miércoles, 17 de marzo de 2010

Lo que fue de ayer a hoy


Tal día como hoy pero de 1946, fue domingo. También se celebró el sorteo de mi Reemplazo y que como consecuencia del mismo fui destinado a Sevilla. Era entonces uno de los TRES días de los que llamábamos de "Quintos". Para tal celebración que nos reunimos todos los "quintos", matamos y nos comimos un chivo. Éramos en total alrededor de unos dieciséis, de los cuales solo quedamos actualmente tres.

Antes de la comida, el propietario de la finca donde celebramos la "comilona" como así se decía en mi pueblo a esta clase de reuniones, soltó una vaquilla que aunque no era de raza brava, sí embestía como un torbellino, posiblemente la había enseñado para ello. Algunos de los reunidos recibieron más de un revolcón, siendo varios los que se dedicaban a citar y tratar de esquivar la vaquilla. Yo mientras estuvo el animal en nuestras proximidades, me pasé todo el tiempo subido a un árbol. Aunque ya lo sabía, en aquellos momentos me desengañé de que el arte de Cúchares no se había inventado para mí. Dada la época en que celebramos tal evento, cuando menos aquel día nos hartamos de comer, que no todos los días se podía decir lo mismo.

Hoy, sesenta y cuatro años después de aquella "comilona", esta mañana fui a una Clínica de esta capital a visitar a un viejo amigo y antiguo compañero, que antes de anoche sufrió un derrame cerebral. Tiene toda la parte izquierda de su cuerpo paralizado. La sensación producida en mi estado de ánimo contemplando su estado físico ha sido decepcionante y observándolo y trayéndome algunas lágrimas a los ojos mis recuerdos se retrotraían hacía los cerca de sesenta años que hacía que nos conocíamos, cuando ambos estábamos en plena juventud y los estragos, que aparte de esta circunstancia puntual, que el paso de los años ha producidos en nuestro organismo y aspecto. El porvenir de mi buen amigo Juanito, lo veo un poco peor de castaño oscuro.

Como podreis haber visto, cuán diferentes han sido una de la otra, las dos cuestiones tratadas en mi entrada en el blog en el día de hoy, 17 de marzo de 2010.

Que la próxima entrada no tenga motivo para tratar otro hecho como el relatado hoy en segundo lugar.

lunes, 1 de marzo de 2010

El tiempo vuela

Hemos entrado en el mes de marzo de 20l0. Hoy no recuerdo ningún acontecimiento así de importancia que me haya sucedido en el día de hoy primero de marzo, a excepción de que tal día como hoy de hace 13 años, salía con mi hijo Rafa y mi hija, después del fallecimiento de mi mujer y de mi operación de corazón y que estuvímos en varios sitios, todo relacionado con mi sobrevenida viudedad. Pero mi entrada en el blog no está relacionado con aquella salida.

Esta mañana he quitado la hoja bimensual de un almanaque que tengo en la cocina. En ese momento que procedía a arrancar la hoja, me venía al pensamiento de como vuela el tiempo. ¡Si no hace nada estábamos en Navidades, cómo es posible que ya hayan pasado dos meses de 2010! Pues sí, ya han pasado dos meses.

Quien lea el párrafo anterior, así de momento se preguntará: "bueno, ¿y qué?". Pero esto se lo preguntará quién o quienes no estén próximos a cumplir los 85 años de edad, como a mí me sucede. Y es que cuando como a mí me ha pasado hoy te pones a reflexionar de como se van sucediendo los días, meses y años y los que ya tienes acumulados, aunque por lo menos yo no lo siento, el temor a que se te va acercando el final de tu existencia parece que está a la vuelta de la esquina.

Al tiempo que escribo, estoy escuchando música de aquellos lejanísimos tiempos de mi juventud, posiblemente lo que me lleve a sentir cierta nostalgía de aquellas núnca bien ponderadas felicidades. Por orden de importancia, tengo en el primer puesto de la lista de canciones, la titulada "Bésame, bésame mucho", interpretada por Lucho Gatica, un bolero que cada vez que lo oigo se me remueve lo mas profundo de mis recuerdos. Y es que cuando yo era joven, aunque hoy le parezca raro a alguien, no se me daba mal la interpretación de ciertas canciones,sobre todo de los entonces tan en boga, los boleros. Y el referido de "Bésame, bésame mucho" se lo canté en voz baja y al oído millares de veces a mi mujer, desde que comenzó nuestro noviazgo hasta que su muerte nos separó. Sobre todo me pedía que se lo cantara cada vez que por algún motivo había de separarme de ella aunque fuera por pocos días. El recordar estos y otros muchísimos momentos de mi ya larga vida, me compensa con creces el poder pensar que el final pueda estar acercándose con tanta velocidad. Solo deseo que todos los míos, puedan sentirse tan gratificados de su existencia como yo lo he sido de la mía.



En estos momentos esta sonando la canción, "Romance de María de las Mercedes", interpretado por Concha Piquer, que se cantaba en la película ¿Donde vas Alfonso XII?", que mi mujer la tenía y la tengo, en un vídeo y que ella, además de primero en el cine y luego con el video, la vió solo Dios sabrá cuántas veces.

Después de haber estado esta mañana dando un largo paseo en solitario, aunque en proximidad a mucha gente y como hago casi siempre en esos eventos me recreo trayendo a la memoria mi duradero y feliz pasado, me decidí a entrar en el blog del que hacía días que no lo hacía. Valga por hoy.

domingo, 14 de febrero de 2010

Domingo de Carnaval


Hoy 14 de Febrero de 2010, es Domingo de Carnaval y también la festividad de San Valentín, día de los enamorados. A la vez hace un día de "perros" como suele decirse, ya que está nublado, llueve y hace mucho frío.

