jueves, 7 de febrero de 2019

Fran, un abrazo y hasta otra


Creo que en alguna otra ocasión he dicho que a medida que los años se van acumulando sobre mí, las  sensibilidades van aumentando en la proporción a ello. 

También el afecto en el ámbito que me rodea, y especialmente sobre las personas, no podían estar al margen, e incluso en algunos casos llegan al punto, que termino por considerar que son como esos amigos con los que tantas y tantas circunstancias y vicisitudes se dieron con ellos sobre todo en la juventud, o que me une  cierto grado de parentesco.

Hoy, esta entrada va dedicada a Fran, un joven psicólogo que lleva algunos meses realizando sus prácticas profesionales en esta Residencia, en las actividades que se practican bajo la dirección de Rocío, su titular. El motivo es que mañana viernes creo que es el último día que estará con nosotros, y con esta humilde entrada, quiero decirte, así directamente a ti, que siento esa cosilla que te deja el ánimo un tanto encogido cuando una persona por la que sientes cierto afecto se marcha para que posiblemente no vuelvas a saber nuca  nada mas sobre ella.

FRAN, te  deseo en lo personal como en lo profesional tanto como te mereces y encuentres pronto acomodo para el desempeño de tu actividad, aunque sabiendo como eres, y en manos de quienes  has realizado estas prácticas, no dudo que tardes mucho en conseguirlo.

Tenemos la suerte de que en tu puesto queda un "galleguiño" competente y simpático, y como no, a nuestra Rocío, a la que tengo un gran afecto, aunque  nunca puede  ser lo que vale y merece.

Fran, un abrazo y hasta otra.