domingo, 11 de enero de 2015

Palabras moribundas

En las vísperas de las Navidades me han regalado un libro, cuyo título, es como se indica en el de la entrada, "Palabras moribundas". En el mismo se trata de palabras que como bien se indica y por diferentes motivos, están a punto de desaparecer incluso del Diccionario de la RAE.

En el trámite de su lectura, estoy observando que la inmensa mayoría de las mismas, y salvo las que lo fueron, o lo están siendo de uso exclusivo de solo algunos pueblos o regiones españolas, lo han sido de su uso cotidiano bien en mi infancia, adolescencia y hasta una bien entrada juventud, lo que acaba de darme el anuncio de que mis raíces sobre la llegada a  este mundo, de lejos me vienen.

En la noche de ayer, estuve leyendo entre otras, "fanega" y "fielato".


CUARTILLA
(Nota del editor: acabo de hablar con el redactor jefe de este blog y me comunica que esta imagen se corresponde con una cuartilla, y no con una fanega. Entre el señor Google y El Abuelo de Villaharta, no hay duda a quién deberíamos seguir...)

La primera de ellas, lo era de un uso tan cotidiano en mi pueblo hasta mi ingreso en la Guardia Civil, cuando a punto estaba de cumplir los veinticinco años de edad, y que pensando en ello, me he dado cuenta que hace tiempo no la había oído. A pesar de que la palabra fanega. tenía varias acepciones, sobre todo a medidas de áridos o de tierras, es a la primera a la que voy a referirme.

La fanega era el peso de unos cincuenta o cincuenta y cinco kilos de trigo, cuyos submúltiplos eran la media fanega, la cuartilla, el celemín, el medio celemín y el cuartillo. La media fanega y la cuartilla, como bien se expresa eran la mitad y la cuarta parte de la fanega, y constaba de doce celemines, veinticuatro medio celemines y cuarenta y ocho cuartillos. Solo existían medidas de la cuartilla, celemín, medio celemín y cuartillo.

Como se cita anteriormente se utilizaba para la medida de áridos, casi exclusivamente de cereales, y se daba la circunstancia de que el trigo, la cebada y el centeno, o sea los llamados granos menores, la medida era rasada, que se hacía con el llamado rasero, que era de forma cilíndrica totalmente lisa, y así se echaba el grano en la cuartilla o medida que fuere y luego se le pasaba el rasero, quedando el grano completamente a ras de la parte superior de la medida. No así los granos mayores, como la avena, el maíz, los garbanzos, las habas y otros,  que se hacía con colmo, así que se estaba echando el cereal hasta que se llegaba al extremo de que se caía todo el que se echaba sobre la misma. Los raseros habían de ser completamente lisos sin prominencias o cierta superficie un tanto cóncava, que pudiera dar al ser raída en los granos menores, cierta ventaja para el vendedor o comprador. De ahí viene el dicho de ser "medida con el mismo rasero", o sea así para la venta como para la compra, o sea rasero legal.

El uso de la cuartilla solía utilizarse en las eras, donde se trillaba y se aventaba para separar el grano de la paja, y con ello para medir la cantidad de fanegas y se daba el rendimiento de lo que se había sembrado.

En mi pueblo y creo sucedería igual en todos los pueblos, las pequeñas heredades, sobre todo las que poseían las viudas, y que ellas por sí no podían explotarlas, solían bien arrendarlas o darlas a sembrar por terceras personas, que según la calidad del terreno se hacía a medias, si lo era de gran rendimiento, al tercio o a la cuarta parte, lo que si lo primero, era la mitad de lo recolectado para cada uno, dos partes para el que lo trabajaba y una para la propietaria o propietario del terreno, o tres partes y una respectivamente. Así en la propia era, cuartilla en mano una vez el grano limpio en la era, se procedía al reparto del mismo, según se había estipulado.

El celemín, el medio y el cuartillo, se utilizaba generalmente en casa de los labradores en sus ventas al pormenor  que lo era para piensos para gallinas, cerdos u otros animales. En casa de mis padres había una cuartilla, un celemín, un medio celemín y un cuartillo, y solo recuerdo que mi padre, en dos ocasiones sembró el terreno de una llamada cerca en las proximidades del pueblo, propiedad de una prima de mi madre, y lo hizo al tercio, o sea dos partes para mi padre y una para la dueña del terreno. Una vez la sembró de cebada y otra de trigo. En todos aquellos menesteres, la cuartilla era la reina de las medidas, salvo cuando en el resto que no había suficiente para utilizar la cuartilla, solía utilizarse el celemín, o un par de puñados para uno y otra.

FIELATO

Por cuanto a la palabra "fielato", eran una especie de pequeñas edificaciones a la entrada de las ciudades y los pueblos, donde se procedía al cobro de los productos que se entraban para la venta. Y esto, de los últimos fielatos que tengo constancia de aquí en Málaga, lo era a finales de la década de los años cincuenta del pasado siglo, y que me acuerdo del que había por la Azucarera, entrada de Torremolinos por la carretera N-340, otra por la entrada por la llamada carretera de los Montes, junto a una curva un poco mas arriba de las últimas casas, y otra por entrada procedente de Campanillas. En todas ellas, los camiones, coches, carros, caballerías o personas a pié, habían de pararse, y pagar con relación a los productos o artículos que solían llevar. Así a bote pronto me parecía que hacía pocos años de la existencia de los fielatos, pero desgranando el paso de los días, hace mas de cincuenta años que debieron de desaparecer aquellos puestos de recaudación que existían a la entrada de los  pueblos y ciudades. Por tanto, la palabra "fielato", más que moribunda, está como se dice,  "criando malvas"  hace décadas.

Así trayendo al recuerdo aquellas primeras vicisitudes de las que guardo en la memoria, hasta yo  mismo me extraño de la lejanía de sus acontecimientos, y allí ya estaba yo.

Hasta la próxima entrada.

4 comentarios:

Pablo Galán Díaz dijo...

De palabras moribundas nada... en mi club de triatlón cuando alguien coge algo de peso dice: "¡Estoy fanegas!"

El abuelo de Villaharta dijo...


Hola Pablo, tu también estas hecho un "fanegas", pero yo como máximo no paso de un "celemín," que como digo en el blog,la fanega contiene doce celemines, o sea tres cada "cuartilla"

Luis Carballeda dijo...

Leccion magistral, no me canso de aprender.
Un Abrazo

Daniel Torres dijo...

Eso. Qué delicia. Para fanegas, las que nos echas al intelecto con cada entrada, Rafael. Y oye, que a lo mejor al hablar de ellas las estás volviendo a llenar de vida...