miércoles, 24 de octubre de 2012

Festividad de San Rafael en Villaharta



Aunque la Iglesia hace algunos años pasó la festividad del Árcangel San Rafael al 29 de Septiembre, uniendo así a los tres arcángeles en el mismo día, en mi pueblo, Villaharta, y también en Córdoba, se sigue celebrando en el día de hoy como se había venido haciendo durante larguísimos tiempos atrás.

Hoy vaya mi primer y sentido recuerdo hacia mi hermano Antonio, que tal día como hoy, pero hace dos años a estas horas, estábamos dándole sepultura. Descanse en paz.

Por otra parte, y dejado sentado cuanto expongo en el párrafo anterior, vienen a mi recuerdo aquellos lejanos días de "San Rafael", de mi juventud, donde este día lo era, y creo lo sigue siendo, una de las festividades más sentidas del año. Uno de los aconteceres de tal día y que más poso han dejado en mi sentir es el de 1942. Setenta años han pasado desde entonces. De ello creo dejé constancia en una de mis entradas en este blog, aunque creo no lo fue con motivo de esta festividad, pero recuerdo llegué a titularla  "La Gran Borrachera". Así fue, y conforme detallé en su día, en unión de mi queridísimo y ya desaparecido amigo Paco, "Currito", cogí la única y gran borrachera de mi vida y cuyo final, tan hondo llegó a calar en mí, que me hice el propósito y hasta el día de hoy lo he conseguido, no volver a coger otra igual. A este propósito, muchas veces me he dado en pensar por cuanto a las celebraciones que tan de moda están en la actualidad, como son los "botellones", cuán diferente era tomado en cuenta estas cuestiones, primero por los propios padres y segundo alcanzando a toda la sociedad.  De aquel lejanísimo día 24 de octubre de 1942, en que como llevo citado, cogí la mayor borrachera de mi vida, al punto de que entre varios amigos hubieron de llevarme a mi casa a eso de las cuatro o cinco de la madrugada.  Pero pese a que mis condiciones no me permitían ir a mi domicilio por mí mismo, cuando mis amigos llamaron a la puerta y mi padre se levantó para abrirla, y al percatarse de las condiciones en que yo llegaba, de lo más profundo de su alma salió la siguiente frase y que pasados setenta años, todavía la llevo clavada en el corazón: "A tí no te da vergüenza que tengan que traerte a tu casa en estas condiciones". Pues aunque asi no lo parezca, si me dio vergüenza, y pese al estado en que llegaba, tanto impacto hicieron en mis sentimientos que a partir de entonces me hice el propósito de no volver a ello, y cumplido lo tengo. Hoy, ni a los jóvenes les da vergüenza de llegar como yo lo hice, ni a los padres les produce tanto rechazo a semejante situación.

Otro de los imborrables recuerdos que guardo de esta festividad, fue la de 1946 cuando me encontraba en Sevilla haciendo el servicio militar, y que fue la primera vez en mi vida que recibía una felicitación por medio de una tarjeta postal y que me era enviada, nada más y nada menos, que por mis padres. Ya en otra entrada en el blog, creo de hace dos años, hice mención a esta tarjeta, que como oro en paño la guardo, y cuya felicitación que en el reverso de la misma figura y había sido escrita por mi madre, constaba en la cabecera de aquella entrada. Hoy mando escaneada el anverso de la misma,por si mi editor de este blog, tiempo y oportunidad tiene para colocarla en su sitio correspondiente. Como no, guardo también recuerdos de aquellas festividades de mi juventud en que el día de San Rafael, hasta el propio sol parecía iluminar el mundo con los rayos de las grandes solemnidades. Y es que, el mero hecho de ser joven, todos los sentidos están predispuestos a ver la vida con el cristal del que solo tiene el color de rosa, como suele decirse. Pero pese, a que por razones de edad, pueda tener perdida, aunque yo no diría tanto, aquella juventud, aún me quedan las suficientes ilusiones y ganas de seguir viviendo, que si no con el ímpetu de entonces, sí con el sosiego y el deleite de los años pasados, sigo gozando de ella.

Hasta la próxima entrada.

viernes, 19 de octubre de 2012

Hoy también llueve en Málaga


Ya no me cabe la menor duda de lo que fui antes de reencarnarme en la persona que soy desde hace ya muchísimos años. Ya sé que antes era un caracol. Sí, hoy ya me  he dado cuenta de ello, ya que como los caracoles tan pronto llueve salen a la luz pública, parece que a mí esto de la lluvia tambien me lanza a lo que durante algunos días me ha tenido un tanto retraído, como lo es la entrada en este mi humilde blog. Bromas aparte, el caso es que no teniendo nada de importancia que llevar a estas páginas, y en relación como el título del blog ostenta que es el de "Recuerdos", en estos días ningún relato así que mereciera la pena sacar a colación, me ha tenido como en otras muchas ocasiones ausente de estos relatos. Pero tampoco quiero desdecirme de lo que en  una anterior entrada confesaba y es que me gusta ver llover.

Hoy contemplando una menuda caída del líquido elemento y como mi cerebro es impredecible en eso de pensar, me ha llevado al recuerdo de aquellos años de mi infancia y juventud, en que la principal vida de mi pueblo era lo que provenía del campo, y cuando llegaban las lluvías, bastante escasas en muchas ocasiones por aquellos lares y que tan necesarias se consideraban para que luego llegaran buenas cosechas sobre todo en cereales y también por la aceituna, eran recibidas con gran alegría, y esos deseos que sin duda eran transmitidos de padres a hijos, sin lugar a duda dejaron huella en mí, al punto que aún habiendo dejado de tener relación con lo que entonces lo era mi dedicación al trabajo en el campo, no me deja indiferente, como digo anteriormente, y me encanta el ver llover. Todo eso, y además, de que hoy en día, o sea durante las visitas que en los ultimos diez o doce años en que he visitado Villaharta, ni un solo espacio de terreno he contemplado sembrado de trigo, cebada o avena, cereales estos que eran los  principales que en aquella época solían sembrarse. De haber vivido hoy en mi pueblo, como entonces lo hice hasta entrado en la década de mis veinte años, no hubiera tomado parte en la siembra, escarde, siega, trilla,  aventado del grano, y finalmente, hasta en el almacenamiento de la paja de lo que sobre todo y si esta era de trigo, suponía grandes picores en el cuerpo, y las duchas, ni siquiera yo sabía entonces de que eso existía.

Hoy también y pese a estar ya metidos en la estación astronómica del otoño desde hace un mes, y contemplando los árboles que llenan la mayor parte de mi barrio como son las acacias, éstas se resisten,  no ya a desprenderse de esas hojas que tan orgullosas han estado luciendo durante por lo menos medio año, sino que aún, en su mayoría todas ellas ostentan esa frondosidad y color verde de las mismas y me he auto comparado con ellas, tal como yo me resisto a sentirme "viejo", pese a que mis años así puedan hacerlo y es que como las acacias de mi barrio están sitas en puntos donde tardan en dejar de sentir el calor del ambiente que las rodea, yo me siento así mismo rodeados por todo un entorno de personas de las que recibo el cariño, del que también puedo asegurar les soy correspondido, y claro siendo eso así como lo es, nada ni nadie me puede inducir a mí a sentirme, no ya anciano, sino ni siquiera  como con cierto eufemismo y cursilería suele decirse, de la tercera edad, y perdonar si esto pueda parecer así como un poco de chulería, pero no, mientras Dios me mantenga tal cual hoy lo estoy, a lo máximo que acepto es a que se me considere es de ser, un hombre maduro. Mi entrada de hoy comenzaba en plan de broma y así ha terminado, pero de lo que tampoco puedo quejarme es el de tener un gran sentido del humor.