Por cuanto a la segunda festividad del "Día de los Enamorados", solo me queda la desazón de hacer mas de trece años que perdí al ser en quién estuvo depositado todo mi enamoramiento durante larguísimo tiempo y como no, echarlo de menos hasta el punto de en dos o tres momentos, las lágrimas se han asomado a mis ojos al traerme a la memoria épocas pasadas.

Con respecto al Carnaval como tal, mis recuerdos se pierden allá por los años CUARENTA del pasado siglo, en plena juventud y en mi pueblo, dado a que después de ello, jamás he tomado parte en dichas fiestas.

De niño recuerdo levemente el haberme disfrazado, aunque no puedo decir de como y de que lo hice. Mi principal participación en cuanto a disfraces, lo fué cuando tenía 16 ó 17 años, que juntamente con mi entrañable amigo (q.e.p.d.) Francisco Fernández Campoy, "Currito", nos disfrazamos de mujer. Aunque pueda parecer petulante, ambos éramos bastante agraciados de físico y mujeres de la familia nos hicieron un disfraz tan perfecto que que incluso gentes del pueblo a primera vista nos confundieron con bellas jovencitas. Puedo jurar que causamos admiración en el pueblo. Creo que fue hace dos años hablando con una mujer de mi pueblo y de mi edad, me recordó lo "guapas" que estábamos.

Por otra parte y creo fue en los carnavales de 1950, formé una "murga" de la que fui director, que sacando coplillas de los principales acontecimientos de la localidad durante el año anterior fue tal el éxito que hoy, 60 años después queda como referencia de todas las hasta hoy conocídas. Aquella murga la designamos como "LA MURGA DE LOS PAÑEROS", dado a que el principal tema que tratamos fue el de unos charlatanes que llegaron al pueblo vendiendo géneros de paño, tales como mantas y otras prendas y poco rato después de haber hecho muchas mujeres importantes compras, se dieron cuenta que habían sido engañadas. Un grupo numeroso de ellas se fueron hacia los "charlatanes" conminándoles a que les devolvieran el dinero empleado. Los comerciantes trataron de huir con una furgonetilla que llevaban, pero las mujeres se agarraron al vehículo y aunque fueron arrastradas varios metros, les obligaron a pararse, teniendo que intervenir la Guardia Civil, cuyo final tuvo lugar precisamente en las proximidades del Cuartel. El motín consiguió que les devolvieran el dinero previa la entrega de las prendas y mantas adquiridas.

Todo ha cambiado tanto y principalamente yo, que llevo añadido sobre mis hombros otros SESENTA AÑOS ENCIMA. No obstante, reconforta un tanto transportarse aunque sea con el recuerdo hasta aquella gozosa juventud.


Hasta la próxima.

miércoles, 3 de febrero de 2010

Trece años ya

Hace trece años a esta misma hora yo me encontraba solo en la Sala de Espera del Hospital Parque San Antonio. Mis hijos se habían ido para la UVI del referido Hospital, donde mi mujer se hallaba en estado muy grave según la noticia que sobre las ocho de aquella mañana nos había comunicado el Dr. José María Rodríguez. Yo en aquellos instantes no tenía conciencia de quien era, como estaba ni quizá donde me encontraba. Para mí parece ser que todo me era indiferente, INCLUSO EL ESTADO DE SALUD DE MI MUJER, que no muchas horas antes lo era casi todo en mi vida.

A partir de la situación anterior, solo tengo sensación de momentos puntuales en que parece ser recobraba algo mi conciencia. Fui ingresado en el servicio de urgencia donde me encamaron y me sometieron a infinidad de pruebas. No se el tiempo que había transcurrido cuando me dí cuenta que estaba encamado en una sala del Hospital con una gran actividad de personal sanitario, solicitando sangre para transfusiones. No sé si en esos momentos o después, no lo se, me dí cuenta que llegaba el Dr. Rodríguez a quien le pregunté por el estado de mi mujer. "Gloria está bién", me respondió escuetamente y cuya frase se me quedó enteramente grabada.

Después de todo lo relatado anteriormente aquel día, para mí todo es tiniebla. Lo que hubo de formarse a partir del momento que he citado de la llegada a la Sala de Don José María Rodríguez, que era el Médico que la había operado en las distintas ocasiones de su enfermedad me hago ahora una idea de lo que pudo ser, ya que aquella llegada del médico lo fue para comunicar que mi mujer terminaba de fallecer. A mi creo que me pasaban también en esos momentos a los servicios de la UCI, y que no se si cuando yo llegué mi mujer se encontraba todavía allí de cuerpo presente.

No pude verla ni en sus últimos momentos de vida, ni tampoco yá cadáver. El último recuerdo que de ella guardo es el de una leve sonrisa e intento de decirme adiós levantando con cierto trabajo la mano, cuando se cerraba la puerta del ascensor que la bajaba hacía los quirófanos donde iba a ser intervenida. El ruído que el ascensor producía cuando bajaba con su débil cuerpo sobre la camilla, lo llevo incrustado en lo mas profundo de mi alma, dado que mis sentimientos parecían decirme que la transportaban y la apartaban de mí para toda una eternidad, como así fue.

Hoy cuando se cumplen TRECE AÑOS de tu fallecimiento, solo te mando una noticia. Tus HIJOS, incluídos los políticos, y tus NIETOS, son como para estar orgullosos de TODOS. Tú, cuánto lo estarías gozando. Yo lo hago por los DOS. De mí, que voy a decirte, trece años mas viejo.

