miércoles, 16 de junio de 2010

Nuevamente llega otro 16 de junio


He repetido hasta la saciedad esta efemérides del 16 de junio. No por ello voy ha dejar de hacerlo cada vez que mientras viva y Dios me de entendimiento para realizarlo, llegue este día.

Como lo vengo haciendo siempre, guardo de este día uno de los mayores impactos entrañables de toda mi vida. Seguramente los míos, lo recordarán ahora cuando haga mención del acto que dio lugar a ello.

Podía ser aproximadamente esta hora, alrededor de las diez de la mañana, de aquel 16 de junio de 1959, cuando descendía del tren expreso Madrid-Málaga, en aquella vetusta estación de esta última ciudad, tan diferente a la actual, vestido de uniforme y luciendo mis flamantes galones de Cabo de la Guardia Civil, que me habían sido concedidos el día anterior. Una vez puestos mis pies en el andén y al dirigir mi vista hacía la puerta de salida, como cito anteriormente, recibí el mayor extremecimiento emocional de toda mi existencia, cuando mis dos hijos (el mayor de algo más de dos años de edad y el pequeño con catorce meses bien cumplidos y que éste, había echado a andar el día anterior) seguidos de su madre venían en mi busca. Al llegar a este momento, he dejado de escribir, he cerrado los ojos y me he transportado en el recuerdo hasta aquel instante, sin que haya podido evitar que mis ojos se aneguen de lágrimas. Aquel contoneo vacilante en el andar de mis hijos añadido a la belleza deslumbrante de su madre, mi mujer, y a los que hacía mas de dos meses que no veía, me hicieron que incluso soltara sobre el suelo la maleta que llevaba en las manos y corriera hacia ellos, donde al contactarnos nos fundimos en uno apretado y emocionante abrazo, adobado con una profusión de besos repartidos de unos a otros, momento que lamento carecer de hallar las palabras apropiadas para describirlo. Siempre que he relatado este hecho y hoy vuelvo a repetirlo, en estos instantes daría cuanto me reste de vida por volver a vivirlo en presente. Cincuenta y un años han pasado desde entonces, aquellos dos niños vacilantes en su andar, hoy, una alopecia profunda inunda sus cabezas, su hermana que en aquellas fechas no andaba todavía por este mundo, es también hoy una mujer madura, pero los tres hermanos, son el máximo de cuanto puedan desear los padres y de la descendencia de ellos, solo cabe decir, que de "tal palo, tal astilla".

Bastantes días hacía que no entraba en el blog. Traer al recuerdo el hecho que ha motivado esta nueva entrada, ha valido la pena. De estos, pocos se dan en la vida de una persona. Por hoy, valga. Mezclarlo con otro caso, sería como aguar el vino.

Hasta otra.

miércoles, 26 de mayo de 2010

Lo que son treinta y ocho años

El día 26 de mayo de 1972, hace por tanto hoy 38 años, y cuando yo estaba al frente del personal del Servicio de Información de la Guardia Civil de la Comandancia de Málaga, tuve conocimiento de que el célebre "Lute", se encontraba residiendo en Málaga o sus alrededores.

El día anterior, uno de los Guardias que estaba a mis órdenes, y que nos llamábamos paisanos, ya que era natural de Villaviciosa de Córdoba, pueblo limítrofe con el mío, y que por ser día festivo estaba con su familia en las riberas del río Campanillas, estuvo empujándole a un coche que se había quedado atascado en el cauce de dicho río. Una vez sacado de su atasco, aquel coche dio dos viajes de personas, la mayoría mujeres y niños y cuya dirección al partir lo era con destino a Málaga. Las características de aquel personal le infundió cierta sospecha a mi "paisano", procediendo a memorizar la matrícula del automóvil en cuestión, y que se trataba de un Seat modelo 124. Al siguiente día, o sea aquel 26 de mayo de 1972, cuando me informo del acontecimiento me puse en contacto con la Jefatura Provincial de Tráfico, donde me informaron que la citada matrícula correspondía a una furgoneta, no recuerdo la marca y dedicada al reparto del Diario Sur de esta capital, del que fue sustraída. Al comprobar de que se trataba de matrícula falsa utilizada por el 124, y tomando varios álbumes de fotografías de malhechores y personal en busca o captura, la confrontación con una de las fotos, con dos niños componentes de aquella familia, y otra de algunos adultos, llegamos a la conclusión de que el individuo que conducía el automovil era "EL LUTE".

Al pasar yo la novedad al superior de quien dependía directamente, y por razones que ahora no vienen al caso y que no voy a reflejar hoy, no tuvo la acogida que el caso merecía, y por tanto la gestión para la localización y captura del personaje descubierto, se ralentizó y espació casi dos meses en el tiempo. Pasado ese periodo, hubo confrontación, tiroteo, heridos y también el rescate de mujeres y niños, algunos de éstos llevaban unos dos años en que las autoridades judiciales tenian interesada su localización .

El traer hoy a colación esta efemérides, lo ha sido por como se dice en el título de esta entrada lo que supone el paso de treinta y ocho años en la circunstancia de mi propia persona, cuando entonces contaba 47 años de edad, hoy 85, antaño con una actividad de servicio frenética dado el destino que desempeñaba y, hoy un anciano con mas de veintinueve años jubilado y sin otra misión que ver como pasa el tiempo sobre mí, y cuando menos dando gracias a Dios que por lo menos mantengo mi cabeza tan lúcida como entonces y me permite como en este caso traer al recuerdo una de las muchísimas vicisitudes acaecidas en mi ya larga vida. Como con tanta frecuencia solemos decir los viejos, "parece que fue ayer", pero como puede comprobarse han sido TREINTA Y OCHO AÑOS. Yo, sigo siendo yo, pero no lo mismo que aquel Sargento de la Guardia Civil, para el que en su actividad, no entendía de horas ni del día ni la noche, ni días laborables o festivos, si no permanentemente en alerta y dispuesto siempre para salir donde, como y el caso así lo requiriera.

