jueves, 17 de noviembre de 2011

La dicha de ser feliz



Pido perdón de antemano, porque precisamente creo que voy a filosofar un tanto, para lo cual se de sobra que no estoy capacitado, pero es que escuchando a la gente, muchas veces tiene uno que filosofar por fuerza.

Voy a referirme precisamente a dos conversaciones oídas, la primera anteayer por la mañana, y la segunda ayer tarde, y las dos concretamente yendo y viniendo en el autobús de línea, de la calle Héroe de Sostoa a Guadalmar y de Guadalmar al Mercado de Huelín.


Demos preferencia al orden cronológico. Antes de ayer por la mañana cuando iba para casa de mi hija en el autobús de línea, lo hacían igualmente un matrimonio que aproximadamente rondarían ambos los setenta años, sentados en los asientos tapizados de color rojo y destinados para las personas discapacitadas físicamente, asientos que según el estado que ambos a simple vista presentaban no debían de ir ocupando, pero dejémonos de divagar que no es esto a lo que yo quiero ir. He de precisar que cuando yo tomé el autobús este matrimonio ya iba en el mismo.


El marido, al cual yo no le veía la cara, porque ambos íbamos sentados en sentido opuesto a la dirección del vehículo, él mas hacía la parte trasera, lo hacía leyendo uno de esos periódicos que diariamente reparten gratuitos y tras estar un momento ojeando una de sus páginas, levantando la cabeza y mirando hacia su esposa, profirió la siguiente frase que señalo literalmente. "Estos políticos de mierda no les dará vergüenza con la crisis que hay gastarse un millón de euros que dice aquí van a costar las elecciones". Creo que esa cantidad sería solo por lo que respecta a Málaga. Y añadió: "Había que mandarlos a todos a la mierda, que solo van a chupar sin que se preocupen de los demás". Momentos después y tras seguro de haberlo leído, otra vez dirigiéndose a su esposa dice: "Mira, niños con tres años de edad trabajando, si es lo que yo digo que este mundo es una mierda, no hay trabajo para los mayores y niños de tres años trabajando". No se de que país serían esos niños. No mucho rato después, pero ya había dejado de leer el periódico e ir charlando con su mujer, no se a causa de qué le oír decir lo siguiente: "No se porqué mierda tenía yo tanta gana de jubilarme, para estar ahora casi todo el día aburrido".


Por la forma en que este hombre se manifestaba, parece se trata de una de esas personas que están siempre "amargás" y son capaces de amargarle la vida a todo el que esté a su lado, aunque dicho sea la verdad, la mujer, sería por la costumbre a la forma de ser de su marido y llevar mucho tiempo a su vera, no le hacía el menor puñetero caso a cuanto comentaba o decía, pero a mi pensamiento venía oyendo a tan alegre caballero y a quien la palabra "mierda", no se le caía de la boca, que delicia sería pasar una temporada con semejante compañía. Como decía El Guerra, al torero cordobés me refiero, "hay gente "pa tó". Esa mujer que lo acompañaba, que sin duda era su esposa, porque de vez en vez lo tomaba de la mano o ponía la suya sobre sus piernas, como digo esa mujer o es una santa o su vida, cuando menos muy alegre no ha debido ser.


Bueno ahora vamos a la segunda parte que ha motivado mi entrada hoy en el blog.
Ayer tarde y en la parada de San Julián subieron dos hombres, el uno también rondaría los setenta años y el otro quizá cinco o seis mas joven. Por el modo y forma en que hablaban debían ser, sino amigos, cuando menos si conocidos a fondo el uno del otro. Cuando yo comencé a coger el hilo de la conversación, y que el de mayor edad se sentó en un asiento próximo al mío y el otro se quedó de pié junto a su amigo o conocido, el primero y según sus palabras, iba a una visita al médico, se había quedado viudo hacía mas de seis años, tenía tres hijos, pero él, no es que vivía solo, sino que se sentía totalmente solo, ya que sus hijos casi no le echaban cuenta, ni parecía preocuparse mucho de su "padre", a cuya confesión su amigo añadía "y eso que viven tan cerca de ti", no se si residían en la misma barriada o en algún punto no muy distante de donde el lo hacía. A esta manifestación de su amigo, el que aparentaba ser unos años mas joven que el primero, le contestaba lo siguiente: pues fíjate mi hijo, dijo el nombre, pero no me acuerdo, que otra vez se ha presentado en mi casa, porque se ha separado de la mujer con quien se había juntado después de separarse de su esposa, y ella creo que se ha ido a Inglaterra y mi hijo a mi casa, " a darle trabajo a su madre que es lo único que hace", añadiendo, por que los hijos lo único que hacen es aprovecharse de los padres y luego cuando somos mayores, ni se preocupan de nosotros, como te pasa a ti y cuando vienen a la casa es para dar trabajo. Y la guinda de su manifestación fue la siguiente: "Si yo volviera a ser joven y me casara, no iba a tener ni un hijo siquiera".


Cuan diferente ha sido y lo sigue siendo mi vida, en comparación con las personas de las que he relatado sus conversaciones y la catalogación que hacían de su forma y modo de lo que era la suya.


De todo este relato, creo que para ser y sentirse uno feliz, principalmente habrán de darse las condiciones para ello, primordialmente que procedan de la propia familia, e incluso para adobarla un tanto, de las amistades que durante el transcurso de la vida se hayan ido acumulando, pero también a todo ello, supongo habrá de tenerse la condición y los sentimientos para primero, a la vez que se reciban esos comportamientos de los suyo, ser recompensados cuando menos con hechos y gestos que, incluso a ser posible, superen a los recibidos. Así, la DICHA DE SER FELIZ, estriba esencialmente del entorno familiar en que te veas rodeado, contar con esas amistades con quienes también puedan compartirse momentos de esparcimiento, y en edades como la mía, poder contarse esas batallitas que tanto nos reconfortan a las peqrsonas mayores, por no decir otra palabra que parece nos hace aun mas viejos.


Si ya el solo hecho de venir a la vida es un regalo de Dios, además hemos tenido la dicha de hacerlo feliz y amorosamente rodeado de nuestros seres mas queridos, démonos inmensamente por satisfechos, procurando que cuando quien nos ha facilitado ese paso por esta vida, decida llamarnos a la otra, dejemos un sentido recordar a los que se quedan, de haber hecho por ellos todo cuanto nos fue posible. que suponga siquiera parte de lo que nosotros recibimos.


Hasta la próxima entrada.

viernes, 11 de noviembre de 2011

Va por él



Hoy mi nieto y editor de este blog, tiene un día de reflexión o meditación, en la víspera del día de mañana, en el que se le presenta una escala de esas que van marcando las etapas de una persona en su caminar por la vida.

Mañana 12 de noviembre tiene el primer examen de una oposición dificilísima, tanto por la dificultad de los temas, el inmenso número de los opositores que se presentarán y el reducidísimo número de las plazas convocadas. Pero, y sin que sea pasión de abuelo, tiene inteligencia, conocimiento de los temas con los que ha de enfrentarse y capacidad para adaptar su determinación a resolver cuanto le sea interesado y que figure en el examen respectivo. Yo, poco o nada, podría ayudarle aún estando a su lado y me fuere permitido hacerlo, pero todo lo que carezco de conocimientos de cuanto haya de resolver, me sobran deseos de darle ánimos y que, tampoco le falte la suerte que en todos los envites de la vida, son también necesarios.

Rafita, aunque tu no me veas y no se note mi presencia física donde tengas que enfrentarte a la prueba piensa que tu abuelo estará con su pensamiento y deseos junto a , no para "chivarte" la respuesta acertada a cuanto figure en la pregunta, pero sí, pidiendo a Dios que no te nuble el don de la inteligencia que llevas dentro de tu magín, que con ello, cuando menos estoy seguro darás la suficiente batalla a todos tus oponentes opositores, y ten la seguridad de que obtendrás el resultado, que además de tus padres y otros familiares desean, y que tu abuelo el blogero, ansía.

