ellas muy importantes, beneficiosas y hasta felices; las menos, y hasta escasísimas, fatales, y alguna de cierta decepción.

Por orden cronológico, comenzaré por mí, ya que ahí comienzan los  casos, nada menos que en 1925, que dan título a esta entrada, diciendo que naci en abril; me fui a la mili en abril; ingresé en la Guardia Civil, en abril, me casé en abril y causé baja en la Guardia Civil en abril, y regresamos del exilio durante la guerra civil en el mes de abril

Un hijo nació en abril y se casó en abril. Otro hijo se casó precisamente un día cómo hoy. Y un nieto nació en abril.

Y los acontecimientos más tristes, lo fueron, que mi madre y mi suegra fallecieron en abril.

Por el número de veces que he señalado el mes de abril, creo no me falta razón para señalarlo como mes especial en el devenir de mi existencia.

Pero rumiando tantas cosas como me han acaecido en el mes de abril, si me pusiera a desbrozar cuantos hechos lo fueron a lo largo del resto de los meses del año, posiblemente habría alguno que no le fuera a la zaga a este primaveral mes. Y es que, haber atravesado noventa y una vez todos los meses del año, excepción hecha de los días que faltan hasta el día 27 de este, y valga la redundancia, abril, es para que se hayan ido acumulando millares de hechos y circunstancia que han ido, y quiera Dios lo sigan yendo, pero que lo sean buenos, los que me falten en esta, ya tengo que decir, última etapa de mi vivir.

Y volviendo a otro tema, que casi siempre ha sido en abril, este año se ha anticipado, y se ha celebrado en marzo, se trata de lo siguiente. 

El sábado día 26 del mes pasado, Sábado Santo, fuimos a la "merendilla", que se celebraba, como todos los años, en el Domingo de Resurrección, en Villaharta, mi pueblo, y ahora se hace el Sábado Santo por razones de que los villaharteños/as que residan fuera puedan asistir.


Estando allí, cuando en algunos momentos volvía mis recuerdos a las primeras asistencias a dicha celebración, que yo podría tener alrededor de los cinco, seis o siete años, y que entonces se hacía en un punto muy cercano del que hoy se celebra, aguas arriba en el arroyo de Las Navas y punto conocido por la Cruz, haciéndome la composición de lo que eran aquellas "merendillas" a las que hoy son, solo tienen de iguales, en que se salía al campo a comer, pero creo que nada más.

En primer lugar las viandas que se llevaban, nada tenían que ver aquéllas con éstas; las tortillas de patatas que entonces todo el mundo las llevaba, ahora creo nadie lo hace; los hornazos, que eran una especie de torta con un huevo colocado encima de la misma y sujeto  por dos cordones hechos con la propia masa de la torta y cocidos en el horno, ello creo que ya la mayoría de las gentes ni saben lo que son; los desplazamientos hasta La Cruz, lo eran en su inmensa mayoría a pie, y algunas personas, pocas, en caballerías, mientras que hoy lo son todos en vehículos automóviles, y así sería un largo etcétera de diferencias, casi todas mucho mejores las de la actualidad.

Pero lo que sí percibí, es que las de antaño me parecían mucho mas íntimas que las actuales, las reuniones de las gentes aunque no tuvieran relación de familiaridad eran mayores, aquella juventud que en pleno asistía a "la merendilla", se divertían entre ella de la formas que les permitían las circunstancias, y en fin, la diferencia de las viandas de hoy de mucha mejor calidad y buen comer, que las de ayer, pienso aquellas dejaban ese "nosequé" calor humano que da el trato de las gentes, unas con otras, y eso conlleva lo que ha dado en llamarse fraternidad.

Espero no piense nadie, que yo preferiría lo fueran como antes lo eran a como hoy lo son, pero si a lo mejor de ahora, pudiera unírsele, lo que como cito a mi me parecía lo mejor de antes, terminaría siendo como reza el dicho, "miel sobre hojuelas".

Hasta la próxima, que todavía estaremos atravesando el mes de abril y quiera Dios nos tenga reservado muchas cosas, pero todas buenas.

martes, 29 de marzo de 2016

El tiempo pasa

Semana Santa 2016
Jueves Santo
Santa Cruz de Tenerife
Nuestro Padre Jesús Cautivo en la salida de la Iglesia Matriz de la Concepción


Precisamente hoy se cumplen dos semanas de mi última entrada en el blog. Pocas veces desde que inicie el mismo hace ya mas de siete años, creo he tardado tantos días de una a otra entrada, salvo a que por ejemplo enfermedad alguna me lo impidiera, aunque en este caso nada de eso ha sido, pero lo cierto es que catorce días llevamos transcurridos desde el quince y que fue el aniversario de la goleada del Málaga al Real Madrid, que aunque no pueda considerarse un hecho trascendente en la vida de los pueblos, por lo que respecta al deporte rey como hoy se le llama al fútbol, si lo lo fue, al punto de que es un antes y un después de aquella gesta del C.D. Málaga, lo cual ni por aproximación ha vuelto a darse.