Hasta otra.

viernes, 7 de mayo de 2010

7 de mayo


Durante mi niñez y mi juventud, las fiestas de mi pueblo comenzaban el día 7 de mayo hasta el 9 siguiente. El inicio de las fiestas de 1944, por tanto hoy se cumplen SESENTA Y SEIS años, fue sin duda hasta aquella fecha, el día en que el tomar una determinación me costó la mayor lucha conmigo mismo, dadas las vacilaciones que ante tal hecho me ponían ante la duda de "qué hacer". Fue también, la primera de las que posteriormente se fueron encadenando hasta llegar a la última que en el mismo sentido hube de tomar y que finalmente culminaron con lo que fue el génesis de toda mi FELICIDAD.

Como decía anteriormente, el día 7 de mayo de aquel lejano 1944, decidí no continuar mis relaciones amorosas con la primera novia que había tenido. Hacía diez días la había visto por última vez, dado que aquel día terminaba mi trabajo en la finca de La Calera, no más de tres kilómetros de distancia del cortijo donde ella vivía, y en cuya despedida, le prometí volver a verla el primer día de las fiestas de mi pueblo, añadiéndole, como en realidad en aquel momento lo sentía, que para mí, élla estaba por encima de cualquier otra circunstancia, incluidas las fiestas de mi pueblo. En realidad desde mi despedida, que había coincidido con mi 19 cumpleaños, me recuerdo que estaba deseando llegara la fecha en que pudiera volver a verla. No puedo decir, ni incluso después de 66 años, si estaba enamorado de ella. Si puedo dar fe, que físicamente me atraía de una forma que hasta entonces nunca lo había sido por otra mujer.

Serían aproximadamente pocos minutos después de la once de la mañana, vistiendo mi traje de días festivos y por añadidura estrenando zapatos, me dispuse a recorrer unos once o doce kilómetros de distancia que separaban mi pueblo de su residencia y cuyo camino había de hacerlo a pie y como es natural, otros tanto de regreso y por el mismo medio de transporte, para pasar unas cuantas horas a su lado. Hacía un día bastante soleado y por ende más calor del deseado para caminar a pie. No más de quinientos metros llevaba recorridos, cuando me hallaba a las espaldas de las tapias del cementerio de mi pueblo y al pasar bajo la sombra de una encina, una repentina e inexplicable decisión me detuvo y puse mi espalda sobre el tronco del árbol. En aquellos instantes, una turbulencia de contradiciones pasaban por mi mente. Dirigía la mirada en la dirección que había de llevarme hasta ella y veía un camino interminable y dificultoso para recorrer principalmente por la molestia que me producían los zapatos que iba estrenando. Cada vez que fuera a verla, había de realizar aquella caminata y dado que terminaba de cumplir diecinueve años, con el cumplimiento del servicio militar a dos vista, más los dos o tres que entonces duraba la mili, comenzaron a parecerme una eternidad hasta terminar casándome con ella. Este último dato indicado, no me lo había preguntado hasta entonces lo que me hizo dudar de si continuar o no aquellas relaciones. Por contra, me llevaba a pensar que el inicio de mi relación con ella, lo fue por una intromisión que por mi parte hice pretendiéndole la misma, sabiendo que llevaba una relación de noviazgo con otro hombre desde hacía casi dos años. Comprendía lo que para ella supuso el romper su antigua relación para hacerlo conmigo, teniendo en principio en contra a toda su familia, y por encima de otras circunstancias, lo que suponía en aquellos tiempos el que una mujer dejara un novio para formar otras relaciones con otro. El "qué dirán" hacía mella en las voluntades mas firmes y decididas; ella sin embargo se sobrepuso a todas ellas. El tronco y la sombra de aquella encina, fue la la muda testigo de las divagaciones que me embargaban. Terminando, acabé por dar media vuelta, pasar junto a mis amigos las fiestas de mi pueblo y jamás volví a verla. De no haber procedido así, quién sabe dónde aquella relación hubiere llegado. ¿Estaría en estos momentos ante este ordenador? Seguramente no.

Supe después, se había casado con su primer novio. Lo que ella y su familia pudieron pensar de mí, me lo imagino. Si de algo me arrepiento es el haber iniciado aquellas relaciones. De las consecuencias pude ocasionarle, le pido perdón. Aunque nunca llegue a su conocimiento este perdón que le pido, mi conciencia se descarga un tanto con ello.

Hasta una nueva entrada.

martes, 27 de abril de 2010

Veintinueve años de jubilado

Tal día como hoy de hace veintinueve años pase a la situación de "Retirado" como Subteniente de la Guardia Civil. Aquel día, se me ofreció un acto como homenaje de despedida y que fue promovido por los componentes del Servicio de Información de la Comandancia, a los que hacía varios años había dejado de mandar. Algunos, ya han desaparecido, tanto a éstos como a los que aún perviven, vuelvo a mostrarles mi profundo agradecimiento.

Aquel 27 de abril de 1981, cuando regresé aquí, a mi casa, y procedía a despojarme de mi uniforme no pude reprimir que abundantes lágrimas fueran derramadas por mis ojos. A esta misma situación, fui acompañado por mi mujer, que dándonos un fuerte y apasionado abrazo con la añadidura de muchos e iguales besos uníamos nuestro sentimiento de aquel adiós definitivo a mi permanencia en la Guardia Civil. Como creo he referido en varias ocasiones, mi permanencia en este Cuerpo, fue mucho más que una aportación dineraria, aunque menguada, dicho sea de paso, para el sustento de mi familia. Fue una conjunción de fidelidad por mi parte y un cúmulo de circunstancias que a lo largo de toda mi estancia en el Cuerpo por espacio de TREINTA Y UN AÑOS cumplidos, colmaron con creces todo cuanto yo puse a disposición de mis cometidos. Me traje la consideración de la inmensa mayoría de los superiores de los cuales estuve a sus órdenes directas, el afecto de mis iguales, y para mí lo mas gratificante, el respeto y por encima también de ésto, el sentimiento de compañerismo de cuántos estuvieron a mis órdenes.

