sábado, 20 de agosto de 2016

Rondar



El tema por el que voy a tratar en la entrada de hoy, como se indica en el asunto, es rondar, cuya 5ª acepción del DRAE, es del tenor siguiente. Dicho de los mozos: " Pasear las calles donde viven las mozas a quienes galantean".

Como es natural y dado que la inmensa mayoría de quienes hoy puedan leer el infinitivo de dicho verbo, podrán preguntarse a ver por dónde nos vienen los tiros o qué se ha inventado éste para traerlo a colación. Pero antes de continuar, yo por mi cuenta y riesgo me voy a quitar de encima de un tirón SETENTA Y CINCO AÑOS, como hacen los actores y actrices, cuando representan una obra de época que se colocan la indumentaria acorde con el tiempo en el que se desarrollaban los hechos. Así que yo ya con dieciséis o diecisiete años, me voy a Villaharta.

En aquel tiempo, como comienzan los Santos Evangelios, cuando nos gustaba una joven y nos hacíamos el propósito de pretenderla de amores, lo primero que se hacía era pasear con frecuencia la calle en la que vivía, con el fin de que cuando saliera por cualquier motivo, que eran muy pocos, dado a que entonces las jóvenes no salían de sus casas si no era con una causa muy justificada para que sus madres accedieran a ello. Así tras pasar por la puerta donde vivía varias veces, para hacerse ver, se montaba una especie de apostadero en un punto donde se divisara la puerta de salida del domicilio, y tan pronto ello sucedía,uno salía como un cohete, con el fin de darle alcance pronto y tener más tiempo para tratar de irla conquistando, que la inmensa mayoría al principio, tan pronto se daban cuenta que ibas en su busca, llegaban hasta meterse en cualquier lugar o casa de alguna amiga, para evitar el que te acercaras a ella, y te quedabas en las inmediaciones con cara de tonto esperándola, o como suele decirse acharado y de mal talante, esperabas mejor oportunidad.

Los momentos mejores para ello, solían ser por las tardes-noches, cuando ya se había regresado del trabajo, y mas por aprovechar los momentos que por vocación, y como en aquellas horas siempre había en la iglesia algún acto, principalmente el rezo del rosario, para la ida la esperabas cerca de su casa, y para la salida en la misma puerta de la iglesia, donde casi siempre nos juntábamos unos cuantos con los mismos fines.Aunque unos eran recibidos con agrado, e incluso sus pretendidas hacían una paradiña de vez en vez para prolongar la charla, mientras otras solían poner la marcha larga, se plantaban en su casa en un santiamén, y no pocas veces ni se dignaban dar respuesta a ninguna de tus preguntas o propuestas. Precisamente yo tuve una de esas llamadas conquistas, que en su mayoría se me daba el caso señalado últimamente.

De ordinario  estos hechos eran conocidos por todo el pueblo, dado que nos conocíamos,  haciéndose los comentarios que a cada cual le parecía, y los principales puntos de esos comentarios, lo eran especialmente por las mujeres en la cogida del agua en el llamado "pozo nuevo", o en los lavaderos, donde solían reunirse varias, y se daba el caso de que nosotros los jóvenes, solíamos decir que las pretendíamos, y las personas mayores decían, fulanito "ronda" a fulanita, y como en el caso anterior indicado, se añadía "y no le hace ni caso". Así cada acto de buscar novia andaba de boca en boca de toda la vecindad, hasta que al final se formalizaba el noviazgo, o se desistía por no ser aceptado u otro motivo.

La esperanza siempre se tenía en la celebración de los bailes, que casi todos los domingos y días festivos lo había, así como en los paseos por las carretera, pero como esas jovencitas no podían mostrarse receptivas a los requerimientos que se les hacían, en las cuatro o cinco horas que duraba el baile, solo se conseguía bailar una sola vez con ella, y si así era, posiblemente las dos o tres palabras que te contestaba, era el pedirte que hicieras el favor de no continuar molestándola. Durante los paseos como en general lo hacían tres o mas amigas cogidas del brazo unas a otras, tu pretendida solía colocarse en el interior del grupo y simulando que nada le interesabas se dedicaba a charlar con la amiga que estaba junto a ella, mientras el pobre pretendiente continuaba haciendo el ridículo pronunciando palabras y frases que lo eran como si se las dirigieras al tronco de una encina. No pocas veces yo me vi en semejante situación.

