lunes, 7 de octubre de 2013

La dita y el ditero



Sin duda a los jóvenes, y no tan jóvenes, de hoy, la palabreja de "dita", le suene a chino y ya no digamos la de "ditero". Pero no se preocupen estos jóvenes que seguidamente os voy a sacar de dudas, o para mejor decir, os explicaré a mi manera,  de lo que se trata.

Creo que el DRAE, en una de sus acepciones lo define como algo así de la venta a plazos en pequeñas cantidades, y eso es a lo que quiero referirme.

Actualmente eso de la venta a plazos es tan cotidiano y sabido por todos que no precisa de explicación alguna, pero claro se refiere a compras incluso de viviendas, automóviles, electrodomésticos, y un largo etcétera, que se va pagando a plazos generalmente en mensualidades. Pero esto que acabo de relacionar, en mi infancia, y juventud, inclusive, primero que como tal, por ejemplo, los electrodomésticos ni existían siquiera y de haber existido las economías de la inmensa mayoría de las gentes, jamás se hubieran permitido el lujo de adquirirlos.

La dita (a lo que me refiero en esta entrada) eran las compras que hoy hasta nos parecerían ridículas para pagarlas a plazos, tales como dos o tres metros de tela para confeccionar un vestido, o unos pantalones; a lo mejor una olla y una sartén, y cosas así por el estilo, pero que no podía pagarse de una sola vez sin que la economía familiar no se resintiera.

A este respecto se me viene al recuerdo de un señor que tenía una tienda próxima a la iglesia de mi pueblo, en la que generalmente creo que la mayoría de sus existencias eran de tejidos, pero en la que tampoco faltaban otros enseres y utensilios del hogar, y cuyas ventas en su mayoría lo eran a plazos y a pagar en pequeñas cantidades. Al propietario de la tienda, que vendía a "dita", y que por tanto era el ditero, se le decía en el pueblo "el tío de la perra gorda", ya que las mujeres generalmente solían pagar diez céntimos cada día, cuyos diez céntimos era la moneda que era conocida como la perra gorda. En alguna que otra ocasión y si en su visita diaria del ditero alguna mujer carecía del dinero en metálico, solía pagar con género, generalmente con huevos. 

En una murga de los carnavales, que no recuerdo de que año, así como tampoco del completo de una de sus coplas, y haciendo referencia al ditero y el pago con género, y el diálogo entre una madre y una hija, sus últimas estrofas de aquella copla decía así:

          Y la madre le decía, 
           guárdalos en un puchero, 
           que al tío de la perra gorda,
            también le gustan los huevos.
   
Así de mísera era la desenvoltura de la mayoría de los  hogares en mi pueblo, y sin duda por extensión al resto de los pueblos de España, pero en honor a la verdad, no recuerdo que mi madre en ocasión alguna hiciera compras para pagar en esos plazos, y de haberlo hecho, tendría que recordar la presencia del "tío de la perra gorda" llamando a las puertas de mi casa para el cobro del plazo establecido, aunque no por ello en nuestro hogar se nadara en la abundancia. Sobre este particular, entonces los padres, y las madres, el mayor orgullo que podían expresar, era el de que sus hijos se hartaban todos los días de comer , aunque en la mayoría de los casos, no decían la propia verdad. Pero sí, y retrotrayendo el recuerdo hasta aquellas lejanas fechas,  hasta me duele el alma al pensar la miseria reinante en la mayoría de los hogares.

Bueno, si he conseguido informaros de lo que era la "dita", y al propio tiempo deciros como era el cotidiano vivir de la época, por satisfecho me doy.

Hasta la próxima entrada.

2 comentarios:

Carmen dijo...

Yo recuerdo a un señor que. Pasaba con una canasta en el brazo y lo mismo llevaba telas que una olla o una sartén, ese mismo Sr. llevaba una libretilla donde anotaba seguramente los debe y haber de cada vecina, pero no pasaba todos los días, seguramente sería a primeros de mes. Luego lo vi en una tienda que puso con sus hermanos en Puerta Nueva, creo que les fue muy bien, hasta que llegó el C.I. claro! En realidad la tarjeta de este establecimiento es una Dita de hoy en día, aunque ahora no está mal visto, antes sólo le compraban al Ditero " los que no podían" ji ji. Bss.

Anónimo dijo...

Hoy en día a 77 años de terminada la guerra; un padre de familia, trabajador medio, no puede mantener él sólo trabajando a su mujer y sus 4 hijos o cinco (eran un nº de hijos propio de aquella época)en todo caso a un hijo y con la mujer también trabajando fuera y aún así a duras penas para llegar a final de mes. ¡¡¿¿en qué hemos mejorado¡¡???.