Hasta otra entrada en el blog.

martes, 2 de febrero de 2010

Dos noches, pero diferentes

Desde que hace días comencé con esta medio gripe, esta pasada noche la he pasado de un tirón, sin un solo golpe de tos y me he pasado mas de cinco horas durmiendo sin despertarme una sola vez y desde las diez y media de la noche que estuve tosiendo unos tres o cuatro minutos, hasta ahora que son las diez menos veinte de la mañana, no he vuelto a toser. En resumen, esto parece que vuelve a la normalidad.

Tan pronto he despertado, mis recuerdos han volado inmediatamente trece años atrás y se me ha venido a la memoria la noche del día uno al dos de febrero de 1997 que fue sin duda la peor de toda mi vida. Aquella noche, cuando a mi mujer se le estaban agotando los días de su existencia y a bien entradas horas de la madrugada me pidió que la lavara, dado a que las enfermeras no lo hacían bién y solo le daban unos "manotasos", concretamente me dijo. Dos sueros distintos tenía conectados, su estado físico era extremedamente débil y para llevar a cabo lo que me pedía tenia que trasladarla hasta el cuarto de baño, entrañaba una gran dificultad cumplir con lo que me solicitaba, dado a que mi estado de salud se resentía yá de lo que unas treinta horas después me fue diagnosticado.

Aunque yo veía la casi imposibilidad de cumplir semejante misión, no podía negarle lo que para mis adentros podría ser uno de los últimos deseos a los que podría acceder.

Al fín y con grandes dificultades la trasladé hasta el baño. Sentada en una silla y utilizando los servicios de un pequeño baño de plástico le fuí lavando su cuerpo por sectores. El mover su esquelético cuerpo suponía para mí un titánico esfuerzo y en esas condiciones no menos de una hora tardé en cumplir lo que me había pedido. Creo estaba amaneciendo el día 2 de febrero de 1997, en que por la tarde habían de volver a operarla, cuando por fin terminaba por depositarla en su cama. Yo volví a ordenar un poco el cuarto de baños, incluso con una fregona secar en lo que pude el agua que se había vertido sobre el suelo. Ya no podía más. Me fui hacia mi cama, estaba totalmente exhausto y cuando estaba próximo a mi lecho, no me acosté, caí sobre la cama. Ya no tenía aliento siquiera para llamar a la enfermera y creo que tardé cuando menos una hora en poder reaccionar, acostarme y taparme con la tapa correspondiente. Mi mujer creo que ni siquiera se dió cuenta de la situación en que me encontraba. Jamás hasta entonces me había visto en situación semejante. Jamás tan dramático esfuerzo me costó realizar semejante cometido. Hoy, lo doy por bien empleado dado a que fue lo último que pude hacer por ELLA. Al día siguiente llegó el DESASTRE TOTAL. Mañana si Dios quiere volveré.

jueves, 28 de enero de 2010

Hay que prever para corto plazo


En la última entrada que hice el día 25, me despedía hasta "pasado mañana", o sea hasta el día de ayer 27 en que tenía pensado de entrar, dado a que se cumplían 58 años en que conocí a mi mujer. Una alteración en mi estado de salud me hizo pasar la noche siguiente a mi última entrada, la del día 26, en los servicios de Urgencia del Hospital Parque San Antonio, cuya consecuencia no me dejó el estado de ánimo en disposición normal para tal empresa. Hoy, con un poco más de ánimo me he decidido a volver a estos mernesteres, aunque sea solo para hacer mención a tal efemérides, y lo sea con un día de retraso.

Como indico anteriormente, tal día como ayer pero de 1952, que era domingo y aproximadamente entre siete y cuarto y siete y media de la tarde-noche, cuando paseaba por el entonces paseo cotidiano en los días festivos de la juventud en Málaga, CALLE LARIOS-PARQUE, conocí a mi mujer. A la hora mencionada al observar como un grupo de tres jovencitas paseaban charlando animosamente, simplemente y por distraer el tiempo de unas tres horas en que pensaba marcharme al cuartel para cenar y dormir, me dió por unirme a ellas. Yo en aquellos momentos vestía el uniforme reglamentario de la Guardia Civil, incluído el abrigo o "capote" como vulgarmente lo denominábamos. dado a que estábamos en pleno invierno y era obligatorio el vestirlo. También tenía novia que residía en su pueblo natal de la Rábita, provincia de Granada y como he mencionado no me movía a dirigirles la palabra otra intención que el distraer el tiempo.

Lo que en principio fué una simple y momentánea decisión, supuso sin duda la mas importante y decisiva de cuantas tomé en la vida. El hacer referencia a este hecho en el día de hoy, aunque levemente retrasado, es para resaltar que muchas veces lo que a priori parezca una banalidad, nos lleva a un cambio radical en el proceso de todo nuestro futuro. De no haberme tropezado con aquellas jóvenes y decidirme a entablar conversación con ellas, la GLORIA que entonces conocí, fué la gloria de toda una vida. Bendita sea la tarde noche del 27 de enero de 1952.

También como he dicho muchas veces, a estas edades, como se demuestra desde mi última entrada a la de hoy, no se puede programar nada, si no lo es a plazo inmediato. Hasta otra que será cuando Dios quiera.

lunes, 25 de enero de 2010

Cansarse de vivir

Durante los diez o doce últimos años de su vida, le oí decir a mi madre en muchas ocasiones, que "Estaba cansada de vivir." No decía que estuviera harta, que parece ser que no es lo mismo.

Hoy se cumplen cinco días que llevo padeciendo una pequeña gripe, que incluso no ha llegado a darme fiebre, si acaso solamente unas décimas, y por fin parece que comienzo a tomar el estado de la normalidad.