Quienes tengáis la oportunidad de leer esta entrada, quizá podáis pensar que esto último que termino de citar eran unas excepciones, pero era lo que se daba con mas frecuencia, y eran tácticas tomadas para irle dando larga a esas pretensiones, porque estaba muy mal vista la joven que aceptaba las relaciones tan pronto le eran requeridas, aunque teníamos la certeza de que generalmente así era, pero lo bien visto y lo que daba categoría a ella. era el ir prolongando la aceptación de formalizar el noviazgo. Varios meses, e incluso en alguna que otra ocasión se pasaba un año o más, hasta que solías pasear con ella suelto de pareja como se decía cuando lo hacías solo con ella a tu lado, o en el baile te sentabas en sillas contiguas y bailaba solo contigo.

De ahí ya se pasaba a hablar con ella todas las noches en la puerta de su casa, pero uno situado en lo que era calle, que para ello no se pedía permiso, seguro al considerar que la calle no era de nadie, o también a través de una ventana, la novia en el interior del habitáculo y el novio, también en la calle,  pero luego para entrar a la casa, había que pedir permiso al padre que era considerado el cabeza de familia.

Al final de cada día, los que nos hallábamos en esos trámites, solíamos reunirnos en el Casino y allí contábamos nuestras peripecias según nos había ido, aunque cuando lo era muy malo, tratábamos de enmascarar un tanto como había pasado.

A las novias en los paseos ni por la calle, podían siquiera tomarse por la mano, ni por el brazo, y a lo máximo que se le permitía, en los paseos era ir caminando sin nadie a su lado, y en los bailes, sentarse en sillas contiguas y bailar solo con su novio, o algún familiar de él o de ella.

Los mas audaces, conseguían dar el primer beso a su novia, cuando el noviazgo llevaba ya algunos meses de rodaje, y siempre haciéndolo a traición, que como era de esperar, la novia siempre mostraba el sentirse ofendida. Ah, y ello, siempre en la mas estricta intimidad, que ya a medida que iban pasando los días, se llegaba a algo mas que los besos, que me refiero solo a tocamientos, que como apunto anteriormente, solo donde nadie, nadie pudiera ser testigo de ello.

Yo que llegué a verme inmerso en tales quehaceres en más de una ocasión, volviendo hoy la vista atrás, siento rubor del ridículo que se hacía, en no pocas veces a la vista de las gentes, pero así era, y así con resignación lo aceptábamos.

Cargándome los setenta y cinco años que me había quitado, en no pocas ocasiones me he autopreguntado, cómo es posible que de aquel ayer, aunque desde luego bastante lejano, al hoy, se haya experimentando tal cambio en el modo y forma de echarse novia y seguir el noviazgo.

A donde actualmente llegan en ocasiones creo en no más de una semana, "en aquellos tiempos" pasaban a veces varios años, y solo llegaba una vez celebrada la boda con todo su ceremonial, y llegaba lo que a lo largo de muchos años se estuvo esperando y deseando, que era dado en llamarse "la noche de boda".

Tal lo he contado, así era el proceso de echarse novia, y yo mismo, éste que hoy lo está relatando, me tocó vivirlo en primera persona y aunque como he citado anteriormente era ridículo el modo y la forma en que se llevaba a efecto, una sonrisilla un tanto picarona asoma a mis labios, por la ranciedad de aquellos actos.

Hasta la próxima entrada. 

2 comentarios:

Rafael José Pizarro dijo...

Rondar y cantar serenatas lo he escuchado mucho de mis padres y otros antepasado de vuestra época en generación ya no se realizaba esto.
Un Saludo y animo a seguir escribiendo




Carmen dijo...

Al leer esta entrada, recuerdo una canción muy bonita, que seguramente tú conoces que se llama "Noche de Ronda" , me la sé hasta de memoria porque es de las que le gustaban a mi padre y hasta ahora no he pensado en el porqué de esas estrofas y ahora sonrío al ver que después de tantos años, ya sé porque estaba triste el de la ronda. Ya he aprendido lo de hoy gracias a ti. Ves cómo has hecho muy bien al retomar el blog?. Bss.