Aunque el resultado de la prueba tardará un tiempo en que lo conozcas, seguro estoy que mañana mismo, tan pronto termines de hacerlo tendrás la sensación de haber tenido una proporción suficiente de aciertos, para pasar adelante al próximo examen.

Con todo el cariño del mundo, te lo desea tu abuelo, Rafael.

sábado, 5 de noviembre de 2011

Silencio



Esta mañana y unos minutos antes de las seis, me desperté y acurrucándome con la tapa de la cama, en ese regodeo que produce cuando el fresco o el frío que presientes existe en el ambiente exterior, se amortigua dentro de la "piltra", me sorprendía el profundo silencio que se notaba en la calle, no en mi domicilio que solo se origina el que yo solamente produzco. Tan es así que incluso me levanté, subí un tanto la persiana de la ventana de mi dormitorio desde donde se divisa un semáforo que no mas distante de cincuenta metros del bloque se halla y por el que una cantidad muy elevada de tráfico, parte de la que procede de Torremolinos o de la de la Misericordia circula, cuyo aparato se divisaba en color verde para peatones, cambiando al ámbar y después al rojo para los mismos, y cosas mías, que no dejo de reconocer que a tales horas puedan producir extrañeza para cualquier otra persona, permanecí observando unos momentos hasta que nuevamente volvió a dar paso para que lo hicieran otra vez las personas. Ni un solo vehículo pasó en el lapsus que le permitía la luminosa señal hacerlo, circunstancia que creo puedan darse en rarísimas ocasiones en todo el año, y por descontado tampoco ningún peatón lo hizo en su momento, cosa ésta, que realmente y a esa hora, es más que normal. Como veréis, poco sacrificio resultó para mí semejante observación, pero reconozco que para conseguir tan insignificante experimento, pueda considerarse excesivo.

Pero este fútil relato, no es lo que me lleva a esta entrada en el blog, sino que vuelto al regazo que aún todavía conservaba un tanto el calorcito que bajo la tapa había producido mi cuerpo, me dio por rebinar sobre el significado que podía darse a la palabra "silencio", y a las varias cuestiones que podía aplicarse, que fue lo que me produjo la extrañeza al despertar.

Lo primero que se me vino a la mente fue el comienzo de la letra de un tango muy antiguo que creo cantaba Carlos Gardel y que recuerdo comenzaba así: "Silencio en la noche, ya todo esta en calma, el músculo duerme, la ambición descansa". Verdadero axioma. Cuán relajados se hallan los cuerpos cuando dormimos y cuántas ambiciones descansan en esos momentos, aunque creo no faltarán que algunas de las que despiertas suelen ser demasiado ambiciosas, y valga la redundancia, incluso hasta dormidos los que las ansían, llegaran hasta soñar con ello.

Otro recuerdo, es el de cuando estaba haciendo el servicio militar, y el corneta de guardia realizaba el último toque de la jornada y que ya tomado su servicio el primer imaginaría, daba la voz de "¡Batería Silencio!". Y ya nadie podía hablar, si no querías exponerte a que oído por el Sargento de Semana, te cayeran cuando menos una o dos imaginarias de castigo.

En varios actos suelen guardarse minutos de silencio, o el silencio profundo que se produce durante la Misa en el momento de "alzar" el Sacerdote.

Suele usarse esta palabra cuando a uno lo mandan callar. También se aplica cuando se solicita cualquier cosa a la Administración, bien sea local, provincial, Autonómica, o del Estado y dan la callada por respuesta. En tales casos, creo debe darse por concedida la petición realizada.

En las relaciones personales, suelen etiquetarse muchas situaciones con la palabra de silencio, y sin duda lo que para mí ese significado implica lo mas doloroso de todo, es en el caso de que por cuestiones de gran interés o necesidad personal se pida a otra se manifieste o te responda a cualquier petición tuya, aunque no lo sea de obligado cumplimiento, no consiguiendo que se pronuncie sobre ello, lo que en la mayoría de estos casos suela ser por indiferencia al peticionario, que es la demostración mas elocuente del desprecio.

Hay que ver que de una majadería de una persona mayor, por no decir una palabra que a mi asidua lectora y comentarista de las más de mis entradas, dice que no le gusta, llevo escribiendo media hora y en vez de enmendar la plana al primer acto, creo que lo que he hecho ha sido emborronarlo, convirtiéndolo en no una, si no varias majaderias, pero bueno como con ello no he molestado a nadie aquí lo dejo.

Hasta la próxima y Dios me de mas agudeza para que el tema que trate sea de mayor enjundia que este que por fin doy por concluso.

martes, 1 de noviembre de 2011

Festividad de Todos Los Santos


Sin duda la festividad de hoy, dedicada a Todos los Santos, no sé porqué es la que me llega más, como suele decirse, al corazón. Pese a que la dedicada a Todos los Difuntos es mañana 2 de noviembre, la de hoy suele traernos al recuerdo aquellos que ya abandonaron este mundo.

Esta mañana que como siempre pasa en mí, suelo madrugar para todos mis deberes, llegué a la iglesia donde iba a oír la Misa, con algunos minutos, no menos de diez, de adelanto. Sentado en un banco en el que permanecí solo hasta instantes antes de comenzar el acto, como es natural, y en relación a lo que cito anteriormente, se me venían en tromba a mi recuerdo, primero esos seres tan queridos y a los que, no hoy, sino todos los días del año hacen frecuentes visitas por nuestras mentes, nos abandonaron hace ya más o menos tiempo, y formando esas ondas similares a las ocasionadas cuando se tira una piedra a una superficie de agua en reposo, se iban esparciendo trayendo a la memoria, otros familiares, amigos, compañeros y hasta un sin fin incluso de solo conocidos de los que de una u otra forma llegaron a formar parte de alguna manera en lo que ha sido nuestro caminar por esta vida, pero que ya había sido abandonada por ellos.

Se encoge el ánimo en todo ese trance cuando nuestros sentimientos se ven invadidos por tantos y tan dispares recordaciones y pese que ello nos produce cierto no se que de tristeza, por otra parte se ve compensado con lo que consideramos un deber de traerlos a nuestra memoria e interiormente y aunque pueda ser demasiado tarde, agradecerle todo lo que supusieron y trajeron de felicidad en nuestro vivir.

Hoy también, y sin que nada de relación tenga con lo expresado anteriormente, guardo algunos recuerdos o se cumplen efemérides, de las, o los que, algunos no puedo dejar de señalar.

Tal día como hoy, pero de 1995, operaban por segunda vez a mi mujer, cuando no hacía siquiera un mes habíamos vuelto del último viaje que hicimos juntos. A partir de ahí, aunque con diferentes alteraciones, fue casi un permanente calvario y que al final, de nada valieron los sacrificios soportados. Para ELLA, principalmente he ofrecido mi asistencia a la misa de hoy.



Hoy también, y recuerdo de signo diferente al anterior, mi tercer nieto, Alberto, cumple 23 años y aunque ya lo he felicitado por teléfono, sirva esta breve reseña como prueba del cariño de su abuelo.



Otros recuerdos como no, de aquella juventud mía, el día primero de noviembre se celebraba en mi pueblo el "Día del Cafe", que consistía en que varias jóvenes se reunían para a primeras horas de la noche preparaban café y algunos dulces caseros, y en el domicilio de alguna se celebraba una reunión en la que solían invitar a tantos jóvenes varones, como de chicas había, principalmente a los novios de alguna de ellas. y muy especial a los pretendientes de las restantes y también algún que otro familiar. Esas reuniones además de descabezar un tanto el hambre que llevábamos arrastrando desde tiempo atrás, también y pese a todo, para nosotros los jóvenes el poder reunirnos con jóvenes, y los que mas agradecían estos hechos, éramos los que estuviéramos pretendiendo a alguna.