Si hace años cuando le oía decir esa frase a mi madre la interpretaba como una cosa de "viejos", durante esta breve y leve adversidad en mi salud, he comprendido cuan de fundamento tenía para proferir semejante expresión. Cuando a estas alturas de la vida que las fuerzas físicas tanto flaquean, se te presenta cualquier contrariedad en tu estado de salud, te lleva a un estado de laxitud que en esos momentos, solo parece que se te apetece apartarte del camino de la vida, dejar que todo pase sobre ti y que nada ni nadie te moleste. Tienes la sensación de estar en un estado en que todas las direcciones a partir de ti, son todo cuestas inaccesibles para que continues tu caminar por la vida. En una palabra, y como decía mi madre, parece que estás cansado de vivir.

Después y a medida que vas reponiendo tus menguadas energías, te va volviendo el aliento para poder seguir caminando hasta una nueva recaída y así hasta que por fin te llegue, en la que te sea imposible reanudar la marcha. El peso de los años, efectivamente "CANSA".

Hasta pasado mañana.

domingo, 17 de enero de 2010

Festividad de San Antón

Hace unos momentos cuando regresaba de Misa hasta mi domicilio y recordando que hoy es la festividad de San Antón, se me venía a la memoria el tal día como hoy, pero del año 1944. Por tanto de aquel día se cumplen hoy SESENTA Y SEIS años. Así y a bote pronto me parece que fue ayer, pero si intentara ir desbrozando siquiera los hechos acaecidos en todo mi entorno desde entonces, se vería que es toda una vida.

Aquel 17 de enero de 1944, que me encontraba trabajando en la fábrica de aceite de La Calera, una gran parte del personal que se hallaba en las faenas de recolección de la aceituna en dicha finca y que rebasaba en bastantes el numero de CIEN, previa autorización del arrendatario de la misma, fuimos en una especie de romería a celebrar la festividad al pueblo de Obejo. Yo por mi parte, iba aquel día como quien dice estrenando novia. Desde poco antes de la Navidad anterior, había establecido unas relaciones de noviazgo con una joven, pero a la usanza de los novios de la época, al punto que transcurridos más de veinte días, ni siquiera habíamos tenido la ocasión y oportunidad de darnos un beso. Toda mi ilusión estaba concentrada en el regreso al cortijo, si lo hacíamos una vez hubiera anochecido. Así sucedió y entre otros yo fui uno de los artífices de que sucediera tal cual. Creo que en mis "MEMORIAS" ya relaté con toda profusión este acontecer. Aprovechando la oscuridad reinante en el regreso, besaba por primera vez a una mujer como novia. Hoy resulta ridículo hacer mención a semejante hecho. Entonces marcaba un antes y un después en la vida de un o una joven. Para mí así fue.

Luego, pasando a otra cuestión, recordando la distancia recorrida en la ida, la realizada en el pueblo durante las siete u ocho horas que estuvimos allí y también las del regreso, no serían menos de treinta kilómetros los andados durante la jornada. Para mí, fue un soplo y el tiempo mas rápido que se me pasó y el que mas sentí de que hubiera pasado. Hoy que entre la ida y la venida de Misa, tirar la basura y comprar el periódico no creo haya recorrido mas de un kilómetro, cuando llegaba a la puerta de mi casa y una vez subidos 45 escalones, solo se me apetecía sentarme y descansar. La diferencia de los 18 a los 84 años, tienen la culpa de todo. Solo en esos momentos en que se traen a la memoria tales recuerdos, parecen vivirse por unos instantes los felices años de la JUVENTUD. A pesar de todo, y una vez que sosegadamente voy rumiando el acontecer desde aquel día hasta el de esta fecha, no puedo por menos que dar gracias a Dios por todo ese PASADO, del que seguiré agradeciéndolo hasta el final de mis días.

Bueno, por hoy solo esto, y hasta otra entrada

sábado, 9 de enero de 2010

La última salida

Son las nueve de la mañana del día 9 de enero de 2010. Hace trece años en estos instantes, mi mujer efectuaba su última salida de esta su casa, en la que durante mas de treinta había sido su REINA. Yo, en aquellos momentos tenía el presentimiento de que jamás volvería a verificar su entrada en la misma. Así fue. El vacío que dejó al salir entonces de este hogar, no solo no ha sido ocupado hasta ahora, si no que tampoco es posible efectuarlo. Pero si resultaría difícil suplantar su persona, de todo punto imposible hacerlo de su obra. La entrega que aquella mujer, esposa y sobre todo madre hizo de su misión como tal, habrá quien pueda igualarlo, jamás superarlo. Sus hijos, su marido y su casa estaban por encima de toda cuita hacia su propia persona. Aquella obra resplandece trece años después. Aunque de ello lo estuvo gozando hasta su ida, vaya este relato para su memoria como agradecimiento de los que tuvimos la dicha de ser beneficiados de su abnegada entrega.

Valga esta escueta entrada en el blog, adobada con bastantes lágrimas, como homenaje a aquella MADRE Y ESPOSA, de la que su recuerdo imperdurable, será el pago mínimo a su ingente obra. Si no lo recibes, que vague por toda la eternidad este beso que te envío.

Hasta otra entrada.

jueves, 7 de enero de 2010

Pasaron las fiestas


Hoy siete de enero de 2010. Han pasado las fiestas de Navidad-Reyes 2009-2010. Son las diez y media de la mañana y termina de caer un gran zarpazo de agua, aunque de una forma no tan fuerte ha estado lloviendo toda la noche. No recuerdo un temporal de agua tan continuado como el de este invierno en Málaga en los cerca de sesenta años que llevo aquí. Pero no era de esto lo que quería tratar al entrar hoy nuevamente en este blog, si no de que con las fiestas también han terminado las minivacaciones que conllevan las mencionadas festividades.

Mis hijos, incluidos los "políticos", y mis nietos, ya cada uno estará en sus ocupaciones cotidianas. Yo también. Lo mío es ir remontando pausadamente y con cautela la cuesta del tiempo. A estas alturas de la vida, dirigir la vista al horizonte venidero alcanza como máximo algunos meses e incluso el próximo fin de año le parece a uno una meta dificultosa de alcanzar. Luego, Dios dispone.

