sábado, 2 de julio de 2011

De una boda a otra


Dentro de un noticiario de televisión esta noche, han echado un amplio reportaje de la boda del Príncipe Alberto de Mónaco. Mientras contemplaba los distintos momentos del ritual, cierta nostalgia me invadía el sentimiento. Así, de sopetón, podréis preguntaros: "¿Bueno y a éste que le importa la boda del Príncipe de Mónaco?" Pues aunque parezca extraño, no sin motivos me han traído al recuerdo esa cierta nostalgia.

Me explico. Yo me casé el día primero de abril de 1956. No sé si el mismo día o algunos después, lo hicieron los que luego fueron los padres de este actual Príncipe y que hoy ha contraído matrimonio canónico.

Uno o dos días después de regresar yo de mi corto, en tiempo y distancia, de mi viaje de novios, atracaba en el muelle número uno del puerto de Málaga, un yate, trayendo a bordo a los recientes esposos, Príncipes de Mónaco, Rainiero y Grace Kelly.

Dada la popularidad y categoría de los recién casados y llegados a esta capital, para prestarle el servicio de protección y seguridad, eligieron a los dos Guardia Civiles, por el momento más presentables. Pese a que yo no prestaba servicios al estar destinado en una oficina en el puerto, me eligieron a mí y a otro compañero que se llamaba José Becerra Guerra, de mi misma edad, además de compañero, íntimo amigo, pero él estaba todavía soltero, y así ambos, con nuestro mejor uniforme, yo precisamente el que pocos días antes había llevado hasta el altar de la Iglesia de San Pedro, llevando, o para mejor decir, saliendo del brazo de aquella para mí, más que Princesa, Reina. Así, en lo que yo prestaba mi dedicación en protección y seguridad a aquella, desde luego elegantísima y preciosa Princesa, ese tiempo me era restado del que yo debía y deseaba dedicar, como la he catalogado antes, a mi reina.

Me ha llegado mas al fondo del alma y traído ese sentimiento nostálgico, cuando veía el reportaje de la boda de hoy, al recordar que aquel real matrimonio, mi pareja del servicio y aquella que lo fue todo para mí, todos abandonaron ya hace algunos años esta vida. El primero en hacerlo fue mi amigo Pepe Becerra, que hará mas de treinta años que falleció.

Yo por el momento permanezco por estos lares y que aunque, produciéndome cierta nostalgia al traerme al recuerdos tales acontecimientos, primero, en tanto goce del privilegio de poder pensar en ello, siga manteniéndome Dios aquí, y, segundo, la muerte a nadie respeta y que como decía Cervantes:

"Cuando llega la hora de la muerte, por tan estrecha senda va el príncipe como el jornalero"

Hasta la próxima.

1 comentario:

Carmen dijo...

Seguro que tu boda fué mucho más alegre que esta que hemos visto hoy, yo recuerdo la mia y eramos muuuuuy falices, algo que he echado de menos en la boda de hoy, no veía complicidad entre los novios, era todo como muy frio ¿a ti no te lo pareció?. Pasando a otro tema ¿tu recuerdas algo de las cartillas de racionamiento? me han enviado hoy un correo sobre esto y no puedo creerme las cantidades tan escasas que entregaban de alimentos por semana ¿fué así? si no te importa me gustaría un "recuerdito" sobre este tema, gracias anticipadas. Saludos para Todos ji ji: Carmen