sábado, 12 de enero de 2013

Imposición de la faja de General


Difícil reto el que se me presenta hoy para poder plasmar cuanto y como deseo hacer, con respecto a lo que figura en la titulación de esta entrada, que ya en si ello mismo, me ha sido difícil de elegir. Cuando los sentimientos llegan a invadir el razonamiento y la equidad del ánimo, resulta casi imposible ser ecuánime por cuanto uno se propone describir, y concretamente en esa situación me hallo en estos momentos al querer relatar todo lo acaecido en la mañana y parte de la tarde del pasado jueves día 10 del actual. En mi entrada del pasado 15 de diciembre de 2012 que titulaba "Misión cumplida", y en la que pensaba que con la publicación del ascenso a General de mi hijo Rafael se terminaba de complacer toda aquella ilusión por la que desde algunos meses ha, venía soñando, estaba totalmente  equivocado. Si aquella lectura de lo publicado oficialmente de su ascenso me producía una de las mayores alegrías de mi vida, todo lo acaecido en el acto de la imposición de la faja, como he terminado de dar titulación a esta entrada,  emotivamente hasta lo ha superado, al punto de que si en aquello, bastantes lágrimas llegaron  a aflorar a mis ojos, en esta ocasión,  anegados lo estuvieron durante todo el tiempo en el que se desarrolló el acto. Desde el instante en que el presentador del mismo comenzó con el anuncio de su motivación, mi estado de ánimo me llevó a casi perder la sensación de la propìa existencia, y ya cuanto se hacía o decía sobre el particular, en nada ayudaba a rebajar el estado en el que me había puesto. Como anteriormente dejo expuesto, voy a poner freno a la forma y modo de como he comenzado, ya que si no precisaría infinidad de folios para poder llegar hasta el final y describir cuanto en lo que creo duró no más de una hora, y comenzaré a señalar por orden cronólogico, en que todos los actos se desarrollaron, y ello trataré de que lo sea escuetamente y no hacerlo enalteciendo cada uno de los mismos como yo lo viví, ya que ello daría a muchos, de los pocos lectores que puedan entrar en este bloc, una narración  pesada de todo ello.

Todo comenzaba con la imposición de la faja por un Teniente General. Como no podía ser menos, tras terminar los aplausos de todos los concurrentes al acto, se procedió a la entrega del bastón de mando,  y seguido del sable correspondiente,  que al igual terminaba con los consabidos aplausos. 

En posesión el flamante General de todos los atributos como distintivo  de su empleo, comenzó su breve, pero para mí, entrañable discurso, que tras hacer un breve repaso por todo su devenir en el Cuerpo, daba las gracias a su mujer, a sus hijos y como no también a sus padres, a quienes todo se lo debía,  lamentando el que su madre no pudiera estar presente en el acto, por haber fallecido hacía algunos años, pero que seguro estaba que desde el punto en que se hallara, estaría presenciándolo llena de orgullo. Por cuanto a mí particularmente, hizo una breve, pero sentida alusión a mi paso también por la Guardia Civil, pero tan sentida y emotiva, que posteriormente, en sus respectivos discursos, de su Padrino del Acto, Teniente General Gabella y por último del propio Director General del Cuerpo, a la vez que felicitaban por su ascenso al nuevo General, a su mujer e hijos, también lo hacían para mí, y  precisamente como "mi Subteniente", seguro que de alguna forma habían tenido conocimiento de mi último empleo alcanzado durante mi paso por el Cuerpo y que de tanta satisfacción me llenaba.

Finalizados los actos referidos pasamos a lo que siempre se ha dado en llamar "una copa de vino", y que lo fue de bastantes y de diferentes bebidas y de no menos clases suculentas "tapas". y que a unos doscientos aproximados asistentes al acto, nos tuvo hasta algunas horas más tarde empleados en su consumición y animadas charlas. Por cuanto a mi particularmente, con solo decir que casi no me dio tiempo siquiera a poder beber y comer, he de decir que casi no me dio tiempo, por el mero y agradable hecho de estar recibiendo felicitaciones por el ascenso de mi hijo, que lo fue como nunca me había sucedido y que en repartir saludos, abrazos y besos, hube de pasar el tiempo en que los demás se empleaban a fondo en ir consumiendo todo cuanto se les ponía por delante y que al final quedó mucho por consumir. De todos esos aproximados doscientos que asistieron al acto, en su mayoría compañeros de mi hijo, por mi parte quiero dar las gracias por su asistencia, a mi amigo Jose Nuño, hijo de mi gran  amigo Emilio Nuño Moreno, (q.e.p.d.), a quien mi hijo también hizo mención en su breve pero impecable discurso, y como no, a mi entrañable amiga Carmen Mancera, su hijo Daniel y su nuera Natalia, que acompañándonos estuvieron hasta el final, de lo que nos sentimos honrados por ello.

Otro acto, ese de anteayer, que es como para dejarlo esculpido en letras de oro, y de los pocos que a lo largo de una vida se dan, aunque yo puedo sentirme orgulloso de que en mas de unas ocasión se me han dado.

Creo he conseguido dar un ritmo medianamente soportable, a la narración de los hechos, con lo que espero no se les haga pesada y aburrida a quienes, no siendo mi familia directa y cercana, y como no también a mis amigos íntimos, pudiera haberle resultado tal como comencé su relato, que embargado por una contenida emoción lo hacía, de lo que por ello pido perdón, pero no puedo terminar, porque si no me abrasaría el alma, en lanzar a los cuatro vientos y que todo el mundo se entere, que este pasado 10 de enero, tan de orgullo me ha llenado y que de no por esperado, me deja tan satisfecho que será una de las circunstancias que a seguir viviendo me lleven hasta que Dios tenga por conveniente tenerme por este, no valle de lágrimas, sino de enormes alegrías y satisfacciones que es de lo que yo he gozado la mayor parte de mi existencia.

Hasta la próxima entrada. 
   

2 comentarios:

Gloria dijo...

Yo no he podido vivirlo en directo pero igualmente lo he disfrutado en la distancia,
Me siento muy orgullosa de la familia que tengo
Felicidades al nuevo general








Carmen dijo...

No tengo palabras para describir el dia tan emocionante vivido gracias a tu familia, desde aquí mi más sincero agradecimiento por habernos invitado, ya que fue para nosotros un gran honor el asistir a la misma, fue un acto entrañable y emotivo, para nada protocolario y quien más quien menos echó sus lagrimitas, aunque sin duda os llevasteis la palma Encarni y tu, como no podía ser menos. De la copa de vino, reseñar que fue más bien.... como una boda, con sus pastelitos y regalitos correspondientes, que todo estaba bueniiiiiisimo, bien organizado y a mi personalmente se me hizo corto y creo que a mis hijos tambien, aprendimos muchas cosas en ese ambiente de camaradería y cariño que veiamos en esa "Gran Familia" sobre todo a reconocer los "mantecados", aunque nos costó un buen rato y varias explicaciones... ji ji. Nuevamente gracias por vuestra invitación, que se que estaban practicamente los más allegados, pero que me alegro un montonazo de encontrarme entre los mismos. Bss. de la Tia Carmen. ji ji.