Como para un anciano, aunque a mí particularmente me cueste trabajo considerarme como tal, la mayor parte del tiempo disponible, que es todo, lo dedicamos al recuerdo de lo acontecido. Son innumerables los aconteceres que durante tan largo tiempo se han venido sucediendo. Sin ninguna duda, los mas entrañables de todos son los que tienen una relación directa con la familia. Así se van sucediendo y vienen a la memoria desde los lejanos y nebulosos recuerdos de la infancia, hasta los recientemente acontecidos. De aquéllos, solo van quedando los posos que al fin también fueron formando la propia personalidad de cada cual. De éstos, y me refiero a los que a mi personalmente se refieren, no puedo por menos que sentirme excelentemente gratificado al poder contemplar cuanto de felicidad se goza en los entornos familiares de los míos. Y digo míos, con la solemnidad de propiedad que uno se atribuye toda su descendencia directa y no es que se sea de condición posesiva, si no ese "no se qué" que se incrusta en lo mas profundo de los sentires cuando de eso tuyo se trata.

Todo lo expuesto produce tanta satisfacción, que solo levemente lo empaña el temor de que en alguno de los componentes de esos "míos", pudiera cambiarle el rumbo de su actual situación. Ése es el deseo que más pido y que su contemplación sea percibida desde donde se halle, LA QUE FUE PRINCIPAL ARTÍFICE DE LA CONSECUCIÓN DE ESTE ENTRAMADO FAMILIAR.

Se me ha ensanchado el alma al dejar constancia de los sentimientos que en estos momentos me estaban inundando todo mi ser.

Hasta la próxima entrada

jueves, 31 de diciembre de 2009

Doblando la esquina


Faltan escasos minutos para las diez de la noche del día 31 de diciembre de 2009. Termino de cenar en una soledad libremente elegida. Durante esos momentos de recuerdos a que invitan el tiempo en que nada ni nadie te distraenlos pensamientos, los míos han vagado hacia atrás, como es natural, trayéndome a la memoria la mayoría de las Nocheviejas a los que abarcan mi memoria. Voy a hacer mención a tres de ellas, que posiblemente marcaron escalones en el discurrir de mi ya larga vida, aunque no exista comparación posible entre ellas, dado a que de cada una voy a marcar el instante que mas recuerdo de ellas.

La primera, es la que se refiere a la relativa del 31 de diciembre de 1939. Me encontraba en La Calera, donde formando pareja con mi madre nos dedicábamos a la cogida de aceitunas. Por la faneguería, como se denominaba al conjunto de personas que componían todo el entramado de la recolección formaron una pequeña fiesta. Yo por mi edad, 14 años, no tomé parte en ella. Mi madre tampoco. Demasiadas preocupaciones graves se lo impedían. Mi padre en la cárcel y mis hermanos, los cuatro menores que yo, quedaban en el pueblo al cuidado de mis tías. Me quedo con el deseo que sentía porque mi padre saliera de la cárcel y el detalle que sentía de que en el año que iba a entrar cumpliría los quince años, y ese cambio de decenio, de los treinta a los cuarenta. De aquello se cumplen hoy, nada menos que SETENTA años.

La segunda a que voy a referirme, aunque tal vez pueda parecer insignificante el detalle que voy a resaltar, y aún no dudo que pueda serlo, para mí, quizá pudo cambiar el rumbo en el devenir de mi vida, que a la vista de como luego se ha desarrollado, puede que no hubiere sido peor, pero lo que si puedo afirmar es que mejor hubiere sido imposible.

El 31 de diciembre de 1947, rompía unas relaciones amorosas un tanto raras y dificultosas con una joven de mi pueblo y que por motivos que serían largos de explicar, fue la consecuencia del único caso en mi vida, que fui tramando voluntariamente, como una venganza por sus comportamientos hacía mí. Desde entonces he sentido cierto remordimiento por la forma y modo en que lo lleve a efecto, sin duda, aunque no violentos, si con cierta intencionalidad de producir un efecto, que sin duda fue un tanto excesivo a las causas por las que me indujeron a ello. Aunque con ella no he vuelto a hablar desde entonces, en mis interiores y sentimientos he mostrado cierto arrepentimiento y hoy mismo sigo haciéndolo. Tal vez en ella, sus consecuencias pudieran haber sido poco ventajosas. Claro esto es jugar a las suposiciones. Pero como suele decirse, a lo hecho pecho. SESENTA Y DOS AÑOS, han pasado de eso.

La tercera de esas Nocheviejas que voy a referirme, es la de 1996. Sin duda y sin punto de comparación, la que mas mella ha hecho en mis sentimientos y de cuyos efectos no podré desprenderme en lo que desde entonces he vivido y lo que pueda quedarme de hacerlo. Aquel momento, en que a petición de mi mujer, preparé las 24 uvas para tomárnoslas cuando sonaran las campanadas de las doce la noche y que cuando llegó la hora, por la extrema debilidad física en que se encontraba solo pudo comerse cinco o seis, después de darnos un beso, mirándome fijamente a los ojos pronunció una frase que aún sigue destrozándome el alma y que fue la siguiente. "El año que viene no estaré aquí para tomarnos las uvas juntos. Cuando me muera, tu cásate otra vez porque eres muy trabajoso y le vas a dar mucho la lata a tus hijos". ELLA fueron las ultimas uvas que se tomó una Nochevieja. YO también.

Son las once de la noche me voy a meter en la cama a leer un rato y entre renglón y renglón continuaré repasando los recuerdos de otras muchísimas Nocheviejas, que junto a ELLA y en compañía de otros amigos las disfrutamos a TOPE. Mis recuerdos sobre estas últimas citadas, JUSTIFICAN LA DICHA DE HABER PASADO POR ESTA VIDA.

