Hoy 26 de mayo se cumplen TREINTA Y NUEVE años. En la mañana de aquel 26 de mayo de 1972, resultando que el día anterior había sido la festividad de la Ascensión del Señor, y por tanto como se indica festivo, cuando encontrándome yo destinado en el Servicio de Información de la 137ª Comandancia de la Guardia Civil de Málaga y recibiendo las novedades de los Cabos y Guardias que tenía a mis órdenes, al recibir las de un Guardia que por ser natural de un pueblo vecino del mio, nos decíamos paisanos, me participó lo siguiente: "Paisano, ayer tarde encontrándome con mi familia de campo en las proximidades del río en Campanillas, un turismo se quedó atascado en el río y entre otros lo estuve empujando para que saliera de su atasco. Dicho vehículo dio dos viajes transportando todas las personas y que las componían tres varones adultos, tres mujeres y varios niños. Principalmente los tres hombres, no se porqué me resultaron bastante sospechosos. A continuación me dijo que el coche era un Seat 124 y me facilitó su matrícula".
jueves, 26 de mayo de 2011
Lo que va de ayer al hoy
Hoy 26 de mayo se cumplen TREINTA Y NUEVE años. En la mañana de aquel 26 de mayo de 1972, resultando que el día anterior había sido la festividad de la Ascensión del Señor, y por tanto como se indica festivo, cuando encontrándome yo destinado en el Servicio de Información de la 137ª Comandancia de la Guardia Civil de Málaga y recibiendo las novedades de los Cabos y Guardias que tenía a mis órdenes, al recibir las de un Guardia que por ser natural de un pueblo vecino del mio, nos decíamos paisanos, me participó lo siguiente: "Paisano, ayer tarde encontrándome con mi familia de campo en las proximidades del río en Campanillas, un turismo se quedó atascado en el río y entre otros lo estuve empujando para que saliera de su atasco. Dicho vehículo dio dos viajes transportando todas las personas y que las componían tres varones adultos, tres mujeres y varios niños. Principalmente los tres hombres, no se porqué me resultaron bastante sospechosos. A continuación me dijo que el coche era un Seat 124 y me facilitó su matrícula".
sábado, 21 de mayo de 2011
¡Aleluya!
Lo que también es diferente el hoy de aquel ayer, es que en aquellos primeros cuidados y paseos, estaba reciente el fallecimiento de mi mujer y en los momentos en que el niño estaba más distraído en su juego y que mi atención en su consecuencia parecía distraer un tanto la atención sobre el mismo, el recuerdo de ELLA, que aunque nunca llegaba a desviarse de mi sentimiento, parecía estar programado el instante en que la aflicción me embargaba al punto de venirme un desconsolado y profundo llanto que en silencio y sin más testigo que aquel inocente crío ajeno a los sentimientos de su abuelo, estaba inmerso en lo que a su edad era lo propio, pero sin duda era el mínimo tributo que yo debía pagar a lo que durante su vida, supuso todo cuanto aportó, que lo fue casi todo, a la constitución de una familia, que si no totalmente modélica, sí muy poco, o casi nada de ello estoy arrepentido.
Aparte de lo consignado anteriormente, y como no, que para eso soy viejo, tampoco dejo hoy de comparar las causas o motivos que aportan al espíritu alguna satisfacción, que tan diferentes pueden resultar, según la situación por la que se esté atravesando. En este caso, siempre me viene a la memoria aquello que sentenciaba, mi "paisano" Séneca. "Para nuestras necesidades, lo poco es mucho, pero para nuestras ambiciones, lo mucho es poco". Para ello, habremos de recapacitar en lo que solamente hace falta para nuestra supervivencia y hasta donde pueden llegar nuestras ambiciones en lo superfluo.
Bueno lo que en principio solo tenía pensado en relatar que ya tenía teléfono e Internet, he filosofado sobre otros recuerdos. Démoslo por bien empleado.
Hasta la próxima.
