lunes, 12 de abril de 2010

Tres doce de abril

12 de abril de 1931. Tal día como hoy del citado año, se celebraron unas elecciones municipales en España. Dos días después, y tras múltiples manifestaciones se proclamaba la II República española. Es a partir de esta fecha cuando yo comienzo a recordar la mayoría de los acontecimientos acaecidos en España. De este día, tengo el recuerdo de que un primo y un amigo mío nos acercamos a la puerta de la escuela nuestra donde se había instalado el Colegio Electoral y uno de los Guardias Civiles que componían la pareja de servicio, nos echó de allí. Ya días después, recuerdo todo el revuelo que se formó con el exilio de los Reyes de España hacia Italia. Algunas mujeres, entre ellas mi madre, se que echaron algunas lágrimas por ello. Como he citado anteriormente, a partir de entonces lo recuerdo casi todo, cuando menos lo más importante.


12 de abril de 1939. En dicho día regresamos a mi pueblo, Villaharta después de dos años y medio de exilio por distintas localidades del Valle de los Pedroches. Cuando llegamos al pueblo, recuerdo que todo, las casas, las calles, incluso los pozos me parecían mucho mas pequeños de como yo los recordaba cuando nos fuimos. Una gran preocupación teníamos en la familia, pues a pesar de que hacía doce o catorce días que había terminado la guerra, no teníamos noticia alguna de mi padre de como o donde pudiera hallarse, ya que dicho final le sorprendió en el frente de guerra de Extremadura. Desde donde nos encontrábamos en un cortijo del término municipal de Pedroche, hasta Villaharta había una distancia no menos de cincuenta kilómetros, cuyo camino lo recorrimos en día y medio aproximadamente, andando y conduciendo unas cabras que teníamos. Hicimos noche en plena sierra de la Chimorra, donde había estado el frente de guerra durante los dos años y medio anteriores, y donde en las inmediaciones de la carretera, se encontraba gran cantidad de armas y municiones que fueron abandonadas por el ejército rojo. Munición y granadas de mano, siguieron viéndose con gran facilidad, incluso muchos meses después de finalizada la con tienda bélica. El otro doce de abril.

12 de abril de 1946. Sobre las tres de la mañana de este día, llegábamos al Regimiento de Artillería numero 14, cuyo cuartel se hallaba en las afueras de Sevilla en el punto conocido por Pineda. Sobre las nueve de la mañana y después de entregarnos toda la ropa y calzado, nos llevaron a unos salones y donde después de pedir voluntarios que tuvieran algún conocimiento de peluquería, aunque fuera mínimo, a todos los que se prestaron a ello y algunos barberos-peluqueros, procedieron a pelarnos al cero. Teniendo en cuenta que todo ello era para algunos más de 900 reclutas que habíamos llegado la madrugada anterior, aquello parecía mas que una peluquería, una acampada donde se trasquilaban las ovejas. ¿Cómo sería la clase de pelado que nos hicieron, que por la tarde, sobre la hora en que me encuentro escribiendo ésto, nos dieron permiso para salir por Sevilla y buscar alguna peluquería donde nos arreglaran un poco el desaguisado que nos habían hecho? Un paisano mío, y quinto también por supuesto, José Carrillo Gómez, (q.e.p.d.) salimos juntos y en el barrio de Eritaña nos arreglaron, en lo que fue posible el trasquilo que nos habían hecho.

http://sevillalaartillera.blogspot.com

Como se puede observar, son tres de los muchos hitos que a lo largo de mi existencia han ido marcando mi trayectoria por la vida. Todos ellos quedan ya muy lejanos. Los que me queden no podrán espaciarse tanto.

Como solemos decir los viejos. ¡Cómo pasa el tiempo! Hasta otra.

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