Hasta la próxima entrada. 

viernes, 12 de octubre de 2012

Patrona de la Guardia Civil


Hoy 12 de octubre, celebra la Guardia Civil el día de su Patrona. Con esta son ya sesenta y tres las que llevo pasadas, durante mi estancia en el Cuerpo y luego después de "retirado". La del pasado año la pasamos cuatro viejos compañeros juntos, y estuvimos comiendo en la Residencia Militar Reyes Católicos de esta Capital, de todo lo cual podréis deducir la cantidad de "batallitas" que entre nosotros salieron a relucir. Uno de los cuatro que estuvimos reunidos, mi buen amigo Emilio Nuño, hace ya varios meses nos dejó para siempre. Cada año que ahora llega el día de nuestra Patrona, como yo lo consideraré mientras viva, raro es que al traer al recuerdo las muchas pasadas, no se eche en falta la ausencia, por su marcha de este mundo, de alguno de los que juntos pasamos felizmente este día singular, y sin lugar a equivocarme, con mucho más cariño durante el tiempo en que yo permanecí en activo, a como suele hacerse en la actualidad, sin que por ello diga que no por ello, todos los componentes del Cuerpo, no lo sientan como con frecuencia solemos decir los ya retirados, tal lo celebrábamos en aquello recordados años.

Hoy precisamente, se cumplen CUARENTA años, en que me fue impuesta una Medalla por el Gobernador Militar de la Plaza, que me había sido concedida por la Dirección General del Cuerpo, cuando prestaba mis servicios en el Servicio de Información de la Comandancia de Málaga, y según rezaba en la orden de concesión "por los diferentes e importantes servicios prestados, algunos de ellos, acciones delictivas muy difíciles de detectar". ¡Cuánto tiempo ha pasado y qué reciente me parece tenerlo en el recuerdo! A medida que mas lejana va quedando la fecha en que pasé a la situación de retirado, más tengo la convicción de que mi paso por el Cuerpo, no fue solo el aporte de unos medios con los que, con más o menos estrecheces, saqué adelante una familia, sino que fue una vocación que tan dentro de mí la llevaba,y aún sigo llevándola, que siempre cuando esta fecha llega, y por supuesto hoy en que la he pasado aquí en mi domicilio sin mas compañía que mis recuerdos, incluso alguna lágrima se ha asomado a mis ojos, y seguro estoy, más por el sentimiento o la nostalgia en la que por imperativo de la edad, hube de dejar mi pertenencia al mismo, que quizá por la acumulación de años que llevo desde entonces. Hoy como he citado anteriormente, sin nadie ni nada que distraiga mis pensamientos, creo no he dejado ni un solo hecho de los que a todo lo largo de, en que pertenecí a la Guardia Civil fui testigo o partícipe en ellos, han dejado de desfilar por mi mente, incluidas las celebraciones tanto en compañía de mi familia como de compañeros, y que de éstos, de la inmensa mayoría solo me queda eso, el recuerdo, y como no, el más sentido de todos, como lo es el de mi mujer.

Hasta la próxima entrada y si quiere Dios el año que viene, volveré el doce de octubre a realizar una nueva entrada. 

martes, 9 de octubre de 2012

Hoy se cumplen dos efemérides


Como creo recordar que en los años que llevo con este blog, en ninguno de ello lo he echado en el olvido, hoy voy a limitarme a hacer solo su señalamiento y con ello podréis observar la diferencia que del uno al otro va. Así, y comenzando por su orden cronológico, tal día como hoy pero de 1936, por tanto hace la friolera de SETENTA Y SEIS AÑOS, entraban las fuerzas nacionales (o fascistas como se las denominaba en zona republicana) en mi pueblo. Ello daba lugar a que mis padres y sus cinco hijos, iniciábamos el camino hacía un exilio que duró exactamente dos años y medio. Las circunstancias por las que   de toda índole atravesamos durante dicho periodo de tiempo, preferible es pasarlas al olvido. Solo el recordar lo que en su consecuencia debieron sufrir mis padres, me parte el alma, por tanto como he apuntado anteriormente, a lo demás voy a darle como se dice "carpetazo".

La segunda de esas efemérides, es que hoy hace DIECINUEVE AÑOS, que mi hija contrajo matrimonio y de la que yo, como todo padre que se precie, tuve el honor de llevarla hasta el altar, De aquella unión vinieron al mundo mis dos últimos nietos, con lo que quedaban en triple empate, mi hija y sus dos hermanos- Y digo triple empate por que cada uno tiene dos hijos, y todos ellos varones. Y además de ello, esa unión  de la que hoy se han cumplido 19 años, aún perdura, al igual que las otras dos, y puedo decir que a las claras vistas, pueden llevar el camino de que lo sean como en las ceremonias matrimoniales dicen los curas, que en estos tiempos puedo dar gracias a Dios porque así sea. 

Así finalmente vaya por esta entrada mi felicitación a mi hija, y como no, a mi yerno o hijo político, como a el mas le agrade. Y para cerrar esta entrada, el recuerdo a mi mujer y madre de ellos, lamentando no pueda estar gozando de contemplar todo el discurrir de sus hijos y nietos, como cuando menos hasta ahora lo ha sido y así pido a Dios lo siga siendo.

Hasta la próxima.

sábado, 6 de octubre de 2012

Feliz cumpleaños


Hoy cumple 25 años mi segundo nieto, en cuanto a la fecha en venir al mundo,  al que toda la familia lo identificamos por el apelativo de Rafita. Volviendo el recuerdo hacia atrás me parece un soplo el paso de un cuarto de siglo. Una curiosa coincidencia existe entre él y yo, en el momento de cumplir los veinticinco años, dado a que yo los cumplía cuando llevaba poco más de una semana en la Academia de la Guardia Civil en Úbeda y a él le queda poco mas de una semana, para iniciar un curso, como complemento a las oposiciones que felizmente dejó aprobadas en el mes de abril último. Cuando yo cumplía mi primer cuarto de Siglo, creo no llegué siquiera a pensar que aquel día era el de mi "cumple" dado a que el propio ajetreo del inicio de un curso en una Academia Militar no le deja a uno ni siquiera  tiempo para pensar en esas nimiedades, ni desviarte de todo el embrollo  que se te amontona en el pensamiento. Aunque es grande la diferencia entre lo que yo conseguiría cuando finalizara el curso, que lo fue como Guardia Civil, sin graduación alguna, y lo que al final de lo que mi nieto consiga cuando acabe el suyo, solo le deseo de todo corazón, que cuando menos, querido Rafita, tu paso por la vida, tanto en lo profesional como en lo particular e íntimo, lo sea con la felicidad y la complacencia de lo que ha sido todo mi devenir por la misma, incluso después de más treinta años ejerciendo mi profesión, y también otros más de treinta después de haberme jubilado,  si así Dios lo quiere y yo lo deseo,   nunca dejarás de dar gracias por lo que tu paso por este llamado valle de lágrimas, lo habrá sido tal ni siquiera tu mismo pudieras desear y soñar. Así recibe esta humilde dedicación de la entrada en mi blog en el día de hoy, que nunca podrá ser tal cual tu te mereces, pero ello no lo será por falta de deseo y cariño de tu abuelo, sino porque le falte talento para poder expresar lo que en estos momentos  desearía y dentro llevo.

Hasta la próxima entrada y difícil lo será tan sentida como la presente.

viernes, 28 de septiembre de 2012

Llovió en Málaga. ¡Vaya si llovió!