Hace poco más de media hora, he vuelto a enfundarme en aquel uniforme que hacía 29 años que no lo hacía. Alguna dificultad para hacer que la botonadura encajara en sus ojales respectivos, pero al fin me lo he colocado. Me he puesto ante el espejo y durante unos minutos me he estado contemplando detenidamente. Mis recuerdos se retrotraían hasta veintinueve años atrás y como aquel día he vuelto a llorar. El principal desaliento ha sido el que no he tenido la acompañante que en aquella lejana fecha me acompañó con sus lágrimas y por otra parte, el deterioro físico que en tan larga temporada he podido comprobar ha sufrido mi persona.

Todo el relato anterior, por mejor decir, su consecuencia, es que hoy hace ochenta y cinco años que vine al mundo. Desde mi niñez, y a lo largo de toda mi juventud, cada vez que alguien se refería, o mi pensamiento por alguna causa pensaba en el año 2000, jamás me hice la ilusión de poder contemplar la finalización del Siglo en que vine al mundo. Hoy hace ya diez años que rebasé los setenta y cinco abriles que nunca pensé llegar a cumplir, pero aquí estoy y así hasta que Dios quiera siga transitando por este mundo y que toda mi descendencia continúe con los mismos niveles de situación general en que hoy se encuentran, y como no, a mí por lo menos me mantenga como mínimo tal ahora lo estoy.

Hasta otra entrada.

lunes, 12 de abril de 2010

Tres doce de abril

12 de abril de 1931. Tal día como hoy del citado año, se celebraron unas elecciones municipales en España. Dos días después, y tras múltiples manifestaciones se proclamaba la II República española. Es a partir de esta fecha cuando yo comienzo a recordar la mayoría de los acontecimientos acaecidos en España. De este día, tengo el recuerdo de que un primo y un amigo mío nos acercamos a la puerta de la escuela nuestra donde se había instalado el Colegio Electoral y uno de los Guardias Civiles que componían la pareja de servicio, nos echó de allí. Ya días después, recuerdo todo el revuelo que se formó con el exilio de los Reyes de España hacia Italia. Algunas mujeres, entre ellas mi madre, se que echaron algunas lágrimas por ello. Como he citado anteriormente, a partir de entonces lo recuerdo casi todo, cuando menos lo más importante.


12 de abril de 1939. En dicho día regresamos a mi pueblo, Villaharta después de dos años y medio de exilio por distintas localidades del Valle de los Pedroches. Cuando llegamos al pueblo, recuerdo que todo, las casas, las calles, incluso los pozos me parecían mucho mas pequeños de como yo los recordaba cuando nos fuimos. Una gran preocupación teníamos en la familia, pues a pesar de que hacía doce o catorce días que había terminado la guerra, no teníamos noticia alguna de mi padre de como o donde pudiera hallarse, ya que dicho final le sorprendió en el frente de guerra de Extremadura. Desde donde nos encontrábamos en un cortijo del término municipal de Pedroche, hasta Villaharta había una distancia no menos de cincuenta kilómetros, cuyo camino lo recorrimos en día y medio aproximadamente, andando y conduciendo unas cabras que teníamos. Hicimos noche en plena sierra de la Chimorra, donde había estado el frente de guerra durante los dos años y medio anteriores, y donde en las inmediaciones de la carretera, se encontraba gran cantidad de armas y municiones que fueron abandonadas por el ejército rojo. Munición y granadas de mano, siguieron viéndose con gran facilidad, incluso muchos meses después de finalizada la con tienda bélica. El otro doce de abril.

12 de abril de 1946. Sobre las tres de la mañana de este día, llegábamos al Regimiento de Artillería numero 14, cuyo cuartel se hallaba en las afueras de Sevilla en el punto conocido por Pineda. Sobre las nueve de la mañana y después de entregarnos toda la ropa y calzado, nos llevaron a unos salones y donde después de pedir voluntarios que tuvieran algún conocimiento de peluquería, aunque fuera mínimo, a todos los que se prestaron a ello y algunos barberos-peluqueros, procedieron a pelarnos al cero. Teniendo en cuenta que todo ello era para algunos más de 900 reclutas que habíamos llegado la madrugada anterior, aquello parecía mas que una peluquería, una acampada donde se trasquilaban las ovejas. ¿Cómo sería la clase de pelado que nos hicieron, que por la tarde, sobre la hora en que me encuentro escribiendo ésto, nos dieron permiso para salir por Sevilla y buscar alguna peluquería donde nos arreglaran un poco el desaguisado que nos habían hecho? Un paisano mío, y quinto también por supuesto, José Carrillo Gómez, (q.e.p.d.) salimos juntos y en el barrio de Eritaña nos arreglaron, en lo que fue posible el trasquilo que nos habían hecho.

http://sevillalaartillera.blogspot.com

Como se puede observar, son tres de los muchos hitos que a lo largo de mi existencia han ido marcando mi trayectoria por la vida. Todos ellos quedan ya muy lejanos. Los que me queden no podrán espaciarse tanto.

Como solemos decir los viejos. ¡Cómo pasa el tiempo! Hasta otra.

martes, 6 de abril de 2010

"Pa" la mili



Qué lejos queda aquel 6 de abril de 1946. Muy de mañana de aquel día, con mi maleta de madera y en compañía de otros quince o dieciséis más, todos quintos del 46, tomábamos el camino desde mi pueblo hasta la estación del Vacar, distante alrededor de unos 10 kilómetros, a patita y las maletas a lomos de algunas caballerías puestas por los familiares de algunos "quintos", y donde habríamos de tomar el tren que nos llevaría hasta Córdoba para verificar nuestra presentación en la Caja de Recluta de dicha ciudad y desde donde nos pasaportarían para los Regimientos respectivos donde fuéramos destinados.