Una vez consumido el café y los dulces, la reunión continuaba varias horas después lo que nos deparaba ese tiempo valioso para tratar de ultimar nuestra conquista. En mi juventud, algunos noviazgos tardaban en formalizarse incluso años, dado que si por parte de la mujer se ponían algunos impedimentos, como el volver a poder reunirse nuevamente, podía tardar semanas o en alguna ocasión hasta más de un mes, lo que habías adelantado en la entrevista anterior, con el paso de los días se había enfriado tanto la relación, que era como el comenzar de nuevo. Así era nuestro modo y manera de conseguir una novia. Y eso de tener amigas, era casi inexistente, o se eran novios, o nada de nada.

Bueno como veis, he comenzado en Misa y he terminado buscando novia, pero también y aunque hayan pasado los años, no tiene nada de malo el "alegrarnos las pajarillas", trayendo al recuerdo aquellos felices años de la juventud y que a veces nos cuesta trabajo el dejarla atrás, o por lo menos intentamos retornarla.

Valga por hoy, esta ensalada de cuestiones que he traído al blog. Hasta la próxima.

viernes, 28 de octubre de 2011

¡Cómo cambian las cosas!



Hace unos momentos, un tanto pensativo y dando vueltas a la memoria he terminado finalmente conectándome a un programa de música, y como no, la flechita impulsada por el ratón se ha ido a pinchar en el Trío Los Panchos y seleccionando el bolero "Bésame, bésame mucho" interpretado por los mismos, llevándome durante todo el rato que ha durado la canción a ese embeleso que a toda persona pasada en años, como a mi me pasa, suele sucedernos al traer a la memoria aquellos momentos que allá por nuestra lejana juventud dejaron una huella tan profunda, que irá acompañándonos por la vida hasta el final de la misma. Como en alguna ocasión le he oído a Carmen, mi asidua lectora y comentarista de este blog, haciendo alusión a efectos similares al que acabo de referirme, que parece como si una mariposa revoloteara por nuestro estómago.

Vista la sensación que en mí produce escuchar ésta y otras canciones de mi juventud, que incluso a la distancia de tantísimos años parecen elevarme a lo mas sublime de la recreación y el gozo, con mucha extrañeza llego a preguntarme: ¿pero cómo es posible que un bolero interpretado, por Los Panchos, Lucho Gatica o por la Orquesta de Xavier Cugat, no les guste a los jóvenes de hoy? Pues no quiero ni pensar lo que me dirían, o por lo menos pensarían de mí si a ellos directamente les hiciera semejante pregunta. Y es que, oyendo la música que a ellos les divierte hoy, a mí me resbala tanto, que incluso no me dice nada. Así que, si cuesta arriba se nos hace a los viejos comprender sus gustos y preferencias musicales, que tan de moda puedan estar hoy, que sería si ellos hubieren de comprender lo que a nosotros tanto nos complacía, teniendo que retrotraerse cincuenta, sesenta e incluso setenta años atrás. Preferible es no hacer siquiera referencia de ello en presencia de esos jóvenes, si no queremos ser objeto, cuando menos de hacerles sonreir con cierto sarcasmo, y eso aún que fueran bien educados y respetaran las canas, si no, la mofa sería lo mínimo que saliera de ellos.

Y a todo lo dicho, añado más. Aquélla música de cuerda de las guitarras, bandurrias y laudes, que causaban en nuestros sentidos el creernos transportados al séptimo cielo, ¿cómo es posible que solo puedan oírse hoy, si pones música grabada hace cuando menos treinta, cuarenta o cincuenta años? Sin que la juventud se entere. Yo, y con toda seguridad todos mis coetáneos, y coetáneas, también, para nuestros adentros nos decimos "Hay que ver el poco gusto que tiene esta juventud de hoy", y como no, nos quedamos tan panchos y hasta nos desahogamos un tanto.

Desde luego, como bailar un bolero llevando estrechada entre tus brazos, no pensar nada malo, solo para bailar "agarrado" como se hacía en mis tiempos,una mujer que te hiciera tilín, y si la estabas pretendiendo de amores, susurrándole al oído lo que ella suponía para ti, y si para colmo eras un tanto correspondido, entonces era para echarse a morir. Recordando ésto parece que me he quitado un montón de años de encima y he vuelto por mis fueros de entonces, pero tan pronto termine de cerrar esta entrada, se me pase esa virtual euforia y me cueste cierto trabajo el levantarme de la silla, volverá la triste realidad a mis pensares, y aunque no falte ocasión en que uno quiera aparentar que no es tan viejo, sucederá como suele decirse, que" se me caerán los palos del sombrajo.

Lo bueno que es tener los sentidos despiertos, supone que en ciertos momentos puedes hacerte la ilusión de que aquellos tan lejanos años, han vuelto por unos instantes a posesionarse en tu ya ajada persona.

No valdrá para nada esta entrada, pero a mí que me "quiten lo bailao", y si con esto puedo hacerme la ilusión de que me quito algún añito de encima, mejor que mejor. Hasta la próxima.

lunes, 24 de octubre de 2011

San Rafael, en Villaharta



Hoy en Villaharta, al igual que también lo es en Córdoba, se sigue celebrando el día de San Rafael, pese a que la Iglesia Católica, trasladó la festividad del Arcángel al 29 de septiembre, donde unió a los tres Arcángeles, y yo Rafael, villaharteño y por tanto también cordobés, sigo celebrando, o para mejor decir, considerando que hoy es mi onomástica.

Sin duda, uno de los recuerdos que prevalecen sobre los demás en este día, es la primera felicitación que yo recibí en mi vida y que no podía ser menos que me era enviada por mis padres en 1946, cuando me encontraba prestando el servicio militar en Sevilla, conservando aún la postal y que era como no, la imagen de San Rafael de Córdoba. Cada año que llega este día, saco esta postal y dedicándole unos momentos a contemplarla. me llevan hasta allá aquella lejanísima fecha, recordándolos, y que a la sazón, paréceme mentira, eran aún, mas jóvenes que hoy lo son mis dos hijos varones, teniendo en cuenta que se cumplen precisamente nada menos que 65 años de aquel recibo, lo que al extraer la tarjeta del sobre correspondiente, fue tal el impacto que en mi produjo, que no pude evitar el que algunas lágrimas, no solo asomaran a mis ojos, sino que incluso no faltaron las que se deslizaron por mis mejillas y alguna llegó hasta las comisuras de mi boca.

¿Qué insignificante valor metafísico, pudiera llegar a surtir un efecto tan profundo y duradero? NINGUNO. Todos los demás recuerdos, que aun siendo muchos, conservo de esta festividad, ninguno puede igualarse en sentimiento al que termino de relatar. No por ello, han desaparecido aquellos paseos y bailes de mi primera juventud, cuando tantísimas ilusiones y esperanzas esperábamos del futuro, y de lo que gracias a Dios, en cuanto a mí respecta, lo han sido mucho más fructíferas de lo que incluso nunca siquiera llegara a SOÑAR.

Con estos recuerdos, cada año me doy un garbeo por todo ese larguísimo pasado que suponen, vivir, aunque sea virtualmente, lo que tan gratos recuerdos fueron dejando mi feliz discurrir por esta vida.

Hasta la próxima entrada.

domingo, 23 de octubre de 2011

Triste efemérides


Hoy hubiera cumplido mi hermano Antonio 81 años. Pero no ha sido así, lo que si se ha cumplido es el primer aniversario de su fallecimiento. Por tanto tal día como hoy estábamos velándolo. El llegar a ciertas edades, una de las contrariedades que tiene, es el que se van acumulando hechos como el que se cita y que forman parte de ese desgarro del alma que conllevan estos acontecimientos, lo que a mayor edad, mas desgarrada se halla.

