domingo, 20 de junio de 2010

Santa Florentina


Hoy 20 de junio, celebra la Iglesia Católica entre otras festividades, la de Santa Florentina, por tanto onomástica de mi madre (q.e.p.d.).

Después de dieciseis años y dos meses justos de su fallecimiento, quiero con estas humildes letras rendir un sentido y cariñoso homenaje a su recuerdo.

Han sido infinidad de veces durante mi vida, que mis recuerdos lo han hecho recorriendo todas las vivencias de mi queridísima madre, desde que yo tuve uso de razón. Cuántas adversidades hubo de remontar, desde la muerte de tres de sus hijos cuando aún no habían cumplido su primer año de vida, el paso por la Guerra Civil española, y la postguerra, que aparte del dolor del fallecimiento de tres hijos, sin duda fueron los mas duros de toda su existencia. Quizá, y sin quizá, uno de los periodos mas críticos, creo lo fue desde el verano de 1940, hasta muy próximo al fin de aquel año, en que enfermó de Fiebre de Malta y que la tuvo postrada en cama durante todo ese tiempo. En aquellos momentos, mi padre se encontraba en la cárcel; algunos de mis hermanos y yo, también enfermamos aquel verano con fiebres palúdicas. Mi madre hubieron de llevársela a casa de mi abuela paterna, dado a que el médico se lo recomendó en evitación de que pudiera contagiar su enfermedad a sus hijos y también a sus hermanas, hermano y sobrinos que todos vivíamos en la casa de mi abuela materna. Algunos de mis hermanos hubieron de marcharse a cortijos, donde se dedicaron a la guarda de animales y donde solamente recibían por su trabajo, alojamiento y manutención, por cierto no muy abundante esto último.

Hoy, al cabo del paso de tantos años de aquellos sucedidos, no deja de sorprenderme la entereza y fuerza de voluntad de mi madre, que tan pronto se repuso un tanto de su enfermedad volvió a tomar las riendas del devenir de la familia y sin el menor desfallecimiento, consiguió llevar a buen puerto a todos sus hijos. La fortaleza física y moral de su persona, lo demuestra el que pese a tantísimas y graves adversidades con las que hubo de luchar, falleció cuando aún le faltaban menos de dos meses para cumplir los NOVENTA Y SIETE AÑOS.

Vaya por esta mi entrada de hoy, mi recuerdo agradecido a todo cuanto hizo por nosotros. En los últimos años de su vida, pudo al fin desquitarse de tantos sufrimientos y pasó una extrema vejez, si no tanto como mereció, si lo bastante aceptable como pago en parte a tantos desvelos y entrega por los suyos.

UN BESO MUY FUERTE, MÍO Y DE TODOS TUS HIJOS, MENOS CESÁREO QUE ESTARÁ JUNTO A USTED. Este tratamiento le dábamos sus hijos varones mientras vivió. Su única hija y la mas pequeña, la tuteaba. El paso del tiempo tenía esas consecuencias.

Hasta otra.

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