Sin duda alguna, mi voluntaria decisión de irme a prestar el servicio militar en el Ejército, ha sido una de las que que personalmente más me hayan beneficiado. He dicho voluntaria decisión, dado a que como yo en aquellas fechas estaba trabajando en una mina de carbón, los que así lo hacíamos de continuar en dicho trabajo estábamos exentos de prestar el servicio militar en el Ejército, y que estaba considerado en igualdad para todos los efectos. He indicado que personalmente es lo que mas me ha beneficiado, porque tengo la completa seguridad, que de no haber sido asi, en estos momentos no estaría contando y recordando esta efemérides. La "silicosis", hace algunos años me hubiera pasaportado para otro destino, pero eterno. Ello porque hubiera terminado como otros compañeros de trabajo, en alguna mina de Asturias y la popular enfermedad del minero, de la que mi organismo era un tanto proclive a padecerla , en no mucho tiempo de trabajo en la mina.

Cuántas esperanzas y no menos dudas sobre mi porvenir, pasaban por mi cerebro aquella mañana, y no solo aquella mañana, sino desde mucho tiempo antes. Las dudas con el paso de los años han sido desveladas; las esperanzas, colmadas con creces incluso a cuanto eran mis ensoñaciones.

Aquel día comenzaba mi separación por vez primera del entorno de mi familia, principalmente de mi madre. La despedida de élla solo fueron de lágrimas entre sollozos, tanto por su parte como por la mía. La de mi padre, lo fue igualmente con la aparición de otras muchas lágrimas anegando nuestros ojos, pero del que recibí un escueto pero tajante consejo. "Pórtate como siempre loshas hecho". Con ello quedaba demostrado el concepto que de mí tenía. Vaya con esta exposición, mi recuerdo para ambos, de los que siempre recibí todo lo que en su momento pudieron darme, y de lo que yo me encuentro satisfecho es también de como en toda ocasión correspondía a sus entregas.

Por hoy, ya vale.

jueves, 1 de abril de 2010

Primero de abril de 2010


Todos los míos saben que en el mes de Febrero, y aún más, en el de Abril, es cuando se han sucedido los casos más relevantes en cuanto a mi entorno personal y familiar más próximo. Al final de esta mi nueva entrada trataré de enumerar los casos más destacables. Por el momento voy a comenzar por el que mas me llega en el recuerdo al fondo del alma.

Hoy 1º de Abril se cumplen 54 años de mi matrimonio. Cuántas expectativas, ilusiones y esperanzas vagaban por mi mente aquel venturoso día. Sin duda era uno de los más esperados y soñados de todas mi existencia. Quizá por la inmensidad de la ilusión y esperanza puesta en el acontecimiento, hoy, me parece recordar que aquel día, mis sentimientos se hallaban un tanto aturdidos y mis actos se movían a impulsos, no de mi voluntad, si no por la propia inercia de la vida. Mi particular existencia, si tuviera que dividirla en compartimentos de los hechos acaecidos durante la misma, el primero de abril de mil novecientos cincuenta y seis, establecería el antes y el después de toda ella. Luego dentro de ese antes y después estarían los acontecimientos mas importantes o destacables que componían ambas partes.

Sin duda y por encima de todo, aún de lo soñado en aquella fecha, ha sido la consecuencia de todo lo que supuso aquella unión, LA DESCENDENCIA. Su valoración no es posible. La familia y todo el sentimiento que la rodea, no es comparable a nada de cuánto existe en la vida. El feliz discurrir de todo ello es inenarrable. La dicha que supuso mi matrimonio mientras lo fue como tal, sólo se aproxima en su valoración, una vez se ha perdido. El discurrir de cada día, te aparta de esa sensación, y como suele decirse, "los árboles no te dejan ver el bosque". Por tanto vaya mi recuerdo y gratitud hasta aquel 1º de abril de 1956, por todo cuanto me dio. A mi mujer, hoy Jueves Santo y como buena Toledo que era, sin duda estará contemplando las procesiones de su Málaga desde alguna de las balconadas de la GLORIA.

Como prometí al principio, allá van los hechos mas destacables que a mí o a mi entorno le sucedieron durante un mes de abril. Cronológicamente, éstos fueron. Día 27 de abril de 1925, mi nacimiento. Día 12 de abril de 1939, el regreso a mi pueblo después de dos años y medio de exilio en distintos pueblos del valle de los Pedroches, durante la guerra civil española. Día 6 de abril de 1946, mi marcha a la "mili". Día 1º abril de 1950, a partir de cuya fecha comencé a pertenecer a la Guardia Civil. Día 1º de abril de 1956, como ya he citado la fecha de mi matrimonio. Día 3 de abril de 1958, nacimiento de mi segundo hijo. Día 10 de abril de 1971, fallecimiento de la madre de mi mujer, mi suegra por tanto. Día 3 de abril de 1982, casamiento de mi hijo José Carlos. Día 5 de abril de 1986, la boda mi hijo Rafa. Día 20 de abril de 1994, fallecimiento de mi madre y 10 de abril de 1997, nacimiento de mi último nieto, Pepillo. Tal vez, a lo mejor, Dios me tenga reservado otro día del mes de Abril para otro acontecimiento destacable en mi propia persona. A lo mejor alguien ha podido pensar en cuál podría ser semejante acontecimiento.

miércoles, 17 de marzo de 2010

Lo que fue de ayer a hoy


Tal día como hoy pero de 1946, fue domingo. También se celebró el sorteo de mi Reemplazo y que como consecuencia del mismo fui destinado a Sevilla. Era entonces uno de los TRES días de los que llamábamos de "Quintos". Para tal celebración que nos reunimos todos los "quintos", matamos y nos comimos un chivo. Éramos en total alrededor de unos dieciséis, de los cuales solo quedamos actualmente tres.