Recordando este hecho, por imperativo ineludible lo llevan a uno a traer también a su vez a la memoria la pérdida de otros seres queridos que igualmente se fueron, y que el desfile de esas ausencias te van ocasionando ese encogimiento del ánimo, que a mayor paso del tiempo, en vez de irse menguando esas sensaciones, lo que hacen es producir mayor desazón, sin duda a que esos sentimientos se van haciendo mas sensibles a esta clase de acontecimientos.

Esta escueta entrada de hoy solo quiero dedicarla a su recuerdo, a la vez que también quiero hacerlo al de su mujer, que poco tiempo después se fue en su busca, y como no, a mis sobrinos, sus hijos y también a sus nietos, unir mi pesar al de ellos, en su recuerdo.

Hasta la próxima entrada y que no sea con el mismo motivo que la de hoy.

lunes, 17 de octubre de 2011

Nostalgia


La segunda de las acepciones del Diccionario de la Real Academia de la Lengua, de la palabra "Nostalgia", dice así: "Tristeza melancólica originada por el recuerdo de una dicha perdida". Su definición no puede ser más exacta y concreta, como no podía ser de otra manera, dada su procedencia.

Sin duda, de ahí nos viene a los "ancianos", o a las personas mayores, para no molestar a quienes parece ser no les va mucho la primera definición, el que tan pronto tengamos un momento de relax, venga a nuestros sentimientos ese "nosequé" melancólico que nos lleva a esas dichas, que yo no llamaría perdidas, sino que ya pasaron y de las que en su mayoría pocas esperanzas quedan de que pudieran volver tal cual. Pese a esa tristeza melancólica que la RAE le aplica en su definición, nos complace y nos recreamos en esas recordaciones, que pese a que en su momento tal vez las dejáramos pasar, sin que en ello pusiéramos el mayor entusiasmo, con el paso de los años, nos damos cuenta dejaron una profundísima huella en nuestros sentires. Como en alguna otra ocasión creo recordar he manifestado, al ser escasas las perspectivas de futuro que por razones obvias nos embargan, ¿qué otra cosa mejor podemos hacer que volver nuestros recuerdos hasta aquellos lejanos acontecimientos que aportaron a nuestro bagaje tan profundas sensaciones? Para mí, ninguna o casi ninguna, y cito ese "casi", ya que pese a lo avanzado de la edad que llevemos consigo, no faltan causas o motivos para que ciertas circunstancias personales o familiares, también nos lleguen a aportar satisfaciones o deleites de los que igualmente nos sintamos reconfortados.
La ilusión y la esperanza en alcanzar alguna meta, como cito anteriormente, personal o familiar, ni la perdemos y aún menos debemos perderla, ya que esto sería llevarnos a sentir que nuestra vida no tendría razón de ser, y ésto, creo que mientras Dios mantenga nuestros sentidos en su estado normal, nos lleva a mantenerlas, y por tanto a desearlas.

A medida que se van acumulando los años, tal vez por la propia experiencia que extraemos de las situaciones favorables o adversas que nos han ido sucediendo, nuestros sentimientos adquieren una mayor sensibilidad, pero ello también nos lleva a que todo aquello que nos resultó indeseado o perjudicial, lo vamos dejando aparcado en los arcenes de nuestros caminos y a la vez que nos hace mas liviana la carga, vamos rumiando con profundo regocijo solo aquello que fueron causa de todo lo que supuso la felicidad propia y, lo mas importante, la de todo nuestro entorno más próximo.

Con la esperanza y el deseo, de que nada me prive de gozar de aquellos recuerdos, y tampoco lo haga de cuanto pueda desear en lo futuro, doy por conclusa esta entrada en el blog, que pese a que no haya sido el relato de una efemérides, no por ello deja de ser tan, o mas importante, en todo lo que han sido mis sucedidos a lo largo de toda mi vida.

Hasta otra entrada.

miércoles, 12 de octubre de 2011

12 de octubre. DIA DE LA PATRONA



Para mí, y mientras Dios me conserve el meollo como ahora lo tengo, el día 12 de octubre de los años que me queden por pasar por esta fecha, seguirá siendo el "DÍA DE LA PATRONA", como siempre, cuando menos antes cuando yo estaba en activo, citábamos los "civiles" el día de hoy. Con la de hoy, son SESENTA Y DOS, los días doce de octubre que sobre ellos he pasado, y si en todos aquellos en los que pertenecí a este honroso Cuerpo del que tan orgulloso me he sentido de ello, procurábamos celebrarlo con la mayor solemnidad y alegría, que gracias a Dios siempre lo conseguimos, y me refiero principalmente a mi familia y a mis amigos y compañeros mas próximos. Hoy, esa celebración, aunque posiblemente la más austera y reducida en cuanto a los que la hemos celebrado, cuatro compañeros y además amigos, de cuya amistad, del que menos me separan 59 años, como no podía ser menos, los comentarios antes y después de la comida en la Residencia Militar Reyes Católicos de esta capital han girado alrededor de esas celebraciones y que además en la mayor parte de esos recuerdos, han girado acerca de nuestras propias familias, ya que se da la circunstancia, de que los cuatro que nos hemos reunido, perdimos a nuestras esposas, el que menos hace tres años.

Tras esta celebración y nuevamente aquí en mi casa, sin nadie que me distraiga de ello, mis recuerdos han recorrido en ambas direcciones de ida y vuelta, esos mas de sesenta y un años pasados desde mi ingreso, haciendo parada en los cada uno de esos felicísimos eventos, que no por lo espaciado en que se fueron produciendo con el paso de los años, siempre, siempre, siempre, en cada una de esas festividades, nunca faltó causa o motivo por el que dar gracias a Dios por todo lo concedido. Hoy como no, en este tranquilo sosiego que me acompaña en estos instantes, y ahora mismo, a mis ojos se han asomado algunas lágrimas, añorando la pérdida, así tanto de mi mujer, como también lo fue la madre de mis hijos. Ella por nada del mundo quiso perder nunca la asistencia a todos los actos que con motivo de la festividad solían celebrarse, y de lo que tan orgullosa se sentía de querer a este Cuerpo, incluso antes de conocernos, pero aún mucho mas tras casarnos y, multiplicado si acaso podía ser, cuando nuestro hijo mayor ingresó también en la Guardia Civil.

En la fotografía, que espero que por mi insuperable y eficiente editor coloque al principio de esta entrada, que creo recordar pudo ser hecha cuando terminó la Misa de la Patrona del año 1976, cuando mis dos hijos estaban en el primer y segundo curso como Cadetes en la Academia General Militar, mi hija, todavía una niña, mi mujer tan guapa como siempre lo fue, y yo con TREINTA Y CINCO AÑOS MENOS.

Élla, a la que tanto sus hijos como yo, la hemos recordado muchas veces, sin duda, y donde quiera que esté, habrá celebrado también a su manera el día de LA PATRONA.

Hasta la próxima.

domingo, 9 de octubre de 2011

Dos efemérides

 
Hoy 9 de octubre se cumplen dos efemérides, que dejaron profunda huella en mi vida, aunque con una diferencia entre ellas de CINCUENTA Y SIETE AÑOS.

La primera de ellas, se remonta allá hasta el 9 de octubre de 1936, primeros meses de la Guerra Civil española. Tal día como hoy, pero de dicho año, como consecuencia de que las tropas de Franco, o para mejor decir del general Queipo de Llano, que era el que dirigía las operaciones en Andalucía, rompiendo los frentes de guerra que estaban establecidos provisionalmente en pueblos vecinos al mío y por su aproximación a éste, más de la mitad de los vecinos de Villaharta, abandonábamos el pueblo ante el temor de las represalias que según la propaganda del Frente Popular llevarían a cabo los fascistas contra todo aquél que no comulgara con sus ideales.