Dentro de una hora volveremos la esquina última de 2009, por el que no volveremos a pasar y entraremos en el 2010. Que pueda salir de él, será otro cantar y no depende de mí. Por falta de deseo que no quede.

viernes, 4 de diciembre de 2009

Festividad de Santa Bárbara

Casi un mes llevaba ya si entrar en el blog. Hoy la festividad de Santa Bárbara, me ha traído al recuerdo de cuando este día era el de mi patrona. En dos situaciones distintas y muy diferentes la una de la otra, en esta fecha celebrábamos esta festividad. La primera era de cuando yo trabajaba en la mina y la segunda de cuando fui a la mili, en que me destinaron a Artillería.

De la mina, por lo menos para mí, lo único que me gustaba es que no trabajábamos y nos pagaban el sueldo. Nos reuníamos los compañeros, tomábamos unas copas y nos dedicábamos a comentar cosas del trabajo, que por cierto era novedad eso de trabajar bastante gente en una mina y que no estaba lejos del pueblo.

Pero lo que me ha hecho reaccionar hoy al recordarlo, fue la primera patrona que pase en el ejército, que aunque yo prestaba el servicio en Capitanía, lo hacía entonces como agregado y seguía perteneciendo al Regimiento de Artillería 14. Lo que mas recuerdo de aquella fiesta, fue la participación del torero Pepe Luis Vázquez, uno de los grandes de la fiesta en aquellas fechas, y uno de los mejores de todos los tiempos en la faena de capa y que como había prestado el servicio militar en aquel Regimiento, se brindó a matar un par de novillos aquella tarde y fue un éxito rotundo.

Con el reposo y sosiego que me dan los sesenta y tres años transcurridos de aquella fecha, me bulle en el sentimiento cierta tristeza de aquella juventud que entonces disfrutaba y de la que hace ya bastantes años perdí. Cuán diferente fue el transcurrir de aquel 4 de diciembre de 1946 al de hoy 4 de diciembre de 2009. Aquellos veintiún años con que entonces contaba a los ochenta y cuatro de hoy. Unos deseos e incertidumbres de lo que habría de ser mi futuro, sobre todo y como en muchas ocasiones los he citado, eran cual habría de ser mi actividad con la que habría de ganarme el sustento y quién y cómo sería la mujer con la que me casaría. Ninguna de esas dos preocupaciones las veía nada claras. Soñar, soñaba con todo lo habido y por haber, pero si alguien en aquel día, me hubiera dicho como iba a ser todo el desarrollo en el futuro de aquellas inquietudes, primero le daría las gracias por los buenos designios que me anunciaba, pero que todo sería fruto del buen deseo que en ello tuviera, y de haberle creído, tal vez se hubiera quedado entre mis brazos por el fortísimo apretón que le habría dado. Lo que jamás le hubiera dado por acertado, si me hubiere dicho que en tal día como hoy de 2009, estuviera todavía transitando por este mundo de Dios con todo el enorme capital familiar y humano que me rodea, aunque con la gran falta de la que se fue hace ya cerca de trece años.

Al recordar aquel 4 de diciembre de 1946, me ha traído a la memoria a mi paisano José Carrillo Gómez, que era de mi "quinta" y los dos fuimos destinados al mismo Regimiento y que, como no estuvimos juntos todo el día. Él, hace ya algunos años que falleció.

Hasta otra.

sábado, 14 de noviembre de 2009

Hoy hace veinte años...



Tal día como hoy de hace 20 años, Málaga sufrió las inundaciones mas graves que yo haya presenciado durante los cerca de sesenta que llevo viviendo en esta bendita ciudad.

Creo serían alrededor de las doce de la mañana de aquel 14 de noviembre de 1989, el cielo de Málaga se cubrió de unas negrísimas nubes al punto de que parecía se había echado la noche encima. Esas nubes comenzaron a descargar agua de tal forma que la cortina que formaba el líquido elemento no permitía ver a escasos metros de distancia. La cantidad de agua caída en tan poco tiempo comenzó a desbordar varios arroyos que venían a parar a la ciudad, lo que terminó por inundar una gran parte de sus calles y barrios, al no poder ser absorbida por la red de saneamiento de la misma.

Los daños fueron cuantiosos y la espectacularidad de la inundación era grandísima. La riada arrastraba cuanto encontraba a su paso, entre lo que se encontraban muchos automóviles que eran llevados como simples barquitos de papel.

Aquí en mi barrio, donde vivía y lo sigo haciendo, solo se podía acceder utilizando pequeñas embarcaciones. A mÍ, que me cogió en el trabajo, en otro barrio, ni siquiera me fue posible venir a almorzar, no pudiendo regresar hasta altas horas de la tarde.

Hoy, 14 de noviembre de 2009, hace en Málaga un día extraordinario en cuanto a la meteorología; el agua que entonces sobraba, hoy haría falta alguna de ella. Pero a más del agua que echo en falta, lo hago infinitamente más la ausencia de mi mujer con quien poder comentar lo acontecido. Cuando aquella tarde-noche regrese aquí a mi casa, ELLA,me estuvo contando que se había pasado la mayor parte del día asomada al balcón viendo como la mayor parte de los coches que estaban aparcados en la calle, estuvieron varias horas flotando y a merced de las corrientes de la riada. HOY, me la imagino asomada en la terraza de la GLORIA, contemplando a los ángeles del cielo bogando las góndolas que en su presencia surcan las tranquilas y sagradas aguas de los lagos celestes, ante la observancia del transitar de los suyos por este otro mundo, diferente del que ella mora en estos momentos. Quizá esta situación sea el mejor regalo que desde aquí podemos ofrecerle, además del recuerdo permanente que desde entonces me produce su ausencia. Veinte años de aquellas inundaciones; cerca ya de TRECE, que hace que me falta.