P.D.: ¡Ah! , y que no me falte el teléfono e Internet, que me cambia el paso.
miércoles, 18 de mayo de 2011
Imitando al cuco
Resulta que llevo 12 días sin teléfono y por consiguiente también sin Internet, y hoy que he encontrado un nido ajeno vacío, me dispongo a utilizarlo para paliar un tanto el "mono" que me invade al no poder entrar en mi querido blog. No es que la ausencia de algo que llevarse a la boca de mi blog, produzca la menor desazón a nadie, solo que a mí me quita la oportunidad de emplear ese rato que periódicamente utilizo para, como se decía antes cuando un escrito carecía de interés, "garabatear" en el mismo.
domingo, 1 de mayo de 2011
Dos efemérides, un 1º de mayo
La primera y más distante en el tiempo, fue una de las que más impacto causaron y aun persiste, en todo el discurrir de mi vida. Esto sucedía nada menos que el día primero de mayo de 1935, cuando hacía cuatro días había cumplido los diez años de edad. Así, tal día como hoy de hace 76 años, y precisamente cuando las fuerzas sindicales y los trabajadores se preparaban para celebrar la fiesta del trabajo, un niño con diez años de edad, se incorporaba al mundo laboral, donde había sido contratado, verbalmente, para dedicarse a la actividad de porquero, con el emolumento de UNA peseta diaria.
Motivado a un accidente laboral de mi padre y con la añadidura que sería muy larga de exponer, desde hacía mas de cuatro meses en mi familia, compuesta por siete personas, mis padres más cinco hijos, el mayor de ellos que era yo, con la edad citada anteriormente, no entraba dinero alguno, lo que nos había puesto en una situación que es fácil de suponer. Ello, aunque desde la perspectiva del tiempo transcurrido pueda no comprenderse, puso a mis padres en la tesitura de que yo abandonara la escuela y me dedicara a la actividad de guardar cerdos, con el sueldo señalado. El salario medio de un jornalero agrícola en aquellos tiempos, era creo recordar de 3´50 pesetas, o sea que yo ganaba casi la tercera parte de un adulto en trabajos mucho más penosos.
Guardo indeleble en mi memoria, cuando en aquella lejanísima mañana de una frondosa primavera, yo caminaba con una taleguilla anudada al cinturón que sostenía mis entonces pantalones cortos, conteniendo una fiambrera y en su interior una tortilla de patatas y un par de torreznos, mas un trozo de pan y una naranja que servirían para mi primer almuerzo, o merienda como entonces se llamaba en mi pueblo a la comida del medio día, para mi primera jornada de trabajo retribuida. Seis meses exactamente duró mi primer contrato de trabajo que por razones en que llegó la época de la montanera y para ayudar al mayoral para varear las bellotas a los cerdos se precisaba un adulto, yo cesé en mi actividad y aunque llevaba cuatro meses el curso escolar iniciado, volví a incorporarme a la escuela, que aunque hoy pueda parecer cosa extraña, entonces se daba el caso con relativa frecuencia. Así, a tan temprana edad comencé yo a aportar mi granito de arena, para ayudar a sacar adelante una familia. Nunca me he arrepentido de ello.
La segunda de las efemérides que se dio en un primero de mayo, lo fue en el año de 1946, cuando me encontraba prestando el servicio militar.
Sobre las diez de la mañana siguiente, o sea el primero de mayo, me pasaportaron para el Hospital Militar de La Macarena donde realmente existía la Sala de Oftalmología y donde hube de trasladarme yo solo, llegando cerca de las doce de la mañana. Momentos después de mi llegada, fui reconocido minuciosamente por el Comandante oftalmólogo, siéndome diagnosticado una "úlcera corneal"y según me dijo el propio doctor, extrañándose del tratamiento que me habían estado dando, me comentó que tenía perdida casi el cincuenta por ciento de la visión, de lo que sería difícil pudiera recuperarla en su totalidad, como así sucedió. Curado convenientemente, se me asignó una buena cama, límpias sábanas y dos platos de comida como hacía bastantes días no los había consumido, metido en la "piltra", estuve durmiendo tranquilamente hasta que fui despertado para la hora de la cena. Desde aquellos lejanos días, mi ojo izquierdo no ha dejado de incordiarme de vez en cuando y aunque conseguí recuperar la mitad de la visión perdida, el resto jamás la recuperé. Por supuesto que el paso de los años ha ido incrementado la pérdida de la visión que tenía en aquellos momentos, e incluso hace diez o doce, fui operado de cataratas. No obstante, para lo que hay que "ver", conservo la suficiente visión.