Uno de los momentos que mas efecto produjeron en mí, fue cuando en el momento de unirse a la caravana que formábamos toda la familia de mi madre y sus hermanas, otras cuantas familias y que entre ellas venia una mujer que se hallaba pariendo a lomos de un burro, de cuyo animal llevaba del cabestro el marido de la parturienta y la misma sostenida por dos o tres personas, dado que en aquellos momentos transitábamos todos por una vereda con un pronunciamiento de pendiente bastante considerable, a la que la estrechez del camino y el ramaje de los olivos que se hallaban a las inmediaciones del mismo, dificultaban aún más el tránsito incluso para personas en su estado normal, máxime lo que debía suponer para la parturienta. Ésta era prima hermana de mi madre, y en un cortijo no distante mas de unos dos o tres kilómetros desde donde nos encontramos ambas caravanas, hubimos de pernoctar y donde se terminó el desenlace del parto, dando a luz un niño, al que durante toda su vida, se le ha conocido en el pueblo con el sobrenombre del "rojete", por la circunstancia en que vino al mundo.

En aquellos momentos yo contaba con once años de edad, y por detrás de mí había cuatro hermanos más, lo que contando solamente con los servicios de un mulo para transportar los escasos enseres que para toda la familia llevábamos, además de dos cabras que cuando menos nos proporcionaban la leche suficiente para el desayuno y algún aporte más para ayudar a otras comidas del día. Como citaba que yo era el mayor de los hermanos, por mis padres se me asignó la misión de llevar a mi hermana a cuestas, que contaba con dos años de edad, y así del primer día con solo un caminar de no mas de cuatro o cinco kilómetros, pero no así al siguiente día, 10 de octubre en que hasta llegar a Pozoblanco donde lo hicimos a ultimas horas de la tarde, recorrimos en la jornada alrededor de los 25 kilómetros. Salvo algunos descansos de escasos minutos, aquella entrañable, pero al fin pesada como carga para llevarla a cuestas, era quizá la jornada mas penosa de las que hasta aquella escasa edad había soportado en mi corta existencia. Los dos años y medio que siguieron desde aquella salida hasta el regreso al pueblo el día 12 de abril de 1939, fueron en su mayoría una continuada vida de padecimientos y calamidades. y que por desgracia continuaron aún hasta algunos años después de nuestro regreso.De todo nuestro devenir durante la guerra creo ya ha sido expuesto, además de mis memorias, en diversas entradas a este blog.

El segundo de los aniversarios que se cumplen hoy, lo son por una parte, uno de esos días mas felices en la vida de un padre, pero por otro pesaba una posible contrariedad, que pasados los días se confirmaba como uno de los reveses también mas penosos en el discurrir de mi existencia, que terminó consumándose tras algo mas de tres años después de constantes y alternativos sufrimientos.Este aniversario del que hoy se cumplen 18 años, no es nada más y nada menos que el aniversario de la boda de mi hija, y de la que que siguiendo la costumbre de la fecha fui su padrino de boda, cuya circunstancia la ejercía por tercera vez. Las dos anteriores lo fueron a tres hermanos de mi mujer, y que en una de ellas llevé a dos novias a la vez, dado que los que se casaban eran como digo dos hermanos gemelos de mi mujer. Esas dos anteriores vestía de uniforme y en la de mi hija, de paisano y media etiqueta, ya que el llamado "pingüino" para los que no tenemos buena estatura, tendrías que andar con cuidado para que no te arrastraran las colas. Este padrinazgo en sí, es sin duda uno de los momentos mas emotivos en la vida de un padre. Si en cualquier otro caso de ejercer como tal, procuras que tu comportamiento en todo el trance de la ceremonia sea lo mas correcto posible, en el caso de ser padrino de tu propia hija, creo llega uno hasta estirarse en lo posible, por parecer mas alto, mas guapo e incluso llevar tu traje con mas porte que si lo estuvieras exhibiendo en una pasarela y conduciendo a la novia hasta el propio altar con ese exquisito cuidado y cariño que parece retornarte a como lo hacías cuando era una recién nacida. Una vez llegados hasta el altar, la colocas al lado del novio y a partir de ese instante, se consuma una independencia de los padres que por esa ley natural nos viene impuesta desde que venimos al mundo y desde ese instante, principalmente a las madres se les encoge el alma, al tener el presentimiento de que han perdido a su hija, cuestión que no piensas cuando ellas se casaron.

Toda celebración de la boda se desarrolló sin un mínimo siquiera de contrariedad, sin embargo yo de vez en vez, pero de tal manera que solían enlazarse uno con el otro, dirigía la mirada a mi mujer, y a la que por momentos veía que su aspecto físico en poco tiempo había sufrido tal deterioro, que era incluso irreconocible para quien hiciere algún tiempo que no la había visto. De todo lo que vino después hasta la pérdida definitiva de ELLA, aún pasados mas de catorce años no se ha borrado el sufrimiento a que me llevó su pérdida. El recuerdo de su persona es cosa sagrada para mí, tanto por lo que fue mi esposa, como así lo fue la madre de mis hijos.

Ya de aquella boda, como digo han pasado 18 años, y de su consecuencia me llegaron otros dos nietos que forman el sexteto, que lo son unos de los principales alicientes que me sirven de aliento para dar razón de ser de mi vida.

Estas dos efemérides, me llevan también al recuerdo de mi mujer, mis padres y dos de mis hermanos, que ya todos ellos se fueron de entre nosotros.

Que mi hija, con su marido y sus dos hijos pasen un feliz día doy por terminada esta entrada.

Hasta la próxima.

martes, 4 de octubre de 2011

La Cumparsita



Desde hace varios días en que Carmen, mi asidua lectora, me envió un correo que traía por título "El Otoño en la Patagonia argentina", en el cual, si las fotografías son de una belleza insuperable, están amenizadas por el popularísimo tango "La Cumparsita". Ni un solo día se ha pasado desde que recibí este correo, que para mayor facilidad lo tengo en el panel de escritorio para su acceso directo, en que lo vea como mínimo dos veces.

Hace unos minutos y cuando pensaba meterme en la cama para echar ese par de horas de lectura como en mí es habitual, decidí antes de ello, visualizar en última vez por hoy ese conjunto de paisajes y música, que siempre, siempre suelen producir en mí un efecto sumamente relajante.

Esta noche, cuando con el embeleso propio de todos los días mis sentidos de la vista y del oído estaban imbuidos en su contemplación, se me venía también al pensamiento que hoy era la festividad de San Francisco de Asís, y que a su vez me traía al recuerdo la persona de mi entrañable amigo Francisco Fernández Campoy, "Currito", con el que tomé la desastrosa y única borrachera de mi vida que hace unos días relate en este blog, y que hace unos años abandonó este mundo. A mi amigo "Currito", no lo apreciaba, lo quería lo mismo que se puede querer a un buen hermano y al recordarme que hoy hubiere sido su onomástica, y oyendo la Cumparsita, que al tener el disco de este tango en la sociedad de baile que teníamos en mi pueblo, me retrotraía en el tiempo hasta allá cuando menos setenta años, y siempre, siempre, una vez que terminaba el baile, bien en su casa o en la mía, nos pasábamos un par de horas comentando todo el acontecer que nos había pasado, entre lo que formaba parte de todo el entramado de nuestra aventura, el que no pocas veces lo había sido bailando una de nuestras piezas favoritas, que solían ser dos principalmente, y que como íntimos amigos, teníamos el mismo gusto, y que eran el vals "Danubio Azul" y el tango "La Cumparsita".

Amigo Paco, valga este breve relato en mi blog, en el día de tu onomástica, en que al traerte al recuerdo oyendo nuestro tango favorito, unas lágrimas se han asomado a mis ojos posiblemente creyendo que podrían encontrarnos a los dos juntos, y que no se han engañado, que si no físicamente, "pariente", como íntimamente solíamos decirnos, no estabas conmigo, pese a los varios años que hace te marchaste de este mundo, sigues ocupando un lugar de privilegio en mi recuerdo.