Entonces, ¿a que se ha debido el paso de esas dos semanas, sin que yo ni siquiera me he dado cuenta de que así hayan pasado? Para vosotros los jóvenes, posiblemente podáis pensar que cuanto voy a exponer sea una simple excusa en querer justificar mi tardanza, y que esta mañana precisamente, se han dado por desaparecidas las causas o motivos que me han llevado a que esos días lo hayan pasado  más a prisa que lo hicieron por ejemplo los catorce anteriores. Y han sido, que los siete últimos, han estado, días mas unos, o algunos menos los otros, y la vuelta a sus ocupaciones el resto, mis hijos pasando aquí parte de la Semana Santa. Y es que, cuando los años llegan hasta situarse a la altura donde los míos se hallan, ninguna otra cuestión les llenan tanto sus ilusiones que el tenerlos a ellos lo mas cerca posible. Hoy, rumiando la dicha que estos hechos me han supuesto, he sentido pena de aquellas personas que cuando han dejado atrás la mayor parte de sus vidas, sin que tengan ese inigualable saldo positivo de una descendencia,  persona o personas a quien de verdad amas,  que el mero hecho de consultar tu cuenta corriente afectiva y compruebas que, aunque tal vez en tiempo pasado hayas tenido alguna pérdida de sus dividendos, aún te queda, como digo, un saldo positivo imprescindible para ayudarte a ir pasando los días que puedan quedarte  en esta etapa de la vida, que son lo que nada parangón puede tener con ellos otros recursos, no comprendo que esos seres a quien Dios o el destino no les ha permitido contar con tales eventos, en que pueden basar sus alicientes para continuar viviendo, máxime cuando raro es el día que algún achaque en la salud, o el propio devenir del paso de los días suele hacer acto de presencia.

Y es que, cuando menos en España, la sanidad cuenta con los suficientes medios para atender nuestra salud, esa afectividad que es la propia esencia del vivir, nada ni nadie,  puede dártela, si no lo son esos seres a los que adoras y así te corresponden, y que a medida que el sueño de la noche se va apoderando de tus sentimientos van desapareciendo de tu mente, y tan pronto como vuelves a recobrar tu conciencia, son lo primero que al recuerdo te vuelven, y no alcanzo a pensar cuales son las causas o motivos que los sustituyen a quienes no han tenido la suerte y la dicha de contar con ello. Como yo lo soy, pienso que todos aquellos que, agraciados lo fueron y lo son, como tan colmado lo he sido, y lo estoy siendo, deben estar atravesando su postrer etapa de este paso por la vida,  con la dicha y felicidad como siempre lo he sido, siéndolo sigo, y espero seguirlo hasta el final.

Por afortunado me considero, de lo que a Dios y a mi propio destino gracias doy.

Hasta la próxima entrada.     

martes, 15 de marzo de 2016

Aunque parezca mentira


Si por el tiempo que tiene fuera, la foto que acompaña esta entrada y su noticia, valdría una fortuna. Y es que como suele decirse ha pasado lo que se dice toda una vida...



El día 15 de marzo de 1953, hoy se cumplen nada mas que SESENTA Y TRES AÑOS,  se celebró en el Campo de La Rosaleda, de esta bendita Málaga,  de los pocos campos de fútbol en España, que tras sesenta y tres años conservan  el mismo nombre, el partido entre el C.D. Málaga y el Real Madrid. Resultado:  Málaga 6- Real Madrid 0.


Por muy extraño que pueda parecer a los aficionados de los actuales tiempos, pueden consultar las hemerotecas y se desengañaran, que no es la consecuencia de que una mente un tanto desquiciada por el paso de los años le ha dado por ahí el ponerlo como entrada en su blog.

La fotografía que tanto el anverso como el reverso, encabezan esta entrada, es una prueba gráfica de tan inusual acontecimiento deportivo.

En la misma, y señalado con un pequeño círculo sobre mi cara y cabeza, figuro yo, vestido de paisano, con una gabardina sobre mis piernas y brazos. El que figura a mi derecha y vestido de uniforme, con gorra, ya que los que prestaban servicio en las Aduanas la usaban en vez del tricornio, era madrileño, y cuando el Málaga comenzó a meterle goles al Madrid, tuvo que abandonar el campo dado el cabreo que iba tomando.

Sin duda para los jóvenes, y también no tan jóvenes de hoy, sin duda lo que mas les extrañe sea el resultado del mencionado partido. Pero yo que lo viví en directo, y de lo cual prometo que la fotografía que se acompaña fue hecha aquel día y con tal motivo, examinándola hoy, no es  lo que mas me ha llamado la atención.

Como se puede observar en dicha foto, a mi alrededor se pueden ver varios espectadores mas vestidos de uniforme, y otros, sobre todo los que están detrás de mí, aunque vestidos de paisano, también son Guardias civiles, entre ellos uno que figura con un sombrero, era Sargento. Pues, aparte del que cito que está a mi derecha que era madrileño y poco tiempo después se fue destinado a Madrid y nunca mas volví a tener noticias suyas,  y otros dos de los que también figuran de uniforme, que dejé de tener trato con ellos por sus posteriores destinos, todos los demás, esta es la fecha, que ninguno de ellos vive, aunque algunos fallecieron bastantes años antes que los otros lo fueron haciendo.

Sin que ninguna amistad mas o menos íntima me uniera a ninguno de ellos, salvo dos de los que figuran en la última fila de arriba y vestidos de paisano, al contemplarlos y reconocerlos hoy, se me encoje el alma, comprobando como el paso inmisericorde de los años se va llevando a cada cual, cuando tiene su momento señalado para ello.

Claro, yo no había cumplido todavía los 28 años, y poco mas de un mes me faltan hoy, para cumplir los 91.

Volviendo la vista hasta aquel lejano pasado, incluso comparando la variación entre ambos equipos de fútbol que aquel 15 de marzo de 1953 compitieron entre si, y se dio tal resultado, creo hay todavía mas diferencia entre el modo, forma y diferencia del vivir cotidiano de entonces al que se disfruta hoy. Y que decir del como estaba y hacía yo entonces, aunque tampoco puedo quejarme demasiado al como lo estoy ahora, pues como he citado hace un instante, de aquellos que conmigo estaban, seguro ninguno anda ya por estos andurriales.

Hasta la próxima entrada.