Uno de mis gustos, no se si algo raro, es ver llover, y si a eso se le agrega las primeras aguas del otoño, después de la sequía de varios meses de verano como sucede, no solo en Málaga, sino en toda Andalucía, y esas primeras aguas traen ese olor inconfundible de "tierra mojada", que para mí es un "perfume", es el no va más del regodeo. Pues sí, finalmente ha llovido en Málaga, que no lo hacía creo desde el mes de mayo último, y aunque aquí en la capital, sobre todo esta noche pasada, ha llovido bastante, lo sucedido en algunos puntos de la provincia ha sido un verdadero desastre. Pero lo de ampliar esta noticia no es de mi competencia, y lo que solo puedo hacer es lamentarlo, y principalmente sentir la pérdida de dos vidas humanas, creo, han ocasionado las fuertes lluvias.

Como consecuencia de la llegada de esas lluvias, ahora si podemos decir que tenemos aquí la estación astronómica del otoño. En no pocas ocasiones he oído comentar a mucha gente, que esta estación les produce cierto estado depresivo en el ánimo, y sin duda otra de mis rarezas, puede ser que a mi me gusta esta entrada del otoño, pero no en sí por llamarse otoño, sino que a mi lo que me encanta principalmente, es este cambio notable en el descenso de las temperaturas, dado a que el calor nada me conforta, sino que suele agobiarme bastante.  Y ya que sin proponérmelo, parece que esta entrada  voy a dedicármela a mí personalmente, sigamos en ello, no sin antes pedir perdón a cuantos sean osados de leerla, por lo que pueda parecer de un exceso de autoestima, que creo no es mi forma de ser, pero a lo mejor como suele decirse, "el mejor escribano echa un borrón", pero no soy yó quién haya de juzgarme. Sigamos con el otoño.

Otro de los encantos del otoño, para mí se refiere, es el tener la necesidad de echarte algo de tapa por la noche al meterte en la cama, que produce un regusto al recordar ese no dejar de moverte en la misma, cuando el calor ni siquiera te deja dormir. El simple hecho de caminar, principal actividad de las personas de la tercera edad (definición que más bien es una cursilada) se hace con un ánimo mas decidido y sin el agobio que el calor nos produce. ¡Que esto me refiero a los viejos, y que en no pocas ocasiones desistimos de hacerlo por lo mismo!

Otra de las cuestiones, y de lo que anticipadamente pido perdón porque pueda parecer que quiera aparentar otra cosa, ya que sinceramente me considero solamente un "arrejuntaletras", es que en estas condiciones meteorológicas como son las que se ocasionan por estas latitudes en el otoño, es la predisposición a ponerme a escribir lo primero que se me antoja, como hoy me ha sucedido, sin que me cueste trabajo alguno en lanzarme a ello, y hasta me da la sensación de que lo que hago, hasta como se dice en mi pueblo,  "parece de mejor familia".   

Lo único que del verano echo de menos, y hoy tambien toca por lo visto lo de pedir perdón a cada momento, y es que no quiero se me tome por "un viejo verde", es lo que en la vestimenta femenina se dejar ver en quienes las visten y lo que en la imaginación de los pasados en años nos obliga a imaginar por lo que no se ve, que es cuanto nos queda, y cómo no, ello nos lleva hasta aquella lejana juventud donde solemos decir para nuestros adentros: ¡Cómo han cambiado los tiempos!

Bueno ya está bien por hoy que no quiero seguir metiendo la pata. Hasta la próxima.

domingo, 23 de septiembre de 2012

El deshollinador


Quienes tengan la osadía de entrar en este blog después de seis días de sequía blogera, se preguntaran al leer el titulo puesto a la misma: "¿Pero que es eso de "deshollinador?"

Pues, es una profesión que los jóvenes y también los no tan jóvenes, no tendrán ni la más remota idea de que existiera, o hubiere existido nunca, y por lo visto, aún cuando menos en Málaga, existe alguna que otra empresa que se dedica, entre otros, a ese menester de deshollinador. Esto lo digo, porque precisamnente lo he consultado en ese medio del que en mi juventud nunca podiámos siquiera imaginar llegara a existir, como es Wikipedia.

Desde que tengo uso de razón y allá en mi pueblo, hasta que por razones de buscarme la vida fuera de allí me marché del mismo, era frecuente observar salir unas grandes llamaradas de la chimenea de alguna de las casas del pueblo, y que producían una humareda de un color negrísimo. Y claro, como en Villaharta nos conocíamos todos y sabíamos cada cual donde vivivía, con solo el mirar hacia el punto de donde se veían las llamas y el humo, surgía de momento el acertado veredicto: "la chimenea de la casa de fulanito o menganita, que está ardiendo". Y os preguntaréis a su vez, eso como consecuencia de qué. Pues todo ello no obedecía a otra causa que el humo de la lumbre o candela que durante muchas horas del día estaba encendida en aquellas fechas en todos los hogares de la localidad, el humo que ese fuego producía, iba dejando sobre las paredes de la propia chimena una materia grasa y de un color negrísimo, a lo que se conocía, y se sigue conociendo, con el nombre de hollín, que cuando llegaba a cierta cantidad, cualquier chispa que saltaba del fuego prendía sobre el mismo, y se ocasionaban esas grandes llamaradas y también desprendia aquellas humaredas de color tan negro. Y vuelvo a suponer nuevamente, que podréis preguntaros otra vez: "¿y eso no podía evitarse limpiando de hollín las chimeneas?". Pues sí, pero parece venirme al recuerdo algunos comentarios que, generalmente las mujeres, que eran las "amas, y también las reinas, de la casa" solían hacerse, y era eso de que "es peor el remedio que la enfermedad", y perdonarme la frecuencia de los entrecomillados. Pues, en alguna que otra ocasión, pude presenciar la limpieza de una chimenea y el polvo negrísimo que ello producía, llenaba toda la casa, al punto de que había que proceder a quitar los efectos de toda la parte en que hubieran llegado aquellas polvaredas del hollín, lo que resultaba de más trabajo, y a la vez costoso, que el dejar que el fuego procediera a eliminarlo, y que no recuerdo que en ninguna ocasión, el fuego de una chimenea se extendiera a otros compartimentos de la casa o de las colindantes. Y eso sí, aunque aquellas humaredas contaminaran un tanto  el ambiente, eran tan pocas las cuestiones contaminantes de aquella época, que en nada, ni los mas exigentes defensores del medio ambiente de hoy, hubieran tenido motivo para protestar.

Vaya, que después de tantos días, haya sido tan negra la materia tratada en esta nueva entrada...

Prometo que otro día será mas interesante y de color mas alegre. Hasta la próxima.

lunes, 17 de septiembre de 2012

¡Sesenta y cuatro años!




Corría el 17 de septiembre de 1948 y por tanto hoy se cumplen sesenta y cuatro años. Sí,  sesenta y cuatro años se cumplen hoy en que fuí licenciasdo de la mili. De aquella fecha tengo un recuerdo agridulce, o para ser exacto y llamando a las cosas por su nombre, sin duda era el primer fracaso rotundo en el caminar de mi vida. Podrá parecer extraño que cuando todo soldado de reemplazo, como aquel día todos cuantos iban conmigo, o para mejor decir, yo con ellos, en el tren y que nos devolvía a nuestras casas después de terminados dos años y medio de mili, cantaban, reían y bebían gozosos, al punto de que no pocos íban con lo que podríamos decir una mediana "melopea", a mí no me alcanzaba el ánimo, para poder alternar con ellos, sino que una cierta preocuopación me invadía, por lo que yo consideraba, y en realidad era, como cito anteriormente, un fracaso rotundo a todo cuanto habían sido mis planes cuando aquel 6 de abril de 1946, yo voluntariamente me íba a la mili.