Con el ánimo un tanto afectado, ahora sí me voy a la cama. No lo recibirás, no obstante ello, ahí te mando ese abrazo con la misma fuerza y sentimiento que te lo hubiere dado si hubiéramos estado juntos, viendo los bellísimos paisajes del "Otoño en la Patagonia argentina", amenizado con La Cumparsita.



Hasta la próxima.

viernes, 30 de septiembre de 2011

Tirando "palante"

El pasado día 25 hice mi última entrada en este Blog y que pensaba haberla hecho el día anterior, por la circunstancia que en el mismo señalaba.


Hoy, sin ninguna efemérides que traer a este blog me pongo a escribir sin que al principio tenga tema previsto que desarrollar. Puedo decir, que aquí en casa de mi hija me hallo convaleciente y sujeto a recomendaciones de no excederme en actividades físicas que puedan conducirme a la pequeña recaída de días pasados.

Antes de proceder a esta nueva entrada, he pasado la vista por la anterior, donde por mi eficiente editor ha colocado las dos fotografías que previamente le había remitido. Y que le vamos a hacer, en la primera de ellas me he pasado un rato contemplándola, y se me ha venido al pensamiento que en mi infancia, en casa de mis padres solamente había tres fotografías; una de mi madre, que se la hizo cuando tenía 17 años...

 

Otra de mi padre de cuando se encontraba prestando el servicio militar en Melilla, en la que sobre una repisa que está a su derecha, tiene colocada la foto de la entonces su novia, de la que yo hago referencia anteriormente...

De esa observación, como no, mis recuerdos han pasado sobre lo que fue la vida de mis padres, que solamente el traerlas a la memoria destrozan el alma, de las adversidades que les tocó vivir, y el sufrimiento que debió causarles, no solo los padecimientos de ellos, sino los que hubieron de padecer con los que también les alcanzó a sus hijos. Me miro a mí mismo, y que afortunadísimo he sido una vez pasados algunos años de mi adolescencia y primeros de mi juventud, donde todo ha sido felicidad, no solo para mí, sino por lo que fue todo mi matrimonio, y lo mas IMPORTANTE, como lo ha sido, y es, para mis hijos, y como igualmente lo está siendo para mis nietos. Y de toda esta consecuencia que acabo de señalar, yo ahora me veo atendido como suele decirse "entre algodones", única circunstancia que alcanzó, no tanto a mi padre que falleció cuando la situación, principalmente la económica, todavía en España atravesaba con los flecos que quedaban de los llamados "años del hambre", pero sí a mi madre que su óbito lo fue 35 años después que su marido.

Que más puedo pedir a estas alturas de la vida, y que iba a colocar una palabra, que la asidua lectora de este blog y por añadidura amiga, parece ser que dice tengo la obsesión de colocar a troche y moche, y que cuando menos eso daba a entender en el comentario que hizo a mi anterior entrada, y voy a darle satisfacción no poniéndola, aunque creo no tardaré mucho en hacerlo.

Bueno, con cuanto queda dicho, por lo menos he salido del trance y otra entrada más que llega a engrosar este humilde blog.

Hasta la próxima y que a ver si me encuentro ya totalmente fuera de esta convalecencia.

domingo, 25 de septiembre de 2011

Los destrozos de 86 años

La entrada de hoy tenía pensado haberla efectuado ayer, pero los médicos que son como son, se empeñaron anteayer meterme en el quirófano, hurgarme en el depósito de la orina y hasta hoy cerca de medio día no me han soltado.

Decía que tenía pensado haber entrado ayer, porque precisamente ayer, se cumplían OCHENTA Y SEIS AÑOS, que me hicieron la primera fotografía de mi vida, precisamente en Pozoblanco, en el primer día de sus fiestas que se celebraban y aún se siguen celebrando a partir, el 24 de septiembre, denominándolas por tanto las fiestas de la Merced. Dicha fotografía me fue hecha cuando me faltaban solo tres días para cumplir los cinco meses.


Quienes paseis vuestra vista por esta entrada, no direis que el niño de la foto no estaba rollizo y hermoso, cuya foto para que podais juzgarlo, espero que mi diligente Editor la coloque con la diligencia de la que siempre ha dado muestra a fin de que pueda ser observada por todos mis lectores.

Anteayer, y por mi Webcam, que colocada la tengo en mi ordenador y con la cual celebro diariamente las videollamadas con mis hijos que estan fuera de Málaga, me hice la segunda foto, que por mi indicado Editor será expuesta en su lugar correspondiente, y a ser posible donde menos pueda verse, a fin de que quienes pudieran entusiasmarse con la visión de de un niño de cinco meses, no les decaiga el ánimo al contemplar la de un anciano, que le sobran de 86 años, los meses que aquel niño tenía cuando que le hicieron la primera fotografía en la feria de Pozoblanco.


Pero de todo lo que digo anteriormente, les prevengo a los jóvenes y no tan jóvenes que se asusten al hacer la comparación entre las dos fotografias, que citando un epitafio que figuraba en el antiguo Cementerio de San Miguel de Málaga, podrán aplicarse el parche con el paso de los años. El mencionado epitafio rezaba así:

Como me ves, te verás
haz cuanto puedas por tí,
que tú también te verás
como me estas viendo a mí.

Ah, y desgraciado de aquél que no pueda contemplar unas fotografías suyas, en que esten separadas por ochenta y seis años de diferencia.

Aparte de todo ello, y tomando en serio la cuestión, es cierto que resulta un tanto deprimente contemplar el deterioro que en el devenir de las personas hacen el paso de los años. A los ancianos nos queda el consuelo del tiempo vivido, que en cuanto a mí particularmente, núnca podré agradecer a Dios cuanto me ha sido concedido a través de los años vividos, aunque algunos, no pocos de los acontecimientos, no lo hubieron sido lo felices que en su momento yo hubiera deseado, pero en esto como en todo, saquemos la media, y como digo, a mí me sale mayoritariamente favorable.

Creo que hallándome convaleciente de tan reciente operación quirúrgica, no debe exigírseme mucho más de lo que ha supuesto esta entrada.

Hasta la próxima.

lunes, 19 de septiembre de 2011

Cosas del azar

Esta mañana huroneando en Internet con el nombre de mi pueblo, no se a causa de qué, ni porque no, de momento aparece en la pantalla entre otros, el siguiente titular:



Por curiosidad pincho en el titular, aparece una relación de nombres de varias páginas, dirijo la mirada casualmente sobre la primera página, y sin otra intención que la de ojear sobre la misma, sufriendo en ese instante una descarga emocional como yo nunca hubiera llegado a imaginar. Y el mismo efecto que a mi me produjo, creo puede producir en quien pase la vista por esta entrada. Resulta ni más ni menos que mis ojos fueron a posarse sobre el nombre de un primo hermano mío, que yo solamente sabía que había muerto durante la Segunda Guerra Mundial; pero no queda ahí la casualidad, sino que en el mismo golpe de vista capte el nombre de otro primo hermano mío, que se da la circunstancia que figuran uno a continuación del otro, uno era primo por parte de madre, el que está primero y el otro por parte de padre que figura a continuación. Se da el caso, de que sus padres fallecieron sin conocer cuál fue la suerte que pudieron correr sus hijos, solo que dejaron de tener noticias suyas, cuando se encontraban en Francia donde huyeron a finales de la Guerra Civil Española.

Puesto al habla con el hijo de un primo mío, sobrino del asesinado que figura en primer lugar, y me comunicó que hace solo unos cinco o seis años, cuando les comunicaron el hecho de que fueron asesinados en el mencionado Campo de Concentración. Mi primo Antonio que figura relacionado en primer lugar, consta fue asesinado el 14 de octubre de 1942 y, Leopoldo, el segundo, lo fue en 10 de diciembre de 1941. Ambos cuando fueron asesinados debían contar entre 23 y 24 años de edad.

