sábado, 10 de octubre de 2009

Cambio de destino


Tal día como hoy de hace cincuenta y ocho años, a esta misma hora de las 11'30 de la mañana viajaba a bordo de un camión desde Sabinillas hasta Málaga. Motivaba este viaje mi primer cambio de destino que se llevaba a efecto desde el Puesto de Torrelasal, (hoy desaparecido), distante aproximadamente un kilómetro de la indicada barriada de Sabinillas, hasta el Puesto de Aduana de esta Capital.

Creo que ya lo reflejé en otra entrada en este blog el pasado año, un nudo en la garganta y unas lágrimas asomaron a mis ojos, cuando circulaba frente al acuartelamiento que dejaba atrás, debido todo a mi excesiva sensibilidad por el afecto y cariño que siempre tuve hacía las personas con las que he convivido y compartido tareas de servicio u otra actividad. Asimismo y por extensión también me afectaba al estado de ánimo todo el entorno en que me había desenvuelto durante los últimos catorce meses y como añadidura, un cortijo en la misma ribera del río Manilva, no mas de quinientos metros del cuartel, donde conocí a una joven con la cual formalizamos una relación de noviazgo, aunque después, ésto no llegó a nada.

Principalmente, dos incógnitas se apoderaban de mis sentimientos durante el viaje. Una cuántos cambios de destino me quedarían por realizar en los treinta años que aun me quedaban por delante de permanencia en la Guardia Civil. La segunda y mas importante, si este primer cambio de destino que voluntariamente se llevaba a efecto, me sería perjudicial o beneficioso en lo que me restaba de servicio y en todo lo que afectaba a mi persona como tal. Sin en aquellos instantes alguien me hubiera dicho lo que aquel cambio de destino habría de suponer en mi vida, tal vez le hubiera contestado, que sus vaticinios obedecían mas al afecto o cariño que sintiera por mí, que a la propia realidad de lo que sucedería. Sin duda su imaginación, por grande que fuere, se hubiera quedado corta en lo beneficiosa que finalmente resultó.

Dejando aparte los importantes destinos que fui consiguiendo con el paso del tiempo, no tuvieron punto de comparación con lo que me estaba reservado, por el conocimiento de aquella mujer con la que llegué a formar el núcleo familiar mas valioso de cuantos puedan realizarse. BENDITA AQUELLA DECISIÓN QUE TOMÉ AL SOLICITAR EL CAMBIO DE DESTINO DESDE TORRELASAL A MÁLAGA. En esta ocasión resulta agradable volver el recuerdo y la vista atrás. Que continúe.

Hasta otra.

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