Antes de la comida, el propietario de la finca donde celebramos la "comilona" como así se decía en mi pueblo a esta clase de reuniones, soltó una vaquilla que aunque no era de raza brava, sí embestía como un torbellino, posiblemente la había enseñado para ello. Algunos de los reunidos recibieron más de un revolcón, siendo varios los que se dedicaban a citar y tratar de esquivar la vaquilla. Yo mientras estuvo el animal en nuestras proximidades, me pasé todo el tiempo subido a un árbol. Aunque ya lo sabía, en aquellos momentos me desengañé de que el arte de Cúchares no se había inventado para mí. Dada la época en que celebramos tal evento, cuando menos aquel día nos hartamos de comer, que no todos los días se podía decir lo mismo.

Hoy, sesenta y cuatro años después de aquella "comilona", esta mañana fui a una Clínica de esta capital a visitar a un viejo amigo y antiguo compañero, que antes de anoche sufrió un derrame cerebral. Tiene toda la parte izquierda de su cuerpo paralizado. La sensación producida en mi estado de ánimo contemplando su estado físico ha sido decepcionante y observándolo y trayéndome algunas lágrimas a los ojos mis recuerdos se retrotraían hacía los cerca de sesenta años que hacía que nos conocíamos, cuando ambos estábamos en plena juventud y los estragos, que aparte de esta circunstancia puntual, que el paso de los años ha producidos en nuestro organismo y aspecto. El porvenir de mi buen amigo Juanito, lo veo un poco peor de castaño oscuro.

Como podreis haber visto, cuán diferentes han sido una de la otra, las dos cuestiones tratadas en mi entrada en el blog en el día de hoy, 17 de marzo de 2010.

Que la próxima entrada no tenga motivo para tratar otro hecho como el relatado hoy en segundo lugar.

lunes, 1 de marzo de 2010

El tiempo vuela

Hemos entrado en el mes de marzo de 20l0. Hoy no recuerdo ningún acontecimiento así de importancia que me haya sucedido en el día de hoy primero de marzo, a excepción de que tal día como hoy de hace 13 años, salía con mi hijo Rafa y mi hija, después del fallecimiento de mi mujer y de mi operación de corazón y que estuvímos en varios sitios, todo relacionado con mi sobrevenida viudedad. Pero mi entrada en el blog no está relacionado con aquella salida.

Esta mañana he quitado la hoja bimensual de un almanaque que tengo en la cocina. En ese momento que procedía a arrancar la hoja, me venía al pensamiento de como vuela el tiempo. ¡Si no hace nada estábamos en Navidades, cómo es posible que ya hayan pasado dos meses de 2010! Pues sí, ya han pasado dos meses.

Quien lea el párrafo anterior, así de momento se preguntará: "bueno, ¿y qué?". Pero esto se lo preguntará quién o quienes no estén próximos a cumplir los 85 años de edad, como a mí me sucede. Y es que cuando como a mí me ha pasado hoy te pones a reflexionar de como se van sucediendo los días, meses y años y los que ya tienes acumulados, aunque por lo menos yo no lo siento, el temor a que se te va acercando el final de tu existencia parece que está a la vuelta de la esquina.

Al tiempo que escribo, estoy escuchando música de aquellos lejanísimos tiempos de mi juventud, posiblemente lo que me lleve a sentir cierta nostalgía de aquellas núnca bien ponderadas felicidades. Por orden de importancia, tengo en el primer puesto de la lista de canciones, la titulada "Bésame, bésame mucho", interpretada por Lucho Gatica, un bolero que cada vez que lo oigo se me remueve lo mas profundo de mis recuerdos. Y es que cuando yo era joven, aunque hoy le parezca raro a alguien, no se me daba mal la interpretación de ciertas canciones,sobre todo de los entonces tan en boga, los boleros. Y el referido de "Bésame, bésame mucho" se lo canté en voz baja y al oído millares de veces a mi mujer, desde que comenzó nuestro noviazgo hasta que su muerte nos separó. Sobre todo me pedía que se lo cantara cada vez que por algún motivo había de separarme de ella aunque fuera por pocos días. El recordar estos y otros muchísimos momentos de mi ya larga vida, me compensa con creces el poder pensar que el final pueda estar acercándose con tanta velocidad. Solo deseo que todos los míos, puedan sentirse tan gratificados de su existencia como yo lo he sido de la mía.



En estos momentos esta sonando la canción, "Romance de María de las Mercedes", interpretado por Concha Piquer, que se cantaba en la película ¿Donde vas Alfonso XII?", que mi mujer la tenía y la tengo, en un vídeo y que ella, además de primero en el cine y luego con el video, la vió solo Dios sabrá cuántas veces.

Después de haber estado esta mañana dando un largo paseo en solitario, aunque en proximidad a mucha gente y como hago casi siempre en esos eventos me recreo trayendo a la memoria mi duradero y feliz pasado, me decidí a entrar en el blog del que hacía días que no lo hacía. Valga por hoy.

domingo, 14 de febrero de 2010

Domingo de Carnaval


Hoy 14 de Febrero de 2010, es Domingo de Carnaval y también la festividad de San Valentín, día de los enamorados. A la vez hace un día de "perros" como suele decirse, ya que está nublado, llueve y hace mucho frío.

Por cuanto a la segunda festividad del "Día de los Enamorados", solo me queda la desazón de hacer mas de trece años que perdí al ser en quién estuvo depositado todo mi enamoramiento durante larguísimo tiempo y como no, echarlo de menos hasta el punto de en dos o tres momentos, las lágrimas se han asomado a mis ojos al traerme a la memoria épocas pasadas.

Con respecto al Carnaval como tal, mis recuerdos se pierden allá por los años CUARENTA del pasado siglo, en plena juventud y en mi pueblo, dado a que después de ello, jamás he tomado parte en dichas fiestas.

De niño recuerdo levemente el haberme disfrazado, aunque no puedo decir de como y de que lo hice. Mi principal participación en cuanto a disfraces, lo fué cuando tenía 16 ó 17 años, que juntamente con mi entrañable amigo (q.e.p.d.) Francisco Fernández Campoy, "Currito", nos disfrazamos de mujer. Aunque pueda parecer petulante, ambos éramos bastante agraciados de físico y mujeres de la familia nos hicieron un disfraz tan perfecto que que incluso gentes del pueblo a primera vista nos confundieron con bellas jovencitas. Puedo jurar que causamos admiración en el pueblo. Creo que fue hace dos años hablando con una mujer de mi pueblo y de mi edad, me recordó lo "guapas" que estábamos.