Pese a los muchísimos años transcurridos en que se dejó de tener noticias suyas. yo precisamente no tenía idea del cual hubiere sido su final, aunque con toda seguridad se tenía de que habían fallecido, el ver sus nombres, apellidos y Villaharta, el pueblo de su naturaleza, produjo tal impacto en mi estado de ánimo, que pasadas unas ocho horas en que leí la noticia, aun no me he restablecido totalmente de sus efectos. En el instante en que mi vista se posó sobre sus nombres y leí su fecha de ejecución, algunas lágrimas afloraron a mis ojos, pensando que entonces mis primos tenían la edad que hoy tienen algunos de mis nietos, y cuando comenzaba su juventud, dejaron su existencia tan cruel y trágica, en un país tan alejado del suyo y el inmenso dolor de sus familia, principalmente de sus padres, que abandonaron esta vida sin que siquiera hubieren conocido que fue de sus hijos.

A tan temprana edad, fueron emparedados entre dos guerras, a cual mas cruel.

Pese a los años transcurridos y la diferencia de edad conmigo, que podría estar en los siete u ocho años, aún conservo en el recuerdo de como eran ellos, tanto en cara como en el cuerpo, asegurando que si me pusieran delante una fotografía suya de aquellas fechas, los reconocería sin el menor titubeo.

Vaya con estas letras, el sentido dolor a su recuerdo.

Hasta la próxima que espero no sea tan triste y trágica como esta.

viernes, 16 de septiembre de 2011

Las circunstancias y el estado de ánimo

Esta entrada la estoy haciendo desde la casa de mi hija, donde como todos sabéis suelo acudir todos los días de lunes a viernes, inclusive, salvo excepciones.


Esta mañana cuando he llegado, en la casa no había completamente nadie, circunstancia que no me ocurría desde hacía ya varios meses. Un hecho que no suele sucederme, se ha apoderado de mí tan pronto recorría las estancias del piso para dejar mis pertenencias y cambiarme de ropa como de ordinario suelo hacer, y es que una sensación de SOLEDAD EXTREMA me ha hecho cambiar seguidamente mi estado de ánimo. Con el sosiego que yo suelo recibir estos cambios, me he sentado tranquilamente en el sofá, y mis pensamientos comenzaron a traerme a la memoria una inmensidad de recuerdos que comprendían desde allá mi lejana infancia en que comencé a tener noción de la existencia, hasta ese momento en que el vacío absoluto de la vivienda parecía como si estuviera finalizando la última de todas las etapas en la vida de una persona.


Resulta un tanto gracioso y a su vez cómico, el que en los recuerdos donde más se ha recreado mi pensamiento han sido en unas simples cuestiones y que sin duda ha debido ser a que esta mañana he estado en un estanco cargando unos viajes en mi tarjeta-bus. Me han venido a la memoria, e incluso casi recreándome en ello, las diversas clases de tabaco que en aquellos tiempos solía consumirse, cuando menos en mi pueblo y a su vez también, y como parece ser debía hacerlo, las diferentes marcas de papel de fumar que a la sazón existían.


Y ya que me han venido al pensamiento tan" importantísimos recuerdos", los hago constar a continuación para que ninguno de vosotros, ni nadie que tenga la amabilidad de entrar en este blog, quede privado de recibir tan interesante conocimiento. Vamos a ello.

En cuanto al tabaco, existían unos pequeños envoltorios que contenían 14 cigarrillos, que se los denominaba "mataquintos", por lo fuerte que era su tabaco, valían diez céntimos el paquete, y era lo que en muy contadas ocasiones solíamos comprar los niños, nos salíamos a las afueras del pueblo y el que osaba fumarse un cigarrillo completo , terminaba mareado e incluso muchas veces hasta vomitando. En una de las dos o tres veces en que yo tomé parte en semejante hecho, fuimos sorprendidos fumando por un hombre, para nosotros, un viejo, y al decirnos que se lo iba a decir a nuestros padres, todos tiramos el tabaco y salimos corriendo y en cuanto a mi, recuerdo que hasta me temblaban las piernas.

La clase de tabaco y casi sin lugar a dudas, la del 95% del consumo en el pueblo, eran unas cajetillas de veinticinco gramos de peso, con un envoltorio de papel de color blanco y verde, y recuerdo que al principio su precio era el de veinte céntimos y luego lo subieron a veinticinco. Con ocasión de esta subida, mi padre que era un fumador empedernido, se ponía de un humor insoportable cuando le faltaba el tabaco, y fumaba la clase mencionada, recuerdo que con bastante "cabreo" comentaba que les iban a obligar a quitarse del tabaco.


Luego había otra clase que eran unos paquetes que tenían 20 cigarrillos, envueltos en un fino papel, pero que para fumárselos habían de cambiárselo, y que eran conocidos por los cero sesenta, y era sin duda porque costaban 0'60 céntimos. No se si cuando subieron continuaban llamándoles lo mismo.


Posteriormente y ya finalizada la guerra civil, debido a su racionamiento, se establecieron unos cartones que eran utilizados para comprar el tabaco cuando llegaba a los estancos, que solía ser de muy tarde en tarde y al que solo tenían acceso los varones mayores de 18 años. Yo en los últimos tiempos de estar en vigor, tuve la fortuna de estar en posesión de tan valioso documento. Al terminar el mismo aparecieron unos paquetes similares a los cero sesenta, pero de envoltorio distinto que se los denominaba "caldo de gallina", y que era un tabaco de bastante buena calidad, que los jóvenes solíamos comprar para las grandes solemnidades, ej. la feria del pueblo.


Desde los primeros tiempos en que he descrito las clases de tabaco que había, las marcas del papel de fumar eras mas que las clases de tabaco: Así existían, las marcas de "Bambú", "Gol", "El Toro", "Jean" e "Indio Rosa". La primera de las marcas citadas, o sea el bambú, era un estuche cuadrado y cuyas hojas estaban colocadas en su interior, en zig zag y así es sacaban muy fácilmente. Las demás marcas, estaban formadas por unos que se llamaban "libritos", cuyas hojas como las de un libro, estaban sujetas mediante un engomado al centro del lomo que formaban las dos hojas del "librito". El mas barato era el de "El toro", tenía en su forro la figura de un toro bravo, pero casi nadie lo utilizaba, ya que los fumadores entendidos decían que hacía el tabaco mucho mas fuerte. Las marcas "Bambú" y "Gol", este tenía la figura de un futbolista dando un puntapié a un balón, valían 10 céntimos, y eran las consumidas por la inmensa mayoría de los fumadores. Las marcas "Jean" e "Indio Rosa", eran las mas caras, creo valía cada librito 20 céntimos, aunque de esto no estoy seguro, y las utilizaban generalmente lo que querían presumir de ello, y especialmente para volver a liar los cigarrillos de los llamados "cero sesenta". Creo que los de todas las marcas contenían 100 hojas.


No mucho tiempo después, en cuanto al tabaco, llegaron los "Ideales" que aunque no era una clase de muy buena calidad, tenían la ventaja de que venían ya los cigarrillos liados y solamente para sacarlos del paquete y encenderlos. Luego llegaron los celtas cortos, celtas largos, etc. etc.


Yo comencé a fumar a los 15 años, o sea cuando empecé a trabajar en el campo y ya ganando el jornal de un adulto y deje de fumar, aunque de cuando en cuando me fumaba un cigarrillo, poco antes de cumplir los 50 años, así fueron 35 años día por día, los que dediqué al vicio.


En mis tiempos no se fumaba delante de los padres ni de las madres. De éstas, se comenzaba a hacerlo antes que del padre. En abril de 1956, me faltaban solo unos días para cumplir los 31 años, cuando fui a mi pueblo en viaje de novios, recuerdo como si me lo estuviera diciendo "ahora", las palabras de mi padre: "Ya puedes fumar delante de mí". Os resultara extraño este detalle, pero puedo jurar ante Dios, que sucedió tal cual lo he consignado. Saque mi paquete de tabaco y le ofrecí el primer cigarrillo a mi padre. Antes de ello, cuando mi padre se quedaba sin tabaco, al salir yo de la casa, mandaba a uno de mis hermanos para decirme que le dejara algunos cigarros.