Esas han sido, las dos efemérides que hoy se cumplen. Hasta la próxima entrada.
miércoles, 27 de abril de 2011
1925, 1981, 2011
Hoy cumplo 86 años. Esta madrugada como otra de tantas en las que el desvelo suele visitarnos a los viejos, por mayor o menor espacio de tiempo, se me venía al pensamiento de que hoy es mi 86º cumpleaños. Aunque así de bote pronto y volviendo la vista hacia atrás da la sensación de que esos ochenta y seis años han sido como un soplo, en ese espacio de vela que cito anteriormente, lo estuve empleando en desmenuzar los hechos y acontecimientos que se fueron produciendo a lo largo de toda mi existencia, y aunque para todo el entorno exterior a mi propia persona resulten una insignificancia, para los míos y como no, también para mí, dejan en el devenir de toda persona unos hitos que son los que van marcando y jalonando ese discurrir.
Allá desde mi adolescencia y juventud, el mero hecho de salir a colación el año 2000, yo lo veía como esa altísima y escarpada cima, a la que mis fuerzas no parecían estar preparadas para su ascenso, ya que para llegar a ello yo habría de cumplir setenta y cinco años de edad. Como se puede comprobar, no sólo cumplí aquellos que tan inalcanzables me parecían, sino que de propina llevo ya once más. En ese desbroce que mentalmente hacía esta madrugada, aquellas lejanas esperanzas que solían vagar por mis pensamientos y deseos de entonces, hoy no dejaba de dar gracias a Dios de que se habían cumplido mucho mas allá de cuanto en su momento hubiera siquiera llegado a soñar. Todo el ambiente familiar íntimo que me circunda, resulta el axioma de cuanto dejo expuesto, aunque no por ello, eche en falta la ausencia de AQUELLA que al marcharse, dejó marcado el antes y el después de su pérdida.
Hoy también, se han cumplido 30 años, de mi jubilación, o mi retiro como nosotros siempre lo hemos llamado, de la Guardia Civil. Igualmente aquí, quien me iba a decir a mí aquel 27 de abril de 1981, que treinta años después, yo iba a seguir transitando por esta vida y lo que mas agradezco es en el estado, tanto físico personal, como en el familiar en el que me hallo.
Aquel día, del que hoy se han cumplido tres décadas, me traen hoy al recuerdo dos circunstancias muy especiales. La una, lo que suponía que por imperativo de la edad tenía que abandonar una Institución, que no solo supuso el que, aunque con cierto comedimento, fue lo que me aportaba lo indispensable para llevar adelante mi familia, sino una profesión a la que quise con todo mi alma y a la que entregué todas mis fuerzas y buenos deseos, aunque por mi humilde aportación no fuese para enaltecerla, cuando menos para no menoscabar lo mas mínimo todo lo que fue, era y lo siguió siendo y que con todo ello, llegó a que el pueblo español la conozca por la "Benemérita".
La otra circunstancia, y que pasados treinta años me siguen llegando al alma, fue la despedida que se me dio por los componente del Servicio de Información (S.I.G.C.) de la Comandancia que me hicieron entrega de una estatuílla en bronce, de un Guardia Civil en traje de servicio, precisamente el que estaba en vigor cuando yo ingresé en el Cuerpo. Este homenaje para mí tenía doble valor, dado a que me fue ofrecido por un personal al que había dejado de mandar hacía mas de cinco años, de lo que ahora mismo siento cierta emoción, pensando que mi paso por el "Servicio", como en el argot de todos los componentes solíamos llamarlo, mereciera pasados algunos años, aquella muestra de agradecimiento.