Cito lo de voluntariamente porque a cuantos trabajábamos en las minas de carbón, como yo lo hacía en la fecha de mi incorporación al Ejército, se nos permitía seguir trabajando en la faena que veniámos realizando y para todos los efectos se nos consideraba como si hubiéramos hecho la mili. Pero yo, tomé la determinación de irme al ejército, por dos cuestiones principalmente. Una, y no por ello la principal, porque el único trabajo que hasta aquellas fechas había realizado era el único al que si no lo odiaba, si me suponía gran sacrificio de ánimo el realizarlo; y la segunda, el pensamiento y deseo que yo desde hacía algunos años tenía en mente, que no era otro que el de alcanzar algo en la forma en que "buscarme la vida", distinto a como era el trabajo en la mina, como temía podía suceder, y así sucedió, volver a lo que de propio había decidido dejar, y en su consecuencia la pura realidad era el fracaso rotundo de lo que mi proyecto había sido. No obstante ello, y como en anteriores entradas en este blog he señalado, de los dos años y medio que permanecí en el servicio militar, veintiséis meses los pasé en las Oficinas de la Capitanía General de Sevilla, en donde, y también señalado en varias ocasiones conseguí hacerme un buen mecanógrafo, que aunque hoy pueda parecer un tanto casi ridículo el señalarlo, comparado con los trabajos que hasta mi incoporación  a la mili había realizado, era todo un éxito su consecución, y que si no en aquellos momentos de mi licenciamiento no me sirvió para nada, en mi posterior vida en la Guardia Civil, fue la causa de mi dicha en todos los sentidos, tanto profesionales como personales.

Un compañero mío en las oficinas donde había prestado mi servicio, llamado Manuel Arroyo Clares, y desconociendo totalmente mis secretos sentimientos personales en aquellos instantes, considerando él que el ser licenciado sería para mí la inmensa alegría que para la inmensa mayoría  de los que en mi situación se hallaban, me preparó un especie de escapulario con dos rótulos en una cuidada letra gótica, en los que recuerdo se leía "Adiós Serva La Bari, y las muchachas de la Ciudad Jardín". Por afecto a mi gran amigo Arroyo, llevé colgado aquella especie de escapulario que con tan buena intención me había preparado, hasta mi llegada a Córdoba en que me lo quité y lo metí en la maleta, al bajarme del tren  y tomar un coche de línea para llevarme hasta el cruce a dos kilómetros de mi pueblo, pero como he dejado bien sentado, mis ánimos no estaban para muchas celebraciones, donde sabía que en escasas fechas, me estaba esperando el trabajo en la mina, como me sucedió y posiblemente dentro de unos días haga una entrada especial en el blog, aunque creo recordar ya lo he hecho en otra ocasión o por lo menos en  mis memorias si lo dejé bien claro, lo que el primer día de vuelta al trabajo en la mina supuso para mí, anticipando que ha sido con toda seguridad, uno de los días más ingratos de mi existencia. Gracias a Dios, aquello no duró mucho y poco después, mi destino cambió al punto de llevarme a lo que hasta hoy ha sido un dichoso caminar. Así que hasta la próxima entrada.           
   

jueves, 13 de septiembre de 2012

Oficios o profesiones que han desaparecido


En la mañana de hoy, bien temprano por cierto, estuve leyendo un correo recibido en la tarde de ayer, en el que se trataba del oficio de "afilador", desaparecido ya totalmente desde hace algunos años. En dicho correo se acompañaban fotografías de algunos de los que ejercieron dicha actividad, también del carrito que empleaban para su trabajo, así como varios dibujos relacionados con esa profesión. Dichas fotografías y dibujos, las que observaba con gran detenimiento, me daban la sensación de retrotraerme hasta allá aquellos años de mi infancia, donde era frecuente la aparición del afilador tocando una especie de flauta o "chiflo", como creo la llamaban en algunos sitios, yo concretamente no se ciertamente cúal era su verdadero nombre, anunciando que se afilaban cuchillos, tijeras y otros objetos cortantes.

Incluso a mí, que nací y fuí creciendo presenciando con toda normalidad aquellos hombres que empujando un carrito con su rueda, su pedal y la piedra esmeril, recorrían las calles de mi pueblo invitando a las señoras a sacar sus utensilios que precisaran de su trabajo, leyendo y contemplando el mencionado correo esta mañana, me daba la sensación de estar presenciando una actividad de aquellas que ya se perdíeron en tiempos remotos, y pensaba: ¿qué no les parecerá a los jóvenes de hoy que tengo la certeza de que la mayoría ni siquiera saben que existieron tales oficios? Restregándome un tanto los ojos, volviendo el recuerdo hacia atrás, no podía por menos de traerme a la realidad los muchos años que llevo transitando por este mundo de Dios, y a su vez también a la memoria otros oficios o actividades que lo eran asímismo frecuentes por aquellos tiempos, de los que hoy voy a señalar solamente uno, como era la de "cosario". Y a grandes rasgos voy tambien a explicarles a los jóvenes y no tan jóvenes de hoy, en que consistía dicha actividad, de la que también estoy seguro no tienen ni idea del cual era.


Pues sí, en los pueblos, generalmente pequeños, estaban esos cosarios, que desde los mismos solían trasladarse a la capital más próxima, o pueblos importantes de la comarca, donde se dedicaban a "mercar", como en el lenguaje popular de la época solía decirse, los encargos que los vecinos de su localidad les hacían y a cuyas adquisiciones les aumentaban el tanto por ciento estipulado, y con ello procedía a resarcirse de los gastos de su viaje y tambien a proporcionarle la ganancia necesaria, que como tal trabajo le era necesaria como en otra cualquier actividad. Recuerdo que en mi pueblo, estuvo unos años ejerciendo este oficio, un hombre llamado Jenaro, que en sus tiempos tambien fue cabrero, y por encima de todo, estaba dotado de ciertas facultades como poeta. Con anterioridad a la Guerra Civil, fue el que componía las canciones o coplas que  las comparsas cantaban en los carnavales, y según se comentaba, en no pocas ocasiones las propias autoridsades locales tenían que recurrir al diccionario para conocer el significado de no pocas palabras de las que figuraban en dichas coplas. Dicha atividad de cosario, igualmente a los mismos que citaba antes, les sonará a chino. Pues esa actividad, fue otra de las que con toda normalidad se ejercían durante mi niñez e incluso en bien entrada juventud. En otra entrada trataré de otras, bastantes actividades, que tambien se han ido perdiendo con el paso del tiempo y de las que también he sido testigo. Alguna ventaja tenemos que tener los viejos, o para que no se moleste alguién, personas mayores, o como con cierto eufemismo se dice actualmente, personas de la tercera edad. Hasta la próxima entrada.