Por otra parte y creo fue en los carnavales de 1950, formé una "murga" de la que fui director, que sacando coplillas de los principales acontecimientos de la localidad durante el año anterior fue tal el éxito que hoy, 60 años después queda como referencia de todas las hasta hoy conocídas. Aquella murga la designamos como "LA MURGA DE LOS PAÑEROS", dado a que el principal tema que tratamos fue el de unos charlatanes que llegaron al pueblo vendiendo géneros de paño, tales como mantas y otras prendas y poco rato después de haber hecho muchas mujeres importantes compras, se dieron cuenta que habían sido engañadas. Un grupo numeroso de ellas se fueron hacia los "charlatanes" conminándoles a que les devolvieran el dinero empleado. Los comerciantes trataron de huir con una furgonetilla que llevaban, pero las mujeres se agarraron al vehículo y aunque fueron arrastradas varios metros, les obligaron a pararse, teniendo que intervenir la Guardia Civil, cuyo final tuvo lugar precisamente en las proximidades del Cuartel. El motín consiguió que les devolvieran el dinero previa la entrega de las prendas y mantas adquiridas.

Todo ha cambiado tanto y principalamente yo, que llevo añadido sobre mis hombros otros SESENTA AÑOS ENCIMA. No obstante, reconforta un tanto transportarse aunque sea con el recuerdo hasta aquella gozosa juventud.


Hasta la próxima.

miércoles, 3 de febrero de 2010

Trece años ya

Hace trece años a esta misma hora yo me encontraba solo en la Sala de Espera del Hospital Parque San Antonio. Mis hijos se habían ido para la UVI del referido Hospital, donde mi mujer se hallaba en estado muy grave según la noticia que sobre las ocho de aquella mañana nos había comunicado el Dr. José María Rodríguez. Yo en aquellos instantes no tenía conciencia de quien era, como estaba ni quizá donde me encontraba. Para mí parece ser que todo me era indiferente, INCLUSO EL ESTADO DE SALUD DE MI MUJER, que no muchas horas antes lo era casi todo en mi vida.

A partir de la situación anterior, solo tengo sensación de momentos puntuales en que parece ser recobraba algo mi conciencia. Fui ingresado en el servicio de urgencia donde me encamaron y me sometieron a infinidad de pruebas. No se el tiempo que había transcurrido cuando me dí cuenta que estaba encamado en una sala del Hospital con una gran actividad de personal sanitario, solicitando sangre para transfusiones. No sé si en esos momentos o después, no lo se, me dí cuenta que llegaba el Dr. Rodríguez a quien le pregunté por el estado de mi mujer. "Gloria está bién", me respondió escuetamente y cuya frase se me quedó enteramente grabada.

Después de todo lo relatado anteriormente aquel día, para mí todo es tiniebla. Lo que hubo de formarse a partir del momento que he citado de la llegada a la Sala de Don José María Rodríguez, que era el Médico que la había operado en las distintas ocasiones de su enfermedad me hago ahora una idea de lo que pudo ser, ya que aquella llegada del médico lo fue para comunicar que mi mujer terminaba de fallecer. A mi creo que me pasaban también en esos momentos a los servicios de la UCI, y que no se si cuando yo llegué mi mujer se encontraba todavía allí de cuerpo presente.

No pude verla ni en sus últimos momentos de vida, ni tampoco yá cadáver. El último recuerdo que de ella guardo es el de una leve sonrisa e intento de decirme adiós levantando con cierto trabajo la mano, cuando se cerraba la puerta del ascensor que la bajaba hacía los quirófanos donde iba a ser intervenida. El ruído que el ascensor producía cuando bajaba con su débil cuerpo sobre la camilla, lo llevo incrustado en lo mas profundo de mi alma, dado que mis sentimientos parecían decirme que la transportaban y la apartaban de mí para toda una eternidad, como así fue.

Hoy cuando se cumplen TRECE AÑOS de tu fallecimiento, solo te mando una noticia. Tus HIJOS, incluídos los políticos, y tus NIETOS, son como para estar orgullosos de TODOS. Tú, cuánto lo estarías gozando. Yo lo hago por los DOS. De mí, que voy a decirte, trece años mas viejo.

Hasta otra entrada en el blog.

martes, 2 de febrero de 2010

Dos noches, pero diferentes

Desde que hace días comencé con esta medio gripe, esta pasada noche la he pasado de un tirón, sin un solo golpe de tos y me he pasado mas de cinco horas durmiendo sin despertarme una sola vez y desde las diez y media de la noche que estuve tosiendo unos tres o cuatro minutos, hasta ahora que son las diez menos veinte de la mañana, no he vuelto a toser. En resumen, esto parece que vuelve a la normalidad.

Tan pronto he despertado, mis recuerdos han volado inmediatamente trece años atrás y se me ha venido a la memoria la noche del día uno al dos de febrero de 1997 que fue sin duda la peor de toda mi vida. Aquella noche, cuando a mi mujer se le estaban agotando los días de su existencia y a bien entradas horas de la madrugada me pidió que la lavara, dado a que las enfermeras no lo hacían bién y solo le daban unos "manotasos", concretamente me dijo. Dos sueros distintos tenía conectados, su estado físico era extremedamente débil y para llevar a cabo lo que me pedía tenia que trasladarla hasta el cuarto de baño, entrañaba una gran dificultad cumplir con lo que me solicitaba, dado a que mi estado de salud se resentía yá de lo que unas treinta horas después me fue diagnosticado.

Aunque yo veía la casi imposibilidad de cumplir semejante misión, no podía negarle lo que para mis adentros podría ser uno de los últimos deseos a los que podría acceder.