Valga por hoy esta entrada y hasta otra.
sábado, 23 de abril de 2011
Sábado de Gloria
Pese a las modificaciones que sobre el particular haya podido hacer la Iglesia, hoy, o sea el día siguiente al Viernes Santo, para mí seguirá siendo mientras viva el Sábado de Gloria.
Solamente el pronunciar la palabra gloria, a mi me sabe a eso, a GLORIA.
Recuerdo de mi infancia y mi niñez, que cuando a las diez de la mañana, del sábado siguiente al Viernes Santo, las campanas de la iglesia de mi pueblo comenzaban a repicar a "Gloria", todas las mujeres salían a la calle y arrojaban doce chinitos (piedrecillas), sobre el tejado de sus casas y acto seguido se procedía a rociar por los distintos compartimentos del domicilio, el agua bendita que los niños momentos antes habíamos recogido en la iglesia, para lo cual llevábamos los recipientes mas apropiados y bonitos que había en el hogar. Todo ésto, recuerdo decían que era para echar el demonio de las casas. No sé si esta costumbre seguirá usándose en mi pueblo.
Pero a partir de 1952, fue, y sigue siendo uno de los días mas entrañable para mí. Como no, todo se debió a que un Domingo de Enero del mencionado año, conocí a aquella jovencísima mujer que su propio nombre decía lo que supuso en el devenir de toda mi vida en lo sucesivo. Se llamaba GLORIA. Hoy, como no, en estas primeras horas de la mañana del Sábado de Gloria, en que hallándome en mi domicilio, sin otra compañía que mis recuerdos, vagan por mis sentires toda aquella felicidad que me trajo consigo, y aunque su partida me dejase huérfano de su presencia física, perdura en el tiempo las consecuencias que de todo ello puedo seguir gozando y sentirme orgulloso de lo que entre ambos llegamos a crear, como fue una FAMILIA, que no me da recato alguno en considerar como ejemplar.
Como cito anteriormente, aunque en esta soledad física en que me hallo en estos instantes, solo con que mi mente tenga la suficiente clarividencia para traerme al recuerdo el feliz evento en que conocí a GLORIA, dóime por el mas afortunado de los mortales.
Otra Gloria, me dejó también para mi orgullo, como lo es mi hija que también como su madre hace honor a su nombre, a la que por estas humildes letras felicito y le envío un beso muy fuerte. Hago extensiva esta felicitación a otras dos Glorias, una sobrina-ahijada y otra solo ahijada, que asimismo llevan el nombre de su tía-madrina y madrina, respectivamente.
Estos recuerdos son los que en el sentimiento de los viejos, nos aportan los alicientes indispensables para nutrir el deseo de seguir viviendo.
Hasta otra entrada.
miércoles, 20 de abril de 2011
Una fecha, una festividad
Una fecha hoy, 20 de abril. Un 20 de abril pero de 1994, fallecía mi madre. Mes y medio exactamente le faltaban para cumplir los 97 años, ya que nació el 5 de junio de 1897.