Ante estas últimas indicaciones, ahora sí, no me queda mas remedio que decir: "¡Qué tiempos aquellos!"


Bueno no es que haya sido muy importante la entrada de hoy, pero cuando menos os resultará curiosa.


Hasta la próxima.

jueves, 8 de septiembre de 2011

Quince años han pasado


 8 de septiembre de 1996. Desde el mes de mayo anterior a la fecha indicada, mi mujer mostraba un deterioro físico bastante evidente y que día a día por desgracia iba en progresión. Como todos los míos sabéis, desde hacía cuando menos quince años, un grupo de cinco matrimonios: Crimelda y Juan; Luisa y Paco; Trini y Rafa; Pepi y Julio y el que formábamos mi mujer y yo, nos reuníamos todos los fines de semana, sábados y domingos, más si algún día festivo se mezclaba entre ellos.

Tal día como hoy de 1996. también, como hoy, fue fiesta local en Málaga. Los cinco matrimonios citados anteriormente, recuerdo nuestra actividad tal si fuera al día siguiente de haberse celebrado.

Estuvimos en Misa de doce en la Stela Maris, un paseíto por el centro de la ciudad, estuvimos comiendo "pescaíto" en el "Mario Eva", y ya cerca de las cinco de la tarde nos vinimos aquí, a mi casa, donde nos entregamos a la actividad que era normal en nuestras reuniones. Jugar un rato al bingo, merendar, y luego jugar a las cartas, principalmente a la "perejila", al "hijo puta", u otros similares, en los que solíamos poner en juego pequeñas cantidades de dinero. Según las normas establecidas, los que resultaban ganadores, estaban obligados a depositar el 50% de las ganancias en el fondo que después se empleaba en pagar los gastos de comida y los demás que se ocasionaban en nuestras salidas.

Estas reuniones se celebraban dentro de un clima maravillosamente divertido y entrañable en todos sus aspectos, si bien procurando "cabrear" un tanto a los que ya de por sí lo estaban al haberse tratado de ser los perdedores en la respectiva jornada.

Aunque como cito al principio de esta entrada, mi mujer desde el mes de mayo anterior su estado físico se iba deteriorando a ojos vista, aquel día, parece que Dios le insufló el ánimo suficiente, por el que toda la jornada se mostró en un estado casi eufórico, de lo que yo me maravillaba y me causaba extrañeza al propio tiempo. La reunión aquí en mi domicilio, fue si cabe, una de las más divertidas y al final como en todas las demás, el recuento de cada cual de las pérdidas y ganancias ocasionadas u obtenidas y el descuento de su proporción establecida para los ganadores y su mijita de "carga" para aumentarles el mal humor a los perdedores. Pasadas las diez de la noche estaban cuando la reunión se disolvía, Juan, el Tesorero, se hacía cargo de la recaudación, y con la cordialidad y verdadera amistad que siempre nos unió, nos despedíamos los unos de los otros, "HASTA LA PRÓXIMA REUNIÓN". Ésta, nunca más se celebró.
Sobre las doce de aquella noche, o sea una dos horas después de terminarse la reunión, a mi mujer le sobrevinieron los vómitos que de por sí solían presentársele, y a partir de aquellos instantes, todo fue un CALVARIO, hasta aquel desastroso 3 de febrero de 1997, en que élla se marchaba de este mundo, y en los precisos instantes en que ella fallecía, yo ingresaba en la UCI, del Hospital Parque San Antonio de esta Capital, y donde su cuerpo inerte estaba, aquejado de "hemorragia severa interna, neumonía, e infarto de miocardio", del que diez días después fui operado, y que hubieron de implantarme tres puentes, para lo cual me extrajeron la vena safena interior derecha desde el tobillo hasta la rodilla. Cuando menos, Dios me mantuvo las fuerzas suficientes para atenderla hasta el momento en que la bajaron para el quirófano en que fue la última vez que la veía. A partir de aquellos instantes, todo en mí se desarrollaba hasta que mi gravedad coincidía con los últimos estertores de su existencia.

Aquel fondo monetario que resultaba después de la reunión en esta casa aquel 8 de septiembre de 1996, se repartía equitativamente muchos meses después, dado a que jamás volvieron a celebrarse aquellas maravillosas reuniones.

Han pasado quince años, ELLA se marchó para la Gloria, como era su nombre, yo aún permanezco aquí, y cuando menos me alcanza la felicidad de poder RECORDARLA a cada momento.

Alegres y tristes, recuerdos, a la vez. Hasta otra.

domingo, 4 de septiembre de 2011

Cada cosa a su tiempo


No hace ni dos horas cuando iba a coger una camisa de las que yo llamo de "andar por casa", o sea de las mas viejas, tomé una de las que estaba colgada junto a mi viejo y último uniforme de la Guardia Civil. De estas cosas que suelen ocurrir sin saber por qué ni por que no, ni venir a cuento, también tomé la percha que lo sostenía, cogí una camisa blanca y una corbata negra, me coloqué la camisa, luego la corbata y después la guerrera. La verdad que no me ha costado mucho colocármela, aunque sí un poquito, no mucho, ajustada, Seguidamente me fui al cuarto de baños y me puse a mirarme en el espejo. Tal vez porque mi estado de ánimo estuviere un poco predispuesto para ello, mis ojos llegaron a empañarse totalmente de lágrimas. Hacía mas de treinta años que ese uniforme lo vestía por última vez. Posiblemente contemplándome ante el espejo más de lo que suelo tener por costumbre, por mi memoria se iban deslizando todos los eventos que en su consecuencia me fueron acaeciendo durante los mas de treinta años que lo vestí. Como no, mis recuerdos se fueron también hasta aquel lejanísimo día del Corpus en Úbeda, que lo había vestido por primera vez oficialmente. Según la imagen que guardo en la memoria de aquella primera vez, y a fuer de ser sincero, es patético el destrozo que el tiempo a lo largo de los años hace, principalmente en el rostro humano. Aquellos brillantes ojos, tersas mejillas, negro pelo al igual que el bigote, solo un lunar en la mejilla izquierda marcaba el único punto discordante de una faz limpia de toda impureza, encajaban como nacido para ello aquel nuevo uniforme que estrenaba.

Hoy pasados mas de sesenta y un años de aquel estreno, mucho menos pelo que entonces, con la agravante de no canoso, sino totalmente blanco, un bigote que demuestra los años que sobre él han pasado, alguna que otra arruga, no pocas manchas sobre la piel del rostro, unos ojos que hace tiempo perdieron la luminosidad de la juventud, y en fin todo lo que entonces era aun realzado con la puesta del uniforme, incluso resulta ridículo esa parte superior del cuerpo humano que emerge sobre una guerrera, de la que tanto beneficio físico me aportaba en su momento.

Ahora con una sonrisa, me han venido a la memoria esas imágenes de unos "barrigoncitos" ancianos y una "culoncitas" de la tercera edad, balancean con unas cadencias poco airosas, un pasodoble,en alguno de los hoteles de Benidorm que vistas con imparcialidad resultan piadosamente poco ortodoxas, así como un casi nonagenario, vistiendo un uniforme militar, o como es igual, de la Guardia Civil.

Después de narrar todo el antecedente y sin duda como no tengo a nadie en este instante que me anime un poco, digo para mis adentros, "Bueno pero a mí, que me quiten lo bailado".

Trataré de hacerme una fotografía con la planta obtenida hoy, para poder hacer comparaciones, que no como suele decirse, toda comparación es odiosa, sino como en este caso será fiel exponente de lo que supone el paso del tiempo.

Este hecho, me ha sacado de la sequía bloguera que llevaba atravesando desde hace unos días. Hasta la próxima.