domingo, 9 de septiembre de 2012

Otra triste efemérides



Hoy, 8 de septiembre, y en esa soledad que durante todo el día me ha acompañado, no he tenido por menos que pasando mis recuerdos por todos aquellos avatares de mi vida, tropezarme con alguna efémerides de esas que suelen dejar huella en el recuerdo, y en este caso y por desgracia bastante triste. Tal día como hoy pero de 1996, por tanto se cumplen dieciséis años, celebramos aquí en mi casa la última reunión de las muchísimas que cinco matrimonios amigos veniámos haciéndolo desde hacía bastantes años, Mi mujer ya venía arrastrado sus graves dolencias de las que  mucho trabajo le costaba sobreponerse. Aquel día, solo se me viene al pensamiento que pudo ser un milagro, el que tras haber asistido a misa y luego comiendo en una freiduría del barrio, como digo nos vinimos aquí a mi casa, donde la pasamos en lo que de costumbre teníamos, como era beber algo, jugar a las cartas en sus distintas modalidades de juegos, y también   al bingo, en cuyos juegos apostábamos pequeñas cantidades de dinero, todavía pesetas en aquella fecha, y de cuyas ganacias, los que lo conseguían, tenían que depositar el 50% de lo ganado para después gastarlo en comidas y otros,  en nuestras salidas de los fines de semana. Si durante algunos días anteriores a esta festividad malagueña, mi mujer se los paso metida en la cama soportando sus padecimientos  como ella solía  hacerlo, en aquella reunión yo estaba totalmente sorprendido y contento de ver la aparente mejoría que durante toda la tarde y hasta ya bien metida la noche duró la reunión. Pero todo aquello fue un espejismo, una ilusión, un deseo, quizá una esperanza tanto tiempo soñada. No había pasado media hora desde que nuestros amigos se despidieron, todo con la mayor normalidad y alegría, cuando volviéndole los vómitos que durante algunos años fueron su pesadilla y su dolor, el resto de la noche fue el comienzo de los meses del mayor sufrimiento que en toda mi vida he tenido que soportar, y así hasta casi cinco meses después, en que ella dejó de padecer, pero en mí dejó el dolor y el desconsuelo del que aún con el paso del tiempo no consigo olvidar ni tampoco y aunque parezca una contrariedad, en estos momentos doy tambien gracias a Dios por lo feliz que hizo todo el paso de mi matrimonio y todo cuanto del mismo se derivó, como fueron esos hijos y posteriormente también unos nietos que a la distancia inclusive salta a la vista de quienes son hijos. Hoy por tanto se han cumplido dieciseis años del último día gozoso de aquel matrimonio que ni soñándolo siquiera, hubiera sido tal lo fue hasta el último momento. Ella se fue, pero su olvido no llegará mientras mi cerebro se mantenga tal hoy está. Seguramente hacía tiempo no tenía una entrada en el blog de tan triste recuerdo como en esta de hoy. Hasta la próxima a ver si mi ánimo está un poco mas subido.

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Alguna que otra batallita y muchos recuerdos


Acabo de regresar de una comida con un antiguo y viejo compañero y por añadidura buen amigo. Hacía tiempo que no nos reuníamos por causas generalmente mías, y no por falta de deseos, sino esas goteras que de vez en vez suelen presentársenos a los viejos o personas mayores. Pero hoy al fin hemos estado donde casi siempre lo hacemos, o sea en la Residencia Militar Reyes Católicos de esta bendita Málaga.

Como es propio en estas ocasiones y que  los jóvenes cuando nos reunimos los "veteranos" de cualquier profesión u oficio, todas cuantas cosas sacamos a colación y que realmente han ido formando parte de nuetras vidas, con cierto aire, sino de mofa, si de cierto sarcasmo, suelen llamarlas "batallitas del abuelo". Pues sí, hoy mi buen amigo y viejo compañero Paco Ramos y yo, hemos dado rienda suelta a traer al recuerdo muchas de aquellas circunstancias que fueron jalonando nuestro paso por esta Guardia Civil, a la que tanto él, como yo, amamos profundamente. Han pasado casi sesenta años de nuestros primeros contactos en el mismo destino, precisamente en el Servicio de Información de esta Comandancia. Fueron muchos los eventos en los que tomamos parte, y que desde luego confesando esa cierta nostalgia que se siente al traer al recuerdo hechos acaecidos sobre todo cuanto se es joven, es dificil sustraerse al comentario de los mismos, aunque muchos de ellos se repiten hasta la saciedad, y sobre todo para quienes no formaran parte entonces del mismo entorno, no dudo puedan considerarse como cité anteriormente de las mencionadas "batallitas del abuelo". Pero sin con ello a nadie se ofende, ¿porqué hemos de privarnos cuando, como hoy nos reunimos, de regodearnos con aquel pasado, y que el mero hecho de recodarlo parece quitarnos un montón de años de encima? Pero hoy tambien, hemos tenido momentos de cierta tristeza, al recordar que de los aproximadamente 20 componentes que formábamos aquel citado grupo, solamente quedamos dos supervivientes, que hemos sido los que hoy hemos comido juntos.

Una cosa en común teníamos y la seguimos teniendo, y es que los dos teníamos bigote y hoy perdura, pero el de aquellos años estaba bien arregladito y era de color negro, y actualmente, como decía el celebre tango de Carlos Gardel, las nieves del tiempo, los han blanqueado al punto que en nada podría decirse que sean los mismos.

Tambien hemos echado una partida al dominó, juego al que igualmente ambos teníamos y la seguimos teniendo gran afición, se la hemos  ganado a los que se han atrevido a ser nuestros contrincantes, y aunque sea pecando un poquito de pedante, confieso sin rubor, de que en esto yo jugaba y sigo jugando mejor que él. Aunque le costaría trabajo reconocerlo, mi amigo Paco sabe que esto que termino de señalar es verdad. Y me quedo tan pancho.

Cuando nos hemos despedido, él se ha quedado allí echando otras partidas con sus habituales compañeros de juego, he sentido ese "nosequé" al pensar de que cualquiera de estas comidas pueda ser la última. No es que me encuentre pesimista ni mucho menos, sino que se me vino al pensamiento lo que tiene una carga importante natural, ya que solo diez meses es la diferencia de edad que nos separa, y todos los mios conoceís la que yo tengo y con esto que acabo de señalar calcular la que tiene mi querido y viejo amigo y compañero, es cosa fácil. Ahora en la soledad de mi domicilio he vuelto a pasar por muchos de aquellos gratos recuerdos. Hasta la próxima entrada.

viernes, 31 de agosto de 2012

Cerrando la puerta de agosto



Hoy cerramos la puerta del mes de agosto de 2012. A los que nos sobran años, da vértigo el contemplar cómo pasan los meses, pero no ya los meses, sino también los años. Pero no se porqué el mes de agosto tiene algo especial que se distingue de la mayoría de los del resto del calendario, excepto para mí, que el mes por excelencia es el de diciembre. Pero vamos a no desviarnos de lo que me ha traído hoy hasta este blog, que como en el título figura se trata del mes de agosto. Además de considerarse el mes más caluroso de todo el año, y esto con respecto a mí, que el calor me agobia mucho más que el frío, mis vivencias durante toda mi vida han transcurrido, en Córdoba, veintidós años; en Sevilla, dos y medio; y en Málaga, más de sesenta y dos; así que por lo que respecta a mis dos primeras residencias, las pasé como suele decirse canutas y por añadidura los más de veinte años en Córdoba, o para mejor decir en Villaharta, trabajando en el campo, que durante el verano todo el cobijo del astro rey, consitía en lo que daba de sí un sombrero de paja, como se decía, aunque la mayoría estaban hechos de palma. Pero por lo que a Málaga respecta, tampoco pueden dejarse atrás esos días de "terral", que abrasa hasta las ideas.