Recordando hoy la efemérides de su fallecimiento he pasado por todo su acontecer desde que yo tengo uso de razón y no deja de sorprenderme cómo una mujer en el que el devenir de su vida estuvo lleno de adversidades, muchas de ellas de la máxima gravedad, pudo alcanzar semejante longevidad. Estuvo viuda más de treinta y cinco años. Pasó por el trance de soportar el fallecimiento de tres de sus hijos que no llegaron a cumplir siquiera el primer año de edad. El último de ellos, precisamente el que también fue el último en nacer, que lo fue cuando nos encontrábamos exiliados de nuestro pueblo durante la Guerra Civil española. Éste nació en la primavera de 1937, dieron en llamarle Ricardo, ya que como es natural no fue bautizado, dado que en la zona roja no había un solo sacerdote que hubiere podido hacerlo. Falleció a principios de otoño del mismo año, cuando nos encontrábamos viviendo en un cortijo distante unos dos kilómetros del pueblo de Pedroche, pero distinto al en que nació. De las tablas de unas cajas viejas, entre mi padre y algunos de mis tíos, hicieron el humildísimo ataúd que sirvió para la mortaja de su último hijo. A lomos de una caballería fue trasladado su cadáver desde el cortijo hasta el cementerio, en el que los mismos que confeccionaron su ataúd, también hubieron de cavar su fosa. Un acompañamiento de no mas de siete u ocho personas, entre mi madre, mi padre y algunos de mis tíos y tías, sin mas ceremonial que las lágrimas derramadas por los asistentes, especialmente me supongo que las vertidas por mis padres, fueron lo último que en su honor se hizo. Pocos días después, y por causas que en este momento no vienen al caso exponer, cambiamos de residencia. El acto de su sepelio fue lo último y único que se pudo hacer por su hijo Ricardo. Nadie ni nunca, volvió siquiera a visitar su tumba.
Hace poco más de un año, en una visita que yo hice a la localidad de Pedroche, donde me llevó mi hijo mayor, y desde una calle de dicha localidad, bastante empinada por cierto, muy próxima y desde la que se divisaba todo el camposanto, pese a los mas de setenta años transcurridos desde su muerte, fijando mi vista hacia el mismo, le dediqué un sentido recuerdo, mentalmente le recé un padrenuestro, y como no, unas lágrimas asomaron a mis ojos, tanto por el recuerdo a mi hermano, como lo que supondría aquel hecho durante los cerca de cincuenta y siete años que mi madre sobrevivió a ello.
El hecho relatado es un botón de muestra, de lo que en no mas de de siete u ocho años supusieron, para toda la familia, pero especialmente para mi madre, el calvario que lo llevaría presente hasta que ese 20 de abril de 1994, Dios se la llevó también a ella.
Una festividad. Hoy, además de 20 de abril de 2011, también celebra la Iglesia la festividad del miércoles Santo que marca el ecuador de la Semana Santa. De entre las muchas imágenes que se procesionan durante la Semana Santa malagueña, para mí, pero especialmente lo eran para mi mujer, las del Santísimo Cristo de la Expiración y María Santísima de los Dolores, lo eran y para mí lo siguen siendo, las mas importantes de todas. A tal extremo llegaba la pasión de mi mujer por la procesión de la referida Cofradía, que creo recordar lo apunté en una de mis anteriores entradas en este blog, que el Miércoles Santo de 1958, que lo fue el día 2 de abril de dicho año y pese a encontrarse ya cumplido su periodo de gestación de nuestro segundo hijo, estuvo porfiándome todo el día para que la llevara cuando menos, a ver la salida de la "Expiración". De haber accedido a sus deseos, mi segundo hijo hubiera nacido entre capirotes. Aquella Semana Santa del referido año, creo ha sido la única que me he librado de la asistencia a la mayoría de las procesiones de cada año. En no pocos, me sacaba el abono de sillas para toda la semana y desde la salida de la Cofradía del "Huerto", hasta el final de la de "Servitas", salvo en casos de fuerza mayor ni una sola se nos quedaba sin ver. Todo ello durante mas de treinta años. Pero además los últimos diez o doce años de su vida, cada Semana Santa, en un establecimiento de calle Larios teníamos un balcón que amablemente los propietarios de la Heladería, Mayke para mas detalles, nos tenían reservado para toda la semana, donde aquí se pasó ELLA, las mas felices y confortables vistas de sus entrañables procesiones y el no va más, lo era cuando los "polillas", como se conocían, y creo se seguirán conociendo a los Guardias Jóvenes del Colegio de la Guardia Civil de Valdemoros, pasaban con sus serios, marciales e incomparables desfiles. Para mí, esos años lo fueron también de un gran alivio, dado a que me pasaba la noche sentado ante una mesa, con un café a veces y otras con un cubata y charlando con algunos amigos que nos acompañaban y así se me pasaba el tiempo volando. En estos momentos daría cuanto me quede de vida, por pasar un semana Santa como esas ultimas que pasábamos en aquel balcón de calle Larios, pero junto a ELLA, que aquello le suponía uno de los mayores goces contemplativos de su vida.
