miércoles, 13 de abril de 2016

12 de abril


Como gracias a Dios hoy no tengo otras preocupaciones de mayor calado, mi mente se ha puesto a recordar algo relacionado con esta fecha, y cuando menos se me han venido al pensamiento, cuatro doces de Abril, de los cuales guardo recuerdos.

Comenzaré a enumerarlos por orden cronológico.
    
12 de abril de 1931. Se celebraban unas elecciones municipales, y el colegio electoral en mi pueblo estaba establecido en el local de la escuela a la que yo asistía, y la única de "niños", que por cierto había. Un amigo mío, un primo hermano mío y yo, ninguno  por cierto habíamos cumplido todavía los seis años, acordamos llegarnos hasta nuestra escuela a ver lo que allí había. Como quiera que, según años más tarde supe,  el ambiente estaba sumamente caldeado, cuando uno de los guardia civiles que se encontraba allí de servicio, se percató de nuestra aproximación a la puerta del local, con modales no muy corteses nos echó de allí. La espantada, como no podía ser menos fue cumplida.

12 de abril de 1939. Regresaba a mi pueblo tras dos años y medio de exilio durante la Guerra Civil Española, por diversos puntos del Valle de los Pedroches. Aún siendo un adolescente, el volver a pasar por las calles de mi pueblo donde en mi infancia todo el pueblo y sus aledaños eran de nuestros dominios y donde realizábamos toda clase de juegos, parecía sentirme como suele decirse en "mi propia casa", dado a que cuando en las ocasiones en que durante dicho exilio, sobre todo para realizar alguna clase de recados, habíamos de trasladarnos al pueblo mas cercano donde estábamos residiendo, tenía la sensación de que aquello no era de mis dominios y pertenencias, y creo que hasta trataba de pisar el suelo con delicadeza, al hallarme en terreno ajeno, distinto a como ahora volvía a serlo una vez mis pies volvían a hollar las empedradas calles de Villaharta.

12 de abril de 1946. En las primeras horas de la madrugada de aquel día llegaba al Cuartel del Regimiento de Artillería número 14, sito en los extrarradios, entonces, de la ciudad de Sevilla, conocido por Pineda y donde había sido destinado al incorporarse mi reemplazo para la prestación del servicio militar. Tras dormir no mas de dos horas, hacer las camas, y asearnos, todo ello con la premura y urgencia para nosotros inusual hasta entonces, fueron rasuradas al número  dos, nuestras cabezas y adjudicadas todas las prendas de los uniformes que por tiempo indeterminado habíamos de usar. Aquello suponía un cambio radical en todo lo que hasta entonces había sido mi ambiente, aunque confesando la verdad, no se porqué, veía con cierta esperanza cuanto estaría por venir, como gracias a Dios antes de lo esperado terminó por llegar. y así hasta el final de los dos años y medio de mi servicio militar, de lo que ya he contado millares de veces.

12 de abril de 1950. Colmado de alegría y lleno de felices esperanzas, llegaba a la  Academia de la Guardia Civil en Úbeda, donde realicé el curso en lo que terminaría siendo un Guardia 2º de dicho Cuerpo, que era lo que mas hasta entonces había deseado a lo largo de toda mi vida. Pero si tan inmensas eran las ilusiones que para ello tenía, lo fueron superadas las bienaventuranzas que los más de treinta y un años pasados en el Cuerpo me fueron llegadas, y de lo que hoy, y casi llegados los treinta y cinco años de mi retiro, sigo disfrutando, y no me refiero solo a la pensión que me da para llevar una vida digna, si no por todo lo demás que en consecuencia conseguí y Dios quiso darme para que mi existencia lo fuera una dicha completa.

Cuando se está a las puertas de cumplir los NOVENTA Y UN AÑOS, suceden estas cosas,  de que no hay un solo día del año en que no se tenga algún recuerdo de hecho o acontecimiento a lo largo de esa vida, que haya quedado para contarlo, máxime si como vuelvo a dar gracias a Dios, de que me mantenga esta memoria de la que siempre gocé.

Hasta la entrada próxima.

1 comentario:

Rafael José Pizarro dijo...

Cinco días déspues de ese 12 de abril de 1931, (ayer celebramos su cumpleaños, despúes de cambiar una veintena de ovejas que tenemos en la mimbre), nacia mi padre en Villaharta que todavía 85 años despúes no la ha abandonado, ni para hacer la mili.
Me han contado que posiblemente por ese fecha citada anteriormente habia una manifestación en nuestro pueblo, y alli se encontraba mi abuela Guadalupe, abocada a parir en pocos días como asi fue y cuando la vio mi abuelo Rafalito que venía con la yunta, con el cabestro de las mulas,le .... para que se fuera para su casa y no estuviera alli con esa barriga.
En el exilio tambien estuvieron mis abuelos paternos y mi padre en Vvª de Cordoba en calle La Navas nº 1, mi padre todavía cuenta muchas cosas de la "huida" y de su estancia en Villanueva.
Conservo un billete de 500 Pts. de dinero republicano de la mencionada yunta de mulas que vendio allí mi abuelo casi al terminar la guerra y luego dicho dinero no valio para nada.
Un Saludo de tu compañero,paisano y amigo
Rafael José Pizarro