Al fín y con grandes dificultades la trasladé hasta el baño. Sentada en una silla y utilizando los servicios de un pequeño baño de plástico le fuí lavando su cuerpo por sectores. El mover su esquelético cuerpo suponía para mí un titánico esfuerzo y en esas condiciones no menos de una hora tardé en cumplir lo que me había pedido. Creo estaba amaneciendo el día 2 de febrero de 1997, en que por la tarde habían de volver a operarla, cuando por fin terminaba por depositarla en su cama. Yo volví a ordenar un poco el cuarto de baños, incluso con una fregona secar en lo que pude el agua que se había vertido sobre el suelo. Ya no podía más. Me fui hacia mi cama, estaba totalmente exhausto y cuando estaba próximo a mi lecho, no me acosté, caí sobre la cama. Ya no tenía aliento siquiera para llamar a la enfermera y creo que tardé cuando menos una hora en poder reaccionar, acostarme y taparme con la tapa correspondiente. Mi mujer creo que ni siquiera se dió cuenta de la situación en que me encontraba. Jamás hasta entonces me había visto en situación semejante. Jamás tan dramático esfuerzo me costó realizar semejante cometido. Hoy, lo doy por bien empleado dado a que fue lo último que pude hacer por ELLA. Al día siguiente llegó el DESASTRE TOTAL. Mañana si Dios quiere volveré.

jueves, 28 de enero de 2010

Hay que prever para corto plazo


En la última entrada que hice el día 25, me despedía hasta "pasado mañana", o sea hasta el día de ayer 27 en que tenía pensado de entrar, dado a que se cumplían 58 años en que conocí a mi mujer. Una alteración en mi estado de salud me hizo pasar la noche siguiente a mi última entrada, la del día 26, en los servicios de Urgencia del Hospital Parque San Antonio, cuya consecuencia no me dejó el estado de ánimo en disposición normal para tal empresa. Hoy, con un poco más de ánimo me he decidido a volver a estos mernesteres, aunque sea solo para hacer mención a tal efemérides, y lo sea con un día de retraso.

Como indico anteriormente, tal día como ayer pero de 1952, que era domingo y aproximadamente entre siete y cuarto y siete y media de la tarde-noche, cuando paseaba por el entonces paseo cotidiano en los días festivos de la juventud en Málaga, CALLE LARIOS-PARQUE, conocí a mi mujer. A la hora mencionada al observar como un grupo de tres jovencitas paseaban charlando animosamente, simplemente y por distraer el tiempo de unas tres horas en que pensaba marcharme al cuartel para cenar y dormir, me dió por unirme a ellas. Yo en aquellos momentos vestía el uniforme reglamentario de la Guardia Civil, incluído el abrigo o "capote" como vulgarmente lo denominábamos. dado a que estábamos en pleno invierno y era obligatorio el vestirlo. También tenía novia que residía en su pueblo natal de la Rábita, provincia de Granada y como he mencionado no me movía a dirigirles la palabra otra intención que el distraer el tiempo.

Lo que en principio fué una simple y momentánea decisión, supuso sin duda la mas importante y decisiva de cuantas tomé en la vida. El hacer referencia a este hecho en el día de hoy, aunque levemente retrasado, es para resaltar que muchas veces lo que a priori parezca una banalidad, nos lleva a un cambio radical en el proceso de todo nuestro futuro. De no haberme tropezado con aquellas jóvenes y decidirme a entablar conversación con ellas, la GLORIA que entonces conocí, fué la gloria de toda una vida. Bendita sea la tarde noche del 27 de enero de 1952.

También como he dicho muchas veces, a estas edades, como se demuestra desde mi última entrada a la de hoy, no se puede programar nada, si no lo es a plazo inmediato. Hasta otra que será cuando Dios quiera.

lunes, 25 de enero de 2010

Cansarse de vivir

Durante los diez o doce últimos años de su vida, le oí decir a mi madre en muchas ocasiones, que "Estaba cansada de vivir." No decía que estuviera harta, que parece ser que no es lo mismo.

Hoy se cumplen cinco días que llevo padeciendo una pequeña gripe, que incluso no ha llegado a darme fiebre, si acaso solamente unas décimas, y por fin parece que comienzo a tomar el estado de la normalidad.

Si hace años cuando le oía decir esa frase a mi madre la interpretaba como una cosa de "viejos", durante esta breve y leve adversidad en mi salud, he comprendido cuan de fundamento tenía para proferir semejante expresión. Cuando a estas alturas de la vida que las fuerzas físicas tanto flaquean, se te presenta cualquier contrariedad en tu estado de salud, te lleva a un estado de laxitud que en esos momentos, solo parece que se te apetece apartarte del camino de la vida, dejar que todo pase sobre ti y que nada ni nadie te moleste. Tienes la sensación de estar en un estado en que todas las direcciones a partir de ti, son todo cuestas inaccesibles para que continues tu caminar por la vida. En una palabra, y como decía mi madre, parece que estás cansado de vivir.

Después y a medida que vas reponiendo tus menguadas energías, te va volviendo el aliento para poder seguir caminando hasta una nueva recaída y así hasta que por fin te llegue, en la que te sea imposible reanudar la marcha. El peso de los años, efectivamente "CANSA".

Hasta pasado mañana.

domingo, 17 de enero de 2010

Festividad de San Antón

Hace unos momentos cuando regresaba de Misa hasta mi domicilio y recordando que hoy es la festividad de San Antón, se me venía a la memoria el tal día como hoy, pero del año 1944. Por tanto de aquel día se cumplen hoy SESENTA Y SEIS años. Así y a bote pronto me parece que fue ayer, pero si intentara ir desbrozando siquiera los hechos acaecidos en todo mi entorno desde entonces, se vería que es toda una vida.