Este Miércoles Santo de 2011, solo me queda traer al recuerdo aquellos felices momentos, que para mí, lo eran principalmente el contemplar como ella los gozaba. Si en el Cielo se celebra la Semana Santa y con ello procesiones, ELLA estoy seguro habrá reservado un asiento en la tribuna del itinerario de las mismas.
Hasta la próxima.
martes, 12 de abril de 2011
Final de viajes, un 12 de abril
Aquella tarde a la hora de paseo, mi paisano y yo fuimos a Guadaira, donde se tomaba el tranvía para ir al centro de la ciudad, donde buscamos una peluquería y previo pago de su importe, nos arreglaron en lo posible el desaguisado que por la mañana habían hecho con nosotros. Un detalle gracioso guardo en el recuerdo, de un caso que nos sucedió cuando íbamos de vuelta al cuartel. Faltarían unos cien metros para llegar al mismo y en ese momento se daba la hora de la llamada bajada de bandera, o sea bajar la bandera que se izaba por la mañana temprano para lo cual se realiza con el toque de oración mediante la corneta. En ese momento unos cuantos soldados, o cabos, en fin creo que veteranos que marchaban delante de nosotros, se pararon y en posición de firmes se pusieron en primera posición de saludo, o sea saludando y mi paisano Carrillo y yo, mirándonos el unos al otro pero sin pronunciar palabra no sabíamos lo que hacer y tan despistados estábamos, que tan pronto nos parábamos, saludábamos a nuestra manera, como echábamos a andar hasta que al fin y por imitar a lo que los otros hacían, quedamos parados, firmes y saludando, Cuando ellos cesaron en el saludo e iniciaron su marcha, lo hicimos nosotros. De aquello no teníamos ni puñetera idea lo que había que hacer. Cuando dos años y medio después de aquel día que fuimos licenciados, más de mil veces hubimos de realizar aquel acto, tanto en el izado como en la bajada de bandera.
Sobre las tres y media de la madrugada llegamos a la estación de Linares-Baeza. Allí esperamos hasta después de las seis en que utilizando los servicios de un tranvía nos trasladó hasta Úbeda donde como he citado se encontraba la Academia. El día 16 de julio de aquel ya lejano 1950, salía como Guardia Civil de 2º clase y destinado a la Comandancia de Málaga, donde me incorporé el 26 del mismo mes, una vez disfrutados los diez días que a los solteros nos concedía para verificar la presentación correspondiente una vez destinados. Los casados tenían 20 días para ello.
Cansado de tanto viaje, lo dejo hasta la próxima entrada.
lunes, 11 de abril de 2011
Tres salidas, un 11 de Abril
Posiblemente habrá quien piense que es mucha casualidad que un día 11 de abril, sé de la circunstancia de cuanto voy a exponer a continuación, pero todos cuantos me conocéis estoy seguro que daréis por cierto todo lo que relate. Se trata concretamente de que tal día como hoy, aunque de distintos años, bien yo personalmente o formando parte de mi familia, iniciábamos la salida de un viaje, que todos y como indicaba en mi entrada del día de ayer, todos tienen su porqué para traerlos al recuerdo. Comenzaré su exposición atendiendo al orden cronológico desde el más lejano en el tiempo en que sucedió, hasta el más próximo.