Otra vez se me ha ido el santo al cielo y cuando yo me embalo, no hay quien me pare. Si yo lo que quería tratar es de que el mes de agosto esta considerado el de las vacaciones pero con mucha diferencia con todos los demás. A partir de mañana y como quiero recordar en una de mis entradas antiguas en este blog, sobre este particular, me parece que lo titulé "Cada mochuelo a su olivo", o algo parecido, y esto suele decirse en mi pueblo cuando cada cual debe marcharse a sus ocupaciones o deberes. Y así es. Y claro yo me refiero a mi entorno familiar mas próximo, Ya cada uno está en sus ocupaciones habituales, o solo les queda el próximo sábado y domingo por su coincidencia con los días uno y dos de septiembre. A ellos, les resultará un tanto "cuesta arriba" el volver a coger el ritmo tal como lo requieran sus ocupaciones, pero todo es cuestión de días. Y a mí, ¿qué me espera? Pues a lo que llevo ya más de treinta años, la rutina del paso del día tras día, pasando mis recuerdos mucho más sobre el pasado que por el presente, pero no por ello, dejo de mirar al futuro y nunca falta en ese horizonte algún hecho o evento por el que se tenga también la ilusión de que pronto llegue, y al propio tiempo que regodeándome trayendo al pensamiento el haber tenido cerca de mí, físicamente, a todos los míos, contando los días que faltan para que vuelva a suceder tal cual, y ese volver, con los que aquí se quedan, también  que el sentirme cerca de todos no lo relaciono con las distancias que, y valga la redundancia, físicamente pueda separarme de ellos, llenan mis días de una dicha que, Dios lo siga permitiendo, me llevan por esa senda por la que estoy transitando desde hace muchos años, sin la menor contrariedad que traba alguna pueda poner. Aparte de cuanto mi personal tránsito por la vida lo ha sido hasta el día de hoy, de lo máximo que soñar hubiere podido, mas agradecido lo estoy de cuanto lo ha sido por lo que a esos seres míos mas entrañables y próximos lo estan gozando, que vuelvo a dar gracias a Dios, y aquí y sobre todo, lo sigan gozando sin merma alguna. El entregarme a estos recientes sucedidos de las vacaciones, siento cierta esperanza de que la misma vuelva no pasados siquiera muchos meses. Quizá, mirando hacia este pasado tan proximo, se me encoja algo el ánimo, de comprobar de como suele decirse, que pronto pasa lo bueno.

Pido perdón por la reiteración de la presente entrada con la anterior, en los temas de mis familiares, pero cuando los sentimientos se apoderan del pensar, nada hay que pueda sustraerte a vertirlo sobre el papel. Hasta la próxima entrada.

jueves, 23 de agosto de 2012

Adiós a las vacaciones



Entre ayer y hoy se ha consumado la terminación de unas vacaciones. Desde hace ya bastantes años, no menos de veinte, cada vez que llega junio, siento ese gusanillo de satisfacción en que lo considero el mes en que comienzan las vacaciones, no las mías, que esas comenzaron hace ya más de treinta años, sino las de mis hijos y mis nietos. Pese a que incluso la inmensa mayoría de los días del año, sostengo con ellos, me refiero a los dos que estan fuera de Málaga, conversaciones,  para mejor decir  lo que ha dado en llamarse videoconferencias, o en mi caso,  comunicaciones por las que nuestras imágenes se nos muestran a través de esos adelantos de los que en mi infancia y juventud ni las mentes más preclaras e imaginativas hubieren siquiera podido soñar, cuando la presencia física de ellos y como por costumbre tengo, les digo adios desde la ventana de mi dormitorio, cuando dan por finalizada su estancia aquí al haber estado disfrutando de sus vacaciones, no  puedo por menos, y como en estos momentos, estoy, sentir ese cosquilleo de tristeza que la ausencia de los seres queridos produce y que penetra hasta lo mas profundo de nuestra alma.

Una vez pierdes la visión de su imagen o la del vehículo que los transporta, despidiéndose alzando y moviendo sus manos, inmediatamente el pensamiento se dirige hacía las próximas visitas que han de hacerte y en el día de hoy, deseando que llegue el momento en que los anuncios comerciales comienzan a mostrar esos alegres ofrecimientos acompañados de los villancicos que son como la brisa anunciadora de la cercana llegada de la Navidad, festividad por cierto la más familiar de cuantas existen cuando menos en el calendario español. Siempre y tanto en los momentos de las llegadas o despedidas de los míos, no puedo por menos que pensar en esas personass que carecen de todo  ser querido de  los que tanto se espera, con los que tanta satisfacción te produce su presencia, de los que tambien te deja esa melancolía cuando se ausentan, pero aun lejanos, sabes que estan siempre contigo, que tú tambien estas con ellos, por quien todo lo darías, por los que todo lo darían por tí, y en en una sola palabra, la riqueza mayor de la que el ser humano puede gozar. Pienso que esas personas que a nádie tienen, por las que pensar, recibir alegrías, incluso algunos disgustos, que algunos desvelos te causen y uno se los cause a ellos, me los imagino como si para el vivir cotidiano, el paso de los días, de los rigores del verano, de los extremados fríos del invierno, no tuvieran nada mas que una clase de vestimenta, por la que  soportar tanto unos extremos como los otros, que para ellos ningún tiempo les suponga esperanza ni alegría alguna, que no les llegue esa diaria comunicación que tanto llena el cotidiano vivir de los viejos, o personas mayores para no contrariar a quienes no les gusta eso de "viejos", aunque lo de "personas mayores", lo considero un eufemismo que en nada quita los años vividos, en fín,  que cuando se llega a estas alturas de la existencia, no alcanzo a saber que les motiva a continuar por este mundo, salvo la propia supervivencia, que no por ello quiera yo quitar lo que para todo ser supone eso.

Bueno,  a esperar la próxima época de vacaciones y pedir a Dios que tambien el próximo año me llegue hasta esa entrada del mes de junio, en que ya solo cuento por días la fecha en que tengamos la dicha de hallarnos tan próximos físicamente los unos con los otros. Menos mal, que tambien me quedan aquí todo el año, buena parte de esos seres a quienes tanto debo y a que mi vida siga transitando por el sendero de la dicha y felicidad de la que a Dios vuelvo a pedirle me la mantenga tal cual al día de hoy.
 
Hasta la próxima entrada.

jueves, 16 de agosto de 2012

Dornillo



Al cabo de siete días sin pasar por este mi blog, un tanto abandonado durante este verano, posiblemente no habré dedicado una entrada a utensilio tan insignificante como el que da el título a la misma. Sin ninguna duda para la inmensa mayoría, y perdonar lo rimbombante de "inmensa", de los que puedan leerla, estoy totalmente seguro que eso de "dornillo" les sonará a chino. A mí, no.

Comenzaré por aclarar que dornillo es, o para mejor decir era, una especie de mortero de madera redondo, hecho de madera, generalmente de olivo o de encina, el que había en  casa de mis padres era de esta ultima clase, y que con mazo del mismo material servía para majar los alimentos, y muy especialmente en la época de verano en la que nos encontramos, era donde se hacía el gazpacho. Pues aunque os parezca de tamaña insignificancia tal utensilio, en mi infancia y tambien ya bien entrado en la juventud, puedo asegurar que eran escasos los nuevos contrayentes de los matrimonios, que el mismo no figurara como elemento imprescindible en sus ajuares. Por cuanto en el hogar en el que me crié, como en la mayoría de los compuestos por personal obrero, las desnudez del mobiliario y enseres era tan escaso, que estaba limitado a lo mas imprescindible, pero como apuntaba anteriormente, escasísimos eran los que no aportaban entre sus utensilios de cocina el "dornillo". No se han ido de mis recuerdos aquellos actos cuando mi madre dornillo sobre la mesa, mazo en su mano, y comenzaba por los ajos, pimiento, pepino, tomate, sal, trozos de pan que aun datando de varios días atras los remojaba con agua para poderse majar con facilidad y añadiendo poquito a poco desde la alcuza pequeñas cantidades de aceite, eso sí, puro de oliva, no menos de veinte o treinta minutos le llevaba en preparar aquellos gazpachos, que bien por tener hecho ya el paladar a las comidas preparadas por ella, o porque las madres son las mejores cocineras del mundo, hoy recordándolo, parece regodearme con el sabor tan especial que para mí tenía aquel riquísimo manjar que mi madre hacía. Tampoco se me ha olvidado, y volviendo a los mendrugos de pan duro que en el cajón de la mesa se íban guardando, y con el fin de no tirar el pan, que, según decía mi ya repetida madre, era un pecado, solía muchas veces echarlos al gazpacho una vez hecho, y dado a la gran masa de líquido comparada con los escasos mendrugos de pan agregados al mismo, nos llevaba a los comensales, que como cité en una entrada no muy lejana, lo hacíamos todos en el mismo plato, en este caso en el propio dornillo, precisábamos de tres o cuatro intentos para poder dar caza, o mejor dicho pesca, a una de aquellas "sopas" que a gloria nos sabían. De tan insignificante cuestión tratada como es la del dornillo, me han traido al recuerdo gratísimas rememoraciones, que por tan lejanas no dejan de que por ese regusto, rinda con ello homenaje a lo más sagrado que dá la vida, como es la MADRE. Lo que menos esperaba es que esta entrada tuviera el final que ha tenido, pero si no interesanate, cuando menos para mí, es lo mas sentido que pudiera haber sido. Hasta la próxima entrada.