Hacía días que no entraba en el blog, hoy los recuerdos señalados me han llevado a ello. Hasta otra entrada.

sábado, 24 de octubre de 2009

Otra vez San Rafael


Aunque no oficialmente según lo establecido por la Iglesia, así en Córdoba como en mi pueblo, Villaharta, hoy 24 de octubre se celebra la festividad de San Rafael. Como hace muchísimos años, hoy he vuelto a rebuscar en "mi caja de los recuerdos", trayendo a mis manos aquella postal que en tal día como hoy pero de hace 63 años, o sea en 1946, recibía de mis padres como felicitación por mi onomástica. Tras estar mirándola y releyéndola largo rato, un nudo en la garganta se me ha hecho y todavía no se me ha ido del todo.

En aquella fecha, yo tenía 21 años; mi madre 49 y mi padre 48. Aquélla, hace quince años que falleció, éste cincuenta. Bajo la felicitación que entonces escribió mi madre, años después, mi mujer, a lápiz, reprodujo lo mismo que mi madre había hecho en su día. Ésta, también se fue hace más de doce años. Que profundo llega el releer pasados tantos años aquellas letras, que ni de oro que fueran otras, en mi causarían la menor impresión.S in embargo éstas, que vuelvo a mirarlas, dado a que tengo ante mí la postal citada, con la imagen de San Rafael, me están llegando a lo mas profundo de mi ser. Tan humilde documento ¿cómo es posible que surta tan penetrante efecto? La extrema sensibilidad de un anciano, y el traer al recuerdo las personas incursas en esta postal, lo han conseguido.

Hoy las calles de mi pueblo habrán sido recorridas en procesión con la imagen del Arcángel, igual que lo harían aquel 24 de octubre de 1946. Yo no pude presenciar ni aquélla ni la de hoy. Los sentires y recuerdos de una a la otra, cuán diferentes son. La edad que yo contaba entonces, la sobrepasan dos de mis nietos y otro le quedan días para llegar a ella. Dos de mis hijos rebasan la que entonces tenían mis padres. Yo, en 1946, lo que más echaba de menos era el paseo por la carretera y después, el baile de la tarde y de la noche. Hoy como no, la falta de mis padres y por encima de todo la de mi mujer. También sería difícil hacerme en estos momentos bailar siquiera un pasodoble.

Bueno, me voy a poner a ver el partido de baloncesto entre el Barcelona y el Joventut a ver si me estado de ánimo se eleva un poco.

La primera felicitación que he recibido hoy, ha sido la de Silvia de "Teleasistencia" desde Jaén, que como sabéis es un servicio que se presta a los ancianos que viven solos. Yo, gracias a Dios, físicamente estoy solo en mi casa, pero siempre arropado por el cariño y atención de los míos y también, por ese gran cúmulo de felices recuerdos que conservo, aunque al traerlos a la memoria, algunos por razones obvias causen cierta tristeza.

Hasta otra entrada.

domingo, 11 de octubre de 2009

Sensibilidades a tope



Hoy está siendo uno de esos días, en que mis sensibilidades están a punto de desbordarse. Esta mañana me he levantado con un ligero dolor de cabeza, un poco de tos, y también cierto malestar en todo mi cuerpo.

Me duché de muy mala gana, después de pensarlo durante un buen rato, me decidí ir a misa. Durante la ceremonia y sin saber porqué, en varias ocasiones tuve las lágrimas queriendo asomarse al exterior de mis ojos. ¿Y a que se deberá todo ésto? Sin duda habrán confluido varias circunstancias, que aupadas por ese ligero malestar físico, como si estuviera a las puertas de una leve gripe, me tienen en el estado que estoy relatando. El partido de baloncesto entre el Unicaja y el Fuenlabrada, lo he visto a trozos y con una gran indiferencia, sin que las diferentes alternativas en el juego me importaran un bledo, como así tampoco el resultado final, que si por algo lo he sentido, ha sido por la decepción que algunos de los mios se habrán llevado. ¿ Tendrá también algo que ver en todo esto, las fechas en que estamos, víspera de la Patrona de la Guardia Civil?

Cuando he terminado el relato en el punto anterior, he recibido una llamada telefónica del Guardia Enrique que estaba conmigo en Armamento, preguntándome que si yo había estado hoy en misa y al contestarle afirmativamente, me dice: "Yo no sabía que la Misa y los actos de la Patrona se celebraban hoy", circunstancia que yo también ignoraba, al punto de que tenía intención de asistir mañana, por lo menos a la Misa.

Ese cambio en la celebración de los actos de la Patrona me ha dejado descolocado por completo, aunque parece que todos esos sentimientos hacia recuerdos pasados en esa festividad, que me estaban atosigando, han desaparecido, aunque no por ello me he retrotraído a tiempos pasados TOTALMENTE FELICES, con la agravante de que jamás volverán, y la confirmación de como suele decirse "los tiempos cambian". De haber vivido mi mujer, tengo la seguridad hubiere censurado con toda contundencia el cambio de los actos al día anterior del 12 de octubre, sin una razón que le obligara a ello. Bueno, adiós por este año a mi asistencia al Cuartel de Los Ángeles, donde por lo menos solíamos vernos cada año muchos de los viejos compañeros y recordar alguna de nuestras batallitas.

