domingo, 20 de enero de 2013

Historia de una percha



Extraño podrá parecer el título dado a esta entrada, y yo no digo que no lo sea, así como el meollo de la cuestión, pero no obstante tiene su aquél, por el que en el día de hoy traigo este asunto a la palestra.

En la tarde-noche de ayer recibí una llamada telefónica de mi nieto y editor de esta importantísima serie de entradas, sin lugar a dudas de que pensaba que me iba a coger en un renuncio sobre lo que mi memoria mantiene en sus recuerdos. Tan pronto descolgué el teléfono y pronuncié la consabida palabra del "dígame", me espetó lo siguiente: "Abuelo mañana tienes que entrar en el blog y contar lo que te pasó el 22 de Abril de 1950". Con esto pensaba, que mi respuesta iba a ser que qué era lo que me pasó ese día? Pero no fue así, sino que automaticámente le respondí: "Sí,  ya se a que te refieres", de lo que algo sorprendido se echó a reír. Como quiera que note de que el sorprendido fuese él, de que yo recordara tal efemérides, le pregunté si se apostaba algo de que sabía exactamente lo que fue, recibiendo la respuesta de que no se apostaba nada, porque lo iba a perder.

Y ahora pido perdón porque seguro estaréis todos esperando una revelación de algún hecho importante, pero no, sino que aquel sábado 22 de abril de 1950, fue el primer día que salimos de la Academia de Úbeda donde me contraba realizando el curso de Guardia Civil, y a donde nos habíamos incoporado el día 14 del mismo mes y año. Y aquí viene el "bombazo". Aquella tarde, y creo fue en la casa de Muebles Molina, o algo así, ME COMPRÉ UNA PERCHA. Una percha, para colocar y colgar la ropa, y en la cual, con pluma y tinta, pues los bolígrafos no se habían inventado todavía, escribí mi nombre y la fecha del 22 de abril de 1950. Aquella percha, su primer cometido fue el de colocar en ella, el humilde uniforme que los Guardias Alumnos utilizábamos, como era pantalón y sahariana, eso sí de color verde, y un gorro como prenda de cabeza. Aquella percha me estuvo siguiendo a lo largo de bastantes años, incluso después de estar casado y haber tenido varios destinos, hasta que dejé de verla, y desde luego sin echarla de menos; pero un día, y no se como, bastantes años después, descubrí que se hallaba en casa de mi hijo mayor, que seguro cuando se fue a la Academia General Militar o cuando salió de Teniente, la cogió y como estaba en su casa, pués tan suya era como mía.  En el día de ayer, seguro que mi indicado nieto Rafa e hijo de mi hijo Rafa, vería la percha y en la que sin duda constará todavía aquel nombre y aquella fecha que yo escribí, cuando como he citado era un humilde Guardia Civil Alumno. Pero en la vida, hasta los objetos tienen su sino, y porque no también su suerte, y aquella PERCHA, que en aquel lejanísimo día 22 de abril de 1950, recibía en primicia la sahariana y el pantalón de un Guardia Alumno, hoy 20 de enero de 2013, casi  sesenta y tres años después, seguro sostiene el uniforme de un flamante GENERAL DE LA GUARDIA CIVIL. Si cuando yo tomaba en mis manos aquella sencilla percha de madera, sin nada otra cosa especial, para cubrir las necesidades de aquel, eso sí lleno de esperanzas, Guardia Civil Alumno, me hubieran dicho que pasados casi 63 años, iba a sostener el uniforme de un hijo mío, pero con las divisas de un bastón de mando y una espada cruzados en forma de aspa, y sobre el punto de su intersección una estrella dorada de cuatro puntas, como corresponde al empleo de un General de Brigada en la Guardia Civil, una ligera sonrisa de estupefacción se hubiera dibujado en mi boca, mirando como a quien tiene perdidas sus facultades mentales a quien me lo hubiera dicho o siquiera insinuado. Pero ha sido todo, y hasta algunas perchas, tienen la suerte de cara. 

Y con esto doy cumplimiento a cuanto mi editor me interesaba sobre esta misma hora, en el día de ayer, y ahora que él la edite y adorne con lo que su probada inteligencia suele hacer con todas mis entradas. Bromas aparte, y pese a que para quienes les haya parecido un tema carente de toda enjundia, para mí, lo confieso, me ha llegado al alma el traer al recuerdo la historia de esta percha. Hasta la próxima.

2 comentarios:

Rafa dijo...

Nota del editor: evidentemente, la entrada no la he escrito yo, pero por un fallo técnico he tenido que recuperarla con mi nombre. Perdonen las disculpas.

Carmen dijo...

Me asombro de esa memoria que Dios te ha dado, yo suelo recordar fechas importantes de mi vida, pero esos detalles que tu recuerdas, si no lo veo no lo creo....ji ji. Pues na D. Rafael que Vd. La conserve muuuuchos años? Bss.