jueves, 9 de agosto de 2012

Bendita sequía agosteña


Una semana justa llevo sin asomarme por estos lares. No como en otras ocasiones esta tardanza ha obedecido a desidía, falta de temas de que tratar u otra circunstancia que me tuvieron ausente de este humilde blog. Nada de eso, si no que arropado totalmente por todos mis seres queridos y aunque en estos tiempos de calores casi insoportables el estar arropado pueda parecer que pudiera estar en la mismas puertas de la asfixia, resulta que tal arropamiento es lo mas gratificante que, no yo, si no cualquier persona, pueda recibir a lo largo de su vida. Como califico en el asunto, esa bendición es que como estamos en época de vacaciones, ello y aunque sea con el calor, me tiene a todos mis hijos y nietos aquí, aunque alguno de éstos últimos ya hace algunos días que se fueron y otro lo ha hecho en la mañana de hoy, por lo que se van desgajando algunos miembros que por unas u otras causas van decidiendo tomar las de villadiego, como suele decirse, pero en fín, a medida que los días, o mas bien  los años, van pasando, resulta dificil reunir y mantener reunidos a toda la familia.

En no pocas ocasiones e incluso a través de este blog me he manifestado en el sentido de que mis riquezas materiales a lo largo de mi vida no han sido muy extensas por cuanto a su acaparamiento,pero en el plan afectivo me he considerado y lo sigo manteniendo, el hombre, no diré el más, pero sí entre ese grupo que formen los más afortunados que pasaron, estén pasando y lo sigan pasando por esta vida. El  sábado día cuatro del mes actual, en que todos los presentes en su momento, estuvimos reunidos para una comida y un pequeño acto complementario, fue uno de esos momentos que en el  devenir de los días en mi vida, han ido dejando ese hito por el que se ha venido desarrollando todo cuanto supusieron, y así lo siguen siendo, la dicha que han estado conformando mi existencia. Son de esos instantes, en que por fuerza tienes que volver un recuerdo al pasado y traer a la memoria a todos esos seres que hubieres deseado el que no se hubieren ido y a la par que uno habrían compartido esa dicha que se estaba gozando, y a su vez agradeciendo a los que también a su vez se vinieron incorporando y así continua siendo prolongada la cadena de esos seres que como todo en la vida no deja de renovar los eslabones que las circunstancias va desgajando. Y otra vez, consciente de que estoy siendo tal vez un tanto pesado por mi reiteración, no hay en la vida nada que pueda aportar al espíritu mas savia para mantener la felicidad, que ese afecto y cariño que día tras día, mes a mes, y año trás año,  vas recibiendo de ese entorno que es lo mas valioso y maravilloso que te vaya  siendo aportado. A medida que el mes de agosto se siga agostando, dará lugar a que también algunos de esos miembros de los que esta conformado todo el entramado del que tan orgulloso me siento y por imperativo de sus ocupaciones y residencias habrán de irse ausentando, y que darán lugar a que sus distancias físicas por su naturaleza estarán mas lejanas, sus aportes afectivos no menguaran por ello y a mí me irán sustentando, sin duda alguna,  hasta el fín de mi andadura por este mundo, al igual que harán los que junto a mí físicamente quedan.     Posiblemente y para quienes no conformen ese entorno familiar a que me he venido refiriendo a lo largo de esta entrada, pueda parecerle este relato un tanto tedioso, pido sepan perdonar que siempre, siempre, siempre, los sentimientos están por encima de los razonamientos  y como suele decirse, los árboles no dejan que veamos el bosque y yo en estos momentos afectado por ese "nosequé"  de satisfacción y orgullo, no haya podido controlar esos sentimientos que tan dentro del alma me han bullido hacía el exterior.   

Hasta la próxima entrada.                                                                                

jueves, 2 de agosto de 2012

Vámonos otra vez a la mili



Tal día como hoy, pero de hace nada más y nada menos que SESENTA Y SEIS años, me sucedió el hecho mas importante y trascendente de cuantos me acaecieron en los dos años y medio en que permanecí en el Ejército. A grandes rasgos, fue lo siguiente.

Creo que podían ser a ultimos del mes de junio anterior, o sea del año de 1946, estando realizando el servicio militar en el Regimiento de Artillería número 14, de guarnición en Sevilla, después de la lista de Retreta, que para los no iniciados, es la última lista que se pasa en un cuartel, el Sargento de Semana de mi Batería, tomando un escrito anunciaba que pedían personal voluntario para ordenanzas, escribientes y mecanógrafos para Capitanía General de la mencionada plaza. Para ordenanzas lo solicitaban unos cuantos, para escribientes tambien cuatro o cinco y para mencanógrafo no salía nadie. En vista de ello, y sin que nunca haya encontrado explicación al hecho, dí un paso al frente y le dije que me apuntara a mi para mecanográfo. El no encontrar explicación a mi decisión, no es nada más que yo nunca había tocado siquiera una máquina de escribir. Pues precisamente en la misma Lista de Retreta del día 31 del mes siguiente  a mi petición, igualmente el Sargento de Semana, que es el que pasa dichas listas y las demás también, lee una orden en la que se decía que el Artillero Rafael Galán Rodríguez debía verificar su presentación a la mayor urgencia en la Capitania General donde había sido destinado  como mecanógrafo. Lo primero que a la imaginación se me vino fue en que en su consecuencia el premio sería ir al calabozo por haber solicitado un destino para el que no estaba capacitado. Al siguiente día y por falta de no haberme informado a la dependencia o negociado donde iba destinado, verifiqué mi presentación en la Compañía de Destinos de dicha Capitanía y me mandaron nuevamente a mi Regimiento para que al siguiente día, o sea el día 2 de Agosto de aquel 1946 volviera a presentarme sabiendo yá donde era mi destino. Estas veinticuatro horas que me concedieron de plazo suponía otras tantas de mi libertad. Ninguna de las dos noches pasadas conseguí pegar ojo, pero el tiempo pasa sin compasión alguna y ese día dos, por un Brigada de la mencionada Compañía de destinos, tras subir a pie una escalera de caracol con 108 escalones, y en una Dependencia que a su entrada y sobre una mampara de cristal y madera figuraba una inscripción en letras negras que a mi me sugirió era un epitafio, en el que se leía "ZONA DE RECLUTAMIENTO Y MOVILIZACION NUMERO 9"