domingo, 10 de abril de 2011
Algunas efemérides del mes de abril
Creo haberlo, cuando menos comentado en mas de una ocasión, y quizá también escrito, que en el mes de abril es cuando más casos se han sucedido, bien a mi propia persona o en mi entorno personal más próximo, y todos ellos por supuesto, con la entidad suficiente para ser recordados. Unos de feliz recuerdo; otros todo lo contrario; los demás, cuando menos para tenerlos presentes cuando llega su momento, por su propia trascendencia. Dos de ellos, ya han sido reflejados en sendas entradas en este blog.
sábado, 9 de abril de 2011
Te lo voy a contar
A una mera insinuación hecha en mi anterior entrada en este blog, por la amable y simpática paisana Carmen, que para mayor abundamiento en agradecérselo, tiene la osadía de hacerlo en todas mis entradas y en las que siempre deja su impronta de cuanto a ella le parece u observa en ellas, digo, para mí, su mera insinuación es una orden y paso a sacar de sus dudas, el cómo y el porqué de plasmar en en este humilde blog, parte de mis muchos recuerdos de mi tan larga vida, la mayoría al cumplirse las efemérides de sus acaecimientos. Sin mas disquisiciones y para no aburrirte con mis explicaciones, estimada Carmen, todo ello lo tengo guardado en mi memoria, y rogando, no quiero que pueda tomarse como una "fanfarronada", jamás hice de cuanto vengo escribiendo anotación alguna ni tuve a mi servicio lo que para dichos fines suele utilizarse, como es una agenda. Mis propios hijos, y permíteme me regodee por ello, en muchas ocasiones me preguntan como puedo tener en la memoria, incluso cuestiones que sucedieron hace muchísimos años y en ocasiones de escasa importancia.
miércoles, 6 de abril de 2011
Y pensar que ya han pasado sesenta y cinco años...
Aquel 6 de abril de 1946 que lejos se va quedando. Aún no había salido siquiera el sol de aquella lejana mañana del 6 de abril indicado, en unión de catorce o quince "quintos", salíamos de mi pueblo, a patita por cierto, para trasladarnos hasta la Estación, que aún denominánose "El Vacar-Villaharta", distaba de este mi pueblo unos 10 kilómetros, y donde habíamos de tomar un tren especial que habría de llevarnos hasta Córdoba capital, a fin de verificar nuestra presentación en la Caja de Recluta de dicha ciudad y donde nos destinarían a los distintos regimientos o cuerpos del Ejército. Desde Villaharta hasta la estación, las maletas hubimos de transportarlas en algunas caballerías puestas por algunos familiares de alguno de los "quintos". Este detalle, dice a las claras la situación tan precaria por la que atravesaba todo el país. En los vagones que componían el convoy, algunos de los utilizados para el transporte de ganado iban todos abarrotados, dado el caso de que nosotros lo tomábamos en la penúltima estación del recorrido.
viernes, 1 de abril de 2011
1 de abril. Quincuagésimo quinto aniversario
Hoy 1º de Abril se cumplen CINCUENTA Y CINCO años de mi matrimonio.
domingo, 27 de marzo de 2011
Dos recuerdos de un 27 de marzo
Los días 27 parece ser han sido casi una constante para mí. Nací un 27; dos hermanos míos nacieron un 27; conocí a mi mujer un 27, y hoy 27 se cumplen dos efemérides de hechos que a lo largo de mi vida me sucedieron, aunque de distinto signo.
jueves, 24 de marzo de 2011
Sus ojos se cerraron
sábado, 19 de marzo de 2011
Festividad de San José
Desde que tengo uso de razón, hasta no hace muchos años, el 19 de marzo festividad de San José, lo era de una gran tradición y celebración en toda España. Muchos son los recuerdos que al traer a la memoria este día, me hacen deslizar el sentimiento por tantos eventos que a lo largo de una larga existencia se han ido acumulando, y todos sin excepción, por lo que a esta fecha se refiere, de feliz recuerdo. Si de todas las festividades de este día, tuviera que destacar una por el poso que en mi vida han ido dejando, habría de señalar sin duda, la del año de 1944.