Por otra parte instantes antes de comenzar mi NUEVA ENTRADA en este blog, estuve repasando la entrada de ayer, y contemplando la fotografía que mi nieto Rafita, como viene haciendo en todas, me ha colocado una que tenga relación con lo escrito ese día, siendo esta vez, una foto de la TORRE DE LA SAL, la cual daba motivo al nombre del puesto, aunque oficialmente se denominaba "Torrelasal". Estuve un rato contemplando con cierta nostalgia esa foto, llevándome a quitarme casi sesenta años de encima, y al propio tiempo constatar la diferencia que en el nivel y clase de vida de los componentes de la Guardia Civil, igual que el resto de los españoles han experimentado en ese mas de medio siglo pasado.

Al final. parece que todos los cambios en la celebración de la Patrona del Cuerpo y que por sorpresa me han llegado, han despejado un tanto mis sentimientos, sin duda por la imposibilidad de haber asistido a ellos, como siempre que he podido había hecho, especialmente como recuerdo y homenaje a ELLA, mi mujer.

Otra página de mi historia que pasa y en esta caso, sin haber llegado. Hasta otra nueva entrada.

sábado, 10 de octubre de 2009

Cambio de destino


Tal día como hoy de hace cincuenta y ocho años, a esta misma hora de las 11'30 de la mañana viajaba a bordo de un camión desde Sabinillas hasta Málaga. Motivaba este viaje mi primer cambio de destino que se llevaba a efecto desde el Puesto de Torrelasal, (hoy desaparecido), distante aproximadamente un kilómetro de la indicada barriada de Sabinillas, hasta el Puesto de Aduana de esta Capital.

Creo que ya lo reflejé en otra entrada en este blog el pasado año, un nudo en la garganta y unas lágrimas asomaron a mis ojos, cuando circulaba frente al acuartelamiento que dejaba atrás, debido todo a mi excesiva sensibilidad por el afecto y cariño que siempre tuve hacía las personas con las que he convivido y compartido tareas de servicio u otra actividad. Asimismo y por extensión también me afectaba al estado de ánimo todo el entorno en que me había desenvuelto durante los últimos catorce meses y como añadidura, un cortijo en la misma ribera del río Manilva, no mas de quinientos metros del cuartel, donde conocí a una joven con la cual formalizamos una relación de noviazgo, aunque después, ésto no llegó a nada.

Principalmente, dos incógnitas se apoderaban de mis sentimientos durante el viaje. Una cuántos cambios de destino me quedarían por realizar en los treinta años que aun me quedaban por delante de permanencia en la Guardia Civil. La segunda y mas importante, si este primer cambio de destino que voluntariamente se llevaba a efecto, me sería perjudicial o beneficioso en lo que me restaba de servicio y en todo lo que afectaba a mi persona como tal. Sin en aquellos instantes alguien me hubiera dicho lo que aquel cambio de destino habría de suponer en mi vida, tal vez le hubiera contestado, que sus vaticinios obedecían mas al afecto o cariño que sintiera por mí, que a la propia realidad de lo que sucedería. Sin duda su imaginación, por grande que fuere, se hubiera quedado corta en lo beneficiosa que finalmente resultó.

Dejando aparte los importantes destinos que fui consiguiendo con el paso del tiempo, no tuvieron punto de comparación con lo que me estaba reservado, por el conocimiento de aquella mujer con la que llegué a formar el núcleo familiar mas valioso de cuantos puedan realizarse. BENDITA AQUELLA DECISIÓN QUE TOMÉ AL SOLICITAR EL CAMBIO DE DESTINO DESDE TORRELASAL A MÁLAGA. En esta ocasión resulta agradable volver el recuerdo y la vista atrás. Que continúe.

Hasta otra.

viernes, 9 de octubre de 2009

Solamente recordarlo


Aunque el año pasado en esta misma fecha relaté en este mi blog con profundo lujo de detalles, la efemérides de dos aniversarios que se cumplen este día, como lo son, por proximidad el casamiento de mi hija, y por lejanía, la salida para el exilio durante la guerra civil española; la primera el año 1993, la segunda en 1936. No obstante a que como cito ya dejé constancia en mi entrada del pasado año, no puedo dejar pasar por alto lo acontecido en los momentos indicados.

Como me está pasando en estos momentos, me sucedía en la entrada que hice en 2008, y es el pensar si el próximo año me hallaré entre los vivos para volver a traerlo a mi memoria. En un año se suceden infinidad de acontecimientos, que así a vista de pájaro desde la distancia y en resumen podría decirse que han parecido un soplo. Un año a estas alturas de mi vida son todo una larga travesía que renqueando cuesta trabajo superarlo. El peso de los años que se van cumpliendo, resulta una onerosa carga que por mucho que uno quisiera, es imposible desprenderse de ella, y se convierte en un lastre que agrava el resto de inconveniencias que se van acumulando durante la travesía de esa anualidad. Por fortuna, en el año transcurrido desde ese 2008, aunque con ciertas circunstancias que a las primeras de cambio, hubieran podido parecer de cierta preocupación, una vez pasadas, no lo han sido tanto y en estos momentos firmaría, por que el espacio que nos separa hasta el próximo de 2010, lo fuera no mejor que este pasado, aunque tampoco peor por supuesto.

Lo principal de este último transcurrido, ha sido que los míos lo han hecho sin contratiempo alguno e igualmente a como lo hago para mí, así lo deseo que para ellos lo sea en la misma medida y circunstancias de las que han vivido este último.

Finalmente y pese a mi permanente recuerdo hacia mi mujer, en estas fechas mas que nunca, echo en falta su compañía con quien también poder compartir y comentar estos hechos pasados. Su felicidad sería inmensa al contemplar como es el discurrir de las vidas de nuestros hijos y nietos. La que yo gozo, con el entrañable amor que siempre y por siempre sentí y sentiré por ella, se lo envío unido a ese mi permanente recuerdo.

Esta última entrada al blog ha sido un tanto tardía, espero no lo sea tanto la próxima.