El Brigada que me acompañaba me presentó a otro de su mismo empleo y éste del que casi sin mirarme, se limitó a decirme: "Acompáñame". Pidiendo la venía en la puerta de un negociado limitado tambien por mamparas, y concedida la misma pasamos al interior y mi conductor dirigiéndose a un Capitán que sentado junto a una mesa estaba le dice: "A sus órdenes mi Capitán, aquí le traigo a su nuevo mecanógrafo que había solicitado". En aquel momento el mundo se hundía a mis pies. Aquella simple palabra de "mecanógrafo", suponía un cañonazo a mi estado de ánimo. El Brigada pidió permiso para retirarse, quedando yo solo ante el Capitán. Era un hombre de pelo canoso, tez sonrosada, barba un tanto rala, debía tener alrededor de los cincuenta años  y tras dirigirme una mirada, para mí inexpresiva, tomaba su petaca, echaba un poco de tabaco sobre la mano y me preguntaba si yo fumaba. Le contesté afirmativamente, me entregó su petaca y yo hice igualmente vertiendo el tabaco suficiente como para liar un cigarro. El Capitán lió el auyo y como yo permaneciera con el tabaco en la mano, me pregunto si no tenía papel de fumar; al decirle que no, me ofreció su librito de donde tomé una hoja y lié mi cigarro. Encedió el suyo y como quiera que yo por toda pertenencia llevaba un sello de correos para escribirle una carta a mis padres donde les daría cuenta del resultado del lío en que me había metido, como no tenía lumbre para el encendido, volvió a preguntarme si carecía de ello, y como volviera a darle la misma respuesta, me dirigió la siguiente frase: "Vienes tú como para irte de juerga". Las cosas no marchaban nada favorables a mí. Pero faltaba lo principal. Encendidos los cigarros, indicándome una silla que estaba junto a una mesa en la que había una máquina de escribir "Underwood", me dice, "Bueno siéntate que vamos a trabajar". Ahora llegaba la hora de la verdad y armándome de valor y deseando de terminar con aquella situación dirigiéndome a él, le digo "Mi Capitán, yo no he tocado una máquina de escribir en mi vida". Con cara de asombro y mirándome fíjamente tras unos instantes, me pregunta: "¿es que te han mandado equivocadamente?". Con gran aplomo le expliqué lo que había sucedido hasta llegar allí, y ahora con cara de mas perplejidad si cabe, creo pensaría: "¡Que hago yo ahora con este tío!". Aquellos momentos de silencio fueron para mí interminables y ansioso esperaba la sentencia que en su caso decidiría y que por su expresión yo no era capaz de adivinar por donde pudiera venir, pero no me hubiera extrañado que terminara en el calabozo, al solicitar un destino para el que no tenía ni la menor idea para su desempeño. Al fín salía de la boca de aquel santo varón la siguiente pregunta: "¿Tú tienes interés en aprender a escribir a máquina?". Cómo si aquellas palabras hubieren sido proferidas por los ángeles del cielo, le contesté que era lo que mas deseaba en el mundo en aquellos momentos. Pues entonces no te preocupes  y si pones interés veras como lo consigues. En aquellos momentos me hubiera lanzado sobre él y hasta creo hubiere sido capaz de colmarlo de besos. Aquel gesto más que de un Capitán del Ejército me pareció mas propio de un Santo y que poniendo su magnanimidad por encima de su deber, me hizo el mayor favor que nunca hasta entonces había recibido de persona ajena a mi propia familia. Unos veinte días despues le daba a él y mucho mas para mí, la noticia de que yo estaba en condiciones de despachar a máquina cualquier trabajo que se presentara. En primer lugar, este hecho me hizo el pasar el mejor tiempo de mi vida hasta entonces durante estuve en la mili, y también con el paso de los año, fue causa y motivo de llegar ya en la Guardia Civil a destinos que fueron de lo mejor que hubiere deseado. Con el relato que termino de hacer en mi entrada de hoy en el blog, quiero, a pesar de haber transcurrido SESENTA Y SEIS AÑOS de aquel hecho, rendir mi mas profundo agradecimiento y recuerdo  a aquel hombre, que por encima de su deber como un superior jerárquico en la vida militar, puso sus sentimientos como hombre y a mí me proporcionó uno de los hechos imborrables que a traves del paso por la vida dejan huella inovidable de gratitud. Hasta la proxima entrada.

jueves, 26 de julio de 2012

Sesenta y dos años de malagueño


Era una tarde calurosísima aquel veintiseis de julio de mil novecientos cincuenta. A bordo de un tren correo que partía de la estación de Córdoba a las once y media de la mañana arribaba a una vetusta, sucia y destartalada estación de Málaga sobre las cinco y media de la tarde, o sea seis horas para el trayecto Córdoba-Málaga en el tren correo Madrid-Málaga. Por tanto hoy se cumplen sesenta y dos años de mi llegada a esta bendita Ciudad. Diez días atrás había salido de la Academia de Úbeda como flamante Guardia Civil. Mi destino a Málaga lo era con caracter forzoso y más bien poca gracia y alegría me produjo tal destino, pero ya curtido en diversas batallas por cuanto a mi situación personal y laboral iba a comenzar a dar un cambio radical a dichas situaciones, por lo que de buen talante venía dispuesto para acomodarme a la nueva situación que iba a comenzar.  Pese a que traía veinticinco años recién cumplidos, atrás dejaba más de diez dedicados a mi trabajo en el campo  y en la mina y lo humilde de mi nuevo empleo como simple Guardia, para mí suponía cuando menos una seguridad en en el empleo del que nunca había disfrutado  como jornalero. Desde mi salida como Guardia Civil, y particularmente, desde que a tempranas horas de aquel lejano 26 de julio salía de mi pueblo con dirección a Málaga, cuantas esperanzas, ensoñaciones y deseos pasaban galopando por mi cerebro. Por cuanto a la seguridad en el modo y forma de agenciarme un sueldo, aunque no muy holgado, sí algo mas ámplio que el que dejaba de percibir en todos mis trabajos anteriores, que como digo lo venía realizando desde hacía mas de diez años y tambien menos penoso de lo que atrás dejaba, mantenía en mí esa esperanza de haber mejorado y expectante a como habría de desevolverme en lo que hasta el momento era un casi misterio para mí. Todo era futuro para mí, esperanzas, deseos, incógnitas, y a su vez un nosequé que parecía decirme no iba a ser peor de lo que abandonaba. Hoy que aquel futuro ya ha pasado, desvelada toda incógnita, y conseguido lo que supuso mi paso por la Guardia Civil, y otro tanto del tiempo servido que ya  jubilado llevo, nunca ni en los más ilusionantes sueños hubiere pensado haber conseguido todo cuanto en mi vida profesional lo fue, y lo que es más importante en la personal y familiar, lo ha sido y lo continúa siendo, por lo que nunca podré mostrar a Dios todo mi agradecimiento de lo conseguido en esas seis largas décadas. Ahora, gozando este presente, agradecido a todo ese pasado, y deseando me sea prorrogado en lo posible este presente hacia el futuro, un regodeo permanente me asiste y del que espero me sea respetado por el tiempo que en este mundo me este todavía reservado a continuar. Un sentido recuerdo para todos esos seres queridísimos que a lo largo de estos sesenta y dos años se fueron de mi lado y ya metido en harina, un abrazo para todos, que muchos son, lo que aun me quedan. ¡Ah!, y como en el título digo, llevo ya sesenta y dos años ejerciendo también de malagueño de lo que tan orgulloso me siento, sin que por ello renuncie a mis raices villaharteñas, y cordobesas. Hasta la próxima entrada.