Aquel 17 de enero de 1944, que me encontraba trabajando en la fábrica de aceite de La Calera, una gran parte del personal que se hallaba en las faenas de recolección de la aceituna en dicha finca y que rebasaba en bastantes el numero de CIEN, previa autorización del arrendatario de la misma, fuimos en una especie de romería a celebrar la festividad al pueblo de Obejo. Yo por mi parte, iba aquel día como quien dice estrenando novia. Desde poco antes de la Navidad anterior, había establecido unas relaciones de noviazgo con una joven, pero a la usanza de los novios de la época, al punto que transcurridos más de veinte días, ni siquiera habíamos tenido la ocasión y oportunidad de darnos un beso. Toda mi ilusión estaba concentrada en el regreso al cortijo, si lo hacíamos una vez hubiera anochecido. Así sucedió y entre otros yo fui uno de los artífices de que sucediera tal cual. Creo que en mis "MEMORIAS" ya relaté con toda profusión este acontecer. Aprovechando la oscuridad reinante en el regreso, besaba por primera vez a una mujer como novia. Hoy resulta ridículo hacer mención a semejante hecho. Entonces marcaba un antes y un después en la vida de un o una joven. Para mí así fue.

Luego, pasando a otra cuestión, recordando la distancia recorrida en la ida, la realizada en el pueblo durante las siete u ocho horas que estuvimos allí y también las del regreso, no serían menos de treinta kilómetros los andados durante la jornada. Para mí, fue un soplo y el tiempo mas rápido que se me pasó y el que mas sentí de que hubiera pasado. Hoy que entre la ida y la venida de Misa, tirar la basura y comprar el periódico no creo haya recorrido mas de un kilómetro, cuando llegaba a la puerta de mi casa y una vez subidos 45 escalones, solo se me apetecía sentarme y descansar. La diferencia de los 18 a los 84 años, tienen la culpa de todo. Solo en esos momentos en que se traen a la memoria tales recuerdos, parecen vivirse por unos instantes los felices años de la JUVENTUD. A pesar de todo, y una vez que sosegadamente voy rumiando el acontecer desde aquel día hasta el de esta fecha, no puedo por menos que dar gracias a Dios por todo ese PASADO, del que seguiré agradeciéndolo hasta el final de mis días.

Bueno, por hoy solo esto, y hasta otra entrada

sábado, 9 de enero de 2010

La última salida

Son las nueve de la mañana del día 9 de enero de 2010. Hace trece años en estos instantes, mi mujer efectuaba su última salida de esta su casa, en la que durante mas de treinta había sido su REINA. Yo, en aquellos momentos tenía el presentimiento de que jamás volvería a verificar su entrada en la misma. Así fue. El vacío que dejó al salir entonces de este hogar, no solo no ha sido ocupado hasta ahora, si no que tampoco es posible efectuarlo. Pero si resultaría difícil suplantar su persona, de todo punto imposible hacerlo de su obra. La entrega que aquella mujer, esposa y sobre todo madre hizo de su misión como tal, habrá quien pueda igualarlo, jamás superarlo. Sus hijos, su marido y su casa estaban por encima de toda cuita hacia su propia persona. Aquella obra resplandece trece años después. Aunque de ello lo estuvo gozando hasta su ida, vaya este relato para su memoria como agradecimiento de los que tuvimos la dicha de ser beneficiados de su abnegada entrega.

Valga esta escueta entrada en el blog, adobada con bastantes lágrimas, como homenaje a aquella MADRE Y ESPOSA, de la que su recuerdo imperdurable, será el pago mínimo a su ingente obra. Si no lo recibes, que vague por toda la eternidad este beso que te envío.

Hasta otra entrada.

jueves, 7 de enero de 2010

Pasaron las fiestas


Hoy siete de enero de 2010. Han pasado las fiestas de Navidad-Reyes 2009-2010. Son las diez y media de la mañana y termina de caer un gran zarpazo de agua, aunque de una forma no tan fuerte ha estado lloviendo toda la noche. No recuerdo un temporal de agua tan continuado como el de este invierno en Málaga en los cerca de sesenta años que llevo aquí. Pero no era de esto lo que quería tratar al entrar hoy nuevamente en este blog, si no de que con las fiestas también han terminado las minivacaciones que conllevan las mencionadas festividades.

Mis hijos, incluidos los "políticos", y mis nietos, ya cada uno estará en sus ocupaciones cotidianas. Yo también. Lo mío es ir remontando pausadamente y con cautela la cuesta del tiempo. A estas alturas de la vida, dirigir la vista al horizonte venidero alcanza como máximo algunos meses e incluso el próximo fin de año le parece a uno una meta dificultosa de alcanzar. Luego, Dios dispone.

Como para un anciano, aunque a mí particularmente me cueste trabajo considerarme como tal, la mayor parte del tiempo disponible, que es todo, lo dedicamos al recuerdo de lo acontecido. Son innumerables los aconteceres que durante tan largo tiempo se han venido sucediendo. Sin ninguna duda, los mas entrañables de todos son los que tienen una relación directa con la familia. Así se van sucediendo y vienen a la memoria desde los lejanos y nebulosos recuerdos de la infancia, hasta los recientemente acontecidos. De aquéllos, solo van quedando los posos que al fin también fueron formando la propia personalidad de cada cual. De éstos, y me refiero a los que a mi personalmente se refieren, no puedo por menos que sentirme excelentemente gratificado al poder contemplar cuanto de felicidad se goza en los entornos familiares de los míos. Y digo míos, con la solemnidad de propiedad que uno se atribuye toda su descendencia directa y no es que se sea de condición posesiva, si no ese "no se qué" que se incrusta en lo mas profundo de los sentires cuando de eso tuyo se trata.

Todo lo expuesto produce tanta satisfacción, que solo levemente lo empaña el temor de que en alguno de los componentes de esos "míos", pudiera cambiarle el rumbo de su actual situación. Ése es el deseo que más pido y que su contemplación sea percibida desde donde se halle, LA QUE FUE PRINCIPAL ARTÍFICE DE LA CONSECUCIÓN DE ESTE ENTRAMADO FAMILIAR.

Se me ha ensanchado el alma al dejar constancia de los sentimientos que en estos momentos me estaban inundando todo mi ser.

Hasta la próxima entrada