viernes, 3 de febrero de 2012

Hoy se cumplen 15 años


Si de todos los días de mi existencia, hubiere de borrar uno de ellos, sin ninguna duda, ese sería el día 3 de febrero, pero de 1997.

Por tanto hoy se cumplen quince años de aquel aciago día. ¿Y por qué digo ésto? Porque aunque los míos sabéis demasiado bien porqué lo digo, para aquellos escasos que aún no sabiéndolo tengan la osadía de entrar en este blog, hago constar que ese día se truncaba una larga y felicísima etapa de mi vida, dado que fallecía la mujer que fue la artífice de esa dicha y a la vez en mí, aparte del dolor que suponía su pérdida, el inicio también de una grave contrariedad en mi estado de salud, de lo que igualmente dejaría una huella de la que jamás podré desprenderme.

No obstante todo ello, el paso del tiempo va cicatrizando todas las heridas que en el alma se van acumulando día tras día, por hechos o acaecidos más o menos graves, incluso el que hoy me lleva a la entrada de este blog. Pero si para estos eventos he dirigido mi "vista atrás", también como recompensa y para hacer el balance de mi propio caminar por ella, me vienen al recuerdo tantos y tantísimos momentos de dicha con los que Dios quiso concederme, y aún lo sigue haciendo, sin duda mayores a los méritos que yo hubiere podido ofrecerle. Quince años sin ELLA, sin duda habrían causado en mí un deterioro físico y anímico tan grande, que a estas alturas de la vida, me sería difícil de ir soportando de la forma en que lo vengo haciendo. Ese entorno mas íntimo del que me veo rodeado y en el que día a día me protege, y me mima, me aporta la ilusión y gana de vivir suficiente, de lo que sin ello la vida para mí carecería de razón de ser el continuar en ella.

Aunque tal vez para alguien pueda parecer un tanto fuera de sentido, y pese al cúmulo de años que sobre mis espaldas pesan, trayendo al recuerdo todo mi pasado y unido a este presente del que tan orgulloso me siento, y pese a que tampoco falten algunos acontecimientos familiares próximos que me allegan cierto pesar, no me cansaré de dar gracias a Dios el que me mantenga en el estado en que me hallo y no me falten ilusiones para continuar mi tránsito por este mundo, del que me considero uno de los grandes afortunados en todo mi discurrir por el mismo, pese a las inevitables contrariedades que la propia vida a veces nos hace llegar.

Cuando tenga que rendir cuentas ante ÉL, de lo que deseo falten aún bastantes años, forzosamente tendré que mostrarle mi profundo agradecimiento por todo cuanto me dio, me da y espero me siga dando.

Y como no, lo último de esta entrada sea mi sentido y cariñoso recuerdo, hacía la mujer que supo aportarme todo cuanto tenía, y creo que tampoco yo escatime aportaciones, con lo que para ambos fue un continuo disfrute de la propia vida.

Hasta la próxima entrada.

1 comentario:

Carmen dijo...

No tengo palabras para decirte, solo que te entiendo perfectamente, ese estado de ánimo y mezcla de sentimientos, a veces rabia y otras desesperación que dan los hechos ocurridos. Afortunadamente el tiempo va transcurriendo y hace que aceptemos la situación con más serenidad y sigamos el camino lo mejor que podemos, ayudados por nuestra familia por la que ambos damos gracias a Dios dia a dia y poniendo de nuestra parte todo lo que podemos para vivir lo que nos quede con la mayor alegría posible. Un saludo: Carmen